Bucuresti, bandadas de perro, a lo bonzo, la cama comunista...
Bueno, ya va siendo hora de que os haga el resumen -resumen porque es imposible explicar una semana entera- de mis vacaciones en Bucarest.
Bueno, en lugar de explicaros todas las anécdotas, os hablaré de impresiones. Primero y para que os hagáis a la idea (es que no sé por dónde empezar), os pongo una copia del mail que envié a mis amigos y familia desde un cyber después de un par de días en la ciudad:
"Holaaaaaaa!
Estoy en Bucarest: Tengo resaca, llueve, hace frio, estoy gastando dinero, me estoy riendo mucho, estoy haciendo mil fotos, en casa no hay agua caliente, no hay bandadas de perros rabiosos por la calle como me habian dicho, el primer dia me miraba la gente por la calle (no hya muchas rubias rubisimas por aqui), damos la nota, hemos comprado chapas antiguas, camisetas ultrabaratas, las cervezas son una locura, los gintonics tambien aunque aun no me he atrevido a probarlos, os echo de menos, la fiesta de manyanya sera genial, este teclado no tiene enyes y es una mierda, aun no hemos hecho turismo cultural porque somos un desastre, dormimos elena y yo juntas en una cama comunista con muelles que se le salen por todas partes y esta noche me ha abandonado, la sopa tipica de aqui esta de muerte, ayer me apretaban los pantalones pero creo que eran imaginaciones mias, queremos ir a patinar sobre hielo a un lago de un parque...
Estoy disfrutando mucho.
Besos!!"
Bucarest no es una ciudad bonita. Sin embargo se nota que lo fue en su momento. Ahora está muy desmejorada, gris, sucia y nosotras tuvimos la mala suerte de ir en una semana en la que había muchísimas cosas cerradas por el fin de año. Eso no quita que nos lo hayamos pasado estupendamente, porque nos hemos reído muchísimo.
La primera noche, después de cenar e ir a tomar algo, descubrimos a las dos de la mañana un canal de tv rumano de lo más pintoresco, por llamarlo de alguna manera. Se trata de un canal 24 horas llamado Etno que emite únicamente playbacks de música tradicional rumana con señoras vestidas con los trajes tradicionales y plató ambientado en plan rústico con tapices y tal. Uffffff. Duro de digerir, pero de lo más divertido. Elena se volvió loca de la risa sacando fotos de las cantantes a la tele. La impresión fue tan fuerte que luego yo veía a las cantantes en todos los pósters de la ciudad, lo que Amaia acabó llamando el "síndrome Bucuresti" porque me pasó con más de un personaje. Como siempre, muchas risas a mi costa y una conclusión: en Bucarest hay sólo cuatro tipos de personaje que se repiten constantemente, porque yo me pasé los primeros días diciendo "¿ese no es el que hemos visto antes en...?" Yo estoy convencida de que tenía razón, pero Elena y Amaia tienen su propia versión de los hechos.
De casi todos los viajes sale una frase que se repite constantemente y perdura después de las vacaciones. En este caso han sido dos. Como habéis leído antes, Elena y yo compartimos durante un par de noches una cama que era de lo más incómoda. A la segunda noche me abandonó por el sofá y yo me sentí, pues eso, abandonada en la cama comunista más llena de muelles del universo. El caso es que la primera noche Amaia vino a "acostarnos", es decir, a taparnos y darnos las buenas noches y un besito en la frente -¿quién no adora que le hagan eso? Estabamos Elena (morena) y yo (rubísima) en la cama, las dos juntas y en la misma posición (la cama no daba como para moverse mucho) y Amaia, en pleno proceso de taparnos dijo "esto es como acostar a Zipi y Zape", para hilaridad general. Desde ese momento nos convertimos en Zipi y Zape, aunque sin saber quién era quien, el freaki que sepa cuál era Zipi y cuál Zape, que levante la mano.
La otra frase célebre, fue un error mío. Las calles en Bucarest son muy, pero que muy anchas. Y muchas veces no hay un semáforo allí donde tú lo necesitas, así que muchas veces acabas cruzando la calle en plan inconsciente, allí donde te pilla mejor. La primera vez que hicimos eso, queriendo decir "a lo Kamikaze" dije "¿pero qué cruzamos, a lo bonzo???" Me entendieron, y cruzamos los cuatro carriles a lo loco, pero desde entonces, como a lo bonzo significa autoinmolándose con fuego, nos dedicamos a cruzar la calle corriendo agitando las manos y la cabeza como si estuviésemos ardiendo. Todo un espectáculo cuando la calle en cuestión tiene ¡¡7!! carriles.
