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Acerca de
Aunque no estoy ultrabuena, molo mil... ¡y además soy buena cocinera! Tengo sentido del humor y no hago faltas de horgotrafia (eso dice mucho de una persona).
Sindicación
 
bingo, geiser, buffet, bandurrias...
He llegado al trabajo con ganas de dulce (escribo en el trabajo mientras no mira nadie y publico en casa, que aquí no tengo acceso a internet). Acabo de ir a ver a mi compañera (somos dos, a parte de mi supervisora en una oficina de unos treinta hombres) y muy amablemente me ha cedido un huesitos.

Estoy helada en la oficina, como cada mañana. Por aquello de las leyes de la física y también de Murphy, la estufa que tengo a un metro de distancia de mí se las arregla para que el calor forme una parábola perfecta por encima de mí. El calor sube, rebota en el techo y va a parar justo a la puerta de la oficina. La gente cuando entra se queja de que hace calor, y yo, pubreta, tiritando. Para colmo la camiseta de manga larga que me compré la semana pasada se me ha encogido y entre eso y el pantalón que voy arrastrando... tengo una rendija enorme por donde se cuela el frío.

Bueno, ya entraré en calor sobre las doce del medio día (ahora son las 8:37).

El finde. Ya sabeis que he vuelto a hacer de guía con los jubilados. Esta vez he estado de fin de semana "pre-navidad" en Alcossebre, provincia de Castellón. La conclusión que he sacado es qeu ya no sirvo para irme por ahí un fin de semana con abuelos. Un día vale. Pero si voy dos, al segundo estoy hasta las mismas tetas de todo y me quiero ir a casa lo antes posible. No me lo paso bien. Bueno, en realidad no ha sido tan horrible, pero mejor hubiese estado en casa.

Tal y como predije, después de comer hubo bingo. Qué gente, marededeu, si no les toca el bingo se enfadan contigo y te dicen que les has quitado todo el dinero. Total, por una botella de cava baratísimo. Pues ya me veis vendiendo cartones a hordas de jubilados hambrientos de bingo. Por suerte me libré de tener que cantar los números. Si no salen los números que ellos quieren, es culpa tuya. Es asín. Después hicimos un par de concursos. Los premios eran las sobras del bingo: cava, sidra o rosado, polvorones, barquillos o turrón de chocolate. Todo de marcas que no había visto nunca... Pero se mataban!! En serio. El primer concurso era las sillas musicales, pero tenían que ir bailando con un globo en la boca y las manos en alto para no agarrar las sillas. Había un señor que iba rápido entre las sillas y luego se quedaba a bailar delante un rato, así cuando paraba la música tenía donde sentarse. Al final hubo señoras por el suelo y todo, vamos, lo típico. El segundo concurso fue el baile de la escoba. Consiste en que la gente baile por parejas mientras se van pasando una escoba de pareja en pareja, con la obligación del receptor de cogerla para volverla a pasar. El que tiene la escoba cuando para la música queda eliminado. En este caso, como no había escoba disponible, lo hicimos con una caja de polvorones que acabó volando por la sala. Pocas veces se puede ver a jubilados correr, pero esta fue una de esas ocasiones. Yo me ocupaba de parar la música, así que me di la vuelta para que no me acusaran de hacer trampas, pero como había mucho tramposo, mis compañeros me iban haciendo señales para parar la música y eliminarlos disimuladamente.

Después de eso pude descansar un rato antes de cenar y me encontré presa de un ataque de risa en el baño. Antes de cambiarme para la cena, espectáculo y baile de la noche (para el cual tenía la obligación de arreglarme) me metí en el baño para ducharme. Mi experiencia en hoteles de temporada es qeu en la mayoría de casos el agua caliente es escasa o tarda mucho rato en calentar, así que lo mejor suele ser poner el agua caliente a tope y luego regularlo. Eso hice. La alcachofa de la ducha estaba sobre el grifo y yo abrí el agua pensando que saldría por el grifo de la bañera. Con la cara, el pelo y las gafas chorreando me dí cuenta de que estaba equivocada, que estaba preparado para salir por la ducha, y que ésta me apuntaba directamete. Es más, apuntaba directamente (o parabólicamente) al espacio que había entre el final de la bañera y la pared. Espacio que inundé en un momento. Para cuando me quité las gafas e intenté cerrar el grifo el agua estaba ultra caliente. Me enfrentaba a geiser que me estaba inundando el baño y que no podía parar sin sufrir quemaduras. Para cerrar el grifo tenía que exponerme al chorro y no era plan. Al final opté por controlarlo con la mampara, es decir, encerrarlo en una esquina de la bañera. Pero con la mampara no tenia acceso al grifo, más que metiendo la mano por debajo y exponiéndome aún al agua caliente. Por suerte, estirando del cable de la ducha pude desengancharla y entrar en la ducha para cerrar el grifo.
Resultado, ducha 1, baño inundado 0.

