La vuelta al mundo
Dicen que la Volvo Ocean Race es la última gran aventura que queda. Yo no estoy de acuerdo en ciertos términos, pero lo que sí es cierto es que es una aventura como las de antes, con mayúsculas, con viajes extremos, peligros a la vuelta de la esquina, paradas en tierras exóticas… Al mas puro estilo de las carreras de navegación por las colonias o las carreras deportivas del siglo dieciocho, en las que tenían que el mayor obstaculo era la piratería, pero en la actualidad. 
A mi me parece una gozada seguir las peripecias de las distintas naves que participan en esta carrera por etapas que pretende dar la vuelta al mundo con escalas.
Este año la carrera ha sido especialmente dura y ha terminado con la victoria del barco ABN Amro 1 holandes. La representación española estaba a cargo del barco Movistar, que hace dos días tuvo que ser abandonado por la tripulación. Anteriormente, a la altura del Cabo de Hornos, el Movistar había tenido un problema que habían podido superar tras varios arreglos de última hora. Pero una rotura en la quilla precipitó su abandono debido a que la ruta pasaba por cruzar una tormenta, y con el barco en un estado tan delicado, “sería un suicidio”, como relataría al pisar tierra el patrón del barco. Faltaba una etapa para terminar una vez acabase ésta, que finalizaba en el puerto británico de Portsmouth. Un día antes del abandono del barco Movistar, el ABN Amor 1 había sufrido una tormenta en medio de la noche. Un golpe de mar sacudió al regatista Hans Horrevoets y le lanzó fuera del barco. Sus compañeros se dieron cuenta en seguida y se prepararon raudos a dar la vuelta. Pero la velocidad de casi veinticinco nudos (45 o 46 km/h) que llevaba en ese momento el barco hizo que tardase casi quince minutos en dar la vuelta para recoger al compañero accidentado. Para cuando llegaron, las bajas temperaturas y el refulgir de las olas habían acabado con la vida de Hans. Ya fue todo un mérito que en medio de la oscuridad pudieran recuperar su cadáver. Al día siguiente, la mar se había calmado, y los holandeses pusieron rumbo directo a Portsmouth con el cadáver a bordo. Habitualmente, en casos como estos (pocos hoy en día afortunadamente), se suele dar sepultura en el mismo lugar, arrojando el cadáver al mar. Pero la negativa de la familia de Hans hizo que llevasen el cadáver a bordo con lo que ello conlleva. Mientras tanto el Movistar acababa de decidir abandonar el barco, y tuvo que pedir ayuda al más cercano ya que los botes de emergencia les imposibilitaba avanzar hacia cualquier puerto. Las horas pasaban y la respuesta se hacia esperar. Finalmente la organización pidió al barco más cercano al Movistar, precisamentne el ABN Amro1 alterar su ruta para recoger a los tripulantes españoles. Al llegar el barco la situación no podía ser más difícil.
El ABN está diseñado para diez tripulantes por lo que se puede suponer uno lo difícil que era el tener que albergar a diecinueve más el cadáver de Hans Horrevoets. Pero lo más terrible era el hecho de que la tormenta por la que habían abandonado el barco los tripulantes españoles se cernía sobre el ABN, un barco sobrecargado y con una gran tensión sobre todos los tripulantes debido a la difícil situación. Aquella noche parecía ser interminable.
La comunicación se perdió durante la tormenta y todo el mundo en tierra pensó en lo peor. Al estar a casi trescientas millas, la autonomía de los vuelos no era suficiente para llegar hasta la situación donde estaba el barco, recoger a los tripulantes y volver, por lo que la seguridad de los diecinueve navegantes pasaba por ellos mismos.
Afortunadamente, todo salió bien y el barco llegó sano y salvo a tierra.
Nueve días, seis horas, treinta minutos y cuarenta dos segundos después de su salida desde Nueva York, después de recorrer 5.642 kilómetros, a las 00:30 llegaba el ABN Amor 1 a Portsmouth con la tripulación aliviada. Ninguno olvidaría en aquél triunfal momento el recuerdo de su compañero caído y el aliento a su familia.
“Ha sido una etapa de resistencia, navegando con vientos de hasta 50 nudos (90 Km/h.) y muy dura, especialmente las últimas 24 horas. Es muy reconfortante estar aquí”decía Mike Sandersons, patrón del barco Holandes. La distancia con el segundo era insalvable, por lo que a falta de una etapa, el ABN Amor 1 se convertía en el campeón. “Soñé desde niño" añadía Sandersons "poder ser patrón de un barco y ganar algún día la vuelta al mundo. Ha sido absolutamente increíble”.
La vuelta al mundo… Aún hay quien sueña con eso, más allá de ver su coche más grande que la del vecino, o la nómina con más ceros que la de el de al lado. La vuelta al mundo... un mundo que cada vez nos parece más pequeño, en el que una persona puede comunicarse al instante con otra en la otra punta de la tierra. Pruebas como esta nos hace ver lo sumamente grande que es la tierra, y lo poco que hacemos por conocerla. Aún hoy, un reto semejante como el que ofrece la Ocean Race, se convierte en un acto titánico.
La audacia, el sufrimiento, el compañerismo y desgraciadamente la tragedia, se concretan en una prueba que hace al hombre dar el máximo de sí mismo.
Una aventura lo más parecida a lo que pudiera considerarse como tal hoy en día.

A mi me parece una gozada seguir las peripecias de las distintas naves que participan en esta carrera por etapas que pretende dar la vuelta al mundo con escalas.
Este año la carrera ha sido especialmente dura y ha terminado con la victoria del barco ABN Amro 1 holandes. La representación española estaba a cargo del barco Movistar, que hace dos días tuvo que ser abandonado por la tripulación. Anteriormente, a la altura del Cabo de Hornos, el Movistar había tenido un problema que habían podido superar tras varios arreglos de última hora. Pero una rotura en la quilla precipitó su abandono debido a que la ruta pasaba por cruzar una tormenta, y con el barco en un estado tan delicado, “sería un suicidio”, como relataría al pisar tierra el patrón del barco. Faltaba una etapa para terminar una vez acabase ésta, que finalizaba en el puerto británico de Portsmouth. Un día antes del abandono del barco Movistar, el ABN Amor 1 había sufrido una tormenta en medio de la noche. Un golpe de mar sacudió al regatista Hans Horrevoets y le lanzó fuera del barco. Sus compañeros se dieron cuenta en seguida y se prepararon raudos a dar la vuelta. Pero la velocidad de casi veinticinco nudos (45 o 46 km/h) que llevaba en ese momento el barco hizo que tardase casi quince minutos en dar la vuelta para recoger al compañero accidentado. Para cuando llegaron, las bajas temperaturas y el refulgir de las olas habían acabado con la vida de Hans. Ya fue todo un mérito que en medio de la oscuridad pudieran recuperar su cadáver. Al día siguiente, la mar se había calmado, y los holandeses pusieron rumbo directo a Portsmouth con el cadáver a bordo. Habitualmente, en casos como estos (pocos hoy en día afortunadamente), se suele dar sepultura en el mismo lugar, arrojando el cadáver al mar. Pero la negativa de la familia de Hans hizo que llevasen el cadáver a bordo con lo que ello conlleva. Mientras tanto el Movistar acababa de decidir abandonar el barco, y tuvo que pedir ayuda al más cercano ya que los botes de emergencia les imposibilitaba avanzar hacia cualquier puerto. Las horas pasaban y la respuesta se hacia esperar. Finalmente la organización pidió al barco más cercano al Movistar, precisamentne el ABN Amro1 alterar su ruta para recoger a los tripulantes españoles. Al llegar el barco la situación no podía ser más difícil.
El ABN está diseñado para diez tripulantes por lo que se puede suponer uno lo difícil que era el tener que albergar a diecinueve más el cadáver de Hans Horrevoets. Pero lo más terrible era el hecho de que la tormenta por la que habían abandonado el barco los tripulantes españoles se cernía sobre el ABN, un barco sobrecargado y con una gran tensión sobre todos los tripulantes debido a la difícil situación. Aquella noche parecía ser interminable.La comunicación se perdió durante la tormenta y todo el mundo en tierra pensó en lo peor. Al estar a casi trescientas millas, la autonomía de los vuelos no era suficiente para llegar hasta la situación donde estaba el barco, recoger a los tripulantes y volver, por lo que la seguridad de los diecinueve navegantes pasaba por ellos mismos.
Afortunadamente, todo salió bien y el barco llegó sano y salvo a tierra.
Nueve días, seis horas, treinta minutos y cuarenta dos segundos después de su salida desde Nueva York, después de recorrer 5.642 kilómetros, a las 00:30 llegaba el ABN Amor 1 a Portsmouth con la tripulación aliviada. Ninguno olvidaría en aquél triunfal momento el recuerdo de su compañero caído y el aliento a su familia.
“Ha sido una etapa de resistencia, navegando con vientos de hasta 50 nudos (90 Km/h.) y muy dura, especialmente las últimas 24 horas. Es muy reconfortante estar aquí”decía Mike Sandersons, patrón del barco Holandes. La distancia con el segundo era insalvable, por lo que a falta de una etapa, el ABN Amor 1 se convertía en el campeón. “Soñé desde niño" añadía Sandersons "poder ser patrón de un barco y ganar algún día la vuelta al mundo. Ha sido absolutamente increíble”.
