Los televisores y monitores han evolucionado a un ritmo vertiginoso. Actualmente el mundo de las pantallas está lleno de siglas que pocos saben realmente lo que significan y no son pocos los que se encuentran perdidos a la hora de decidirse por una u otra pantalla. Además, aunque el tamaño siga importante, ya no lo es todo
Hasta hace poco tiempo los televisores y monitores eran trastos grandes y muy pesados, y básicamente lo que diferenciaba a uno de otro era el tamaño de la pantalla. Eso sí, cuanto más grande era la pantalla más fondo tenía, y no siempre entraba donde la querías poner por ser demasiado "culona". Este problema se ha solucionado actualmente gracias a las pantallas planas, y cada vez son más los que se decantan por ellas, tanto para el ordenador como de televisor.Hay diferentes tipos de tecnologías (y aquí empezamos con las siglas). Las pantallas antiguas, no planas, son las conocidas como CRT (cathode ray tube). Dentro de las denominadas pantallas planas (FPD, flat panel displays) hay diferentes tipos: las que emiten luz y las que utilizan un sistema de retroiluminación. Estas últimas son conocidas como LCD (liquid crystal displays), y las más representativas de este modelo son las TFT LCD (thin film transistor). Dentro de las FPD que emiten luz destacan las PDP (plasma display panel), más conocidas como pantallas de plasma.
Debido a la mala información que suele haber en los comercios de electrónica mucha gente cree que las TFT y las LCD son diferentes, cuando realmente TFT es un tipo de tecnología LCD, por lo que si vemos que una pantalla está definida como TFT y otra como LCD podemos asumir que realmente utilizan la misma tecnología.
En cuanto a precio. Las TFT últimamente han bajado muchísimo de precio, no tanto las PDP. Las CRT no son fáciles de encontrar actualmente (excepto las que están entre las 12 y las 15 pulgadas), ya que muchas están descatalogadas y muchos fabricantes las han dejado de hacer. Actualmente podemos encontrar televisores TFT-LCD de 26 a 32 pulgadas entre los 600 y los 1.100 euros. En monitores podemos encontrar de 17 a 21 pulgadas desde 150 euros.

Pero el precio no depende solo del tamaño de la pantalla y la marca del fabricante. Algunas características que tienen mucho que ver con el precio final son: la resolución, el tiempo de respuesta, la clase de pantalla en cuanto a píxeles muertos, el contraste, el brillo y el ángulo de visión. Y por supuesto, y más últimamente, el tipo de conexiones que incluye (aunque esto no es una cualidad propia de las TFT).
Los televisores de plasma son más caros y no se suelen utilizar como monitores para el ordenador. La tecnología que utilizan es diferente a la de las TFT-LCD y ésta les proporciona ciertas ventajas frente a las anteriores. Son más brillantes y tienen más contraste, por lo tanto tienen mejor resolución de imagen, además el ángulo de visión es mayor, llegando casi a los 180 grados, por lo que se ve perfectamente aunque no estés totalmente de frente al televisor. También tienen mejor tiempo de respuesta, lo que las hace mejores a la hora de ver vídeos o animaciones 3D. Sin embargo, y debido al avance en la tecnología TFT-LCD y a su inferior precio, su aceptación es inferior a estas últimas, y se han especializado en grandes televisores de más de 40 pulgadas.
Por lo tanto, deberemos elegir lo que mejor nos convenga según el uso que le queramos dar. Para un ordenador en el que usemos básicamente ofimática y alguna película en dvd nos bastará con cualquier pantalla actual con una resolución decente. Pero si lo que queremos es jugar con los últimos videojuegos y sacarle partido a nuestra tarjeta gráfica deberemos cuidar todos los aspectos antes citados, ya que si tenemos un ordenador muy potente y una pantalla muy lenta estaremos desperdiciando la mayoría del potencial gráfico del ordenador.
En cuanto a los televisores, lo mejor es que el tamaño se adecue a la distancia a la que lo vamos a ver, ya que si estamos muy cerca y la pantalla es muy grande notaremos un cierto pixelado en la imagen, lo cual restará calidad a la visualización. A pesar de tener en cuenta todas las características técnicas existentes la elección dependerá, y mucho, del gusto del usuario. Para muchos la calidad visual del CRT es la mejor, otros prefieren el plasma y muchos lo ven todo igual, por lo que al final el gusto del que compra es lo que marcará el punto de inflexión.