Otra curiosidad que nos produjo mucha risa, fueron las bandadas de perros rabiosos de las que nos habían hablado. A Amaia, antes de marcharse en octubre de advirtieron que en bucuresti habían bandadas de perros que iban por la ciudad buscando comida y que eran peligrosos porque en ocasiones atacaban al personal, así que se hizo con un espantaperros que le regaló un chico que tiene una madre cartera (de las de correos). Para colmo un amigo que estuvo en Rumanía en verano me lo confirmó y me dijo que él y su novia (snif, snif, estuve enamorada de él...) iban por la calle con una piedra en el bolsillo para defenderse. Total, que íbamos un poco con el cangueli en el cuerpo, por si nos íbamos a ver de pronto siendo la merendola de un montón de perros rabiosos. Pero no. En realidad veíamos un perro por ahí suelto a su bola de vez en cuando, perros que parecían de lo más normal. Pasamos a llamarles "bandada de perro rabioso". Uno de los momentos álgidos de la semana fue cuando en el Parcul Cismigiu Elena se sentó en un banco y de pronto aparece una tal bandada de perro rabioso y se le sienta al lado en el banco, apoyándose en ella, rollo "hola!! soy tu amigo!!" y le intenta lamer la cara!!! Jajajjaaaajajaja. Genial.
No hicimos mucho turismo cultural. A parte de algunas iglesias y la catedral ortodoxa, no entramos en ningún museo porque justo en esa semana cerraban varios días por fin de año y año nuevo. Total, qeu desde el viernes ya no se podía visitar nada hasta el martes. Hasta los bares y clubes cerraban. De hecho los rumanos parecen tener un concepto extraño de los horarios de apertura. Entramos en varios sitios en los que había gente y de lso que nos teníamos que ir poruqe nos decían que estaban cerrados. Y además aprendimos que "Non stop" en la puerta de un local significa en rumano "abrimos cuando nos da la puta gana", porque no os podeis imaginar la cantidad de sitios 24horas que encontramos cerrados. Los bares lo mismo. Encontrais normal que en Noche Vieja, el dia 1, el 2 y el 3 sea difícil encontrar un sitio donde ir a tomarse algo en una ciudad de cuatro millones de habitantes???? Al final acabábamos siempre en el mismo local, uno que no era particularmente mi prefe. La conclusión que sacamos fue que o bien no encontramos el local, o en el tema musical andan varios años retrasados. Por suerte, Ozone no hicieron aparición sonora por ninguna parte.
De todos modos, a pesar de no hacer turismo cultural, sí que vimos muchísimas cosas desde fuera: el Parlamento o Casa del Pueblo (segundo edificio más grande del mundo, después del Pentágono), los restos del Palacio Curtea Veche (fundado por Vlad Tepes, Vlad el Empalador, junto a la iglesia donde si no me equivoco fue coronado), el Palacio Real, el Senado (que se veía desde mi habitación, fijaos lo céntricas que estábamos), el Museo de Historia de Rumanía, etc, etc, etc.
Los primeros días fueron un tanto traumáticos porque la gente nos miraba mucho por la calle. No sé si era por las fechas o qué, pero la verdad es que turistas habían pocos y además entre la población rumana vimos cero rubias platino, así que quizá por eso yo me sentía tan observada. La primera noche, a la salida del restaurante donde cenamos hubo parejas que giraron la cabeza y todo para mirarme pasar. Alucinábamos. Pero bueno, Rumanía debe de ser asín.
Y las cosas eran bastante baratas, pero no todo. La ropa bonita, los souvenires, etc eran caros, pero comer y beber era un pecado de barato. En una semana me gasté 125 euros comiendo y cenando fuera cada día y saliendo casi cada noche. Un trayecto en taxi por el centro de la ciudad te costaba alrededor de un euro, dos si te timaban, que ocurre a menudo. La cerveza local cincuenta céntimos la botella de medio litro, la de importación un euro la que más, los cubatas menos de dos euros, los refrescos menos de medio euro... Creo que volveré. Jajajaja. Por el precio del vuelo vale la pena.
