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El mentiroso siempre es pródigo en juramentos (Pierre Corneille)




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Au revoir 2006
Ultimo post del año. En unas pocas horas el 2006 no será más que un recuerdo. Había jurado que esta vez no caería en el lugar común de escribir sobre el fin del año. Pero soy débil, no tengo voluntad: media botella de ron, ingerida mientras esperaba a alguien que nunca llegó, me hizo cambiar de opinión y corrí al teclado a escribir estas líneas.

Nuevamente, como ocurre cada vez que cerramos un ciclo, esperamos que atrás queden los malos momentos, las derrotas y las frustraciones. Esperanzados miramos hacia el nuevo año que comienza, con el anhelo de que esta vez sea mejor que el pasado, que se repitan los éxitos logrados, que se encamine nuestra vida, que se prolongue la felicidad obtenida. De nuevo repasamos y evaluamos lo acontecido. Prometemos superarnos, no cometer los mismos errores, juramos que seremos mejores personas esta vez.

Yo tampoco escapo a esto, igual que todo el mundo espero que el próximo año sea mejor. Por alguna extraña razón, los años impares siempre me han resultado mejores, en lo profesional, en lo personal, en lo social; mientras que los pares han sido testigos de mis mayores fracasos y problemas. La verdad no tengo explicación para ello; paradojas de la vida, fuerzas cósmicas, simple coincidencia, karma, destino, qué se yo!

Fiel a esa premisa, este año que se muere no ha sido bueno. En lo profesional ha sido un período de inestabilidad y confusión. Muchos conflictos y zozobras en el ambiente laboral. En estos meses me ha tocado ver la partida forzosa de viejos y queridos colegas; mi propia permanencia se ha visto amenazada e, incluso, estoy pensando retirarme si en las próximas semanas no se presentan cambios positivos.

En lo personal, no han sido mejores las cosas. Amigos que se van, enfermedades de seres queridos, traiciones de algunos en quien confiaba, un nuevo revés amoroso sin esperanza de solución, desencuentros, desafectos. Y no hablemos del enorme equívoco de la reelección del Presidente Chávez, porque ahí la depresión es total. Cosas buenas han habido, por supuesto. La compra del apartamento; la milagrosa recuperación del gato de mi hijo, después de haber sido desahuciado; son pequeñas victorias que compensan lo negativo. Pero por sobre todas las cosas, seguimos vivos y en relativamente buenas condiciones. Así que todavía tenemos posibilidades de seguir luchando en pos de todo aquello que anhelamos. Como dicen las viejas de mi pueblo, mientras haya vida hay esperanza.

En fin, cuando nos demos el abrazo de año nuevo y pidamos un futuro mejor, recordemos que el mundo per se no cambia, somos nosotros los que lo cambiamos con nuestras acciones.

¡FELIZ AÑO 2007!

 
No te amo
No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas obscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive obscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo secretamente, sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no se amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

SONETO XVII
Pablo Neruda
Cien Sonetos de Amor - 1959
 
Hugo Chávez en "Agarrate Catalina"
Yo sabes que soy un mentiroso impenitente, te lo advertí desde el primer post. He dicho que aquí no se hablaba de política, pero en este mes los tres tristes post que he colgado se refieren a la política nacional. Luego de tragarme los siete millones de votos que nos metieron por el buche (como “tierna y poéticamente” dicen los partidarios del Presidente Chávez), me había prometido a mi mismo que no lo volvería a hacer, no más política. Pura paja, terminé reproduciendo el artículo de Milagros Socorro y, ahora, voy con un video que encontré en YouTube.

Esta vez se trata de la murga uruguaya “Agarrate Catalina” (así como suena, en “uruguasho”, sin acento: agarrate). La “murga” es una expresión musical que se desarrolla durante los carnavales en Uruguay. Consiste en una agrupación de unas quince personas que hacen parodias principalmente sobre los hechos más destacados acontecidos durante el año en ese país y en el mundo. Incluso, hacen una competencia entre las murgas para ver cual obtiene el primer premio en distintas categorías (vestuario, música, temas, etc.). Más sobre la murga en este enlace.

