logotipo

img_google
Testamento de Miércoles
Escribir es lo más divertido que se puede hacer sin ayuda
Acerca de

Para mi "husband" soy una bruja. Para mi enana "su mamá del mundo mundial". Para mi sobrino mayor "un demonio". Para otros soy "una loca". Para alguno "una tía simpática". Para la mayoría soy "la hermana de...", "la hija de...", "la mujer de...", "la tía de...", "la mamá de...". En fin, que vete a saber quién soy yo. Si te apetece intentar averiguarlo, pasa y lee.


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

Apoyo al Proyecto Gran Simio

No olvides a...
Sindicación
 
Amor es...
Una está un poco harta de oír muchas tonterías sobre el amor; muchas las dejo pasar por aquello del romanticismo y la locura temporal que supone el enamoramiento pero hay algunas teorías que es que me pueden.

Y entre ellas las que peor llevo son, a saber: hay que mantener la pasión y hay que mantener el misterio en una relación. La primera me parece tremendamente agotadora. Seamos realista, la pasión, lo que se dice pasión, se acaba; se agota en sí misma (ojo, no confundir pasión con deseo). Una-o no puede estar toda la vida en estado de “perturbación y afecto desordenado del ánimo” ni tener un “apetito o afición vehemente” de manera continuada, eso no hay cuerpo ni mente que lo aguante. Así que se pasa y no pasa nada porque se pase.

Y en cuanto a lo del misterio… Mi menda es demasiado perezosa como para estar todo el día fingiendo ser quien no es; paso de estar las 24 horas esforzándome por estar guapa y arreglada; paso de hacer creer a mi pareja que soy una especie de mujer perfecta del estilo de las de la película de dicho nombre. Paso… Para mí, lo mejor de estar en casa, de volver a casa es que puedes relajarte, ser tú misma y dejar maquillajes, vestidos y disfraces en la puerta de la calle…

Por eso, porque estoy harta de teorías tontas sobre el amor, hoy voy a decir qué es para mí el amor…

Amor es… seguir compartiendo la cama con tu marido/novio aún a riesgo de morir asfixiada por el gas metano que surge de debajo de las sábanas cada vez que te das una vuelta…

Amor es… que él te diga que eres preciosa cuando te acabas de levantar y debes tener una cara que asustaría al miedo…

Amor es… no correr a hacer las maletas la primera vez que tu marido/novio se descalza y te pone los pies (y los correspondientes calcetines) sobre tu falda, o sea, casi bajo tus mismas narices…

Amor es… que tu marido/novio no salga huyendo la primera vez que le gritas histérica-lloras sin motivo-te niegas a tener sexo porque tienes la jodía regla…

Amor es… soportar sus ronquidos noche tras noche sin sentir deseos de ahogarle con la almohada (o sintiéndolos y, sin embargo, reprimiéndote)…

Amor es… descubrir un día que el que tu novio/marido no se quite los calcetines para tener sexo sigue sin ponerte pero que eres capaz de pasarlo por alto y hasta olvidarte de ello… aunque cueste… y cuesta mucho…

Amor es… darte cuenta de que puedes seguir con él/ella aún después de haberle visto hacer sus necesidades…

Amor es… saber que algo le preocupa aunque no te lo diga e incluso oírle pensar en la cama mientras intenta dormir.

Amor es… soportar lo mimoso e inaguantable que se pone cuando tiene el más mínimo resfriado…

Amor es… pasar unas vacaciones sin él/ella y disfrutarlas y, sin embargo, darte cuenta de que le echas muchísimo de menos…

Amor es… descubrir día a día sus defectos (grandes y pequeños) y seguir a su lado a pesar de ellos o, quizás, por ellos…

Amor es… saber que la pasión se acaba y que luego viene lo mejor…

Amor es… saber que eso de mantener el misterio es una solemne tontería y vivir encantada de poder estar tan relajado/a con tu pareja que te da igual lo que antes pensabas que era tan importante (que te viera sin maquillar, que te viera todo el día en pijama, que te viera lavarte los dientes, que te viera hacer pis…)

Amor es… convivir, compartir y aceptar…
Etiquetas:    
 
Bichos...
Si quieres saber cuál es mi peor pesadilla (bueno, una de mis peores pesadillas) no tienes más que ver Indiana Jones y el Templo Maldito ¿Recuerdas esa escena en que están en una cueva llena de insectos… con todos esos bichitos repugnantes arrastrándose y subiéndose por todas partes…? ¡Qué repelús… arg! Pues esa es una de mis peores pesadillas: los insectos. O, mejor dicho, los bichos, que así puedo incluir a gusanos, lombrices, arañas y demás cosas repugnantes que se arrastran o vuelan o lo que sea que hagan los bichos en su vida normal.

Ni siquiera sé cuando comenzó esta especie de fobia porque yo puedo recordarme de pequeña jugando con mis primos a coger arañas, meterlas en un tarro o en una bolsita de plástico y luego ir en busca de diversos bichos para dárselos de comer. Y cogía los insectos yo con una tranquilidad y una sangre fría que ahora me pasman teniendo en cuenta como se me acelera el pulso en cuanto veo un bicharraco de esos.

Y, sin embargo, ahora…

Recuerdo que no hace mucho, estaba yo tranquilamente en el salón de casa, leyendo, con las ventanas abiertas porque era verano cuando, de pronto, me entra volando un pedazo monstruo de aqueste tamaño (aquí, servidora, pone la mano derecha como a un metro de la mano izquierda y luego, claro, sabiendo que exagera un poco mucho comienza a disminuir dicha distancia… pero, vamos, que era un cacho bicho impresionante) al que no le puedo poner nombre (vamos, ni nombre, ni género, ni familia, ni especie ni na) porque salí echando leches de dicha habitación, detrás de mí volaban el libro, los cojines, el mando de la tele y las zapatillas… Cerré las puertas y seguí corriendo hasta mi dormitorio donde me atrincheré bien atrincherada hasta que llegó mi husband. El cual, tras reirse (mucho) de mí, se transformó en mi superhéroe machacainsectos y me libró de semejante monstruo para siempre jamás. Y luego siguió partiéndose de risa…

Y sé que no soy la única. Sé que entre las mujeres y los bichos hay una guerra que dura ya milenios. Sé que no soy sólo yo la que se pone a gritar como una loca cuando ve una cucaracha (cosa más asquerosa… iakh…) o un grillo (muy bonito oírlos cantar pero ¿quién quiere verlos?) o un saltamontes te salta en plenas narices… Porque sí, todas somos muy amantes de los animales ¿a qué sí? Seguro que eres incapaz de hacerle daño a cualquier animal, que eres una defensora a ultranza de las ballenas, delfines, perros, focas. A mí me gustan hasta los tigres, leones (todos quieren ser los campeones… perdón, ha sido un flashback inoportuno), linces, guepardos, panteras, leopardos… Eso sí, de muy lejos no vaya ser que tengan hambre…

Sí, señor, nos encantan los animales pero, a ver ¿Hay alguien que no se sienta tentado (sobre todo, tentada) de acabar con la existencia de todos los bichos?


Nota Con respecto a mi anterior post: o yo no me explico o soy una incomprendida porque, después de leer los comentarios yo creo que decimos todos lo mismo: sinceridad, vale, pero con control :P
Etiquetas:    
 
¿Sincera? ¿Quién? ¿Yo?
Lo confieso: no soy una persona sincera. Confieso que miento y que miento como una bellaca, confieso que nunca le digo a la gente las cosas a la cara. Confieso que soy una insincera. Y ahora puedes ponerme la penitencia que quieras pero te advierto que no me arrepiento y que, por tanto, no pienso cambiar ni un poquito.

