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Acerca de
Aunque no estoy ultrabuena, molo mil... ¡y además soy buena cocinera! Tengo sentido del humor y no hago faltas de horgotrafia (eso dice mucho de una persona).
Sindicación
 
He sido mala...
Mi visa no se merece este maltrato.

Siempre lo he dicho. Se me da mal resistirme a las tentaciones.

¡Buen finde!
 
Brrrrrr, ¿por dónde empiezo? ¿En orden cronológico, alfabético, según me venga a la cabeza, de importancia, o por tamaños y colores?
Empezaré donde lo dejamos. Viaje a Inglaterra. 4 al 9 de Enero 2007. Mis expectativas cumplidas. Pude hacer casi todo lo que quería hacer y ver a quien quería ver, principalmente a Emma, mi sobrina y a Scott. Frío y lluvia, curry, risas y, afortunadamente, pocos gastos. Emma me estuvo contando las cosas que han ido pasando y me asombra que esté aún de una pieza. Su fortaleza me sorprende. No sé como sigue adelante con tal estoicismo. Supongo que su sentido del humor es una manera de sobrevivir y me alegro mucho de ello. Yo no sé cómo estaría. En cualquier caso, me encantó pasar unos días juntas, aunque según ella no tuviéramos tiempo apenas de nada. Le dije que la próxima vez no le hable tan bien de mí a la gente, así no me querrá ver nadie y podremos estar a solas.

Mi sobrina (la hija de la mujer el hermano de mi ex) es una estrella. Me habían contado tantas cosas raras que no sabía qué esperar. Hablé con mi ex la noche antes de verla y me dijo que no la iba a reconocer; lo dijo como algo negativo. Después de verla me quedé algo preocupada porque me parecía imposible que me hubiesen hablado tan mal de ella y a mí me pareciese que estaba mejor que nunca. Sigo sin tener claro quien se equivoca. A Sinead le han educado por defecto para ser independiente y a los 17 años hace lo que a ella le parece mejor, sin pensar siempre en los demás -de acuerdo-, pero con razonamiento. Si le apetece irse a Leeds a un concierto y aparecer cuatro días más tarde, lo hace. Es la misma estrella de siempre, pero amplificada y sin la timidez de antes. Tiene muchísimos amigos y la cabeza bien amueblada aunque sea muy olvidadiza y haya dejado el instituto. Al menos tiene una razón que ofrecer cuando le preguntas por ese tema. Nos hizo reír muchísimo. Toca la guitarra, el bajo, la batería y el piano y ha conocido a varias bandas del momento, entre ellos Arctic Monkeys (así me enteré de que estudiaron en el mismo sitio que yo, incluso en el mismo edificio). Es todo personalidad. Me quedé tranquila cuando me marché y le he invitado a venir de visita. Lo mejor es que por fin da abrazos. Después de años persiguiéndola por los pasillos para que me dejara darle un beso y un abrazo, ha dejado de huir del contacto físico y se deja tocar, dar besos y abrazar.

Al final pude ver a Scott a solas. Quedamos la mañana del último día, tomamos café y té, fuimos a comer, charlamos mucho, nos reímos y después me llevó a casa. Tomamos más té, charlamos un rato más, me dio un abrazo, tuve tentaciones, me aguanté, se marchó y yo acabé de hacerme la maleta. Todo sigue igual. Al rato llegó Emma del trabajo y me llevó al aeropuerto. Espero volver pronto. Aunque una visita de Emma y Sinead también servirá.

Al llegar de Inglaterra empezó el estrés de la mudanza. Aunque mi hermana y yo no nos mudamos hasta finales de mes, tengo la fantástica cualidad de estresarme por adelantado, según el estrés que yo prevea que una determinada situación me va a producir. Así que, dado que las mudanzas son de las cosas que más odio en el universo y viendo que entre clases, fiestas de disfraces y eventos sociales me iba a quedar muy poco tiempo de empaquetar mi casa, me estresé de inmediato. Pero bueno, al final se ha resuelto todo bien y he sobrevivido, aunque por los pelos. Fue entregar las llaves del piso viejo, llegar a casa y empezar a temblar de fiebre.

Pero antes va la fiesta de disfraces. Cada año (aproximadamente) Elena organiza una fiesta de disfraces en un chalet que tienen sus padres en una urbanización perdida. Imagino que empezó siendo un affaire bastante discreto, unos cuantos jóvenes con comida, bebida y disfraces. Pero en esta edición (la séptima) éramos 67 personas. La fiesta es temática y los disfraces, evidentemente, tienen que guardar relación con el tema, que en este caso era la Música. Yo creo que no se había juntado tanto artista desde el USA for Africa: Mozart, Daft Punk, Blues Brothers, Morrissey, Ian Curtis, Curt Kobain y Courtney Love, Pink, Tonino Carotone, Goldfrapp, Liam Gallagher, Rick Astley, KLF, The White Stripes, Martirio, Liza Minelly, George Michael, la Madonna de los 80 y la Madonna del último disco, Freddy Mercury, Fito, Bob Marley, Sting, Angus Young, Prince, Björk, Sabrina, Creedence Clearwater Revival, Tina Turner, Britney Spears, uno de los Jackson Five, Milly Vanilly, Lenny Kravitz, Alaska, Giorgio Moroder… yo me disfracé de Cindy Lauper y tardé horas en coserme una falda tupida de tul fucsia y negro, por culpa de la cual llegamos muy tarde a la fiesta, pero que al final quedó fantástica. Para entonces casi todo el mundo estaba borracho, lo cual ayudó a vencer mi vergüenza. Yo tenía verdadero pánico a disfrazarme. En la fiesta anterior, de temática TV, me disfracé del frutero de Siete Vidas y lo pasé fatal. Pero en esta ocasión, nada más entrar en la casa me encontré con la novia de un amigo que después de reconocerme (que le costó un rato) me dijo veinte veces lo guapa que estaba. Estuvimos diez minutos en el hall repitiendo lo mismo todo el rato: “¡qué guapa!” y yo “¡gracias!” hasta que dejé de sonrojarme cada vez que me lo decía y tuve la suficiente confianza para entrar donde estaba todo el mundo. Según Amaia (Sabrina) fue una entrada triunfal y debería llevar el disfraz para salir cualquier finde. Llegamos a las dos y media, pero como la fiesta duró hasta pasadas las ocho de la mañana, tuvimos tiempo suficiente de bailar, beber, charlar y hacer muchas fotos. Me lo pasé genial, no en vano pinchaban todos nuestros amigos (sí, nuestras fiestas son muy pro).