La norma general para restaurantes con buffet es que la comida es bastante mala. En este caso no fue la excepción que confirmaba la regla. Sino la no-excepción que la perpetuaba. Marededeu, no había nada que estuviese bueno. Lo curioso de los buffets es que siempre acabas con las combinaciones más extrañas en el plato: los peores tallarines de la historia, zanahorias baby congeladas, hervidas, recocidas y recalentadas y patatas fritas. Por lo menos la ensalada creo que cumplía los estándares mínimos europeos de calidad.

Mientras cenábamos me presentaron al showman. Un señor con abrigo de visón, uñas postizas de esteticienne, anillaco de brillantes, tacones, peluquín y el rimel mejor puesto de lo que yo sería capaz después de años y años de práctica. Me habían dicho que era bueno, pero me sorprendió. Tenía un repertorio de clásicos y una voz y vestuario remarcables. Empezó con la Zarzamora (qué tiene la zarzamora, que a todas horas...). Con la primera canción le aplaudieron y con la última le ovacionaron emocionados. Imaginaros la escena: el señor descrito anteriormente, con pantalón negro y tacones, una casaca de lentejuelas turquesa y flores bordadas, con una mantilla blanca y abanico negro de puntilla cantando María de las Mercedes mientras doscientos jubilados se ponían en pie. El chofer me decía "la mare que lo ha parío, es bueno el hijoputa, eh? La maricona...". Y la verdad es qeu era bueno muy a pesar del poco crédito qeu le dí al principio. Después me enteré de que tenía 61 años.

Al acabar el show y por mucho que me gusta ver bailar a los abuelos, me fui a dormir porque ya no podía más. Por suerte en los hoteles siempre duermo bien y como no recuerdo en qué momento me dormí, asumo que debí cerrar los ojos estando ya dormida.

Al día siguiente fuimos los cuatro autocares a Marina d'Or, ciudad del aburrimiento infernal. No os cuento más. Se trata de tres hoteles, un balneario, unos jardines absolutamente faltos de sentido estético y setecientos mil apartamentos. Evitaré en la medida de lo posible volver allí. Lo peor de todo es que a algunos de mis compañeros parecía gustarles el sitio. Ugh!!

Mi sensación con estos viajes siempre es la misma. No importa lo que vayas a ver ni lo que hagas. Mientras haya cosas gratis y la comida esté bien, todo acaba bien. Si eso falla, recurre a la música de bandúrrias y castañuelas y déjales contar chistes y cantar por el micro.

Y el finde que viene será mío, sólo mío.
 
Oferta de empleo
A principios de mes recibí esta oferta de empleo de una de esas empresas de internet que te ayudan a buscar trabajo. Según ellos, esta es una de las últimas ofertas de empleo publicadas que coinciden con mi perfil y preferencias laborales.

No sé cómo debí rellenar el formulario...



En fin.
 
La noche se me hace corta
Hoy me he despertado con mucho, mucho sueño y muy pocas ganas de trabajar.

Me levanto muy pronto porque empiezo a trabajar a las ocho, cuando aún es casi de noche, y por las mañanas todo lo hago muy despacio. Todo parece costarme el doble de tiempo.

Vestirme en el frío polar de mi casa, abrir el grifo para que beba mi gato (que normalmente ya lleva un rato liándola), hacerme el desayuno (té y tostadas con mantequilla y miel), encender el ordenador, seguir haciéndome el desayuno, mirar el correo (electrónico, esto no es como Inglaterra que te llega el correo antes de que salga el sol), hacer como qeu miro las noticias, desayunar, saludar a mi amigo italiano si se conecta al messenger mientras trabaja en el pornochat, meter en una bolsa la comida que me he preparado el día anterior, abrir el grifo para que Cesar vuelva a beber, dar de comer a los gatos, lavarme los dientes, peinarme/despeinarme, ponerme colonia de chico, elegir las chapas del día, ponerme zapatos... Hace tiempo que desistí de ponerme las lentillas por la mañana porque tardo demasiado. La derecha me la pongo enseguida, pero la izquierda me cuesta bastante y me obliga a llegar tarde al trabajo.

Envidio a la gente que se levanta quince minutos antes de salir de casa y llegan al trabajo frescos y aseados. Yo llego helada y con los ojos llorosos del frío.