Yo ya sé que está de moda, que es lo más de lo más; sobre todo si entras en Gran Hermano donde debe ser de las primeras frases que ensayan antes de entrar: Yo es que lo digo todo a la cara… yo voy siempre de frente… A mí es que si me caes mal te lo digo y yastá… Pos yo, no… ea…

Que no, que no y que no. Que no me da la gana ser una sincera de estas (y de estos) que todo te lo dicen y todo te lo tienen que soltar a la cara… que no quiero y que no quiero.

Que yo, cuando fulana me pregunte cómo le queda la falda que se ha comprado ayer mismo le voy a seguir diciendo lo de siempre que te queda mu bien mujer… qué te va a hacer gorda… si te hace un tipo que ya, ya… Aunque sea una mentira así de gorda y, a la pobre, la dichosa faldita le haga un culo más grande que las tetas de la Sabrina Sabrok.

Que yo, cuando mengana me pregunte que si creo que su marido o novio le está siendo infiel le diré que no… qué cosas se te ocurren… si no tiene ojos más que para ti, aunque sea una mentira así de gorda y el individuo en cuestión se la haya pegado ese mismo domingo con la vecina del primero.

Que cuando zutano me enseñe una foto de su mujer-novia-pareja le diré lo mona que es… mira qué mujer te has llevado… para que luego te quejes, aunque sea una mentira así de gorda y la pobre interfecta sea más fea que picio y no deje de preguntarme qué habrá visto él en ella.

Y, como esas, seguiré diciendo otras mentiras y prometo que nunca, nunca, voy a decirle a nadie lo mal que me cae o lo antipático-a que me parece o cualquier otra cosa por el estilo.

A mí, tanta sinceridad, qué quieres que te diga, no me va. Yo, a esa gente tan sincera más bien la veo maleducada, innecesariamente cruel, poco tolerante, nada empática… agresiva…

En la sinceridad, como en todo, hay que encontrar el justo medio. Hay que saber cuándo se puede (y se debe) ser sincero y cuando es mejor callarse que estás mucho más guapo-a…

Y, sobre todo, yo creo que conviene apuntarse en un ladito del cerebro esa frase que dice: Si no tienes nada bueno que decir, cállate.

Así que, la verdad, si tienes algo negativo que decirme hazme un favor y callátelo. Puedes hablar de mí a mis espaldas toooodo lo que te dé la gana, no me importa pero no vengas a fastidiarme la vida diciéndomelo a la cara ¿hace?

Yo prometo hacer lo mismo y nunca, nunca ser sincera….
Etiquetas:   
 
La Casa de los Amigos Imaginarios... (Cosas de niños III)
Yo había oído hablar de niños que tenían un amigo imaginario, había leído sobre ellos y ya sabemos que las pelis yanquis están llenas de niños con amigos imaginarios, pero es que lo de mi niña ya me parece exagerado, vamos que ya me empiezo a plantear muy seriamente el cobrar alquiler a todos los inquilinos imaginarios que comienzan a abarrotar mi casa.

Permíteme que haga recuento:

Para empezar tenemos a Caracol, que fue el primero y apareció en torno a los dos años y medio. El primer recuerdo que tengo de este amigo es ver a la enana, al pie de un árbol gritándole a Caracol que bajara del mismo… Se ve que el bichejo en cuestión tiene tanto carácter como ella. Bueno, pues a este se lo llevaba al cole subido al hombro… o subido en el mío… o lo dejaba en casa castigado cuando se enfadaba con él… Ahora ha pasado a un segundo plano pero, de vez en cuando, aparece de nuevo por casa (al parecer hoy mismo volvía de un viaje al País de los Caracoles que digo yo que no sé como vendría para salvarse del genocidio al que se está sometiendo a su especie por estos lares).


Luego tenemos a Mimi, una niña que es su hija vamos, que tengo nieta imaginaria y todo. ¿Por qué su hija? Pues ni idea…, pues Mimi parece ser la incitadora de sus malos comportamientos y travesuras. Si desobedece… es que se lo dijo Mimi; si coge algo que tiene prohibido… es que Mimi la “vuelve loca” y, al parecer, la obliga a hacerlo… En fin, que a falta de hermanos reales buenas son las hijas ficticias para culpar a otro de tus travesuras.


Andan también por ahí dos personajes que, por lo que he visto, tienen como misión principal molestar, morder y dar pellizcos a su papá: un Duende sin nombre y un Cocodrilo cuyo nombre es Pinky (realmente no sé si se escribe así pero, bueno, sonar, suena así)


Ayer apareció por casa Paloma que es una amiga de Mimi. De esta no puedo decir nada porque, de momento, parece una mera comparsa.

A todo esto no he dicho aún que, normalmente, todos los personajes aparecen acompañados por toda su parentela: papá, mamá, hermanos, hermanas y, a veces, incluso tíos, tías, etc…

Añade a esto no sé qué monstruo (o monstruos) que, al parecer, se pasea por el pasillo de casa por las noches lo que la obliga a dormir con la lámpara encendida y la puerta cerrada.

Ah, y casi me olvidaba de un montón de hadas y princesas que pululan por toda la casa.

Vamos, que mi casa ya empieza a padecer de un exceso demográfico y gracias que son seres invisibles porque, sino, por aquí, no habría quien diera un paso…

¿Me podrían declarar como familia numerosa? ¿Podría denunciarlos por okupas? ¿Alguien tiene curro para seres imaginarios? (Es que ya que viven aquí, al menos que aporten algo que en casa no queremos vagos…)
Etiquetas:    
 
Homo zapping
Hoy voy a hablar sobre esa manía tan masculina de hacer zapping como posesos.

Porque no me dirás que no es todo un espectáculo ver a esos hombres (¿hechos y derechos?), bien repantingados en el sofá y con el dedo pegado al mando, sin darle un segundo de respiro a los pobres botones de cambio de canal. Esos pobres + y – (o esas flechitas arriba y abajo) ahogados, asfixiados bajo ese enorme dedo que no les da tregua. El mando, echando humo, casi parece haberse convertido en una extensión de su mano.

Y hablo de ellos porque es una manía típicamente masculina. A la que te ponen los anuncios, allá van, lanzados, ávidos de cambio. Y los canales van pasando uno tras otro a velocidad de vértigo. ¿Buscan otro programa porque no les gusta el que ven? ¿Curiosean por si hay algo que les pueda interesar más? Para mí es otro de esos misterios del mundo masculino (luego dirán que somos nosotras las misteriosas).

Porque, vamos a ver, una cosa es que, si no te gusta lo que ves, pues mires en otros canales en busca de algo interesante. Pero es que, en los hombres, el afán de zapping no tiene nada que ver con eso porque, de verdad, ¿has visto a alguno quedarse el tiempo suficiente como para enterarse de qué va el programa que están poniendo? Y si es en el momento de la publicidad, peor me lo pones, porque ahora todas las cadenas se ponen de acuerdo y emiten publicidad a las mismas horas por aquello de evitar lo inevitable: el zapping. Así que lo que normalmente ven es una rápida e interminable sucesión de imágenes de anuncios. O sea que, cuando vuelven al canal en que habían empezado (después de que tú le hayas dado el coñazo para que lo ponga otra vez mientras él te dice continuamente: todavía no ha empezado, todavía no ha empezado, todavía no ha empezado… OMMMM… así, en plan mantra...) el programa que estabas viendo ya hace rato que ha comenzado porque es tal su fascinación por el zapping que ni se dan cuenta del paso del tiempo.

¿Qué les pasa a los hombres? ¿No son capaces de concentrar su atención en algo más de dos segundos? ¿No soportan la rutina? ¿El manejo del mando tiene algún simbolismo fálico que a nosotras se nos escapa? ¿Lo asocian con el control y el mando? ¿Tiene algo que ver por su pasión por los juguetitos electrónicos? ¿Lo hacen por molestar? ¿Es una especie de droga visual que los conduce a un viaje alucinante tal que si se hubieran tomado un tripi
Yo he intentado hacer zapping igual que ellos pero, oye, que no le veo el atractivo. A la segunda vuelta ya estoy cansada y con la cabeza hecha un lío por la cantidad de imágenes que han pasado ante mis ojos.

