LA MAÑANA DEL DOMINGO
La mañana del domingo
los discípulos estaban encerrados
sin salida.
El miedo a los judíos,
la traición al amigo,
el fracaso del proyecto,
la muerte implacable...
aprietan el pecho,
paralizan el cuerpo
y encierran la vida
como piedra del sepulcro.
La mañana del domingo
los discípulos estaban encerrados
sin entrada.
Jesús se hizo presente
y abrió del par en par
el miedo a la alegría,
la traición al encuentro,
el fracaso a la comunidad
y la muerte a la vida.
La mañana del domingo
los discípulos estaban tan cerrados
que nadie podía entrar,
ni ellos, salir de sí mismos.
Jesús rompió los cerrojos
de la puerta y del espíritu.
Con luz de resurrección
se abrieron unos a otros,
y ante la comunidad de testigos
se abrió a la vida nueva
toda Jerusalén cerrada
por órdenes del sanedrín
y por sellos imperiales.
(Benjamín González Buelta, sj)

Al nacer el primer día de la semana,
en la oscuridad de la madrugada,
una voz unánime se alzó en la noche,
en todos los cielos, en el orbe entero,
en boca de los sacerdotes del Señor,
proclamando la LUZ que vence toda tiniebla:
"¡Luz de Cristo!"
Y el pueblo respondió con corazón agradecido:
"¡Damos gracias a Dios!"
¡Qué beneficio de amor para con nosotros!
¡Qué incomparable ternura y caridad la del Padre,
tirando de nosotros hacia la Vida,
tirando de nosotros hacia la Luz,
tirando de nosotros hacia la Resurrección,
sacándonos de todos nuestros abismos!
¡Qué incomparable ternura y caridad la del Hijo,
dando su vida por nosotros, sin reserva!
¡Qué incomparable ternura y caridad la del Espíritu,
que derrama en nuestros corazones el amor,
la fe y la esperanza de la vida nueva que nos regala Jesús!
¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!
Discípulas del Divino Maestro (España)
los discípulos estaban encerrados
sin salida.
El miedo a los judíos,
la traición al amigo,
el fracaso del proyecto,
la muerte implacable...
aprietan el pecho,
paralizan el cuerpo
y encierran la vida
como piedra del sepulcro.
La mañana del domingo
los discípulos estaban encerrados
sin entrada.
Jesús se hizo presente
y abrió del par en par
el miedo a la alegría,
la traición al encuentro,
el fracaso a la comunidad
y la muerte a la vida.
La mañana del domingo
los discípulos estaban tan cerrados
que nadie podía entrar,
ni ellos, salir de sí mismos.
Jesús rompió los cerrojos
de la puerta y del espíritu.
Con luz de resurrección
se abrieron unos a otros,
y ante la comunidad de testigos
se abrió a la vida nueva
toda Jerusalén cerrada
por órdenes del sanedrín
y por sellos imperiales.
(Benjamín González Buelta, sj)

Al nacer el primer día de la semana,
en la oscuridad de la madrugada,
una voz unánime se alzó en la noche,
en todos los cielos, en el orbe entero,
en boca de los sacerdotes del Señor,
proclamando la LUZ que vence toda tiniebla:
"¡Luz de Cristo!"
Y el pueblo respondió con corazón agradecido:
"¡Damos gracias a Dios!"
¡Qué beneficio de amor para con nosotros!
¡Qué incomparable ternura y caridad la del Padre,
tirando de nosotros hacia la Vida,
tirando de nosotros hacia la Luz,
tirando de nosotros hacia la Resurrección,
sacándonos de todos nuestros abismos!
¡Qué incomparable ternura y caridad la del Hijo,
dando su vida por nosotros, sin reserva!
¡Qué incomparable ternura y caridad la del Espíritu,
que derrama en nuestros corazones el amor,
la fe y la esperanza de la vida nueva que nos regala Jesús!
¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!
Discípulas del Divino Maestro (España)
Etiquetas: pascua resurreccion





