Apología breve del bolero
Yo no sé como será en otras latitudes, pero por estas tierras un despecho que se respete se sufre al ritmo del bolero. ¿Una pena de amor?... bolero con eso. ¿Te dejó tu mujer?... vacílate al Inquieto Anacobero. ¿Te pusieron los cuernos?... vengan Los Panchos. ¿Un amor no correspondido?.... invoca a Nelson Pinedo. Y es que los mejores amigos de un corazón destrozado son gente como Olimpo Cárdenas, Olga Guillot y Antonio Machín.... y una buena botella de ron.
Un macho que se despecha lo hace con boleros, nada de baladitas desabridas. Qué corazón "partio" ni que niño muerto, eso es para pusilánimes!!. Y nada de ron blanco, y menos Bacardí, que eso es para coctelitos de niñas buenas. El despechado se toma el ron a palo seco.
Chistes aparte, por aquí en el Caribe en tiempos de desamor el bolero nos remite al sufrimiento con alcohol y rockola en noches de soledad y desesperanza. Es desgarrador, es abandono del propio ser, es agonía, es fracaso:
“triste agonía vivir sin ti”
“sin ti no podré vivir jamás”
“mi desgracia fue quererte”
“me duele el corazón, no siento el alma”
Y dime tú que no te sientes así cuando te dejan en la estacada. Ahora bien, curiosamente, en el bolero el amante está abandonado a su suerte, su pena obedece a los designios de Dios. La tragedia amorosa es obra del destino:
“¿por qué Dios me hizo quererte para hacerme sufrir más?”
“culpable es mi destino, que me hizo comprender que no era mío tu amor”
“es mi destino vivir así”
“la vida inclemente te separa de mí”
Venga, que estoy frito porque así está escrito en alguna parte y no puedo hacer nada por remediarlo. Por supuesto, ya que no está en mis manos, mi condena es amarte por siempre y sin remedio. Es pues la exclamación pura y desgarrada, sin comprensión, sin medición, de un enamorado, es la afirmación del sentimiento de entrega, aunque esa entrega no se cumpla:
“no podré querer a nadie más”
“sólo a ti entregaré mi cariño, mi corazón, mi fe”
“regálame esta noche, retrásame la muerte”
“aunque me cueste la vida, sigo buscando tu amor”
La mejor parte, por aquello de que la culpa siempre es de los otros, es que en el bolero el desamor casi siempre es traición, perfidia, mentira. Hablando mal y pronto, me abandona no porque yo soy un hijo de puta, sino porque es una mujer perjura. Me rechaza porque es pérfida, mentirosa, no porque yo sea un troglodita machista. Ah! como sufro por esa malvada:
“fuiste muy canalla al abandonarme”
“ninguna tan perversa como tú”
“eres una pobre aventurera”
“te entregaste a un ser malvado”
Ahora, si resulta que no estás despechado, no importa. El bolero no es solo letra y música, es también baile y ya sabemos que por aquí el baile es la frustración vertical de un deseo horizontal. No, no, no me refiero a ese baile insípido, egocéntrico y onanista de la música moderna, en el que cada quien se mueve por su cuenta. Es un ritual sensual de cuerpos apretados, piernas que se rozan, manos entrelazadas, cercanías de aliento y susurros al oído.
En fin, que el bolero es eso, pasión, arrebato, traición, fatalidad, sinsabores, deseos, esperanzas. Como la propia vida.... y además eterno, a pesar de los cuatro intentos de asesinarlo perpetrados por Luis Miguel.
"Entre risas, copas y discos" - Leo Marini y la Sonara Matancera
Powered by Castpost
Un macho que se despecha lo hace con boleros, nada de baladitas desabridas. Qué corazón "partio" ni que niño muerto, eso es para pusilánimes!!. Y nada de ron blanco, y menos Bacardí, que eso es para coctelitos de niñas buenas. El despechado se toma el ron a palo seco.
Chistes aparte, por aquí en el Caribe en tiempos de desamor el bolero nos remite al sufrimiento con alcohol y rockola en noches de soledad y desesperanza. Es desgarrador, es abandono del propio ser, es agonía, es fracaso:
Y dime tú que no te sientes así cuando te dejan en la estacada. Ahora bien, curiosamente, en el bolero el amante está abandonado a su suerte, su pena obedece a los designios de Dios. La tragedia amorosa es obra del destino:
Venga, que estoy frito porque así está escrito en alguna parte y no puedo hacer nada por remediarlo. Por supuesto, ya que no está en mis manos, mi condena es amarte por siempre y sin remedio. Es pues la exclamación pura y desgarrada, sin comprensión, sin medición, de un enamorado, es la afirmación del sentimiento de entrega, aunque esa entrega no se cumpla:
La mejor parte, por aquello de que la culpa siempre es de los otros, es que en el bolero el desamor casi siempre es traición, perfidia, mentira. Hablando mal y pronto, me abandona no porque yo soy un hijo de puta, sino porque es una mujer perjura. Me rechaza porque es pérfida, mentirosa, no porque yo sea un troglodita machista. Ah! como sufro por esa malvada:
Ahora, si resulta que no estás despechado, no importa. El bolero no es solo letra y música, es también baile y ya sabemos que por aquí el baile es la frustración vertical de un deseo horizontal. No, no, no me refiero a ese baile insípido, egocéntrico y onanista de la música moderna, en el que cada quien se mueve por su cuenta. Es un ritual sensual de cuerpos apretados, piernas que se rozan, manos entrelazadas, cercanías de aliento y susurros al oído.
En fin, que el bolero es eso, pasión, arrebato, traición, fatalidad, sinsabores, deseos, esperanzas. Como la propia vida.... y además eterno, a pesar de los cuatro intentos de asesinarlo perpetrados por Luis Miguel.
"Entre risas, copas y discos" - Leo Marini y la Sonara Matancera
Powered by Castpost
Comentario:
Mutato, te escribo este comentario luego de un año de su publicación, pero es ahora cuando lo leo, y además tiene mucho que ver con tu invitación (recién hecha) de conocer a las Hermanas Calle, porque yo publiqué un bolero en mi blog. Fijate que sabes bastante de este maravilloso mundo del bolero, el cual aprecio de sobremanera, del cual comparto el gusto por Daniel Santos y la definición de lo que es un bolero. Yo te diría que un desgarrador representante de este genero lo fue Felipe Pirela... que hasta muerte digna de bolero tuvo. Y en su honor:
"...Soy malquerido por la mujer, que yo mas quiero, y esa mujer vive conmigo queriendo a otro..." Se parece a la historia de Eme y Efe o viceversa.
"...Soy malquerido por la mujer, que yo mas quiero, y esa mujer vive conmigo queriendo a otro..." Se parece a la historia de Eme y Efe o viceversa.

















GeoBitácoras: