Los justos
Acabo de leer el post (“Los justos”) que Hernán Casciari publicó el jueves en Orsay. En él relata, de manera casi poética, como los capítulos de una serie de televisión norteamericana son inmediatamente copiados, traducidos, subtitulados y distribuidos gratuitamente en Internet gracias a la labor de un montón de gente alrededor del mundo que, sin conocerse entre si pero actuando en conjunto, hacen posible que otro montón de fanáticos de esa serie puedan bajarla a sus computadoras en cualquier lugar del orbe, a escasas horas de haber salido los capítulos al aire en Estados Unidos.
Ese post ya lo están citando algunos partidarios de las redes P2P, el software libre y el Copyleft, como apoyo adicional a sus argumentos a favor de la libre descarga e intercambio de software, música y etcétera en la red. Yo, que en estos días tengo un ataque de sensiblería, cuando lo leí se me estrujó el corazón... vamos, que me emocioné, coño!. Así que prefiero pensar que más que una razón contra el Copyright, es una oda a aquellos que generosa y desinteresadamente comparten y hacen cosas por los demás.
Sencillamente genial. Ya quisiera yo escribir así.
Ese post ya lo están citando algunos partidarios de las redes P2P, el software libre y el Copyleft, como apoyo adicional a sus argumentos a favor de la libre descarga e intercambio de software, música y etcétera en la red. Yo, que en estos días tengo un ataque de sensiblería, cuando lo leí se me estrujó el corazón... vamos, que me emocioné, coño!. Así que prefiero pensar que más que una razón contra el Copyright, es una oda a aquellos que generosa y desinteresadamente comparten y hacen cosas por los demás.
Sencillamente genial. Ya quisiera yo escribir así.























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