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LA TECNOLOGÍA AL DÍA
Noticias y comentarios sobre las nuevas tecnologías
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Hola, me llamo Juan Pedro Ramos. Soy técnico de Realización de Audiovisuales y Espectáculos. Una de mis grandes aficiones es estar al tanto de todo lo que tiene que ver con las nuevas tecnologías, sobre todo con las relacionadas con la informática y el mundo multimedia. Si estás interesado en estos temas no dejes de visitar mis enlaces favoritos. Gracias por tu visita.
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Imprimiendo mis huesos

Las impresoras en 3D son máquinas que tienen un par de décadas. Aunque poco conocidas fuera de la industria, tras la evolución y el abaratamiento de la tecnología que utilizan, estamos a las puertas de que empiecen a comercializarse para el usuario doméstico. Esto abre una cantidad inimaginable de posibilidades en diseño y comercio al alcance del ciudadano de a pie.

Arbir un programa de 3D, crear nuestro diseño, darle a imprimir y ya tenemos la maqueta, el prototipo o por qué no, el producto final en un abrir y cerrar de ojos. Las posibilidades son infinitas. Podemos diseñar y crear desde nuestros propios objetos de decoración hasta muñecos de nosotros mismos. Casi cualquier cosa que se nos pase por la mente y que seamos capaces de plasmar en un programa de diseño 3D puede ser fabricada con estas máquinas.

Esto que parece estar sacado de una película de ciencia ficción se convertirá en una realidad antes de lo que creemos. Las impresoras tridimensionales se llevan utilizando para la creación de prototipos y maquetas desde hace ya más de diez años. Actualmente estas máquinas tienen precios desorbitados para la economía doméstica (entre 30.000 y 80.000 euros), por lo que solo se utilizan en algunas industrias. Sin embargo, su tamaño y su precio se está reduciendo a muy buen ritmo, lo cual propicia su adaptación a los pequeños comercios y próximamente a los hogares.

maqueta de casa creada con una impresora 3D

La utilidad de este sistema se puede ver desde muchos puntos de vista. Es obvio que para los profesionales de muchos tipos de industrias (automóviles, electrodomésticos, arquitectura...) se está convirtiendo en una herramienta de trabajo cada vez más indispensable, ya que les ahorra una gran cantidad de tiempo a la hora de construir maquetas o prototipos. Pero el abaratamiento de esta tecnología afectará sobre todo a artistas y comerciantes, que ven en esto una posibilidad real de comercializar sus productos a través de La Red, o hacer diseños virtuales sin depender de nadie más para realizar su producción final.

En el ámbito en el que más posibilidades se abren es en el de la venta por Internet. Por ejemplo, si se nos rompe la montura de las gafas podríamos acceder a la página web de la marca de éstas, descargarnos (previo pago, o no) el archivo tridimensional de su diseño e imprimirlo y así arreglar las gafas sin tener ni que pasar por la óptica.

Al igual que con las gafas, se podría hacer con cualquier objeto que se pueda reducir a polvo literalmente, ya que el funcionamiento de las impresoras 3D se basa en la compactación por capas de un polvo similar (en apariencia) a los polvos de talco. Actualmente este polvo puede dar como resultado varios materiales distintos como cerámica o metal, sin embargo en un futuro podrían desarrollarse polvos para tejidos como cuero u otros. Actualmente, investigadores canadienses y alemanes han desarrollado mediante este método prótesis óseas que son idénticas a los huesos humanos mediante el escaneo en 3D de los huesos y su posterior impresión en material cerámico. Una vez más, la tecnología al servicio de la ciencia.


 
La papelera no es el fin del mundo

La creencia popular de que una vez que se borra un archivo de la papelera de reciclaje ya no hay manera de recuperarlo es absolutamente errónea. El proceso de desaparición total de un archivo es bastante más complejo que eso y existen métodos muy sencillos para recuperar archivos, no sólo borrados de la papelera, sino incluso de un disco duro formateado.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es el funcionamiento de los discos duros. En estos, la información se almacena de forma magnética, es decir, que una serie de partículas se ordenan de acuerdo a una polarización que marca el signo del bit (1 o' 0). Por lo tanto, la información está escrita físicamente y hasta que no desaparezca físicamente podremos acceder a ella.