En principio, después de la fiesta yo tenía que ponerme en serio con la mudanza y no volver a salir hasta haberme instalado en el piso nuevo, pero el fin de semana siguiente era el cierre de un bar de Hospitalet de l’Infant y había una fiesta que prometía ser gorda. Como era dos días antes de la mudanza, pensé en ir sólo un rato, pero al final llegué a casa pasadas las seis de la mañana, con lo cual no aprovechamos el domingo todo lo que deberíamos. Cuando llegaron los chicos de Mudanzas Pérez todavía quedaban cosas por hacer y yo estaba histérica. Dos semanas después ya está todo más o menos en orden y por fin me he desecho de la inmobiliaria vieja. Qué hijos de puta son. Me han dado el coñazo hasta el último momento, pero al menos me guardé las espaldas y, para evitar que se quedaran la fianza, no pagué el último mes. Mira, a fuerza de tratar con ellos, he aprendido qué hacer para que no me jodan.

Y eso, que después de hacer la mudanza, dejar el piso viejo mejor de lo que me lo entregaron a mí y devolver las llaves, me dio el fiebrón del siglo y no me pude mover de casa en seis días. Justo el fin de semana que una compañera y yo habíamos organizado una cena con los operadores jóvenes… grrrr. Mi compañera decidió anular la cena y al final hemos quedado para el mes que viene. Estuve los tres primeros días con 38 y 39 de fiebre y hasta el tercer día no comí prácticamente nada. Estaba muy pobrecita. Luego ya me fui recuperando y fui al trabajo antes de haberme recuperado del todo sólo por no ver más televisión diurna.

El piso nuevo es una gozada. Tiene luz todo el día y, aunque es más pequeño que el otro, parece bastante más amplio. La cocina es nueva y fácil de limpiar y todavía no he escuchado a los vecinos. Sé que existen porque cuando sales de casa el rellano huele a maría que tumba, pero por lo demás no hacen apenas ruido. Está prohibido tener animales pero sé que no se quejarán, más que nada por no tirar piedras en su propio tejado. De todos modos, ya no debería ser un problema porque hemos operado a Julia y ya no tendrá celos. El año pasado estuvo en celo cuatro meses, lo que me obligó a dormir con tapones en los oídos. Resulta que la pobrecita tenía quistes en los ovarios y por eso tenía los celos tan chungos. Los primeros dos días después de la operación fueron un drama. Después de la anestesia intentó salir de la jaula donde la había metido el veterinario y se hizo una herida enorme en todo el hocico contra los barrotes. Al llegar a casa vimos que se había intentado quitar la malla que cubría los puntos y se había enredado en ella. Mi hermana y yo lo tuvimos complicado para quitársela y peor todavía para ponerle el cono. Lo conseguimos al día siguiente, cuando conseguí que dejara de gruñir desde debajo de mi cama, pero para entonces ya se había quitado dos puntos. El cono también fue un drama. No era capaz de andar hacia delante y se pasó tres días como un auto de choque: cada vez que se daba contra algo (cada segundo paso hacia delante), andaba hacia atrás. Cuando consiguió andar sin chocarse con todo parecía un cocodrilo. Iba pegada al suelo y dando bandazos con el cono. Pero ahora ya está todo bien. Sólo falta que se le caiga la costra del hocico y dejará de parecer un rinoceronte.

Pues más o menos es esto lo que he estado haciendo desde la última vez que hablamos: el viaje, el regreso, la fiesta de disfraces, la mudanza, la fiebre, la operación de la gata… Supongo que algunos iréis mirando de vez en cuando el fotolog, que lo actualizo bastante más a menudo que el blog. También he ido a clase y a trabajar. Y por fin empiezo a tener tiempo de quedar para tomar cervezas tranquilamente. Me dejo cosas, claro, pero… ça ne fait rien.

Ahora mismo mi preocupación es si aumento el ya amplio agujero en la visa con el importe de los abonos del Primavera Sound, Summercase y FIB hoy mismo, o si los compro más adelante, cuando tampoco tenga el dinero y a mayor precio. La cabeza me dice que no los compre. Pero el corazón me dice que sí… Si es que no hay que poner la tentación tan cerca del peligro (y eso habría que explicárselo a un compañero de trabajo casado, ufff, marededeu).
 
Excusas/Explicaciones
Estuve de viaje, pero he vuelto
Entregué el proyecto de traducción del master
Me he mudado de piso
He tenido muuucha fiebre
Me he quedado sin adsl

Mañana vuelvo a trabajar. Llevaba sin salir de casa desde el miércoles.

Es decir, que sigo viva y no he abandonado el blog todavía.

Nanit.