Si alguna tiene idea o teoría acerca de por qué los hombres se ven impelidos a hacer zapping (por cierto, ni se te ocurra impedírselo, podría convertirse en un monstruo vociferante) y le apetece contarlo pues aquí estaremos las demás, deseosas de saber y entender, leyendo lo que nos cuente mientras nuestro marido, amigo, compañero, hermano, padre, tío o cualquier espécimen masculino que esté cerca nos marea con el zapping y contemplamos como el pobre mando echa humo…
Etiquetas:    
 
Esos locos en sus locos cacharros
Una servidora (que es así como medio friki o algo por el estilo) nunca ha comprendido demasiado bien la cosa esta de los coches… Es decir, no acabo de pillar la ventaja de tener un coche. Vaya por delante que ni yo ni mi husband sabemos conducir (ni queremos) y que, por tanto, carecemos de esta máquina tan deseada por medio mundo (ni falta que nos hace). Quizás por eso no entiendo a qué tanta alharaca con una cosa que, a mi parecer, da más quebraderos de cabeza que satisfacciones.

Incluso he probado a hacer una lista de esas de pros y contras pero es que como pro sólo me sale una y, sinceramente, muy débil: la supuesta independencia que te da para transportarte donde y cuando tú quieras. Vale, digamos que es cierto pero, quitando esa… oye, que no encuentro ninguna otra y mira que le doy vueltas y vueltas.

Sin embargo, desventajas…. Pufff…encuentro unas cuantas. Veamos:

1- Hay que gastarse una pasta en la autoescuela (multiplícalo por todas las veces que tengas que presentarte a examen que no todos lo sacan a la primera)
2- Hay que gastarse otra pasta en comprarte el cochecito.
3- Otra pasta pal seguro.
4- Más pasta a diario para la gasolina.
5- Cuando toca la ITV es más que posible que tengas que gastarte otra pasta en arreglos varios.
6- Gastos en mecánicos (fíjate, además, que estos cacharros tienen cierta tendencia a romperse cuando peor está tu cuenta corriente… es como una ley de Murphy)
7- Cabreos varios (y pérdida de tiempo) en atascos y en la búsqueda de aparcamiento.
8- Un nuevo gasto: sillitas para los niños (que como tengas tres o cuatro menuda ruina).
9- Si no tienes garaje propio (o sólo dispones de una plaza y dos coches), otro dinero en alquilar plaza o en pagar parking.
10- Y, encima, hay que ver lo que contaminan los cacharros estos…

O sea que, después de todo esto, no sé por qué a los demás les gustan tantísimo los coches. Con lo bien que se va en autobús, en tren, en avión, en bici o andando. En casa somos defensores, sobre todo, del Coche de San Fernando ya sabes: un rato a pie y el otro andando (y, de paso, haces ejercicio). Eso para cuando disponemos de tiempo (o lo permite la climatología) y cuando no, pues en autobús (guagua que se dice en mi tierra…)

Oye, y vamos de a gusto que ni te imaginas: nos resbalan los atascos; nos trae al fresco que suba la gasolina; nunca pillamos un cabreo por no encontrar donde aparcar (y nos ahorramos un montón de tiempo en la búsqueda de aparcamiento); podemos hablar por el móvil, escuchar música, charlar, leer y hasta echar un sueñecito si nos apetece; si salgo a comer fuera no tengo por qué privarme de mi vinito y mi chupito o de mi cervecita en una terracita; no me he gastado un duro en sillita para el coche… y, encima, no contribuyo al calentamiento global :P

Si de mí dependiera eliminaría los coches de las ciudades. ¡Huys! Ya veo las antorchas, las hoces, los garrotes y diversos aperos de labranza portados por una multitud vociferante dispuesta a lincharme cual si fuera el monstruo de Frankenstein o el Ministro de Hacienda, pero me reitero: si fuera alcaldesa eliminaría los coches en ciudad. Sólo permitiría circular al servicio público y a los transportistas. Quien viva fuera de la ciudad tendría que aparcar en las afueras y recurrir al servicio público, bicicleta o sus propias piernecitas para moverse. Imagínate lo que cambiarían las ciudades sin coches… ¡Qué maravilla! ¡Qué tranquilidad!

En fin, sé que es una utopía pero, oye, soñar es gratis y no contamina… Mira, igual que andar :P

Nota: Ya me gustaría poder ir en bici pero, por una parte, las ciudades no están preparadas para utilizar este vehículo y, por otra parte, la única bicicleta que puedo montar sin romperme la crisma es la estática; vamos, que no sé montar en bici y todo por culpa de una de mis hermanas mayores que quiso adelantarse a su tiempo inventando la mountain bike a base de bajar la ladera de un barranco a toda leche, cosa que los nervios de mi madre consideraron demasiado para su salud.Desde ese momento se acabaron en casa las bicis y, de paso, los patines por si la inventiva infantil iba más allá de lo conveniente para los nervios de nuestra progenitora.
 
Divagando ante la plancha…
¿Y qué va a hacer una mientras plancha si no divagar? Sobre todo si es de las cosas que menos te gustan hacer en casa (bueno, en realidad, ¿hay algún trabajo de casa que de verdad guste a alguienque no sea una obsesa de la limpieza?) … planchar, vaya rollo… pufff…

En fin, pues eso, que estaba yo ahí pasando una estupenda tarde de sábado pegada a la plancha y mi mente, que es mu lista ella, se ha ido de paseo y ha comenzado a divagar y a divagar…

Primero me acordé de los caracoles que estos días invaden ciertas aceras próximas a algunos solares de las cercanías. Y yo me pregunto que a dónde irán estos suicidas. ¿Se les acabaron las ganas de vivir? ¿Son la versión en caracol de los lemmings? ¿Son caracoles que disfrutan con los deportes de riesgo? ¿A dónde narices irá tanto caracol? Quizás, como dice mi husband, entre los caracoles corre la leyenda de que, al otro lado de ese inmenso desierto negro (o sea, la carretera) existe un mundo mejor (o sea, el solar del otro lado de la calle) y no les cabe la menor duda de ello puesto que, todo aquel que ha ido, no ha vuelto jamás (normal, habrán muerto aplastados en el camino…). En fin, si hay alguien de National Geographic leyendo esto que me haga er favor y me lo explique; mientras tanto la población de caracoles de la zona está disminuyendo drásticamente bajo los pies de mis vecinos (yo hago de todo por no pisarlos, no soporto el “CRAAACK”… de las conchas al ser aplastadas).


Luego me dio por pensar en que todas las mujeres somos unas Imelda Marco en potencia. Y no lo digo porque vayamos a acabar casadas con un dictador (que algunas, también) sino porque hay que ver qué extraña obsesión tenemos con los bolsos y los zapatos. Da igual cuantos tengamos, da igual que acabemos de salir de la tienda con los últimos zapatos comprados o con el último bolso, siempre vemos algún otro que nos gusta y por el que suspiramos en silencio… Mi husband dice que no entiende esa manía femenina por comprar cosas bonitas e inútiles (aquí entran zapatos, bolsos, medias, vestidos, faldas, pinturas de guerra, etc…) y yo digo que lo que no entiende servidora es esa manía tan masculina de comprar todo cacharro electrónico que acabe de salir al mercado: dvd, ordenador portátil, ordenador de sobremesa, mp3, PDA, pulsómetro… Mi casa, por ejemplo, parece la sección de electrónica del Corte Inglés, palabrita.