De Noche Vieja os hablaré otro día que ahora ya estoy cansada de teclear!! Sólo os avanzo que mereció la pena y fue lo que se puede llamar una experiencia diferente.
De momento no se me ocurre nada más que explicar. Ya se me irán ocurriendo más cosas. Queda pendiente colgar las fotos. Tengo que hacer una selección y colgarlas en una página de yahoo fotos. Cuando esté hecho colgaré el enlace para que las podáis ver.
Besos, abrazos, espero que hayaís empezado el año muy bien y que no estéis desatendiendo vuestras obligaciones por jugar con lo que os han traído los Reyes. A mí me pasó lo mismo que en Navidad, como no estaba en casa para abrir la puerta debieron de pasar de largo, porque me levanté el día seis y en lugar de re-galos tenía re-saca.
¡A disfrutar!
Bueno, en lugar de explicaros todas las anécdotas, os hablaré de impresiones. Primero y para que os hagáis a la idea (es que no sé por dónde empezar), os pongo una copia del mail que envié a mis amigos y familia desde un cyber después de un par de días en la ciudad:
"Holaaaaaaa!
Estoy en Bucarest: Tengo resaca, llueve, hace frio, estoy gastando dinero, me estoy riendo mucho, estoy haciendo mil fotos, en casa no hay agua caliente, no hay bandadas de perros rabiosos por la calle como me habian dicho, el primer dia me miraba la gente por la calle (no hya muchas rubias rubisimas por aqui), damos la nota, hemos comprado chapas antiguas, camisetas ultrabaratas, las cervezas son una locura, los gintonics tambien aunque aun no me he atrevido a probarlos, os echo de menos, la fiesta de manyanya sera genial, este teclado no tiene enyes y es una mierda, aun no hemos hecho turismo cultural porque somos un desastre, dormimos elena y yo juntas en una cama comunista con muelles que se le salen por todas partes y esta noche me ha abandonado, la sopa tipica de aqui esta de muerte, ayer me apretaban los pantalones pero creo que eran imaginaciones mias, queremos ir a patinar sobre hielo a un lago de un parque...
Estoy disfrutando mucho.
Besos!!"
Bucarest no es una ciudad bonita. Sin embargo se nota que lo fue en su momento. Ahora está muy desmejorada, gris, sucia y nosotras tuvimos la mala suerte de ir en una semana en la que había muchísimas cosas cerradas por el fin de año. Eso no quita que nos lo hayamos pasado estupendamente, porque nos hemos reído muchísimo.
La primera noche, después de cenar e ir a tomar algo, descubrimos a las dos de la mañana un canal de tv rumano de lo más pintoresco, por llamarlo de alguna manera. Se trata de un canal 24 horas llamado Etno que emite únicamente playbacks de música tradicional rumana con señoras vestidas con los trajes tradicionales y plató ambientado en plan rústico con tapices y tal. Uffffff. Duro de digerir, pero de lo más divertido. Elena se volvió loca de la risa sacando fotos de las cantantes a la tele. La impresión fue tan fuerte que luego yo veía a las cantantes en todos los pósters de la ciudad, lo que Amaia acabó llamando el "síndrome Bucuresti" porque me pasó con más de un personaje. Como siempre, muchas risas a mi costa y una conclusión: en Bucarest hay sólo cuatro tipos de personaje que se repiten constantemente, porque yo me pasé los primeros días diciendo "¿ese no es el que hemos visto antes en...?" Yo estoy convencida de que tenía razón, pero Elena y Amaia tienen su propia versión de los hechos.
De casi todos los viajes sale una frase que se repite constantemente y perdura después de las vacaciones. En este caso han sido dos. Como habéis leído antes, Elena y yo compartimos durante un par de noches una cama que era de lo más incómoda. A la segunda noche me abandonó por el sofá y yo me sentí, pues eso, abandonada en la cama comunista más llena de muelles del universo. El caso es que la primera noche Amaia vino a "acostarnos", es decir, a taparnos y darnos las buenas noches y un besito en la frente -¿quién no adora que le hagan eso? Estabamos Elena (morena) y yo (rubísima) en la cama, las dos juntas y en la misma posición (la cama no daba como para moverse mucho) y Amaia, en pleno proceso de taparnos dijo "esto es como acostar a Zipi y Zape", para hilaridad general. Desde ese momento nos convertimos en Zipi y Zape, aunque sin saber quién era quien, el freaki que sepa cuál era Zipi y cuál Zape, que levante la mano.