Confieso que nunca aprendí a valorar este género cuando vivía en Montevideo, a pesar de que allá es toda una institución de singular importancia cultural. El caso es que ahora me encuentro con un video donde “Agarrate Catalina” (ganadora de las ediciones 2005 y 2006 del Carnaval del Uruguay) hace una parodia sobre las largas peroratas que acostumbra el Presidente de la Revolución Bonita.

El video lo coloca Coqueyfa en su página de YouTube. Aunque allí no está la fecha en que esta parodia fue elaborada por la murga uruguaya, la página oficial de “Agarrate Catalina” (que puedes visitar pinchando aqui) la reseña como parte del repertorio “Esperando el fin del mundo” del año 2006. Aquí tienes, sin más, la parodia “Visita de Hugo Chávez”:



Da para pensar, ¿verdad?. Me temo que de esa misma forma nos ven en muchos países. Si hay tiempo y ganas, date una vuelta por la página de Coqueyfa y léete los comentarios (por llamarlos de alguna manera decente) que partidarios y detractores del Presidente efectúan sobre este video. Un debate de altura, de hondo contenido ideológico y político. No tiene precio. En fin, como yo creo saber lo que viene, me compré mi vaselina para que por lo menos no me duela (ni pensar en disfrutarlo!), pero espero que a aquellos siete millones que creen que la vaina no va a ser con ellos, si se les pongan los ojos en blanco cuando, sin lubricante, el así llamado socialismo del siglo XXI se los coja (no en el sentido de agarrar o tomar, sino en su vulgar acepción de coger, follar, singar, fornicar). Que viva la bandera, que viva la nación, viva la revolución, carajo!!!!. Y a otra cosa, mariposa.

 
Y están equivocados
Mientras estaba en Cochabamba (viaje maldito del que no voy a hablar por razones éticas), la periodista venezolana Milagros Socorro publicó en su columna semanal del diario El Nacional (Jueves, 07 de diciembre – Página A6) un artículo que intituló “Y están equivocados”. Sin más, aquí lo transcribo íntegro:

“Se nos ha dicho tantas veces que la voz del pueblo es la voz de Dios que cuando tenemos ante los ojos la prueba palmaria de que la mayor parte de ese pueblo ha cometido un inmenso error tendemos a pensar que los equivocados somos quienes no hemos suscrito la aberración.

En Venezuela hay una gran mayoría de equivocados, compuesta por quienes votaron por Chávez este domingo y por quienes se abstuvieron de sufragar para sacarlo del poder. Unos y otros forman una masa enorme, tan grande que casi tapa a la minoría que avizora el abismo hacia el que se dirige Venezuela. Pero ese abismo está allí, palpitante, imantando a la sociedad entera, principalmente a los jóvenes que serán quienes pagarán más duramente el yerro del 61% ganado para prolongar un gobierno que no ha traído nada bueno para Venezuela.

Fueron a votar por Chávez, ejercieron un derecho democrático, son muchos, son más, pero están equivocados. No sólo en votar por quien lo han hecho sino en votar a secas, porque ese voto es una muestra de fe en quien no la merece y ha hecho todo para no ser objeto de ella. Porque ese voto es una especie de gran borrador que vendría a desvanecer los males que Chávez le ha causado a la nación y a darle otra oportunidad; otra página en blanco para que esta vez sí escriba el relato correcto. No lo hará. No sabe cómo hacerlo. No tiene preparación para hacerlo. No tiene el marco institucional para hacerlo. No quiere hacerlo.

Y no tenemos el consuelo de pensar que la tragedia la ha fraguado un pueblo ignorante, porque no lo es o al menos no está en desconocimiento del drama en el que chapotea. Si no fueran suficientes ocho años de empobrecimiento, de merma de los puestos de trabajo, de incremento de la criminalidad, los homicidios, los secuestros, la extorsión, los robos y las violaciones, de devaluación de la moneda, de depauperación de la infraestructura, de disminución del ritmo de construcción de viviendas, de socavación de las libertades, de amenazas contra la prensa, la educación, las universidades, la propiedad privada y, en suma, el aniquilamiento de la idea de futuro y de las posibilidades individuales en el contexto del país. Si todo esto no fuera suficiente indicio de que Chávez encarna muchos males, ahí está la carretada de otros nuevos que prometió en su campaña.