El icono en el que pinchamos para acceder al archivo es lo que se llama la cabecera del archivo. Es la forma en la que el sistema operativo nos muestra el documento para que podamos tener acceso a él. Por lo tanto, cuando borramos un archivo de la papelera de reciclaje lo que estamos haciendo es borrar únicamente la cabecera del mismo. Con ésto le decimos al sistema operativo que puede utilizar el espacio físico que ocupa dicho fichero para otro u otros , ya que ese que hemos borrado no lo vamos a volver a utilizar (en principio).

El problema surge cuando por error humano o de la máquina desaparece la cabecera de un archivo que sí que necesitamos. Se suele decir que se nos ha borrado, pero en realidad no está borrado del todo, sólo que desde el sistema operativo no somos capaces de acceder a él. Cuando algo así pasa hay que tener una serie de precauciones si queremos recuperar el archivo en buenas condiciones. Lo primero es procurar no crear archivos nuevos, ya que estos podrían ocupar parte o la totalidad del espacio físico que ocupa nuestro archivo. Deberemos tener instalada otra unidad lógica de almacenamiento[párrafo de las particiones] diferente al disco duro del que queremos recuperar el archivo, ya que será en esa (puede ser una memoria flash, una tarjeta SD, otro disco duro...) en la que guardemos el documento recuperado antes de devolverlo a su ubicación original. Además, es preferible que la aplicación de recuperación de archivos esté instalada antes de tener algún problema de este tipo, ya que si la instalamos en el mismo disco del que queremos salvar el fichero podríamos estar ocupando el espacio físico de nuestro archivo con los datos del programa que estemos instalando.



Es recomendable instalar un programa de recuperación de archivos antes de ponerse a trabajar con el ordenador ya que de esta manera nos ahorraremos los posibles problemas que he citado anteriormente. Estos programas no suelen ocupar mucho espacio en disco, por lo que no nos molestará demasiado el tenerlos instalados como medida de precaución. Además, son programas que suelen ser muy intuitivos, por lo que no es necesario tener unos conocimientos muy avanzados en informática para utilizarlos correctamente.

A parte de recuperar un archivo que se nos ha perdido ocasionalmente, este tipo de programas pueden servirnos para mucho más, como por ejemplo recuperar archivos en masa de un disco duro que por problemas hemos tenido que formatear. Eso sí, es recomendable que ese formateo sea un formateo rápido, ya eue nos llevará menos tiempo hacerlo, aunque después de recuperar todo lo que queramos es conveniente darle formato de nuevo y esta vez de forma completa para corregir posibles errores del disco.

Por lo tanto, las herramientas de recuperación son aplicaciones que todo el mundo debería instalar en su ordenador y a las que se debería dar tanta importancia como a los antivirus, ya que pueden ayudarnos a no perder esos trabajos que nos hemos tirado horas, semanas o años haciendo y que por un pequeño error hemos perdido en menos de un segundo.
 
Resucitando la pantalla

Los píxeles muertos son uno de los peores problemas de las pantallas planas. Los fabricantes alegan que es poco factible económicamente realizar productos con un 100% de píxeles operativos, por lo que legalmente los usuarios estamos obligados a aceptar un cierto número de puntos defectuosos. Además de los píxeles que vienen mal de fábrica otros se pueden estropear por diferentes causas, pero también existen algunas técnicas que pueden conseguir revivirlos.


Píxel muerto se le llama coloquialmente a cualquier píxel que no funciona correctamente, pero en realidad hay diferencias entre unos y otros. Los verdaderos píxeles muertos son los que, se muestre lo que se muestre en la pantalla, permanecen negros. Esto es debido a que por un error de conexión no reciben corriente eléctrica. Estos píxeles suelen venir así de fábrica o bien se producen por golpes o malos tratos a la pantalla y no se pueden arreglar.

