La papelera no es el fin del mundo
La creencia popular de que una vez que se borra un archivo de la papelera de reciclaje ya no hay manera de recuperarlo es absolutamente errónea. El proceso de desaparición total de un archivo es bastante más complejo que eso y existen métodos muy sencillos para recuperar archivos, no sólo borrados de la papelera, sino incluso de un disco duro formateado.Lo primero que tenemos que tener en cuenta es el funcionamiento de los discos duros. En estos, la información se almacena de forma magnética, es decir, que una serie de partículas se ordenan de acuerdo a una polarización que marca el signo del bit (1 o' 0). Por lo tanto, la información está escrita físicamente y hasta que no desaparezca físicamente podremos acceder a ella.
El icono en el que pinchamos para acceder al archivo es lo que se llama la cabecera del archivo. Es la forma en la que el sistema operativo nos muestra el documento para que podamos tener acceso a él. Por lo tanto, cuando borramos un archivo de la papelera de reciclaje lo que estamos haciendo es borrar únicamente la cabecera del mismo. Con ésto le decimos al sistema operativo que puede utilizar el espacio físico que ocupa dicho fichero para otro u otros , ya que ese que hemos borrado no lo vamos a volver a utilizar (en principio).
El problema surge cuando por error humano o de la máquina desaparece la cabecera de un archivo que sí que necesitamos. Se suele decir que se nos ha borrado, pero en realidad no está borrado del todo, sólo que desde el sistema operativo no somos capaces de acceder a él. Cuando algo así pasa hay que tener una serie de precauciones si queremos recuperar el archivo en buenas condiciones. Lo primero es procurar no crear archivos nuevos, ya que estos podrían ocupar parte o la totalidad del espacio físico que ocupa nuestro archivo. Deberemos tener instalada otra unidad lógica de almacenamiento[párrafo de las particiones] diferente al disco duro del que queremos recuperar el archivo, ya que será en esa (puede ser una memoria flash, una tarjeta SD, otro disco duro...) en la que guardemos el documento recuperado antes de devolverlo a su ubicación original. Además, es preferible que la aplicación de recuperación de archivos esté instalada antes de tener algún problema de este tipo, ya que si la instalamos en el mismo disco del que queremos salvar el fichero podríamos estar ocupando el espacio físico de nuestro archivo con los datos del programa que estemos instalando.

Es recomendable instalar un programa de recuperación de archivos antes de ponerse a trabajar con el ordenador ya que de esta manera nos ahorraremos los posibles problemas que he citado anteriormente. Estos programas no suelen ocupar mucho espacio en disco, por lo que no nos molestará demasiado el tenerlos instalados como medida de precaución. Además, son programas que suelen ser muy intuitivos, por lo que no es necesario tener unos conocimientos muy avanzados en informática para utilizarlos correctamente.
A parte de recuperar un archivo que se nos ha perdido ocasionalmente, este tipo de programas pueden servirnos para mucho más, como por ejemplo recuperar archivos en masa de un disco duro que por problemas hemos tenido que formatear. Eso sí, es recomendable que ese formateo sea un formateo rápido, ya eue nos llevará menos tiempo hacerlo, aunque después de recuperar todo lo que queramos es conveniente darle formato de nuevo y esta vez de forma completa para corregir posibles errores del disco.
Por lo tanto, las herramientas de recuperación son aplicaciones que todo el mundo debería instalar en su ordenador y a las que se debería dar tanta importancia como a los antivirus, ya que pueden ayudarnos a no perder esos trabajos que nos hemos tirado horas, semanas o años haciendo y que por un pequeño error hemos perdido en menos de un segundo.