Sale por la tele un anuncio de Corporación Dermoestética en el que dicen que el acné es una enfermedad… ¿el acné una enfermedad? Yo creía que era una putada adolescente pero ahora resulta que es ¿una enfermedad? Sí, claro, y el sobrepeso y la alopecia y la celulitis y las pecas… Con tal de vendernos la moto convierten en enfermedad (o en problema) cualquier cosa…

Y eso por no hablar de la moda de la soja o la nueva del Sin Glutén (ahora todo es sin gluten no sé si te has percatado) o del Bífidus Activo o del L Casei Inmunitas (la gente está convencida de que, beber eso, de verdad, de verdad, te hace sentir mucho mejor…) En fin, esta gente de marketing que es que son muy listos/as.

Como estoy divagando sobre la tele me acuerdo de la nueva serie de humor de la Sexta: Mi nombre es Earl. La encontré de casualidad y me encantó, me reí bastante con ella y te aseguro que yo no me río fácilmente con películas o series o humoristas…

Y, bueno, una vez acabada de planchar la última camiseta del husband una recoge la ropa y sus divagaciones y se despide hasta otro rato de aburrimiento y divagaciones varias…

P.S.

LAMIRADA: No, no corrige continuamente pero mejor que no te enseñe a hacer algo porque puedes acabar de los nervios… :D

MARGUERITE GAUTIER: Lo impresionante es haber tenido la oportunidad de encontrar el amor después de años de buscarlo.

VELETITA: Felicítame, mujer, que aparte ser un superdotado tiene otras cualidades. Además a mí no me resulta nada coñazo y nos reímos mucho juntos…

WENDELING: En realidad a él le ha encantado lo que he escrito… ;)

MAKEDA: Y, de paso, para la Barbie-funcionaria que el husband ya ha puesto la solución en el blog, si lo entiendes, felicidades porque yo no entiendo ni papa (una es que es de letras de toa la vida)

INTRÍNSECA: Mira que eres… :P ¿Sabes por qué creo que se ha casado conmigo? Porque soy lo suficientemente inteligente como para no aburrirle y lo bastante tonta como para no ser una amenaza para su ego… :D

DESPISTADO: Espero que sigas riéndote con mis posts… y sigue pasando por aquí…
 
Una mente prodigiosa...
Mi marido es un superdotado. Y antes de que tu mente calenturienta dirija su mirada hacia sus zonas bajas me apresuro a detenerte para comunicarte que sí, que es superdotado pero no de ahí si no de un poco más arriba…

En fin, pues eso, que mi marido es un superdotado, uno de esos pocos elegidos que pueden pertenecer a Mensa (“Mensa es una organización internacional que agrupa a 100.000 socios en los cinco continentes. El único requisito de admisión es obtener, en una prueba de inteligencia acreditada, una puntuación por encima del 98% de la población general. Una de cada 50 personas está capacitada para ser mensista y técnicamente se considera superdotado.”; esto lo he copypasteado tal cual de la página de la dicha organización). Y tú dirás que pa qué sirve estar en este superexclusivo club pues, mira, sinceramente, más que nada y por encima de todo para chulear… Ni más ni menos. Porque a mi husband el superdotado le encanta chulear de C.I. y le encanta decir que de cada 100 personas casi las cien son más tontas que él. Bueno, a él y al resto de genios porque estoy convencida de que una característica de todos los supercerebros es, te lo aseguro, carecer de modestia. Si alguien ha sido (o es) lector de Asimov no tiene más que leerse algunos de sus prólogos para ver la modestia que desbordan.

Pues, eso, que mi husband el superdotado no pierde oportunidad de demostrarte lo inteligente que es, no puede evitarlo, le encanta sentirse superior… y sufre como un condenado pensando que hay alguien más inteligente que él.

Mi husband enfrentado a problemas de carácter matemático o filosófico o cualquier cosa por el estilo, es un hacha. Una alucina con sus procesos mentales y la rapidez de sus cálculos y razonamientos. Pero el mismo hombre enfrentado a un problema cotidiano, práctico, normalito, de esos que te encuentras todos los días pues, una de dos, o te lo soluciona por el camino más difícil (o sea, que se monta toda una teoría sobre lo que sea y para ir de A hasta B, pasa antes por C, D, E, F/2+xy…) o, sencillamente, se queda tan atascado como el ordenador de Juegos de Guerra jugando al tres en raya.

A mi husband el superdotado, le encanta discutir con todos y de todo, disfruta casi hasta el orgasmo demostrando su superioridad intelectual (aunque hay gente a la que, seamos sinceros, no cuesta mucho superar… ahí está la Yola Berrocal sin ir más lejos…). Le pirra, sobre todo, decir barbaridades bien gordas porque sabe que siempre, siempre, hay algún/a tontorrón/a que entrará a saco y él, entonces, es cuando mejor se lo pasa. En ese sentido, al pobresito, yo ya no le pongo porque, claro, ya son muchos años y no me las cuela como antes y, además, ya me he aprendido muchas de sus tácticas y no hay nada que más le moleste que el que alguien le gane con sus propias armas…

Y, a pesar de todo, mi husband el superdotado, que tiene un ego más alto que el Everest hay días que le entra la tontuna y se siente acomplejado no se sabe muy bien por qué e inferior a no se sabe bien quién (que yo creo que también es otra manía de todo genio que se precie). Y entonces, yo, que no tengo ese C.I. tan enorme que tiene él, que no soy una superdotada ni de lejos, pero que lo quiero mucho más de lo que él se piensa, es cuando decido escribir un post metiéndome con él porque sé que le gusta que hablen de él aunque sea bien, porque igual es que a mí también me gusta chulear de husband superdotado y porque, a pesar de todas esas manías de superdotado (o de geek o hasta de nerd) estoy enamoradísima de mi husband y estoy enamoradísima de su mente prodigiosa

Besos husband… (¿a que no soy tan mala? :P)

P.S. Muchas gracias por vuestras visitas, vuestros comentarios y vuestras sonrisas... (hoy se ve que tengo el día un poco cursi :D)
 
Lost...
No sé si te habrás percatado pero, por si no lo sabías, los hombres nunca, jamás, ni de coña, (¡qué ocurrencias tienes!) se pierden. Nunca, en serio. Tienen la increíble capacidad de saber en todo momento donde están, de donde vienen y hacia donde van. Pregúntale, pregúntale y verás… Él jamás de los jamases se ha perdido ya que de todos es conocida la proverbial capacidad orientativa de los hombres. Da igual que tú hayas visto pasar el mismo semáforo unas veinte veces o que el ciego de la esquina ya te conozca por tu perfume después de pasar a su lado otras tantas veces. Da igual que tú jures y perjures que el restaurante/bar/discoteca/edificio al que ibas con tu novio-chico-amante-amigo-marido no estaba en esa dirección. Da igual lo que tú digas, pobre ignorante, él no se ha perdido…

Y si se ha perdido no te lo va a reconocer hasta que las calles por las que ha entrado se vuelvan demasiado lúgubres o hasta que veas un cartel que diga algo así como Lyon 2 Km…. Y puede que, incluso así, se limite a hacer algún lacónico - ya se sabe, ellos son lacónicos, comedidos y, sobre todo, serios… ejem - comentario del tipo: estamos tomando un atajo… es un pequeño rodeo porque quería mostrarte el paisaje…

Y aunque tu hombre llegue al punto de reconocer que se ha perdido ¿crees que hará algo tan simple como preguntar por dónde se va? ¡Ja! Eso se lo deja a las débiles mujeres. Él, que es el gran cazador de la tribu buscará el rastro para encontrar el camino pero nunca, jamás, ni de coña (¡qué ocurrencias tienes!) va a pararse a preguntar una dirección.