Otro tipo de píxeles defectuosos son los conocidos como píxeles vagos. A diferencia de los anteriores sí que les llega corriente eléctrica, pero por un problema de fluidez del cristal líquido la luz no se muestra como debería. Suelen aparecer de color rojo, verde o azul constantemente (píxeles pegados o "stuck pixels") y hay técnicas que permiten arreglarlos de forma doméstica. También se pueden mostrar de color blanco, a estos se les suele dar el nombre de píxeles calientes ("hot pixels"), y son otro tipo de píxeles vagos que pueden volver a ser operativos.

Hay dos técnicas que están dando resultados a la hora de revivir algunos de estos píxeles (vagos, no muertos). La primera consiste en reproducir durante un largo período de tiempo (unas dos horas aproximandamente) un video[descarga gratuita] o una imágen determinada en toda la pantalla o en la zona en la que se encuentra el punto afectado. De este modo, por medio de cambios bruscos de luz y color en la imagen, pueden arreglarse algunos. Este método no supone, en principio, ningún riesgo para la pantalla, por lo que es el más recomendado de utilizar en un principio.

El otro método parece ser más eficaz que el anterior, pero tampoco es infalible, y en él entra en juego la habilidad del que realiza la tarea.

Los pasos a seguir serían los siguientes:
1) Apaga el ordenador y el monitor
2) Coje un trapo limpio humedecido
3) Frota, presionando suavemente, la zona en la que se encuetra el píxel vago que quieres arreglar. Ten cuidado con presionar muy fuerte ya que puedes dañar otros píxeles.
4) Enciende el ordenador y el monitor mientras sigues frotando la zona afectada.
5) Ve disminuyendo la presión y el píxel debería haberse arreglado.

Con este método lo que hacemos es desbloquear el líquido del cristal por medio de la presión. Es un método mucho más arriesgado que el primero, y dado que el tiempo que debes estar frotando y la presión que debes ejercer son valores que varían en función de la pantalla, no es infalible.

Lo recomendable si el producto está en garantía es intentar que te lo cambien por uno nuevo, pero la ley no obliga a que te lo cambien por que tengas un solo píxel defectuoso. El número de píxeles que se estiman aceptables para cada producto depende de la "clase" en la que la empresa se ha definido[mirar apartado de píxeles muertos], así como del tamaño y la resolución de la pantalla. Por lo que habrá que cerciorarse de la clase a la que pertenece una pantalla antes de comprarla, ya que eso va a ser un importante indicador de garantía ante este tipo de problemas.


[No nos hacemos responsables de ningún desperfecto que puedas crear en un pantalla al seguir alguno de los métodos aquí expuestos. Ya está avisado que alguno puede ser peligroso si no se hace con mucho cuidado]

Enlaces relacionados:
Cómo arreglar pixeles vagos: http://www.wikihow.com/Fix-a-Stuck-Pixel-on-an-LCD-Monitor
Cómo arreglar tu monitor CRT si alguien colocó un imán cerca: http://86400.es/2006/01/05/como-arreglar-tu-monitor-si-alguien-coloco-un-iman-sobre-el/
Pantallas de visualización (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales): http://www.mtas.es/insht/ntp/ntp_678.htm

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¿¿TFT, LCD, CRT, Plasma??

Los televisores y monitores han evolucionado a un ritmo vertiginoso. Actualmente el mundo de las pantallas está lleno de siglas que pocos saben realmente lo que significan y no son pocos los que se encuentran perdidos a la hora de decidirse por una u otra pantalla. Además, aunque el tamaño siga importante, ya no lo es todo

Hasta hace poco tiempo los televisores y monitores eran trastos grandes y muy pesados, y básicamente lo que diferenciaba a uno de otro era el tamaño de la pantalla. Eso sí, cuanto más grande era la pantalla más fondo tenía, y no siempre entraba donde la querías poner por ser demasiado "culona". Este problema se ha solucionado actualmente gracias a las pantallas planas, y cada vez son más los que se decantan por ellas, tanto para el ordenador como de televisor.