Quienes votaron por Chávez sabían perfectamente que el Presidente prepara un proyecto de reforma de la Constitución para tornar esta revolución de mera ineficiencia, corrupción y militarismo en una revolución clásica, que tendrá un poco de Cuba, un poco de China (la peor China, la que va quedando atrás), del estalinismo y de vete a saber qué otro proyecto fracasado y muy costoso para los países donde se han aplicado.

Quienes votaron por Chávez vieron a sus activistas lanzando comida a sus partidarios desde el cajón de una camioneta, una gastronomía zoológica que algunos creímos que sería un símbolo devastador para sus huestes. No lo fue. Al contrario. Al parecer, les encantó. Constituyó el llegadero de sus aspiraciones. Lo que se llama comida rápida, más rauda aún que las bolsas de alimentos repartidas sin criterio, sin respeto, sin mañana.

"España cae en cuatro pies. ¿Se levantará? Probablemente encontrará cómoda la postura y permanecerá en ella largo tiempo". Esto apuntó en su diario el poeta español Antonio Machado tras el golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera, perpetrado el 13 de septiembre de 1923, que impondría la dictadura.

Hay 61% de los electores que sabe que las amenazas de Chávez son una guillotina. Están perfectamente conscientes de eso. Pero creen que será roma para sus pescuezos y muy afilada para la del otro, la del que tiene algo, sobre todo dignidad para oponérsele y conciencia democrática para plantarle cara y recordarle que la democracia no se ejerce en fecha de elecciones sino cada día y en cada acción.

Muchos de esos venezolanos saben ya que un gobierno de Chávez no le acarreará reivindicaciones, no le traerá educación ni empleo, ni seguridad ciudadana ni rescate de los espantosos centros urbanos de casi todas nuestras ciudades ni mucho menos paz. Pero albergan el anhelo de que algo le quitará a los otros; e insisto, sobre todo el decoro de mantenerse opuestos a sus desmanes, de llamarlo autócrata, de enrostrarle que por muchas elecciones y elegantes observadores internacionales que vengan, no hay democracia en un país donde oficiales extranjeros mangonean a los locales, ni mucho menos donde un candidato presidencial que ya detenta todos los poderes se jacta públicamente de que dispondrá de las señales televisivas a su antojo y de que en cualquier momento se declara gobernante vitalicio.

El reelecto Chávez ha anunciado con toda elocuencia hacia qué derroteros (¿o debería decir derrotaderos?) se propone llevar a Venezuela. Primero el socialismo y luego el comunismo. Lo dijo muy nítidamente en su campaña, además de las muchas veces que lo había anunciado en su larga campaña previa (la de ocho años). Pero aún si no aludiera directamente a sus prioridades también las deja ver con toda transparencia, como ocurrió el domingo en la noche cuando aseguró que desenvainaría dos espadas, una para luchar contra la corrupción, mientras se rodeaba... bueno, ahí están las fotografías. Y la otra para segar la burocratización, que es el eufemismo del Gobierno para aludir a la ineficiencia y al dispendio de recursos, mientras se hacía acompañar... bueno, ya se sabe.

El 61% votó para refrendar a Rafael Ramírez, propuesto por Chávez para un inexistente premio Nóbel de la publicidad por haber acuñado una frase vil, que alude a la politización (por lo bajo, por lo mediocre) de PDVSA y al despido de 19.500 trabajadores de la industria (ésa fue la cifra que dio) por su oposición a Chávez; un desangramiento de personal calificado que se podría multiplicar si hubiera en la estatal petrolera más disidentes e incluso ni-ni. Así lo dijo. Eso fue acolitado por el 61% y ahí estaba el hombre en el balcón del pueblo la noche en que todo eso fue cohonestado. ¿Quiénes son los equivocados?

Los venezolanos que votamos para darle un final cívico a todo esto y a tantos horrores que no caben en este espacio podemos sentirnos muy preocupados por nuestro porvenir; incluso, abiertamente angustiados por el de nuestros hijos. Lo que no podemos admitir es un instante de duda con respecto a lo atinado de nuestro proceder. Si fuéramos el 10%, el 2%, el uno coma nada por ciento, estaríamos en lo correcto: la permanencia de Chávez en el poder será un desastre. Nos queda la secreta, nimia, si quieres, satisfacción, de no habernos equivocado cuando la circunstancia no estaba para erráticos.

