Aquí estamos y aquí seguimos
Cuando se tiene tanto tiempo sin escribir, a la hora de actualizar el blog uno se pregunta “¿qué demonios digo ahora?”. No sé si escribir alguna de las intrascendencias que suelo pergeñar por aquí o contarte lo que me ha pasado en estos días de ausencia, que también es igualmente irrelevante.
Como llevo ya cuarenta y ocho horas en esta indecisión, he resuelto ponerme al día contigo hoy y mañana subir otro post intrascendente. Seré breve. Mi situación laboral sigue igual (aún no sé si me voy, aún no sé si me quedo), aunque ahora el pequeño departamento a mi cargo le reporta directamente a la Vicepresidencia para América Latina. No sé si será mejor o peor, pero por lo menos me saqué de encima a subgerentes y gerentes que me tenían acatarrado, como decimos en esta tierra de gracia (no por agraciada, sino por el chiste revolucionario que nos desgobierna).
Lo que no deja de causarme asombro es como la empresa todavía funciona, a pesar del alto grado de entropía en que se encuentra inmersa por culpa de una gerencia ineficiente. La próxima asamblea de accionistas, cuando deban rendir cuentas, va a ser un show digno de verse. De cualquier manera no me quejo mucho, pues a pesar de esta incertidumbre, estuve unos días por Buenos Aires cerrando unos contratos con proveedores de ese país. Fue un buen regreso a una ciudad que me encanta y a la que no iba desde el año 2005. Hablando mal y pronto, me harté de carne y vino.
Ayer, por fin, me entregaron el auto nuevo, una KIA Sportage. En este país es todo un “vía crucis” comprar un vehículo. Desde diciembre andaba en estos trámites y recién ahora es que llegó. Con todo, corrí con suerte: tengo gente conocida que ya lleva casi un año en lista de espera por vehículos de otras marcas. Y si hablamos del color, ahí no hay derecho a pataleo pues aquí el cliente no escoge el color, sino que toma el que haya, así sea marrón caca, verde perico o araguato corriendo. Del precio mejor no hablar, saqué la cuenta y resulta que por lo que vale aquí esa bicha, se pueden comprar dos en Estados Unidos, con todos los accesorios e impuestos incluidos. Te cuento que si lo del trabajo no se resuelve favorablemente, el préstamo del banco lo irá a pagar Mandinga.
En fin, que aquí estamos y aquí seguimos, como dijo aquel tristemente famoso banquero cubano-venezolano, poco antes de que su banco fuese declarado en quiebra, confiscado sus activos y él mismo huyese a Miami, cuando la crisis bancaria venezolana de 1994 nos hundió la economía. Aunque yo espero no tener ese mismo destino, je je je je.
Escuchado en el Bohemio’s Café:
“La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar con buena salud y con un cuerpo atractivo y bien cuidado, sino más bien deslizarse en ella, con chocolate en una mano, vino en la otra, el cuerpo hecho polvo, totalmente desgastado y gritando: Joder, que paseo!!!” (Alguien en la mesa de al lado, leyendo en voz alta un texto gracioso sobre el exceso de peso).
Como llevo ya cuarenta y ocho horas en esta indecisión, he resuelto ponerme al día contigo hoy y mañana subir otro post intrascendente. Seré breve. Mi situación laboral sigue igual (aún no sé si me voy, aún no sé si me quedo), aunque ahora el pequeño departamento a mi cargo le reporta directamente a la Vicepresidencia para América Latina. No sé si será mejor o peor, pero por lo menos me saqué de encima a subgerentes y gerentes que me tenían acatarrado, como decimos en esta tierra de gracia (no por agraciada, sino por el chiste revolucionario que nos desgobierna).
Lo que no deja de causarme asombro es como la empresa todavía funciona, a pesar del alto grado de entropía en que se encuentra inmersa por culpa de una gerencia ineficiente. La próxima asamblea de accionistas, cuando deban rendir cuentas, va a ser un show digno de verse. De cualquier manera no me quejo mucho, pues a pesar de esta incertidumbre, estuve unos días por Buenos Aires cerrando unos contratos con proveedores de ese país. Fue un buen regreso a una ciudad que me encanta y a la que no iba desde el año 2005. Hablando mal y pronto, me harté de carne y vino.
Ayer, por fin, me entregaron el auto nuevo, una KIA Sportage. En este país es todo un “vía crucis” comprar un vehículo. Desde diciembre andaba en estos trámites y recién ahora es que llegó. Con todo, corrí con suerte: tengo gente conocida que ya lleva casi un año en lista de espera por vehículos de otras marcas. Y si hablamos del color, ahí no hay derecho a pataleo pues aquí el cliente no escoge el color, sino que toma el que haya, así sea marrón caca, verde perico o araguato corriendo. Del precio mejor no hablar, saqué la cuenta y resulta que por lo que vale aquí esa bicha, se pueden comprar dos en Estados Unidos, con todos los accesorios e impuestos incluidos. Te cuento que si lo del trabajo no se resuelve favorablemente, el préstamo del banco lo irá a pagar Mandinga.