La vuelta al mundo… Aún hay quien sueña con eso, más allá de ver su coche más grande que la del vecino, o la nómina con más ceros que la de el de al lado. La vuelta al mundo... un mundo que cada vez nos parece más pequeño, en el que una persona puede comunicarse al instante con otra en la otra punta de la tierra. Pruebas como esta nos hace ver lo sumamente grande que es la tierra, y lo poco que hacemos por conocerla. Aún hoy, un reto semejante como el que ofrece la Ocean Race, se convierte en un acto titánico.
La audacia, el sufrimiento, el compañerismo y desgraciadamente la tragedia, se concretan en una prueba que hace al hombre dar el máximo de sí mismo.
Una aventura lo más parecida a lo que pudiera considerarse como tal hoy en día.
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Ey Fley! Ktal?? Desapareciste del planeta?? Espero k no!
Te esperamos!
Un besito.
Te esperamos!
Un besito.
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a ver si adivinas quien soy..porque me tienes abandonada hace mucho.... besitos
Comentario:
Desde luego que sí es toda una aventura y aun modernizados y todo, creo la hazaña en sí es la misma a la que hicieron los de antaño.
Un beso
Un beso
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Hola!La verdad que ese tipo de deportes como que no me gustan mucho, a parte me dan panico, pero creo que la gente que lo parctica on valientes para enfretarse a ese tipo de situaciones...Saludos
Comentario:
Creo que la gente que se embarcó y buscó la fama, volvió a la meta con mucho más que un premio, adquirió durante el viaje experiencia, fortaleza, sabiduría y fe, lo que hace valorar aún más la vida y nuestro entorno.
paz!!
paz!!
Comentario:
Holap, he visto que has cambiado... bueno paso para dejarte mi nueva dirección.
Un beso
Un beso
Comentario:
Me encanta el mar y me encanta navegar, por eso seguía bastante de cerca la Volvo Ocean Race. No puedo ni imaginarme lo mal que lo debieron pasar los del Movistar al abandonar el barco...y no te digo ya los holandeses por su pérdida...
Yo este finde estuve navegando, nada comparado por esa regata, pero el mar siempre te enseña que hay que respetarlo!
Yo este finde estuve navegando, nada comparado por esa regata, pero el mar siempre te enseña que hay que respetarlo!
Comentario:
No me gusta mucho ese tipo de deporte, así que no puedo comentarte algo que no me haga quedar mal.
Besos
Besos
Comentario:
ya te olvidaste de mi?
besitos
besitos
Comentario:
Bufff eso tiene que ser desesperante,yo nunca haría ese tipo de cosas con lo cagueta que soy!!!
Besitos y que tengas un buen domingo !!!
Besitos y que tengas un buen domingo !!!
Comentario:
Muchas gracias por visitarme!!!
Un besazooo
Un besazooo
Comentario:
Me enteré de la noticia y me llamó la atención de que aún en estos tiempos se vivan viajes como ese.
Tienes razón en que la Tierra todavía no es bien conocida, aún guarda secretos y sobre todo, estamos muy equivocados si creemos que la tenemos dominada.
Muy buen artículo. Un abrazo y buen fin de semana.
Tienes razón en que la Tierra todavía no es bien conocida, aún guarda secretos y sobre todo, estamos muy equivocados si creemos que la tenemos dominada.
Muy buen artículo. Un abrazo y buen fin de semana.
Comentario:
Una interesante odisea, aunque arriesgada, no se si sería capaz de embarcarme en algo así.
Besos y hasta pronto byebye

Besos y hasta pronto byebye

Comentario:
No sabía de esta competición, pero al forma en que lo narras, hace que uno sienta mucha emoción y muchas ganas de hacer cosas diferentes.
Para pensar en algo más que en la odiosa comparación con los vecinos...
Es un verdadero gusto volver a leerte... Un abrazo!
Para pensar en algo más que en la odiosa comparación con los vecinos...
Es un verdadero gusto volver a leerte... Un abrazo!
Comentario:
Jolín que desesperante q tuvo q ser.
Y pobrecitos, al ver que no pudieron hacer nada por su compañero. Vi en la tele lo del barco movistar q tuvieron q irse al otro barco pq estaban a punto de hundirse, ¡qué miedo! Con lo miedosa q soy yo para el agua...
Un besitoo, y desde luego q es un pedazo de aventura, vamos para contarla a los nietos, jejeje.
Y pobrecitos, al ver que no pudieron hacer nada por su compañero. Vi en la tele lo del barco movistar q tuvieron q irse al otro barco pq estaban a punto de hundirse, ¡qué miedo! Con lo miedosa q soy yo para el agua...
Un besitoo, y desde luego q es un pedazo de aventura, vamos para contarla a los nietos, jejeje.