Esto, digo yo, debe ser ese primitivo cazador o guerrero que todos los hombres dicen llevar dentro… Ese que, al parecer, les hace tener tanta maña en orientarse y que les impide “humillarse” haciendo una pregunta tan sencilla como “¿por dónde se va a…?” , eso, ellos no pueden hacerlo, no señor… ahora, si tú quieres preguntar, allá tú, pero él sabe perfectamente por donde tiene que ir…

Así que, chica, cuando tú novio-chico-amante-amigo-marido insista en que no se ha perdido (aunque tú sospeches que sí se ha perdido) llénate de paciencia y deja que el pobre siga pensando que es un gran explorador y un maravilloso rastreador porque, total, por mucho que le digas lo contrario él lo va a negar…
 
¡Hola, soy tu menstruación!
Hace dos días que tenía que haberme llegado la dichosa menstruación. O sea, llevo dos días de retraso. A estas alturas todas las mujeres que leen esto ya saben lo que una anda pensando: desde “na… esto no significa na, un retrasillo normal sin mayor importancia” hasta “argh… no me digas que tengo que ir al trastero a subir la cunita… otra vez no… argh”.

Una, la verdad, pensaba que con esto del casorio como mínimo había conseguido librarse del susto que suponía un retraso en la vida de toda soltera.

Que aún recuerdo la angustia que me entraba por el cuerpo pensando en que el último rollo, ese que sí, que mu bueno y tal pero que no me interesa ni le intereso, que sólo fue un rollete por diosh, ¿cómo me voy a quedar preña de ese joe? ¿y esto cómo ha sio si tomé precauciones? Porque tomé precauciones ¿verdad, verdad, verdad? ... y así hasta casi el histerismo y la cuasi locura… y ese mirar la braguita fijamente para ver si por arte de magia aparecía una manchita indicadora de que la joíamenstruación había vuelto a su redil… y ese alivio inmenso el día en que, por fin, ella llegaba y te decía Hola, soy tu menstruación ¿ya tienes las compresas-tampones o lo que sea que uses? Y tú, que si hubiera sido una señora como la del anuncio te la habrías comido a besos y la habrías invitado a una mariscada y todo…

Luego, cuando ya estás casada, o conviviendo con tu chico o, simplemente, decides que tu reloj biológico va a reventar si no tienes prole y que ya es hora de quedarse embarazá… Pues todo cambia y la pobre menstruación se convierte en tu archienemiga, esa que no quieres que llegue pero que no falla la muy joia. Y empiezas a tomar nota de cuando la tienes, de cuando te toca otra vez y hasta te pones a calcular cuando ovulas, todo buscando la manera de que un día la señora esa no venga de visita. Y a la que se retrasa sales corriendo a la farmacia a comprarte un predictor, y te vas corriendo al baño aunque ahí diga que mejor por la mañana pero tú es que no puedes más y tienes que hacerlo en ese momento o revientas. Y aunque diga que tienes que esperar tres minutos tú no le quitas ojo de encima, no vaya a ser que se te escape algún detalle de la formación de las rayitas indicadoras… Y cuando el cacharrito te indica positivo, te lo miras dos o tres veces, pa asegurarte, se te pone cara de mema y hasta puede que se te escape una lagrimilla (o a tu cónyuge que hay que ver como se ponen de tontorrones los futuros papás).

Y luego… ah, luego, aunque tú creías que no, vuelve la angustia cada vez que se te retrasa la regla. Puede ser porque tu economía no te permite más de uno… o porque ya tienes dos (o tres o cuatro) y ya te parece que has cumplido de sobras con la raza humana… o porque igual ya tienes una edad que no es como para andar quedándose embarazada (y no me vale eso de mira a Ana Rosa…). En fin, por lo que sea, pero que no te interesa quedarte embarazada de nuevo… así que, de nuevo, te ves contando los días de retraso que llevas y esperando que llegue de una vez que tú estás muy tranquila, que ya tienes bastante con lo que tienes, que ya no quieres otro…

En fin, que yo tenía dos días de retraso en mi menstruación pero na… que ya llegó la del traje rojo y ¿sabes qué? Pues que, en el fondo, no me apetece invitarla a mariscos ni a na… que tarda tanto que una ya se hace a la idea y hasta acaba haciéndote ilusión y todo… ¡Anda que no somos raras las mujeres ni na! :D
 
No nos entendemos...
“Esto es lo que James sabe y Winnie ignora: los hombres no pueden ser domesticados.

Los hombres son violentos por naturaleza.

Los hombres siempre quieren follar con muchas mujeres.

James siempre lo ha sabido (pero ¿no lo saben todos los hombres, y se lo han estado diciendo a las mujeres los últimos treinta años sin que ellas los escuchen?). Pero James piensa que ahora, él lo sabe de una manera diferente”.

(4 Rubias/ Candance Bushnell)


Y es cierto ¿no? Nos lo han dicho, nos lo dicen continuamente pero, al parecer, nosotras no queremos enterarnos o no queremos aceptar que, sencillamente, son así. Y, si pensamos que son así, nos empeñamos en cambiarlos (y hay muchas que ponen en ello muchísimo empeño, toda una vida de empeño para, al fin, poder decir cosas como: ¡Puff! ¡Tenías que haberlo visto cuando yo le conocí! ¡Qué pintas llevaba! o ¡Qué tiquismiquis era para comer! o ¡Que poca educación tenia! Etc., etc…)

Si nos gustan canallas – y a todas nos gustan canallas confiésalo – es porque, en el fondo, creemos que vamos a redimirlos o que, como mínimo, serán canallas con tod@s menos con nosotras (anda que no llegamos a ser ingenuas las mujeres).

Pero nada, desengáñate, no hay forma, son como son, y tenemos que aceptarlos así, igual que tenemos que aceptar que, en realidad, no nos entendemos ni creo que nos lleguemos a entender nunca.

Esa es la única verdad, lo intentamos, pero no nos entendemos. Convivimos con ellos, trabajamos con ellos, nos divertimos con ellos, compartimos todo con ellos pero no hay manera, no nos entendemos. Ellos dicen que somos raras y a nosotras nos parece que los raros son ellos.

Y no importa, vamos, yo creo que no importa, que está bien. Está bien que seamos diferentes: así todo es mucho más divertido. Hasta intentar entendernos resulta divertido y entretenido. Los miramos y es casi como si miráramos otra especie y, en el fondo, hay que reconocerlo, nos encanta criticarlos, reírnos de sus cosas e intentar entender qué pasa en esos cerebros… aparte de sexo, mucho sexo, sesiones continuas de sexo...
 
La tecla O
Es posible que este post no resulte nada interesante, pero es que tengo que decirlo, tengo que desahogarme, vamos o lo digo, o reviento… ¡ODIO LA TECLA O DE MI ORDENADOR PORTATIL! ¡La odio, la odio y la odio…!

Hale… Ya está, ya me he quedao a gusto… Y es que esta puñetera tecla me está volviendo loca, no tengo nada en contra de la letra, para nada. Es una letra muy bonita sin la que no podríamos escribir palabras como: olor, otorrinolaringólogo, odio, orfanato, ojeroso, odontólogo, onomatopeya, onomástica, oleoso, olivar, orquestal, odéano, oso… es una letra indispensable para poner a alguien en apuros con alternativas del “o tu moto o yo…”, “o haces lo que te ordeno o te despido…”, “o se lo cuentas tú o lo hago yo...” en fin, que como letra es muy útil. Pero esta tecla… esta jodía tecla me tiene frita. Y es que esta teclita toca narices no hace más que salirse de su sitio; se mueve más que una brasileña bailando la samba.




Nunca me había fijado en la cantidad de palabras que contienen la letra o hasta que a esta teclita, con esa letrita tan redondita y tan perfecta, le ha dado por molestarme saliéndose de su sitio cada vez que mi dedo anular de la mano derecha se posa sobre ella. A veces creo que me tiene manía, que es un odio personal e intransferible hacia mi persona (porque, por si no lo he dicho, cuando es mi husband el que teclea, la tía apenas se hace notar) y que, cualquier día, saldrá disparada y me atacará, se me meterá en un ojo o aprovechará un bostezo para colárseme en la boca y atragantarme. En serio, yo creo que ella también me odia…



Y yo no sé qué hacer con ella.