Hay diferentes tipos de tecnologías (y aquí empezamos con las siglas). Las pantallas antiguas, no planas, son las conocidas como CRT (cathode ray tube). Dentro de las denominadas pantallas planas (FPD, flat panel displays) hay diferentes tipos: las que emiten luz y las que utilizan un sistema de retroiluminación. Estas últimas son conocidas como LCD (liquid crystal displays), y las más representativas de este modelo son las TFT LCD (thin film transistor). Dentro de las FPD que emiten luz destacan las PDP (plasma display panel), más conocidas como pantallas de plasma.

Debido a la mala información que suele haber en los comercios de electrónica mucha gente cree que las TFT y las LCD son diferentes, cuando realmente TFT es un tipo de tecnología LCD, por lo que si vemos que una pantalla está definida como TFT y otra como LCD podemos asumir que realmente utilizan la misma tecnología.

En cuanto a precio. Las TFT últimamente han bajado muchísimo de precio, no tanto las PDP. Las CRT no son fáciles de encontrar actualmente (excepto las que están entre las 12 y las 15 pulgadas), ya que muchas están descatalogadas y muchos fabricantes las han dejado de hacer. Actualmente podemos encontrar televisores TFT-LCD de 26 a 32 pulgadas entre los 600 y los 1.100 euros. En monitores podemos encontrar de 17 a 21 pulgadas desde 150 euros.


Pero el precio no depende solo del tamaño de la pantalla y la marca del fabricante. Algunas características que tienen mucho que ver con el precio final son: la resolución, el tiempo de respuesta, la clase de pantalla en cuanto a píxeles muertos, el contraste, el brillo y el ángulo de visión. Y por supuesto, y más últimamente, el tipo de conexiones que incluye (aunque esto no es una cualidad propia de las TFT).

Los televisores de plasma son más caros y no se suelen utilizar como monitores para el ordenador. La tecnología que utilizan es diferente a la de las TFT-LCD y ésta les proporciona ciertas ventajas frente a las anteriores. Son más brillantes y tienen más contraste, por lo tanto tienen mejor resolución de imagen, además el ángulo de visión es mayor, llegando casi a los 180 grados, por lo que se ve perfectamente aunque no estés totalmente de frente al televisor. También tienen mejor tiempo de respuesta, lo que las hace mejores a la hora de ver vídeos o animaciones 3D. Sin embargo, y debido al avance en la tecnología TFT-LCD y a su inferior precio, su aceptación es inferior a estas últimas, y se han especializado en grandes televisores de más de 40 pulgadas.

Por lo tanto, deberemos elegir lo que mejor nos convenga según el uso que le queramos dar. Para un ordenador en el que usemos básicamente ofimática y alguna película en dvd nos bastará con cualquier pantalla actual con una resolución decente. Pero si lo que queremos es jugar con los últimos videojuegos y sacarle partido a nuestra tarjeta gráfica deberemos cuidar todos los aspectos antes citados, ya que si tenemos un ordenador muy potente y una pantalla muy lenta estaremos desperdiciando la mayoría del potencial gráfico del ordenador.

En cuanto a los televisores, lo mejor es que el tamaño se adecue a la distancia a la que lo vamos a ver, ya que si estamos muy cerca y la pantalla es muy grande notaremos un cierto pixelado en la imagen, lo cual restará calidad a la visualización. A pesar de tener en cuenta todas las características técnicas existentes la elección dependerá, y mucho, del gusto del usuario. Para muchos la calidad visual del CRT es la mejor, otros prefieren el plasma y muchos lo ven todo igual, por lo que al final el gusto del que compra es lo que marcará el punto de inflexión.