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¡Te juro que es verdad!
Un blog irrelevante y absolutamente prescindible
Acerca de
MUTATO NOMINE

El mentiroso siempre es pródigo en juramentos (Pierre Corneille)




Movimiento en apoyo del idioma español en Internet
Sindicación
 
Aquí se habla español
Hace algunos meses despotricaba en estas páginas por el uso cada vez más frecuente de palabras y expresiones del idioma inglés en nuestro cotidiano hablar y escribir y, sobre todo, en los asuntos técnicos que tienen que ver con la informática e Internet. No voy a repetir aquí lo que dije aquella vez, pero si voy a insistir en el hecho cierto de que el español es lo suficientemente rico, completo y complejo como para tener que recurrir a otras lenguas a la hora de expresar ideas.

Navegando en la red descubro por azar el blog venezolano Periodismo de Paz, en el cual me llamó la atención un enlace que dice “ñ Español en Internet”. Pues bien, resulta que ese enlace me llevó a la página de un movimiento en apoyo del idioma español en Internet. Para sumarse a él no hay que hacer mayor cosa, sólo colocar en tu página el logo del movimiento. Y eso es lo que acabo de hacer: a la izquierda, en “Acerca de”, podrás ver a partir de ahora el distintivo llamado “ESPIN” (Español en Internet). Y es que ¡¡aquí se habla español!!

 
Réquiem para mi contador
Ha fallecido cristianamente mi contador. No, no me refiero al sujeto que lleva los libros de contabilidad, sino a la herramienta esa de Webstats4u que cuenta el número de despistados que llegan a este blog irrelevante. Súbitamente, sin más, dejó de funcionar. Supongo que falleció del aburrimiento que le daba el tener que registrar las escasas entradas a este blog: una visita cada muerte de obispo.

La verdad es que el instrumento de marras lo coloqué cuando abrí esta página porque se supone que todo blog que se respete debe tener uno. Y te juro que al final me resultó muy útil, pues me proporcionó muchos instantes de diversión. Resulta que no sólo registraba el número de visitas, sino también el país de procedencia y, lo realmente divertido, la forma en que llegaban los visitantes al blog.

Así, pude enterarme que la mayoría de los visitantes aterrizaron por aquí gracias al Google, con búsquedas tan originales como “daños por bailar samba” (los que te propinará tu mujer como te pille bailando desenfrenadamente con una carioca), “viajes en cargueros” y “webs gastronómicas de Afganistán” (éste/a no tiene ni puta idea de lo que ocurre en el mundo).

Me encontré con uno/a que estaba preocupado por la crisis económica mundial (y la suya en particular) y preguntaba la “fórmula matemática para la lotería” (coño, si la tuviera ni por el carajo viejo la publico aquí!!!). Nunca falta alguno que a estas alturas todavía cae con las cadenas esas que circulan por la red y sale desesperado a indagar si “es verdad que desaparecerá el messenger” (no papito, quédate tranquilo que Bill Gates no lo va a permitir. Es más, ahora se llama Windows Live Messenger, estamos?).

Otros en plan de búsqueda de la sabiduría indagaron sobre “lo que de verdad vale la pena en la vida” (por supuesto que las drogas, el sexo y el rock’n’roll, o qué te creías tú?), “qué es la verdad convencional” (y justo a este blog lo mandó el Google ja ja ja); “que desesperanza, que agonía el vivir” (un candidato al suicidio), “recuerdos tristes de un pasado alegre” (y si... tiempos pasados fueron mejores), “mujeres equivocadas en su destino” (mi Dios, qué es esto?), “prefiero estar muerto si no alcanzo todas mis metas” (éste/a no necesita al Google, sino a un psiquiatra).

Un importante segmento lo constituyeron aquellos con penas de amor, de cuyas búsquedas vale la pena resaltar “te juro que en verdad me siento sola” (ven que te hago compañía); “me pusieron los cuernos” (y no tiene reparos en hacerlo público!!!) “cómo apoyar a una amiga desilusionada”; “cartas diciendo que regrese a tu lado”; “si me quieres de verdad devuélveme el aire” (esto huele a intento de homicidio); “poema para un despechado” y “te amo por encima de lo que creía”.