Hoy no me he tenido que preparar comida. Mejor dicho, ayer no me tuve que hacer la comida de hoy. Tengo amigos americanos y ayer me invitaron a su cena de acción de gracias, que se celebra el tercer jueves de Noviembre (aunque hace dos años se colaron y lo hicimos una semana antes...). Cenamos cantidades industriales de pavo, relleno, puré de patatas, batatas asadas, judías verdes, tarta de calabaza y tarta de manzana. Siempre asan un pavo excesivamente grande (el año pasado había que sacarlo del horno entre dos personas) y en previsión de que iba a haber excedentes, pensé en llevarme un tupper, pero hubiese quedado un poco feo. Así que en lugar de llevarme el mío, antes de partir le pedí a mi amiga que me hiciera un pequeño paquete para la comida de hoy. Ahora que lo
pienso se me olvidó pedir relleno, con lo bueno que estaba. Después de cenar tenía uno de esos ciegos de comida que tengo de vez en cuando. Un medio mareo de relax y satisfacción gastronómica que te coloca al borde del sueño. Por culpa de la falta de sillas, a mi me tocó sentarme en el taburete del piano y en un par de ocasiones pensé que acabaría cayéndome si no me despejaba pronto o me iba a dormir. Como novedad probé el vino típico de Acción de Gracias -por lo menos en California- un Beaujolais Nouveau (creo que lo he escrito bien) que puedo afirmar que ha sido el único tinto de la historia que no me ha hecho estremecerme de horror al probarlo. De todos modos el vinagre de merlot de la ensalada me gustaba mucho más.

Como decoración de los entrantes había unas guindillas pequeñas que creo que debían de haber salido del culo del mismo satanás, porque después de qeu una amiga probara uno de ellos sin pestañear, yo decidí probar también, así que le quité las pepitas y le dí un mordisco minúsculo a lo poco que quedaba de la guindilla. El calor/picor en la lengua lo solucioné rápido con queso, pero los labios me quemaron durante veinte minutos. Y lo peor es que desde entonces, aunqeu me he lavado las manos en varias ocasiones, ya van tres veces que me meto el dedo en el ojo y aún pica.

Y mañana por la mañana temprano me voy de fin de semana a hacer de guía, con jubilados a Alcoceber, donde me dicen qeu no hay nada que ver ni hacer... Me tocará otra vez bailar pasodobles y hacer rifas y bingos. Soy joven y necesito el dinero...
 
Iniciales talladas en camitas de madera
Ya sé que el comentario que estoy a punto de hacer no tiene demasiado interés ni es un gran descubrimiento, pero se me ha ocurrido esta tarde en el trabajo, cuando ya estaba harta de traducir. De hecho, me estaba lavando las manos cuando me he acordado de Epi y Blas.

Epi y Blas, en su versión original (yo siempre con la versión original...) se llamaban Bert & Ernie, es decir Albert and Ernest. O sea, que en realidad Epi y Blas se llaman Alberto (Blas) y Ernesto (Epi).

En sus camitas de madera, Bert y Ernie tenían las iniciales talladas, así que al adaptar el programa a España, hubo que mantener las iniciales de los nombres. Con este pensamiento en la cabeza he ido a ver a tres compañeros de oficina (ellos están en un despacho y yo en otro, solita casi todo el día, excepto cuando me harto de traducir y les voy a saludar y ellos entonces me ignoran) y les he hablado de los nombres de Epi y Blas y de sus iniciales talladas en sus camitas de madera. Mi teoría era que si Barrio Sésamo no hubiese llegado a nuestra tele cuando lo hizo (¿principios de los setenta?) esta pareja no se hubiesen llamado Epifanio y Blas. Sin embargo, si llegasen ahora se llamarían Enrique y Bruno o Edu y Berna. Y eso porque las iniciales ya estaban talladas, que si no, con los nombres qeu ponen a los programas de críos... Marededeu.

Bueno, pues eso era.

Para compensar os contaré que hablando el otro día con un amigo, me dijo que él tenía 23 años y no quería perder oportunidades de tocar tetas y follar. Me pareció bien. Después, haciendo cualquier otra cosa pensé "pubret, a lo mejor se piensa que a los 30 las cosas son diferentes"...

Bona nit!
 
Todavía
No sé por qué, pero me sigue pasando. Cada vez que hago una excursión, en el autocar acabo pensando en sexo. Ya os lo he contado varias veces. Supongo que antes, cuando estaba con el Imserso, era una mezcla entre el relax del final del día y un mecanismo de defensa contra la banda sonora de las excursiones, i.e. Julio Iglesias, Pasodobles de España, Tunas y tuneros varios y versiones en organillo de todo lo versionable. Me encerraba en mis
pensamientos y descansaba. Volvía a casa con una sonrisa.