Podemos decir, otra vez con Antonio Machado: "En una nación pobre e ignorante –mi patriotismo, señores, me impide adular a mis compatriotas–, donde la mayoría de los hombres no tiene otra actividad que la necesaria para ganar el pan o alguna más para conspirar contra el pan de su prójimo; en una nación casi analfabeta donde la ciencia, la filosofía y el arte se desdeñan por superfluos, cuando no se persiguen por corruptores, en un pueblo sin ansias de renovarse ni respeto a la tradición de sus mayores, en esta España tan querida y tan desdichada, que frunce el hosco ceño o vuelve la espalda desdeñosa a los frutos de la cultura, decidme: el hombre que eleva su mente y su corazón a un ideal cualquiera ¿no es un Hércules de alientos gigantescos cuyos hombros de atlante podrían sustentar montañas?"."

No hay más que agregar. Dice la conseja popular que el consuelo de muchos es consuelo de tontos. No me importa eso: a mí y a cuatro millones de almas nos queda el consuelo de no habernos equivocado el tres de diciembre de 2006, aunque otros siete millones de personas piensen lo contrario. Los meses que se avecinan nos darán la razón. Pero para entonces me temo que será muy tarde.

 
Cochabamba
Esta noche viajo para Cochabamba, Bolivia, donde trataremos de concretar el consorcio que proyectamos con nuestros socios. Regreso el domingo 10. La última vez que estuve en Bolivia, a principios de este año, fue poco menos que un desastre. Espero tener mejor suerte esta vez. Ya te contaré.

 
Ave Caesar!
Aún no entiendo que carajo pasó, pero habló la mayoría y ahora Venezuela es y será roja, rojita. El Presidente Chávez, eufórico, se dirigió a las masas desde el llamado Balcón del Pueblo Soberano, para señalar entre otras cosas que “todo está consumado”, como lo dijera Cristo en la cruz antes de exhalar su último aliento.

Más que el Presidente, quienes deberían expresar esa frase somos nosotros, los derrotados. Pero realmente no creo que esa sea la adecuada para esta ocasión. En esta histórica situación, yo me inclino por aquel saludo ritual que dedicaban los gladiadores al emperador romano antes de los combates en las arenas del Coliseo: “¡Ave, Caesar, moriture te salutant!”. Traducido al buen cristiano significa ¡Ave, César, los que van a morir te saludan!.

Vayan pues mis saludos al mandatario reelecto, moriture te salutant!.... y que Dios nos agarre confesados.

 
Elecciones presidenciales 2006
En el año 49 a.c. el Senado Romano le ordena a Cayo Julio César que retire sus tropas de la Galia Cisalpina, que él mismo había conquistado al cabo de ocho largos años de lucha contra los galos. Molesto por ello, Julio César se rebela contra la autoridad del Senado y marcha al frente de una legión contra Roma. Cuenta el historiador y biógrafo romano Suetonio que al ordenar a sus tropas cruzar el río Rubicón, frontera natural entre la Galia y la península itálica, Julio César pronunció la frase “alea jacta est”, que traducido al cristiano quiere decir “la suerte está echada”. Con ello quiso señalar que ya no había vuelta atrás, que al tomar la decisión de entrar en Roma debía asumir los riesgos y las consecuencias de ello.

Hoy, en Venezuela, estamos en una situación semejante a la de César atravesando el Rubicón. En pocas horas se dará inició a la elección del Presidente de la República para el período 2007 – 2013. No es poca cosa lo que está en juego. No es una elección más. Se enfrentan dos corrientes políticas e ideológicas, totalmente antagónicas, con visiones contrapuestas de lo que debe ser nuestra nación. Con nuestro voto decidiremos que país queremos para nuestros hijos: si el del socialismo del siglo XXI con un Estado que controla al ciudadano o una democracia liberal en la que el ciudadano controle al Estado. Así, hemos llegado a un punto de no retorno. Al depositar el voto en la urna no habrá posibilidad de marcha atrás; habremos tomado el riesgo y deberemos asumir sus consecuencias.

Yo votaré azul. Alea jacta est.