Ahora bien, te confieso que el mayor número de visitas se debió a personas que buscaban satisfacer sus bajas pasiones (bajas por estar por debajo del ombligo) y así, sin tapujos, buscando con afán los placeres de la carne, escribieron perlas como “bogotanas culonas”; “lamer culos”, “mujeres con las tetas grandes”, “mujeres bogotanas con tetas” (tal parece que por allá hay muchas sin tetas), “mujeres tetonas”, “culos paceños” (deben ser muy fríos por la altura de La Paz), “culos en acción” (tiemblo de solo imaginarme el accionar de un culo), “black culonas” (aquí eso es despectivo, ahora se dice afrodescendientes culonas), “culos de caraqueñas” (cuanta demanda por traseros!!), “mujeres desnudas” y algunos aficionados a sensaciones no tan extremas preguntaron por “chicas cuentan como llegaron a su primer orgasmo”.

Pero en verdad el que se llevó el primer premio de todos mis visitantes, fue aquel que quería saber “cuantas veces hizo el amor Cristóbal Colón”... hay que ser bien ocioso, por Dios!!!!.

Lo único que me queda claro de todo esto es que ninguna de esas búsquedas pudo hallar respuesta en los posts de este blog. Entonces, llegados a este punto, me queda una duda: o la gente no sabe buscar en Internet o el Google no es tan efectivo como nos lo pintaron. De cualquier manera, parece que tendré que readecuar el contenido del blog para satisfacer las demandas de los usuarios... se me ocurre algo así como ¡Te juro que es sexo duro! por Mutato “Porno” Nomine.

En fin, como corolario, te diré que a contador muerto, contador puesto y así, para no perderme esta diversión gratuita, instalé la herramienta de la gente de StatCounter, que aunque no tiene una presentación elegante como la de Webstats4u ofrece en cambio muchas más funciones. Mi contador ha muerto, viva mi contador!!!

 
Delgadas... o famélicas?
Ayer me encontré con una noticia de España, difundida por la agencia Reuters, según la cual la Comunidad de Madrid ha prohibido que desfilen modelos demasiado delgadas en el tradicional desfile de modas que bianualmente se lleva a cabo en esa ciudad. Bajo el alegato de que chicas y mujeres jóvenes intentan copiar el aspecto físico de las modelos y terminan desarrollando desórdenes alimenticios, la Comunidad madrileña ha dispuesto que se cambie el sistema de tallas por el de índice de masa corporal, esto es relación peso-altura.

De más está decir, como lo señala la noticia en cuestión, que tal decisión ha generado una gran polémica a nivel de agencias y modelos, conmocionando así al mundo de la moda. Al margen de la discusión sobre la validez de la medida, lo interesante del asunto es que ha tenido repercusión allende las fronteras españolas, donde se han levantado voces oficiales a favor de acciones de esta naturaleza. Tal ha sido el caso de la Alcaldesa de Milán y la Ministra de Cultura del Reino Unido, quienes se han mostrado partidarias de adoptar sistemas semejantes en Milán y Londres.

Sin ánimo de entrar en discusiones, el caso es que a mí me parece bien la medida de marras. Yo no sé tú, pero yo estoy cansado de ver como la industria de la moda y la belleza cada vez más nos impone como cánones a chicas extremadamente delgadas, que más bien parecen sacadas de un campo de refugiados de Biafra y Etiopía o de damnificados de Bangladesh, con el respeto y la preocupación que la tragedia de esos pueblos me merece. Ojo, por las dudas, aclaro que tampoco pretendo que las modelos voluptuosas de Rubens sean el patrón a seguir; es decir ni tan calvo ni con dos pelucas.

En serio, ¿por qué insisten con esos patrones irreales? La enorme mayoría de la población que consume productos de la moda y la belleza son gente normal y corriente, con todas las “imperfecciones” naturales que se pueden tener; son personas que no poseen cuerpos perfectos ni medidas ideales (por cierto, ¿quién fue el idiota que dijo que 90-60-90 son las medidas perfectas). Lo lamento, pero a mí esas chicas famélicas y mirada lánguida no me inspiran ni un mal pensamiento, salvo lástima.