¿Pruebo a escribir sin la teclita de marras? ¿Pruebo a no usar nunca más la letra O? ¿Hago copy paste? ¿Funcionará si la pego con celo aunque quede hortera? ¿Y si la pego con cola, se me escoñará el ordenata y me matará mi husband? ¿Pruebo el sistema “quetepegoleshes” patentado por Ruíz Mateo y le arreo un par de puñetazos a ver si la dejo incrustada en el teclado? ¿O, sencillamente, me resigno a perder el portátil durante unos días y lo llevo a que alguien que sepa de estos temas me lo arregle?

No sé qué haré.

De momento, seguiré volviéndome loca por su culpa o me inventaré un idioma sin oes…

…Y seguiré vigilando a esta teclita, que es como un ojillo maligno que me mira con mala leche y se carcajea de mí por lo bajinis cada vez que se escapa de su sitio… esperando el momento oportuno de atacarme.


Etiquetas:      
 
El peso de la pesa
“Winnie piensa mucho sobre su peso (demasiado, quizá. Tendría que estar pensando en cosas más importantes, como ideas para su trabajo. Pero ¿quién, en la actualidad, no piensa en su propio peso?). Ella está muy, muy en contra de que en las revistas femeninas aparezcan jóvenes modelos extremadamente delgadas. Es uno de sus cabreos favoritos. (Escribió un artículo en dos partes sobre este tema, titulado «Pura piel y huesos no es sexy» y posteriormente, apareció en dos debates en televisión, donde destruyó a su adversario, una editora de modas de un revista femenina). Pero ella no quisiera ser gorda. (Se siente mal cuando ve a amigos que han engordado. Se siente superior, pero solamente porque sabe que son desdichados). Controla su peso yendo todos los días a correr a Central Park (sabe que es peligroso, pero engordar podría serlo mucho mas). Se pesa después de correr, inspecciona su cuerpo desnudo en el espejo. Se pone de perfil par asegurarse de que su barriga no ha crecido, y de que sus pechos no se caen. Pero lo hacen. Los dos. Un poco. (Es frustrante. Hace que se odie a sí misma. Se dice a sí misma que ha tenido un niño, pero no sirve de mucho). Si engorda un kilo, se ocupa de perderlo.”

(4 Rubias, Candance Bushnell)




¿No te suena de algo? Porque a mí sí.

Todas decimos (y realmente lo creemos) que lo de estar delgada es una imposición absurda, todas defendemos nuestro derecho a tener kilos de más y despreciamos la imagen que pretenden imponernos los diseñadores. Hemos aplaudido a rabiar la decisión de la pasarela Cibeles de no aceptar a modelos por debajo de determinado peso. Pero… ¡ay, qué difícil es librarse de esa tiranía! No puedes evitarlo. Por muy inteligente, culta y madura que seas siempre estás pendiente de tu peso, pruebas dietas, corres, intentas por todos los medios no engordar o intentas adelgazar casi a cualquier precio.

No es que pienses que el modelo de las revistas y pasarelas de moda sea el ideal, defiendes a capa y espada tu figura llena de curvas, te aferras como una desesperada a eso de que a los hombres les gusta tener donde agarrar pero… ¡Te echas a temblar ante la pesa! ¡Sufres como una condenada cuando no entras en la talla que hasta el momento habías usado! ¡Darías lo que fuera por estar delgada! ¡Estás dispuesta a probar la primera dieta que te aconsejen tus amigas con tal de perder un kilo o dos… o diez! (Y, de hecho, probablemente hayas probado ya desde la de la alcachofa, pasando por la de la sopa de cebolla, la de la Clínica Mayo, la de los Astronautas, la de los 13 días… vamos, que pasas tanta hambre que hasta ese plato que has odiado desde tu más tierna infancia te parece un manjar de dioses)

Yo he sido gorda (y cuando digo gorda es gorda nada de gordita, no, GOR-DA) siempre he estado luchando con mi tendencia a coger peso en exceso y, seamos sinceros, nunca fui una "gordita feliz" ni acabo de creerme esa historia (no digo que sea imposible pero me cuesta de creer) y por mucho que haya luchado contra esos estereotipos no puedo evitar luchar (con más empeño aún) contra los kilos de más.



Hasta mi husband, que va de pasar de todas esas tonterías, de reírse del cuidado excesivo de la imagen, que se precia de no ser metrosexual, no puede escapar del tema. En cuanto se ve algún kilo de más sale corriendo (nunca mejor dicho) a por su ropa de deporte y ¡hala! A la calle, a correr, a machacarse para perder peso.

Quizá, algún día, nos libremos de verdad de todo eso. Quizá, en algún momento, la inteligencia nos sirva no sólo para darnos cuenta de cómo nos manipulan los medios sino para librarnos completamente de esa manipulación… Pero entretanto vamos a intentar seguir disfrutando de nuestros pasteles y de nuestras buenas comilonas, de nuestro vinito y nuestros chupitos; vamos a intentar seguir disfrutando de la vida aunque luego, sin poder evitarlo, corramos a pesarnos y tomemos la firme decisión de perder los dos kilos que nos sobran (o los tres o los cinco... los que sean) y suframos un poquito... hasta la próxima vez que no podamos resistirnos a alguna tentación y comencemos de nuevo el ciclo

P.S. He visto en los comentarios que un clamor popular reclama que ponga la dirección del blog de mi husband y le comunica a ese clamor popular (léase barbie-funcionaria y Makeda) que, al parecer, piensa que soy una mala mujé incapaz de hacer publicidad de su costilla que dicha dirección está en la lista de enlaces aquí, según se mira, a la izquierda de sus pantallas… Ese que pone Tyler Durden… ese es el interfecto.

A ver… yahoraquebonita ¿el test ese que me falta es de las listas de 5? Pa saberlo y hacerlo más adelante que ahora tiene que haber empacho de tests en mi blog.

Basileia, tienes razón, estaba mejor sin hablar con ninguno de mis vecinos pero el destino, a veces, es así de cruel :D

Joer Dafne, que me has tenido mirando por toa la casa a ver si había cámaras ocultas en plan Gran Hermano, menuda peli de psicópatas te has montado en un momento :P

Intrínseca: olvidarme, lo que se dice olvidarme es difícil porque me la encuentro muchas mañanas al salir para llevar a la niña al cole pero, la verdad, tampoco tiene un papel tan importante en mi vida 

Lamirada: si puedo, te la mando pero, eso sí, que primero pase por mi casa y me planche a mí que pa eso la descubrí yo :P
 
Ineptitud
Ya está, ya no me cabe la menor duda: soy una inepta y vivo en otro mundo. Si tenía alguna duda desde que hablo con mi vecina (sí, sí, hay una vecina con la que hablo aunque sólo se deba al hecho de que nuestras enanas son de la misma edad y van al mismo cole…) ya no me cabe ninguna.

¡Hay qué ver las cosas en las que yo soy incapaz de pensar!

Por ejemplo, gracias a mi vecina sé lo que, supuestamente, debían durar las obras que nos están torturando desde principios de verano y lo sé porque ella, tan lista, hizo algo que a mí jamás se me habría ocurrido hacer: llamar a la constructora y preguntar. (Otro tema es que le dijeran que tenían para un mes… hace como cuatro de eso).



Gracias a mi vecina me he enterado que, antes de llevar a tu niño/a, a un colegio puedes ir a visitarlo (al colegio, no al niño) y que hay coles que tienen jornadas de puertas abiertas y todo…. Yo, que soy una ignorante, pensaba que eso era cosa de colegios privados. Así que, mi marido y yo (que se ve que como padres debemos dejar mucho que desear) elegimos a qué cole iría la niña basándonos en el único dato de la distancia desde casa porque no teníamos ni idea de cómo enterarnos de la calidad o falta de calidad de los establecimientos escolares.

