Crepúsculo
Uno de los pocos placeres que aún me depara la vida es la posibilidad de contemplar los hermosos atardeceres que día a día nos regalan los cielos de por aquí. Siempre es agradable hacer un alto en el trajín y la rutina diaria, para disfrutar la serena belleza del sol que se oculta tras las lomas del oeste. Son breves instantes que invitan a la reflexión, al recogimiento y al diálogo intimista de nuestros pensamientos. Como dijera aquel poeta cubano:
En esos minutos de quietud, cuando nuestro espíritu vaga a la sombra de lo ignoto, las brumas crepusculares se empeñan en mostrarme la imagen de un ser especial que me brinda su cariño y amistad. Cada uno de los colores de la tarde que nos deja es el fiel reflejo de ella... dulce y afectuosa como los pálidos rosas... sosegada y serena como los tenues amarillos... cálida como el encendido naranja... con la pasión e intensidad del fulgurante rojo... mágica y encantadora como los subyugantes dorados. Pero también misteriosa como los enigmas y arcanos que encierra la noche que sigue al ocaso... distante como los astros que pueblan el nocturno firmamento... y cautivadora y alegre, como la esperanza que nos deja la promesa de un nuevo día.
Dime que desvarío, pero te juro que yo la veo así en los matices de ese fugaz momento, cuando aún sin ser de noche dejó de ser de día.
"Quinta Anauco" - Aldemaro Romero
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Hora de soledad y de melancolía,
en que casi es de noche y casi no es de día.
Hora para que vuelva todo lo que se fue,
hora para estar triste, sin preguntar por qué.
POEMA PARA EL CRESPUSCULO (fragmento)
José Angel Buesa
En esos minutos de quietud, cuando nuestro espíritu vaga a la sombra de lo ignoto, las brumas crepusculares se empeñan en mostrarme la imagen de un ser especial que me brinda su cariño y amistad. Cada uno de los colores de la tarde que nos deja es el fiel reflejo de ella... dulce y afectuosa como los pálidos rosas... sosegada y serena como los tenues amarillos... cálida como el encendido naranja... con la pasión e intensidad del fulgurante rojo... mágica y encantadora como los subyugantes dorados. Pero también misteriosa como los enigmas y arcanos que encierra la noche que sigue al ocaso... distante como los astros que pueblan el nocturno firmamento... y cautivadora y alegre, como la esperanza que nos deja la promesa de un nuevo día.
Dime que desvarío, pero te juro que yo la veo así en los matices de ese fugaz momento, cuando aún sin ser de noche dejó de ser de día.
"Quinta Anauco" - Aldemaro Romero
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Comentario:
Entonces ya somos dos, Zeta... para mi también la hora del ocaso es la mejor del día. Tengo un borrador de texto sobre eso, que espero publicar en breve.
Comentario:
..el atardecer tiene magia..terminar y empezar..cálido donde quiera que sea...energía...mi momento favorito del día...agur
Comentario:
Pues no sabes cómo te envidio. Aquí, en Madrid, los atardeceres simplemente no existen.























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