Yo no quiero carajitas con piel y tetas perfectas. No quiero cuerpos saturados de siliconas y botox. Eso queda para los sueños eróticos de adolescentes con exceso de tetosterona. A mí me gustan las mujeres naturales, corrientes, las del día a día, con sus barriguitas o cauchitos, con líneas de expresión en su rostro y preocupación por una incipiente celulitis. Está bien que se cuiden, pero que no sea ese el “leif motiv” de sus vidas, porque a fin de cuentas eso es pasajero pues el deterioro en el tiempo es inexorable. Por eso es que me gustó tanto la campaña sobre la belleza real que Dove lanzó aquí en febrero pasado, aunque ya es de vieja data en Estados Unidos y Europa. No me importa si era una estrategia de mercadeo o no; pero nos mostraba mujeres reales, de las que vemos todos los días en las calles de nuestras ciudades.

¿Quién coño dice que es ser bello o no?... ¿qué es lo hermoso o no?... ¿los editores de Vogue o Vanity?.. no me jodan!. Será trillado, un lugar común y todo lo que quieras, pero la verdadera belleza ¿no es la que nace del alma?. ¿Qué cuernos importa si tiene los senos grandes o pequeños, las nalgas redondas o cuadradas?. A fin de cuentas, yo no quiero el adorno de las revistas de moda (tuve un amigo que decía que él tenía su mujer para lucirla), yo quiero de compañera a alguien segura de si misma (y no por sus siliconas), con sabiduría para vivir y amar, sensata, que me brinde ideas, pasión, desafíos y curiosidad... ahí está la hermosura real, la que perdura; lo demás, el empaque, es paja loca. He dicho.

 
No puede ser
Me encuentro con una sorpresa en mi correo; estas sencillas palabras que una amiga me dedica:

Hipocresías

"Caminos que se encuentran para luego alejarse
Sentimientos confusos, llenos de culpa
Deseos apagados con un arder intacto
Juegos que reclaman su lugar
Palabras que disfrazan las ganas de expresar un sentir
Momentos que pueden ser perfectos y eternos - aunque sea en ese instante - pero que encuentran caminos que parecen acercarse en una inmensidad de dudas
Sé que la distancia no permitirá que me acerque y demostrarte sin titubeos, sin hipocresías
lo que la sensatez me impide"


La verdad es que el asunto me confunde un poco. Sólo espero que esto no signifique lo que creo que significa, porque como dijo el poeta Buesa “no puede ser, no puede ser!”... y es que ese es un camino que no puedo transitar...

 
Mutato, el claustrofóbico
Entre las 02:00 y las 03:00 a.m. de las madrugadas caraqueñas, a las cuales soy confeso adicto, invariablemente dos aviones surcan el cielo en sentido sureste-noroeste. En el silencio de la noche, el viento trae el apenas perceptible sonido de sus turbinas. Sus luces de posición, titilantes, compiten en intensidad con las estrellas. Los veo pasar sobre mi balcón y los sigo con la vista hasta que desaparecen a lo lejos, tras el cerro El Avila. Algunas veces, alrededor de las cuatro, pasa otro en dirección oeste-este sobre la cordillera. A éste lo veo hasta que sus luces se difuminan en la distancia.

Esas luces no son simplemente aviones, sino unos cuantos cientos de seres que aunque comparten un viaje hacia un punto geográfico común, sus almas tienen distintas motivaciones y destinos. Así, está el que regresa a casa, el que va de vacaciones, el que busca una nueva vida, el que va por negocios, el que lo deja todo atrás, el que busca un amor, el que pretende olvidar. Todos y cada uno de esos pasajeros tienen su propia historia. Confieso que el fugaz paso de esas aeronaves me provoca envidia; en esos instantes yo desesperadamente quisiera estar en una de ellas.