Ahora que sólo hago excursiones ocasionalmente y para ganarme un sobresueldo y a pesar de que tengo un reproductor de mp3 con el que alienarme de Julio Iglesias, Pasodobles de España, Tunas y tuneros varios y versiones en organillo de todo lo versionable, según empieza el viaje de vuelta a casa, vuelvo a despistarme de lo que me rodea y pienso en sexo. Lo hago sin querer. Y poco a poco voy repasando la lista de gente con la que he tenido o he querido tener algo. A veces recuerdo cosas y otras las sueño despierta. Estas últimas me dejan con un sentimiento extraño. Ya lo dice Sabina, "no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió".

El viernes a altas horas de la madrugada, conversando con un amigo "a gritos y con una copa en la mano" (como él dice) acabamos hablando de sexo. No recuerdo las palabras exactas pero me dijo que para mí el sexo era algo natural (vale la pena remarcar que me tiene por una chica frívola) y yo pensé que por supuesto que era una cosa natural. Después me dí cuenta de que no siempre había sido así. Que durante la mayor parte de mi vida sexual, hasta cierto momento, me he sentido bastante inhibida. Por suerte ya no es así y me siento mucho más cómoda con ese tema. Eso no quiere decir, que en ciertas ocasiones -la primera vez con alguien nuevo- no pase vergüenza. Aún así, si me viera mi ex, rabiaría. Desde entonces me he relajado en muchos sentidos.

Ayer ví una entrevista que le hicieron a Maitena, la ilustradora, en la televisión. Dijo que las mujeres estaban aprendiendo todo lo peor de los hombres, como por ejemplo a disociar sexo y amor. Yo opino que esa separación es lícita y de agradecer. Por lo menos así hay opciones. Si yo sólo hubiese tenido sexo con la gente a quien he amado, los últimos dos años lo hubiese tenido claro.

Cambiando de tema (jijiji)... ¿qué hacer cuando hay un posible feeling con una chica y ella piensa que tú eres estrictamente heterosexual? Porque no es cuestión de decirle "He notado que te alegras mucho cuando me ves y por cierto no sé si te he dicho alguna vez que me molan tus tetas".
 
Mi bolso
Ahora mismo en el bolso llevo:

las llaves
el monedero
una barra de cera para el pelo
cacao de labios
pañuelos de papel
la llave del coche
mi permiso de conducir
brillo de labios
la cámara digital
el reproductor de mp3
el cargador del reproductor de mp3
una agenda pequeña
varios recibos de la gasolinera, super, etc
un horario de trenes Barcelona-Tarragona
dos bolis, uno negro y otro azul
un vale para el comedor de la empresa, ya un poco sucio y arrugado
unas hojas impresas con información sobre Berga y las Guerras Carlistas
un blister de antiácidos con agradable sabor a peppermint
una pinza de la ropa, de las de madera
una muestra de crema hidratante
un espejito
el inhalador del asma
una libretita que he mangado hoy de la oficina
un blister de ibuprofeno, sólo queda uno
un recibo de un ingreso en el cajero de la Caixa
el envoltorio de un azucarillo de Montpellier
el envoltorio de una chapa que me regalaron en una fiesta en Marzo
mi movil, que lleva una pegatina de un rubí que me regalaron
la acreditación del trabajo
un tenedor

Soy una mujer preparada para vida moderna. Y va en serio. Hoy llevo todo eso en el bolso.
 
Reducir el estrés
Una compañera de trabajo ha colgado en la pared de la oficina una hoja del boletín de seguridad que ha recibido hoy. Se trataba de recomendaciones para reducir el estrés. Era la típica lista: come bien, descansa, bla, bla, bla.

Lo que a mí me ha llamado la atención ha sido el siguiente punto:

Da rienda suelta a tus fantasías

Creo que he estado riéndome un cuarto de hora. ¡¡Si por eso fuera no habría estrés en mi vida!!

Tanto si sirve como si no, yo seguiré fantaseando... Se me da bien.
 
La lista más surrealista
La de hoy es una lista de búsquedas mediante las cuales diversas personas han llegado a mi blog en los últimos días. No tiene desperdicio.

-horacio pinchadiscos
-miki puig web (es con "qu"...)
-como hacer una bufanda paso a paso
-fotos de vanilla ice 2005
-sopa de amor
-antonio y carmen sopa de amor
-sueldo ikea
-opencor tarragona imperial tarraco
-la niña del exorcista
-bolsa de trabajo lloret de mar
-cuantos kilómetros hay a salou (una de mis preferidas... kilómetros a salou, ¿desde dónde?)
-champiñones cómo identificarlos en el campo (no sé cómo esta búsqueda lleva a mi blog)
-para mofarse de los hombres
-ikea berto romero (esta persona me buscaba a mí, fijo)
-pez dispensador
-hasta la polla de qeu nadie me entienda
-mujeres con el coño bonito sin depilar
-cómo depilar coño
-telojuroporikea
-fregadero ikea
-coches reising
-tirándome a mi ex
-chapa queen
-mcagon
-video de cristina de salou follando (quien será esta pobre mujer... de todas maneras, mejor buscar en el emule)
-máquina para hacer chapas
-mediterraneo balmes 129
-autobus ikea barcelona
-probado mi propio semen
-maia te lo juro por ikea
-no hay nada como un coño depilado

Sólo llevo tres días guardándomelas... Pero de momento, saco dos conclusiones:
a. Que en mi blog debe de haber mucho tema guarro a juzgar por cómo se llega a él
b. Que la gente no usa la función de favoritos del navegador. La de horacio pinchadiscos, telojurooporikea y alguna más están casi siempre...

Pero bueno, que sigan llegando las visitas!
 
Dieta de pasta
Hoy es uno de esos días, pocos afortunadamente, en los que todo -o casi- me parece un poco mierda. Llevo cuatro días alimentándome prácticamente de pasta, pero no creo que eso tenga mucho que ver. Si así fuera, habría en Europa toda una nación de malhumorados.

Me he despertado con dolor por culpa de las cervicales. Normalmente lo que me suele provocar es dolor de cabeza, pero hoy lo que me duele es el brazo. Hace unos años, viviendo en Inglaterra, estuve tres meses de baja con un nervio pinzado y un dolor mortal en el brazo derecho mientras el médico me decía que no tenía ni idea de qué me pasaba. Ese mismo doctor más tarde protagonizó un pequeño escándalo en la Sanidad Británica porque un señor al que le había dicho repetidas veces que era un hipocondríaco acabó muriendo del cancer de garganta que él mismo no había detectado. Estuve cinco semanas sin poder dormir y más tarde, si me tocaba el brazo, me daban calambres. Por lo tanto, cada vez que me duele el brazo, sinceramente, me giño.

A media mañana he bajado a la cafetería a tomarme un café con leche y después de un rato de estar ahí no sabía si irme a casa a sepultarme bajo una manta en el sofá o si abrazarme a la camarera. Al final me he dado un pequeño paseo y he llamado a mi madre. No por nada especial, sino como operación rutinaria.

Había algo que quería contar, pero ahora mismo no recuerdo qué era. Creo que he encontrado una postura en el sofá en la que puedo estar sentada cómodamente y sin dolor y usar el portátil. Bien.

Este fin de semana largo he bajado algunas películas. De hecho, he bajado las mismas películas varias veces. Primero puse a bajar dos de Jim Jarmush. El sábado, al llegar a casa y después de una conversación de madrugada puse dos pelis británicas a bajar, en versión original. Cuando me levanté la primera de ellas ya estaba bajada, pero qué sorpresa me llevé cuando al comprobar si funcionaba ví que estaba doblada al francés. Mis conocimientos de esa lengua son totalmente insuficientes. La borré y la volví a poner a bajar. Por la tarde ya la tenía de nuevo, pero, oh mi sorpresa al ver que sólo era la mitad de la película, y como no llevaba ningún distintivo en el título, vete a saber cuál era la otra mitad. La borré y la volví a poner a bajar. Mientras, se acabó de bajar la primera de Jim Jarmush. El fichero estaba un poco chungo, pero como hay un reproductor que no le hace ascos a nada y funcionaba, me lo quedé. Más tarde se acabó de bajar la otra. ¿Adivinais? Estaba en italiano. Esa me la guardé por si acaso, pero la puse a bajar de nuevo. Ahora se está bajando de nuevo y esta sí es en versión original. Y además tiene subtítulos en castellano, lujo total. Notaréis que no he vuelto a mencionar la segunda película británica que puse a bajar el sábado de madrugada. Pues bien, se bajó sin problemas, tal y como yo quería. Resumiendo, que de cuatro pelis que he puesto a bajar, sólo una ha salido bien a la primera. Quien sabe, Jarmush en italiano, puede estar bien.

Ahora tengo que ponerme a ver pelis.