En fin, que aquí estamos y aquí seguimos, como dijo aquel tristemente famoso banquero cubano-venezolano, poco antes de que su banco fuese declarado en quiebra, confiscado sus activos y él mismo huyese a Miami, cuando la crisis bancaria venezolana de 1994 nos hundió la economía. Aunque yo espero no tener ese mismo destino, je je je je.
Escuchado en el Bohemio’s Café:
“La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar con buena salud y con un cuerpo atractivo y bien cuidado, sino más bien deslizarse en ella, con chocolate en una mano, vino en la otra, el cuerpo hecho polvo, totalmente desgastado y gritando: Joder, que paseo!!!” (Alguien en la mesa de al lado, leyendo en voz alta un texto gracioso sobre el exceso de peso).
Comentario:
Saludos gente!! gracias por los amables comentarios y palabras de aliento que han vertido en este post y el anterior. En verdad, lo aprecio mucho.
Moon: Lo que bueno es tenerte como lectora. No he podido ponerme al día con tu blog, pero en cualquier momento paso por allí. Gracias otra vez.
Endrina: Bienvenida por aquí. Me gustó eso de "poético sitcom" je je je je.
Troka: Que bueno tenerte de regreso por aquí. No importa el comentario perdido, importa que hayas venido. Gracias!
Aeme: Bienvenida por estos lares. Aún no he pasado por tu blog, pero desde ya muchas gracias por el enlace a esta bitácora intrascendente.
Moon: Lo que bueno es tenerte como lectora. No he podido ponerme al día con tu blog, pero en cualquier momento paso por allí. Gracias otra vez.
Endrina: Bienvenida por aquí. Me gustó eso de "poético sitcom" je je je je.
Troka: Que bueno tenerte de regreso por aquí. No importa el comentario perdido, importa que hayas venido. Gracias!
Aeme: Bienvenida por estos lares. Aún no he pasado por tu blog, pero desde ya muchas gracias por el enlace a esta bitácora intrascendente.
Comentario:
No eres prescindible... aunque alguna vez lo hayas pensado.
Que bueno que estás de vuelta y que sigues aqui.
Felicidades por la KIA: Manejarla puede ser una forma de olvidarse un poco de la incertidumbre laboral.
Adelante!
Que bueno que estás de vuelta y que sigues aqui.
Felicidades por la KIA: Manejarla puede ser una forma de olvidarse un poco de la incertidumbre laboral.
Adelante!
Comentario:
¡¡Bieeeeeeeeennnnn!!
Volvió, volvió, volvió...
Sé que me acabo de jugar el cuero político, pero eres como un poético sitcom que se coloca al aire cuando quiere...
Lo cual no lo hace sino más interesante.
Nada personal, nada chavista, nada opositora.
Quiero comprar carro...
Ya me veré como tú.
Abrazos.
¡Lo juro!
Volvió, volvió, volvió...
Sé que me acabo de jugar el cuero político, pero eres como un poético sitcom que se coloca al aire cuando quiere...
Lo cual no lo hace sino más interesante.
Nada personal, nada chavista, nada opositora.
Quiero comprar carro...
Ya me veré como tú.
Abrazos.
¡Lo juro!
Comentario:
Esas cosas raras que a veces me suceden, estuve aquí esta mañana y te dejé un comentario que ahora no veo....se habrá perdido en la dimensión desconocida.
Abrazos!
Abrazos!
Comentario:
Pues qué alentador que vuelvas por aquÃ. Y, dentro de todo, con noticias buenas.
Como consuelo a la incertidumbre, una frase de Teresa: Dios no se muda. Por lo menos. Porque todo lo demás se desdibuja ante nuestros ojos y, al parecer, ante nuestra impotencia, en esta tierra tan malquerida.
No quiero dejar un tinte triste en el comentario, pero me siento con la venezolanidad más susceptible que de costumbre.
Saludos
Como consuelo a la incertidumbre, una frase de Teresa: Dios no se muda. Por lo menos. Porque todo lo demás se desdibuja ante nuestros ojos y, al parecer, ante nuestra impotencia, en esta tierra tan malquerida.
No quiero dejar un tinte triste en el comentario, pero me siento con la venezolanidad más susceptible que de costumbre.
Saludos

















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