La otra frase célebre, fue un error mío. Las calles en Bucarest son muy, pero que muy anchas. Y muchas veces no hay un semáforo allí donde tú lo necesitas, así que muchas veces acabas cruzando la calle en plan inconsciente, allí donde te pilla mejor. La primera vez que hicimos eso, queriendo decir "a lo Kamikaze" dije "¿pero qué cruzamos, a lo bonzo???" Me entendieron, y cruzamos los cuatro carriles a lo loco, pero desde entonces, como a lo bonzo significa autoinmolándose con fuego, nos dedicamos a cruzar la calle corriendo agitando las manos y la cabeza como si estuviésemos ardiendo. Todo un espectáculo cuando la calle en cuestión tiene ¡¡7!! carriles.
Otra curiosidad que nos produjo mucha risa, fueron las bandadas de perros rabiosos de las que nos habían hablado. A Amaia, antes de marcharse en octubre de advirtieron que en bucuresti habían bandadas de perros que iban por la ciudad buscando comida y que eran peligrosos porque en ocasiones atacaban al personal, así que se hizo con un espantaperros que le regaló un chico que tiene una madre cartera (de las de correos). Para colmo un amigo que estuvo en Rumanía en verano me lo confirmó y me dijo que él y su novia (snif, snif, estuve enamorada de él...) iban por la calle con una piedra en el bolsillo para defenderse. Total, que íbamos un poco con el cangueli en el cuerpo, por si nos íbamos a ver de pronto siendo la merendola de un montón de perros rabiosos. Pero no. En realidad veíamos un perro por ahí suelto a su bola de vez en cuando, perros que parecían de lo más normal. Pasamos a llamarles "bandada de perro rabioso". Uno de los momentos álgidos de la semana fue cuando en el Parcul Cismigiu Elena se sentó en un banco y de pronto aparece una tal bandada de perro rabioso y se le sienta al lado en el banco, apoyándose en ella, rollo "hola!! soy tu amigo!!" y le intenta lamer la cara!!! Jajajjaaaajajaja. Genial.
No hicimos mucho turismo cultural. A parte de algunas iglesias y la catedral ortodoxa, no entramos en ningún museo porque justo en esa semana cerraban varios días por fin de año y año nuevo. Total, qeu desde el viernes ya no se podía visitar nada hasta el martes. Hasta los bares y clubes cerraban. De hecho los rumanos parecen tener un concepto extraño de los horarios de apertura. Entramos en varios sitios en los que había gente y de lso que nos teníamos que ir poruqe nos decían que estaban cerrados. Y además aprendimos que "Non stop" en la puerta de un local significa en rumano "abrimos cuando nos da la puta gana", porque no os podeis imaginar la cantidad de sitios 24horas que encontramos cerrados. Los bares lo mismo. Encontrais normal que en Noche Vieja, el dia 1, el 2 y el 3 sea difícil encontrar un sitio donde ir a tomarse algo en una ciudad de cuatro millones de habitantes???? Al final acabábamos siempre en el mismo local, uno que no era particularmente mi prefe. La conclusión que sacamos fue que o bien no encontramos el local, o en el tema musical andan varios años retrasados. Por suerte, Ozone no hicieron aparición sonora por ninguna parte.
De todos modos, a pesar de no hacer turismo cultural, sí que vimos muchísimas cosas desde fuera: el Parlamento o Casa del Pueblo (segundo edificio más grande del mundo, después del Pentágono), los restos del Palacio Curtea Veche (fundado por Vlad Tepes, Vlad el Empalador, junto a la iglesia donde si no me equivoco fue coronado), el Palacio Real, el Senado (que se veía desde mi habitación, fijaos lo céntricas que estábamos), el Museo de Historia de Rumanía, etc, etc, etc.
Los primeros días fueron un tanto traumáticos porque la gente nos miraba mucho por la calle. No sé si era por las fechas o qué, pero la verdad es que turistas habían pocos y además entre la población rumana vimos cero rubias platino, así que quizá por eso yo me sentía tan observada. La primera noche, a la salida del restaurante donde cenamos hubo parejas que giraron la cabeza y todo para mirarme pasar. Alucinábamos. Pero bueno, Rumanía debe de ser asín.