También gracias a mi vecina me he enterado de que el motivo por el que mi enana este año tiene aún menos libros que el pasado, es porque en el cole han decidido trabajar con fichas hechas por los profes. Lo cual, al parecer, a mi vecina no le parece muy bien mientras que a mí, que ya se ve que soy una nulidad maternal, me parece estupendo porque con estas edades no vamos a comprarle la Espasa, digo yo…



Mi vecina ha tomado nota del horario que tienen los niños y yo me pregunto de qué sirve saber cuando tienen inglés o música si no hay que estar atentos a qué libros llevan ni na… y a mí, mujer perezosa, lo único que me interesaba saber es cuando tienen gimnasio para ponerle el chándal.

Mi vecina pertenece al AMPA y seguro que no se pierde una reunión. Mi vecina, estoy convencida, es mejor ama de casa que yo y eso que, además, trabaja fuera pero es que las mujeres como ella pueden con todo.

Mi vecina es probable que sea de esas personas que no saben estarse quieta mientras que yo, que no sólo soy inepta sino que, para más inri, tiro a vaga daría cualquier cosa por un fin de semana (o más de uno) en un balneario en plan mevoyatocarlasnaricesyquetrabajeotropormi…

Vamos que yo, al lado de esta super woman, pendiente de todo y al tanto de todo, me siento apabullada por mi ignorancia supina, por mi enorme ineptitud y por mi legendaria vagancia…
 
HACIENDO LOS DEBERES
Antes de hacer los deberes unas palabras sobre mi anterior post… ¡No me esperaba tanto éxito! :D Se ve que el temita toca la fibra ¿eh? Nada que comentar a los comentarios porque ya veo que, prácticamente, estamos de acuerdo. Bueno, ya haremos alguna campaña tipo UNICEF o Manos Unidas para conseguir dinero para que ishtarb se case, haremos caso a cieso y mantendremos a papis y mamis bien lejos de estos temas (de estos y de otros, que hay que ver lo que pasa cuando vienen los babys…). Basileia, si la boda es en la playa no tengo problema en ir descalza pero si es en ciudad…. ¿te importa si, al menos, uso unas chanclas por aquello de los chicles y las cacas de perro? A lamirada: ¿había boys en tu despedida? Entonces no me vengas con que no era nada sexual :P. Paperboy, disfruta de tu enamoramiento que ya se te pasará :D (el enamoramiento que no el amor). Jose ya me imaginaba yo que a alguien se le tenía que ocurrir la idea, aquí con tal de ganar un par de euros… Intrínseca espero que tus dedos estén descansados después del trabajo que les has dado comentando tantos de mis posts, gracias por cada uno de ellos.

Bueno, y una vez soltado este rollito, habrá que cumplir con los deberes que me ha puesto yahoraquebonita (intentaba escapar, pero esta chica es que es como un perro de presa: cuando agarra una ídem no la suelta :P). Nada, pues allá voy, no sufráis mucho:


¿CUÁNTO TIEMPO LLEVAS BLOGGEANDO?

Pues ayer hizo exactamente un mes: desde el 5 de Septiembre… Toda una veterana como se puede comprobar :D

¿CÓMO TE ENTERASTE DE LA EXISTENCIA DE LOS BLOGS Y EMPEZASTE A BLOGUEAR?

Había oído hablar de ellos en la tele y había leído cosas sobre ellos desde hace ya tiempo pero nunca se me había ocurrido que yo pudiera tener nada interesante que contar en un blog. No hace mucho mi husband decidió hacer su propio blog y, no sé, me fue apeteciendo y él me fue animando, me lo fui pensando y, un día, por fin, decidí dar el paso y ver qué pasaba… y aquí estoy.

DIME 5 BLOGS QUE SIGUES A DIARIO

Esta pregunta es de las odiosas porque te obliga a dejar fuera a gente pero, en fin, en realidad son los que tengo puestos en mis enlaces, ahí, a la izquierda: Ambrosía, yahoraquebonita, barbie-funcionaria, Basileia, lamirada y ya se me acabaron los cinco… Si es que con eso no da para nada, deberían preguntar por diez o veinte o dejarlo al libre albedrío de cada uno :P

¿ERES LECTOR ANÓNIMO DE ALGÚN BLOG?


Cuando me estaba pensando lo de empezar un blog propio sí que leía alguno sin dejar comentario pero ahora, la verdad, si el blog me gusta o algún post me llama la atención suelo dejar alguno. Si el blog no me gusta pues no dejo nada pero tampoco vuelvo así que supongo que no, que no soy lectora anónima de ningún blog.

CINCO BLOGUEROS CON LOS QUE TE IRÍAS DE BORRACHERA

Pues… no sé… primero que hace años que no me emborracho, y segundo que creo que me resultaría difícil elegir porque creo que por aquí abunda la gente divertida. Así que… mmmm… yo creo que… mmmmm… iría probando con tod@s y luego ya decidiría con quien repetir… (Claro que, igual, después de hacer tooooda la ronda descubro que ya no tengo marido y que tengo que comenzar a ir a sesiones de Alcohólicos Anónimos pero… oye, que me quiten lo bailao ¿no?)

TRES BLOGUEROS PARA UNA LOCURA SEXUAL

Hey… que soy una mujer fiel y decente… ni se me ocurriría tener aventuras sexuales fuera del matrimonio… Bueno… vale… ¿alguien sabe si Brad Pitt, Johnny Depp y Hugh Laurie (el Dr. House) tienen blog? Es que estos tres están en la lista de aquellos con los que tengo “permiso” para tener aventuras sexuales más que nada porque ambos sabemos que es imposible que algo así llegue a ocurrir jamás... (él también tiene su lista encabezada por Nicole Kidman ¿no tienes tú una de estas con tu pareja?).

¿TE HAS ENAMORADO ALGUNA VEZ DE UN BLOGUERO?

Pues no, si lo hubiera hecho ahora mismo estaría divorciada…

¿HAS CONOCIDO A ALGUIEN MÁS ALLÁ DEL TECLADO?

Si la pregunta se refiere a alguien de la blogosfera: no. Si la pregunta es más general la respuesta es que sí. He conocido a mucha gente a través del IRC, entre ellas a mi husband… ¡Ah, qué tiempos aquellos en que todos nos decían que eso de conocerse y enamorarse por Internet era imposible y nos daban tres meses! De eso hace ya casi 7 años… No está mal para ser algo imposible ¿verdad? (¿te has fijado que la gente cree muy poco en el amor?)

¿SATISFECHO CON TU BLOG?

A ratos… intento hacerlo lo mejor que puedo. Una no está como para recibir el Premio Nobel de Literatura pero, oye, creo que no me defiendo mal… eso es cuando tengo el rato bueno. Cuando tengo el rato malo me parece que sólo escribo memeces y tonterías que no pueden interesar a nadie.

Y ahora, para terminar, y fuera de programa como dicen Les Luthiers, no he podido resistir poner estas noticias (que, obviamente, no tienen nada que ver con el test):

Para reír

¡Joer con la Paris Hilton!



Paris Hilton no va a Monterrey si no la tratan “como a una reina”
Paris Hilton, detenida por conducir borracha
Paris Hilton, inculta niña rica
Paris Hilton se pelea con una miss

Y esto para llorar…

Un restaurante madrileño se niega a celebrar un banquete de boda gay
Schwarzenegger dice que los mexicanos no se integran a EEUU

Bueno, y ya está bien por hoy, digo yo… Por cierto, yahoraquebonita ¿están ya los deberes o me queda alguno todavía?
 
