Soneto de la fidelidad
Hace muchos años, cuando era un “poco” más adolescente que ahora, y como tal idealista y soñador, pensaba que el amor era eterno. Si amabas a alguien debía ser para toda la vida. Lindo ¿verdad?... pero esa idea no compaginaba con la realidad, pues no me servía para explicar por qué dejé de querer a aquella que juré amar para siempre, o por qué mi corazón corrió en pos de otra ilusión.
Andando el tiempo, descubrí en la música brasileña al poeta Vinicius, quien a pesar de su agitada vida, o precisamente por ello, hablaba con profundidad de lo cotidiano, poniendo en lenguaje sencillo el torrente turbulento de las emociones humanas. Con el pragmatismo y la sabiduría que dan los años, enseñaba en sus versos y canciones que el amor no es una cosa etérea ajena a nosotros, sino que por ser un sentimiento humano está dentro de cada quien y depende de cada quien que exista o no el amor.
Si lo entendí bien, el amor si puede durar para toda la vida, pero esa eternidad no es una condición intrínseca al amor mismo. El carácter de permanencia en el tiempo se lo debemos dar nosotros, cuidando todos los días que ese amor no se pierda, estar atentos a los pequeños detalles, evitando caer en la rutina, etc. etc. etc.....
Hay un bonito poema de ese brasileño eterno, que recita en una canción aún más hermosa (tema del post de hoy), llamado Soneto de Fidelidade, que nos habla sobre esto:
Por si no se entiende en portugués, en este link encuentras la traducción. Cuando Vinicius escribió el soneto anterior se refería a la fidelidad, al hecho de que cuando estemos enamorados debemos darle toda nuestra atención, dedicación y amor a nuestra pareja. Sin importar que puedan haber otras personas que sean más encantadoras, nuestro corazón se debe encantar aún más con aquella que amamos. Así debe ser mientras exista amor: fieles al que amamos.
Pero creo que ese soneto también sirve para explicar en alguna medida la cuestión de la eternidad del amor. Tal parece que el amor es una llama y como tal se apaga, pero mientras esté encendida debe ser infinita y brillar con todo su esplendor. De nosotros depende que permanezca ardiendo mucho o poco tiempo.
En fin, aunque es una verdad de Perogrullo, no hay vuelta de hoja: debemos siempre cuidar nuestra relación, no dejar que se apague esa llama, hacer que brille con la misma fuerza de la primera vez. No importa que haya llamas que parezcan más brillantes, ninguna brillará con la misma intensidad y calor que la de aquel que en verdad amamos...
“Eu sei que vou te amar” – María Creuza, Vinicius & Toquinho
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Andando el tiempo, descubrí en la música brasileña al poeta Vinicius, quien a pesar de su agitada vida, o precisamente por ello, hablaba con profundidad de lo cotidiano, poniendo en lenguaje sencillo el torrente turbulento de las emociones humanas. Con el pragmatismo y la sabiduría que dan los años, enseñaba en sus versos y canciones que el amor no es una cosa etérea ajena a nosotros, sino que por ser un sentimiento humano está dentro de cada quien y depende de cada quien que exista o no el amor.
Si lo entendí bien, el amor si puede durar para toda la vida, pero esa eternidad no es una condición intrínseca al amor mismo. El carácter de permanencia en el tiempo se lo debemos dar nosotros, cuidando todos los días que ese amor no se pierda, estar atentos a los pequeños detalles, evitando caer en la rutina, etc. etc. etc.....
Hay un bonito poema de ese brasileño eterno, que recita en una canción aún más hermosa (tema del post de hoy), llamado Soneto de Fidelidade, que nos habla sobre esto:
De tudo, ao meu amor serei atento
Antes, e com tal zelo, e sempre, e tanto
Que mesmo em face do maior encanto
Dele se encante mais meu pensamento.
Quero vivê-lo em cada vão momento
E em seu louvor hei de espalhar meu canto
E rir meu riso e derramar meu pranto
Ao seu pesar ou seu contentamento.
E assim quando mais tarde me procure
Quem sabe a morte, angústia de quem vive
Quem sabe a solidão, fim de quem ama.
Eu possa (me) dizer do amor (que tive):
Que não seja imortal, posto que é chama
Mas que seja infinito enquanto dure.SONETO DE FIDELIDADE
Vinicius de Moraes
Estoril - Portugal, 10.1939
Por si no se entiende en portugués, en este link encuentras la traducción. Cuando Vinicius escribió el soneto anterior se refería a la fidelidad, al hecho de que cuando estemos enamorados debemos darle toda nuestra atención, dedicación y amor a nuestra pareja. Sin importar que puedan haber otras personas que sean más encantadoras, nuestro corazón se debe encantar aún más con aquella que amamos. Así debe ser mientras exista amor: fieles al que amamos.
Pero creo que ese soneto también sirve para explicar en alguna medida la cuestión de la eternidad del amor. Tal parece que el amor es una llama y como tal se apaga, pero mientras esté encendida debe ser infinita y brillar con todo su esplendor. De nosotros depende que permanezca ardiendo mucho o poco tiempo.
En fin, aunque es una verdad de Perogrullo, no hay vuelta de hoja: debemos siempre cuidar nuestra relación, no dejar que se apague esa llama, hacer que brille con la misma fuerza de la primera vez. No importa que haya llamas que parezcan más brillantes, ninguna brillará con la misma intensidad y calor que la de aquel que en verdad amamos...
“Eu sei que vou te amar” – María Creuza, Vinicius & Toquinho
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Comentario:
el amor es eterno mientras dura...me gustó eso de la llama que se apaga...y lo de serle fiel a la persona amada sí que es cierto: si amas de verdad a alguien no lo engañas, no lo traicionas, no quieres estar con nadie mas...

















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