Y las cosas eran bastante baratas, pero no todo. La ropa bonita, los souvenires, etc eran caros, pero comer y beber era un pecado de barato. En una semana me gasté 125 euros comiendo y cenando fuera cada día y saliendo casi cada noche. Un trayecto en taxi por el centro de la ciudad te costaba alrededor de un euro, dos si te timaban, que ocurre a menudo. La cerveza local cincuenta céntimos la botella de medio litro, la de importación un euro la que más, los cubatas menos de dos euros, los refrescos menos de medio euro... Creo que volveré. Jajajaja. Por el precio del vuelo vale la pena.
De Noche Vieja os hablaré otro día que ahora ya estoy cansada de teclear!! Sólo os avanzo que mereció la pena y fue lo que se puede llamar una experiencia diferente.
De momento no se me ocurre nada más que explicar. Ya se me irán ocurriendo más cosas. Queda pendiente colgar las fotos. Tengo que hacer una selección y colgarlas en una página de yahoo fotos. Cuando esté hecho colgaré el enlace para que las podáis ver.
Besos, abrazos, espero que hayaís empezado el año muy bien y que no estéis desatendiendo vuestras obligaciones por jugar con lo que os han traído los Reyes. A mí me pasó lo mismo que en Navidad, como no estaba en casa para abrir la puerta debieron de pasar de largo, porque me levanté el día seis y en lugar de re-galos tenía re-saca.
¡A disfrutar!
Comentario:
Por los comentarios sobre los cantantes de la tele ¿puedo deducir que los O-Zone son fashion allí? ¡¡estoy preocupadaaaaaaaa!!
Besitos ¡qué ya he vuelto!
Besitos ¡qué ya he vuelto!
Comentario:
Didi: Vlad el Empalador es una figura histórica en la que se basa una de las dos leyendas en las que a su vez se inspiró Bram Stoker para crear el personaje del Conde Drácula.
Voto parque temático comunista.
Hoy he descubierto que el rubio era Zipi y el moreno Zape.
Magna: Me alegro de haberte divertido, así que pásate de vez en cuando por aquí!! Y creo que por aquí somos bastantes que somos lo peor...
Voto parque temático comunista.
Hoy he descubierto que el rubio era Zipi y el moreno Zape.
Magna: Me alegro de haberte divertido, así que pásate de vez en cuando por aquí!! Y creo que por aquí somos bastantes que somos lo peor...
Comentario:
hola maia! te resumo mi historia.
en el buscador puse ikea pa ver el catalago y se me abre un enlace "telojuroporikea". payavoy! y descubro tu blog y lo que son los blogs. genial las 2 cosas. resulta que tenemos muchas expresiones en comun, soy lo peor es una de mis preferidas. te leo y me divierte mucho. con lo dificil que es!
en el buscador puse ikea pa ver el catalago y se me abre un enlace "telojuroporikea". payavoy! y descubro tu blog y lo que son los blogs. genial las 2 cosas. resulta que tenemos muchas expresiones en comun, soy lo peor es una de mis preferidas. te leo y me divierte mucho. con lo dificil que es!
Comentario:
jajaja! vaya aventura!
A pesar del (extenso) relato, me quedan algunas dudas:
1. quién narices era Vlad El Empalador?
2. qué queda del Comunismo en el país, aparte de las camas?
3. (asociada a la anterior) Ves viable la construcción -cuando Rumanía entre en la UE- de un parque temático comunista?
4. de veras que no había bandas de perros rabiosos? (desilusión)
5. quién era el rubio? Zipi o Zape?
6. no sonaba Ozone? cuáles eran los hits más indies de Bucarest?
A pesar del (extenso) relato, me quedan algunas dudas:
1. quién narices era Vlad El Empalador?
2. qué queda del Comunismo en el país, aparte de las camas?
3. (asociada a la anterior) Ves viable la construcción -cuando Rumanía entre en la UE- de un parque temático comunista?
4. de veras que no había bandas de perros rabiosos? (desilusión)
5. quién era el rubio? Zipi o Zape?
6. no sonaba Ozone? cuáles eran los hits más indies de Bucarest?