NO ME PUEDO CASAR…
No sé cuántas veces debo haber oído ya esta frase a amigos/as o conocidos/as o a algún espécimen de estos que salen por la tele a contar sus penas… y, claro, lo primero que una piensa cuando la oye es que el individuo/a que la dice debe estar viviendo una historia a lo Romeo y Julieta en pleno siglo XXI. Pero no, resulta que no, a los pocos segundos te enteras de que ella/él no se puede casar, según declara, por falta de dinero. Y entonces, obviamente, piensas: vaya, pobre, debe ser que están en el paro o que no tienen para comprar/alquilar un piso o que el sueldo es tan miserable que no les iba a llegar para comer… ¡qué asco de mundo y de economía! Pero cuando ya llevas media hora de diatribas contra el gobierno, los empresarios, la sociedad y el FMI alguien tiene piedad de ti y te detiene para decirte que no, que no es nada de eso, que tienen curro, que tienen hipoteca desde hace diez años y que con el sueldo se pueden apañar más o menos bien (vamos, como todos).

Y yo, que ya no entiendo donde está el problema y que comienzo a pensar en oscuros secretos de familia (igual es que son hermanos), enfermedades mortales (uno de los dos se muere y no quiere hacer sufrir al otro) y cosas por el estilo… Pero na, que después de montarme toda una conspiranoia digna de la mejor novela de V. C. Andrews (incesto) o de Ken Follett (quizás alguno es un espía y, claro, si te vas a quedar viudo-a en cualquier momento ¿pa qué te vas a casar?) o incluso de Dan Brown (¿será que él es cura? ¿el Opus Dei tiene algo que ver en toda la trama? ¿formará ella parte de alguna sociedad secreta?) resulta que tampoco es nada tan interesante ni tan imaginativo como eso.

El gran problema que le impide casarse al pesaroso/a autor/a de esa frase es que no puede permitirse un supervestido de novia ni un chaqué para el novio, ni un pedazo de establecimiento para meter unos 400 invitados para la celebración, ni el ramo con las flores más extravagantes que se pueda, ni un menú superhipermaravilloso, ni una orquesta, ni el alquiler de los megacoches ni de todas esas cosas que se suponen que son “imprescindibles” el día de la boda (eso dejando aparte el gasto de la despedida de soltero/a). Y aquí es cuando a mí se me pone cara de mema… cara de mi no entender.

O sea, recapitulemos, tienes el novio, tienes la casa, tienes trabajo ¿y no te casas porque no puedes tener un pedazo de bodorrio en plan hija de Aznar? A mí la cara de tonta no se me quita y me pongo a pensar si es que estoy loca o soy rara o qué me pasa. Yo pensaba que uno se casaba por motivos tales como amor, por declarar públicamente tu compromiso con la persona que va a ser tu compañero/a, por las ventajas legales y fiscales, por convicción religiosa… Lo que no me había dado cuenta es de que, al parecer, la gente se casa por tener una boda por todo lo alto.

Si habré hecho yo el primo… porque yo no me gasté ni un duro en casarme, en serio, nos fuimos al juzgado, pedimos papeles, llevamos papeles, elegimos fecha entre las que se podía, nos dieron hora y hala, fuimos a casarnos: nosotros y la familia más próxima: la de mi marido porque la mía dada la distancia y las fechas no pudo acudir. Ni me gasté un duro en ropa (a mi me regalaron el sencillo vestidito con el que me casé y a mi marido le regalaron el traje también) ni me gasté un duro en celebración (mis suegros nos invitaron a comer en un buen restaurante y listo).

Así que, cuando oigo eso de que no me puedo casar porque no tengo dinero para la boda me pregunto si es que la gente está loca o es tonta o soy yo la que está o soy tonta o, sencillamente, soy una extraterrestre.

P.S. ¿Tú crees que colará si, cuando llegue la de la guadaña, le digo que vuelva otro día porque no tengo dinero para el entierro?

P.S. 2 Otro día hablaré sobre bautizos y comuniones que también tienen tela... ¿Lista de bautizo y lista de comunión? ¿Viaje de Primera Comunión?

P.S.3 Por cierto ¿ya han inventado la Lista de Divorcio?
 
Vocaciones Infantiles (Cosas de niños II)
Últimamente mi niña ha decidido que, de mayor, quiere ser “alta, hada y doctora”, eso de momento, porque hasta no hace mucho quería ser policía (“de azul, como el que fue al cole, mami”) e, incluso, durante unos diez minutos aproximadamente, decía que de mayor iba a quedarse en casa “como mami” pero enseguida se le pasó.

Así que, de momento, y hasta que descubra otra cosa que le llame la atención por cualquier misterioso motivo infantil, quiere ser doctora, hada y alta. Lo de alta, la verdad es que no lo tiene muy difícil, en realidad ya lo es aunque, claro, ella quiere ser alta como mamá o como papá, vamos, muuuuuy alta (según su escala, claro).

Lo de doctora, pues eso depende de ella y de la capacidad mental que tenga (y de que aún quiera serlo cuando, por fin, sea capaz de saber qué quiere ser).

Lo de hada ya está más complicado aunque no seré yo quien se lo diga, claro. A fin de cuentas, para mí ya es una pequeña hada - pesada muchas veces, desquiciante otras tantas… - que hace magia con su sonrisa, su risa y sus besos...

Bueno, de momento estos son sus mayores deseos, en unas semanas cambiará de “vocación” eso seguro. Lo único que suele permanecer en estos “sueños” suyos es la idea de querer ser alta y mayor… lo malo es que el día en que se le cumpla ese deseo, será el día en que empiece a desear ser “pequeña”…

P.S. La enana acaba de decidir que ya no quiere ser doctora ni hada, ahora quiere ser pintadora de uñas y pintadora de labios… Bueno, durante unos minutos quiso ser modelo pero, afortunadamente, al tercer paseo por el pasillo se le pasaron las ganas.
Etiquetas:     
 
Frases que delatan
Antes de empezar con el post de hoy quisiera pararme un poquito a dar las gracias a tod@s aquell@s que pierden unos minutos de su tiempo en pasarse por aquí y leer estas pequeñas reflexiones mías. A quien ya es habitual por aquí (yahorquebonita, barbie-funcionaria, Ambrosía, Makeda, Basielia, lamirada, eskarina… espero no dejarme a nadie… ¿a qué parece que estoy en una entrega de los Oscars? ;D), a quien lo lee por vez primera, a quien lee y comenta y a quien lee pero no comenta, a quien le gusta y a quien no. Gracias por perder este tiempo de tu vida leyendo mis tonterías.


Hay frases que delatan y definen a quien las dice. No diré que nos dice todo sobre su personalidad pero sí que nos pueden decir mucho sobre sus ideas… Escucha un poco, observa y dime si no tengo razón.

Por ejemplo, si oyes a un individuo soltar frasecitas del tipo: “Yo soy un caballero”, “Admiro mucho a las mujeres”, “La mujer es lo más bonito que ha hecho Dios”, “Hay que respetar a las mujeres” y cosas por el estilo, sal huyendo todo lo rápido que puedas porque estás ante un machista de lo más recalcitrante que, encima, está convencido de que, realmente, es un defensor de nuestros derechos…

Cuando escucho a alguien decir cosas como “Soy apolítico/a”, “Lo política no me interesa”, “Las ideologías no existen”, “Hablar de izquierda y derecha está pasado de moda”… Cien contra uno a que estoy delante de alguien de derechas. ¿No te has fijado en que, por ejemplo, las tonadilleras dicen mucho eso de que no les interesa la política y luego son más de derechas que Fraga?

Si alguien comienza una frase diciendo: “Yo no soy racista/xenófobo pero…” ya sabes lo que viene detrás ¿no? Algún exabrupto contra otra raza o nacionalidad. Esto puede ser intercambiable por “No tengo nada en contra de… (homosexuales, musulmanes, negros, etc…) pero…” Vamos, encima de ser racista o xenófobo u homófobo el tío/a es incapaz de reconocer que lo es.

Y hay decenas de frasecitas hipócritas como estas. Frasecitas-disfraz detrás de las cuales muchas personas intentan ocultarnos su verdadera identidad pero que, como muchos disfraces, sólo sirven para dejarnos más claro como son en realidad…
Etiquetas: