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Aunque no estoy ultrabuena, molo mil... ¡y además soy buena cocinera! Tengo sentido del humor y no hago faltas de horgotrafia (eso dice mucho de una persona).
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1225 palabras
Aprovechando que mi nivel de rendimiento ha bajado considerablemente esta semana, entre otras cosas para no quedarme sin cosas que hacer antes de tiempo, voy a procurar escribir un post de esos largos que escribo de vez en cuando.

Últimamente, a parte de chorradillas y banalidades, tampoco tengo mucho que contar. No he adoptado ningún niño huérfano, ni he recibido ningún premio, ni me han pedido matrimonio, ni he hecho ningún descubrimiento en el campo de la genética humana. Tampoco he comprado acciones, ni me han ofrecido un trabajo maravilloso.

Hablando de trabajo… En cuestión de dos semanas se supone que me quedo sin empleo. Están en proceso de poner la planta en marcha y en cuanto esté todo listo y produciendo bolitas de polietileno a tutiplén, el equipo del proyecto se desmantela y cada uno se irá por donde ha venido. Yo vine del paro y muy probablemente me vaya al paro: el que he tenido la suerte de acumular en el año que llevo aquí. Hay alguna posibilidad de que me pueda quedar aunque sea en otro departamento, pero no es en absoluto seguro. Más bien todo lo contrario. De todos modos, el coordinador de formación de la planta, con quien he trabajado en el proyecto (y, quien sin llegar a viejo verde, le gusta mucho tener detalles y una buena relación con las chicas de la planta) escribió un mail de recomendación a los jefes de departamento de nuestro site contándoles lo bien que trabajo, lo maja, responsable y eficiente que soy y cuanta falta les hago a todos. Detallazo. A mí no me ha enviado el mail, pero mi jefe actual me dijo el lunes que le debía una merienda al compañero, que me había puesto por las nubes, lo cual me vino por sorpresa. Le he pedido leer lo que escribió sobre mí, pero no me deja. Dice que ya soy suficientemente creída… Discrepo. Lo importante es que uno de los destinatarios del mail contestó el mismo día diciendo que probablemente necesiten alguien con la experiencia que he adquirido en el proyecto, pero que el jefe estaba de vacaciones, que ya dirían algo si eso y tal y cual. Algo es algo.

De todos modos, he empezado el párrafo anterior diciendo que “se supone” que en dos semanas acabo de trabajar. Hace un mes más o menos fui a hablar con mi jefe sobre qué pasaría al final del proyecto. Soy demasiado impaciente para dejar pasar el tiempo sin preocuparme, así que, después de posponer durante semanas la visita a su despacho sabiendo que mi jefe no habría pensado en el tema, fui a verle. Efectivamente, no había pensado en ello lo más mínimo, por lo tanto me dijo aproximadamente lo primero que se le ocurrió: que creía que habría trabajo hasta más o menos finales de julio, cuando pusieran la planta en marcha. Y aquí estoy, a dos semanas de la citada fecha sin saber nada todavía. Llevo desde el 4 de Julio del año pasado trabajando sin hacer vacaciones y las necesito ya. Pero evidentemente, si en dos, tres o cuatro semanas me quedo sin trabajo, no es cuestión ahora de pedirme una semana de vacaciones sin sueldo. Pero vamos, que sea lo que sea, ya va siendo hora de que me digan algo, porque mientras tanto estoy sin poder hacer planes y es verano.

Del drama que pensaba que compartía con otra persona pero que resultó ser sólo mío estoy mucho mejor. A penas le veo. Cuando me dijo que no quería que siguiésemos quedando para ir de cervezas y charlar me dolió horriblemente, aún a sabiendas de que me hacía un tremendo favor no queriendo verme. En mi caso, permitir que mi estado de ánimo dependa del estado de ánimo de una persona que se considera bipolar y está enamorado de otra chica no es buena opción. Al menos si quiero vivir feliz. Me sigue costando entender aún ahora que las conversaciones que tuvimos y las cosas que nos dijimos se correspondan de alguna manera con la situación actual. Sigo pensando que uno de los dos niega la realidad, de alguna manera. Al menos en algunos aspectos. Probablemente sea yo. No sería la primera vez que veo las cosas de manera diferente a como son. Pero prefiero no pensarlo: “el sol brillará mañana, sólo falta un día hasta mañana…”. Ayer irrumpí en un despacho cantando esa canción con los brazos abiertos al estilo broadway. Creo que ya están acostumbrados a cosas así…

El resto, todo banalidades. Me siguen cebando a actimeles, bocadillos, caramelos, chocolate, manzanas… Hoy ya me han traído tres danoninos y un croissant de chocolate. También me han ofrecido bocadillo de beicon con queso pero he rechazado la oferta… con razón he engordado. De hecho a eso se debe el aumento de pecho del que hablaba en el post anterior. Por una vez el peso se ha repartido de manera decente, porque todo el mundo sabe que lo primero que engorda es el culo y lo último las tetas. A la hora de adelgazar es al revés: primero pierdes tetas y tu culo raramente vuelve a su estado anterior. Sin embargo, esta vez y como primicia en mi vida, el sujetador me hace ese efecto “balcón” que tanta envidia me ha provocado… En fin, tampoco hacen falta más detalles sobre este tema.

El sábado por fin me corté el pelo. Aunque ahora tenga que escuchar algún comentario sobre lo retro de mi peinado, sobre chicas ye-yé, etc, etc, me veo mucho mejor que hace una semana. Mucho, mucho mejor. Ahora me vuelvo a parecer a la foto que colgué cuando era rubia, para enseñar como era de morena. Aquella en la que /nadaenconcreto y/o /anderecke me dijo que parecía la foto de una ganadora del Premio Planeta. El sábado, con el pelo cortado esa misma tarde, salí con un vestido negro y por primera vez en mucho tiempo me vi bien. Qué alegría. ¡Cualquier día hasta me tiran los trastos!

El otro día entré en una oficina y me encontré a un compañero en calzoncillos en medio del despacho. Solté un “uy!!” avergonzado y me marché, pero ya no me mira igual. Ha sido un antes y un después, un punto de no retorno. Después le vi en el pasillo y como no había nadie más por ahí le dije “¡Por fin solos!”. Le hice reír. Además también vi al operador que se puso tan contento de verme en la oficina. Me dijo que se tenía vacaciones y que si necesitaba alguna cosa ya sabía donde encontrarle. Se me ocurrieron varias, pero no le dije nada. ¿¿Qué?? (fuera esas sonrisas pícaras) Tengo una caja de ropa vieja en el pasillo para llevar a Cáritas…

Por cierto, he probado el anillo. Después de escuchar opiniones a favor y en contra, lo que yo tengo que añadir es que una vez superas el ataque de risa (que a mí me duró cinco minutos…) puede dar bastante de sí.

Iba a escribir sobre el Summercase, pero ya me he cansado. Creo que un post de 1200 palabras (aprox.) es más que suficiente. Así que buen fin de semana. Yo procuraré que el mío lo sea. Tengo la entrada de un festival, dinero en el bolsillo, corte de pelo nuevo y las piernas depiladas ¿qué más puedo pedir?
 
Continúa la lista de cosas que me traen los operarios, técnicos de seguridad, inspectores y demás
Entre el jueves y hoy:

Dos brownies caseros hechos por la señora de un compañero
Una caja de caramelos de violeta (horribles)
Dos actimeles
Un trozo de chocolate con almendras
Varios caramelos
Una caja de dulces de jarabe de arce de Canadá (lo más dulce el universo)

Y yo me pregunto si tiene algo que ver con mi reciente (ligero) aumento (natural) de tamaño de pecho… jojojo.
 
Tengo que aprender a no decir lo primero que me pasa por la cabeza
El año pasado le hablé a una amiga de los sentimientos que tuve hacia ella. Se sintió halagada y, a pesar de que hace tiempo que aquello se sumó a la lista de fracasos, me sigue pareciendo preciosa y a ella parece que le sigue haciendo ilusión que se lo diga de vez en cuando.

No recuerdo exactamente cómo fue la conversación, pero era sábado por la noche y estábamos hablando en el Cau, con la música alta. Me estaba contando algo sobre la revista en la que trabaja y un anuncio de reflexología que tenía un dibujo de una oreja con todos los puntos de reflexología marcados. Creo que también me dijo que una de sus compañeras estaba interesada en el tema o sabía mucho o algo así. No recuerdo. El caso es que me dijo que era impresionante la relación que había entre la oreja y el resto del cuerpo.

Me cojió la oreja en un punto determinado con los dedos y me dijo:

-Mira, por ejemplo, ahora es como si te masturbara.

Y yo, sin pensar, sin ni siquiera pestañear, le contesté al oído:

-¡Mi sueño!

Le dio la risa (comprensiblemente). Me dio la risa. Me dí media vuelta. Me avergoncé de mi misma. Seguí bailando. Siguió riéndose. Seguí riéndome. Cuando oí que repetía “¡mi sueño!” me fui a saludar a otra gente…
 
Videoclub
El chico del videoclub me hace gracia, así qeu esta semana he visto Casanova, Elephant, Primer, Harry, un ami qui vous veut du bien y Crónicas de Narnia.

Pero hoy me he dado cuenta de qeu tiene novia. Gñí.