Siempre me ha gustado viajar. Lo he hecho desde niño, por las más diversas razones: exilio, estudios, diversión, trabajo. El oficio que hoy ejerzo lo escogí por egoístas y hedonistas razones. Hay aquellos que trabajan por motivos altruistas, salvan vidas, curan enfermos, luchan contra el hambre y la miseria, defienden fronteras, se ocupan de la seguridad de sus semejantes; protegen al medio ambiente. Yo no, yo elegí mi trabajo porque era una forma segura de viajar y de vivir en otros lugares. Así fue y en verdad lo disfruté, aunque el precio que he pagado ha sido alto. He sido extranjero en otras tierras y al regresar a casa he sido extranjero en mi propio país. He dejado amigos entrañables, seres queridos. He tenido que empezar una y otra vez. Cargo a cuestas un baúl de recuerdos que, como alguna vez te dijera, es lo que duele. Ya llego a pensar que tengo más pasado que futuro.

Ahora, al cabo de todos estos años de trabajo, me encuentro sumido en una de mis peores contradicciones. Estoy cansado de esto, pero no puedo dejarlo. No quisiera pasar por el trago amargo de partir de nuevo, pero a la vez extraño horrores la sensación de vivir otras experiencias, de conocer nuevas gentes y culturas. Contra mi voluntad y mis deseos de estabilidad, me está atacando de nuevo mi particular claustrofobia: la angustia por permanecer encerrado en la rutina de lo conocido, de lo seguro, de la monotonía del día a día, del conformismo. Al igual que hace unos cuantos años, comienzo a sentirme encerrado en las fronteras de esta tierra de gracia, como llamó Colón a Venezuela cuando se dio una vuelta por estos predios en el siglo XV.

Lo cierto es que al final, como con otras tantas cosas, esta sensación de encierro también se me va a pasar, pero me está preocupando el hecho de que, en esta noche de ocio en la que escribo, me asomé por el balcón y al ver la inmensidad del cielo estrellado comencé a sentirme pequeño y atrapado en el globo terráqueo... ¿será claustrofobia planetaria?... ahí si es verdad que estoy jodido...

"Come fly with me" - Frank Sinatra

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Hello again, hello
Como decía aquella vieja canción de Neil Diamond: hello my friend, hello. De nuevo estamos por aquí. No sé por cuanto tiempo, así que esta vez no voy a prometer nada acerca de seguir escribiendo. Al igual que en los últimos años, estoy tomando unas largas vacaciones por estas fechas. Si, no lo digas, ya sé que la última vez que escribí por aquí también estaba de vacaciones. El caso es que tengo muchos períodos de vacaciones no disfrutadas y por estas tierras de Dios la ley prohíbe que el empleado acumule más de dos períodos vacacionales. Adicionalmente, los negreros con los que trabajo pretenden ponerse al día con los pasivos laborales, así que los de Recursos Humanos me estaban presionando para que hiciera uso de todas mis vacaciones vencidas, de manera tal que no me las tengan que pagar otra vez. Todavía tengo unas cuatro pendientes.

Para ponernos rápidamente al día te cuento que, antes de salir de vacaciones, en el trabajo “estaban” mejorando las cosas, al punto que volvieron a enviarme en misión al exterior y el asunto de mi traslado a una de nuestras oficinas en Europa “estaba” viento en popa. Te advierto que el uso del copretérito o del pretérito imperfecto del verbo estar en las frases anteriores no es casualidad. Ocurre que el accionista mayoritario del consorcio decidió tomar control absoluto de la empresa donde trabajo y comenzó la remoción y sustitución de todos los que tienen cargos directivos. Así que ahora con jefes nuevos mi situación en la empresa en bastante incierta; no sólo no voy trasladado a ninguna parte sino que incluso estoy esperando que en cualquier momento me pidan que entregue mi modesto carguito (por no decir que me den una patada por el culo). En todo caso, como dicen en mi pueblo: “amanecerá y veremos”.

De lo sentimental mejor no hablar; eso lo dejamos para otra ocasión. No sé porque motivo, pero en estos días he estado pensando en alguien a quien amé hace un tiempo. Nunca más volvimos a hablarnos y apenas nos saludamos cuando nos tropezamos por ahí, pero en estos días la he extrañado, he querido saber de ella. Es que lo que duele no es decir adiós, sino los recuerdos... anyway, ya se me pasará...

En fin, como verás, nada nuevo bajo el sol.