Los señores (y señoras) serios
Hay gente tan seria, tan seria que llego a pensar si no tendrá alguna enfermedad que le impide mover el músculo que tira de las comisuras labiales para formar la sonrisa - risorio de Santorini se llama ¿de dónde sacarán estos nombres los anatomistas? ¿Está bien dicho anatomista? Espera, que lo busco en el DRAE. Pos sí, está bien dicho o disío que diría mi enana -, o si será que no sabe cómo utilizarlo.Hay gente tan profunda, pero tan profunda que ni se le ve el fondo y todo lo cubre de una pátina de seriedad y profundidad.
Hay gente que parece completamente incapaz de tomarse algo a broma, empezando por él/ella misma. Gente tan llena de grandes pensamientos que considera (o parece considerar) una ofensa para el intelecto el que alguien se tome las cosas a guasa o con ironía.
Hay gente que aún no se ha enterado de lo muy sano que es para el cuerpo y para la mente saber reírse de todo, empezando por uno mismo (y mira que hay algunos unosmismos que tienen mucho de lo que reírse).
Hay gente que cualquier tema del que te hable lo convierte en algo trascendental. Suelen ser personas un poco (bueno, un mucho) esnobs y que miran a los demás por encima del hombro porque, por supuesto, el resto de mortales no llegamos a su altura no ya intelectual sino, incluso, moral.

Son ese tipo de personas que despotrican contra la tele y que declaran con cara de orgullo que ellos nunca la ven.
Son ese tipo de personas que confunden cultura con aburrimiento supremo.
Son esa clase de tipos que, seguramente, en el siglo XVII pusieron a caer de un burro a genios como Quevedo (no creo que soportaran tanta ironía y tanto mordiente como hay en su poesía), Lope de Vega (tch, tch… demasiadas obras, demasiado prolijo, le gustaba demasiado al público) o el mismo Shakespeare (tres cuartos de lo mismo que Lope). Tenían demasiado humor, gustaban demasiado a la plebe, ¿incluso se atrevían a disfrutar de la vida? Malo, malo... ¡Qué seres tan poco serios debieron parecerles!
Los que declaran tener el Ulises de Joyce o La insoportable levedad del ser de Milán Kundera como libros de cabecera y que arrugan el josico (como se diría en mi tierra) cuando nombras a Stephen King o a Isaac Asimov o a Terry Pratchett o a algún escritor-a que haya vendido muchos libros y, encima, horror de horrores, anatema cultural, guste a más de dos personas.

>Son esos mismos que ven películas suecas o checas o iraníes o cualquiera que no sea cine del llamado comercial, cuanto más raro y aburrido y poco entendible, mejor porque así se sienten más inteligentes y superiores.
Aquellos que defienden la danza vanguardista (yo es que en esto del ballet me quedé en lo del Cascanueces y parecido así soy de simple) y el arte conceptual aunque yo creo firmemente que ni siquiera ellos lo entienden por mucho que digan que sí porque a mi humilde entender (pero humilde muy humilde, nada que ver con esas celestes intelectualidades que en el mundo existen) que este arte (por llamarlo de alguna manera) viene a ser como el traje del emperador: dices que te gusta o que lo entiendes porque, sino, todo el mundo pensará que eres un ignorante y un inculto.
En fin, son esos que defienden todas esas cosas que, al parecer, sólo puede gustar a una distinguida y elegida élite intelectual, esos incomprendidos por el gran público, tan burdo y tan simplista en sus gustos.
Son gente tan seria, tan seria y tan profunda, tan profunda que no sé yo si un día no acabarán ahogados en su profunda seriedad o en su seria profundidad.
Igual alguien debería enseñarles a sonreír. A ver el lado ligero de la vida.
Igual un poco de superficialidad no les vendría mal. No digo yo que se transformen en Yola Berrocal (no les deseo tanto mal) pero, hombre, hay un término medio para todo.
Igual un poco de entrenamiento labial les haría recordar como se sonríe y, a lo mejor, con ayuda de un poco de Botox conseguimos que dejen de tener el ceño permanentemente fruncido.
Y, con un poco de suerte, aprenden que aunque en la vida y en el mundo hay cosas muy serias, muy serias, si pones un poco de empeño (tampoco mucho, no vayas a pensar), a muchas de ellas puedes encontrarle el lado divertido
Que lo divertido también puede ser culto o que lo culto también puede ser divertido.
Que la televisión no te contagia ninguna enfermedad cerebral.
Que escribir bestsellers no equivale a ser mal escritor.
Que se puede ver cine americano y no quedarse tonto.
Que hay temas serios pero también hay cosas divertidas.
Que hay crueldad en el mundo pero también hay bondad.
Que hay mucha fealdad pero también hay mucha belleza.
Que, si se fijan un poco, igual resulta que el ser humano (si no en general, sí en particular) no es tan intrínsecamente malo.

Que un poco de ironía no sienta mal a nadie.
Que mirar el lado divertido alarga la vida.
Y que si no la alarga, al menos la hace más entretenida.
Puertas al amor
Todos buscamos el amor. Todos nos pasamos media vida (o la vida entera) en busca de esa persona que comparta todos los momentos de nuestra vida
Todos deseamos fervientemente encontrar alguien a quien amar y que nos ame. Y, sin embargo, todos (o casi todos) ponemos puertas al amor. Puertas, límites y condiciones de todo tipo.
Quiero encontrar a mi media naranja – comenta alguien y otro alguien le pregunta cómo se imagina a esa mitad del cítrico. Y tras esta pregunta suele venir una lista de uno o dos kilómetros aproximadamente. Normalmente se comienza por el aspecto físico con cosas de este estilo:
- A ver… que sea alto, al menos más alto que yo, no soportaría estar con un hombre más bajito. Y que no esté gordo, no soporto a los gordos. Mmm… mejor si está cachas… Moreno, no me gustan los pelirrojos ni los rubios… ni los calvos, por supuesto.
(Lo mismo si lo que se busca es una mujer pero, por supuesto, poniendo características femeninas… ¿hacía falta explicarlo? Va a ser que no… en fin, continúo).
Así que lo que me estás diciendo es que, de un plumazo, has hecho desaparecer de la lista de tus posibles parejas a más de tres cuartas partes de la población mundial (humano arriba, humano abajo). Me estás diciendo que le das tanta importancia al aspecto físico que serías incapaz de darle una oportunidad a una persona que no entrara en esa descripción… Un poco superficial ¿no crees? ¿Te va a hacer más feliz una pareja por ser alto-a, rubio-a, delgado-a? ¿No es poner una puerta al amor exigir esas características física? Además, el aspecto físico, a la larga o a la corta, cambia. Vamos, no creerás que ese tío bueno (o tía buena) va a estar igual dentro de veinte o treinta años… Es más ¿y tú? ¿Tú estás a la altura de lo que exiges? Cierto que para enamorarte de alguien tienes que sentir atracción física pero… ¿quién te dice que no puedes sentirte atraído-a por alguien que, en principio, no consideras tu tipo?
Hay que abrir puertas.
Otra condición que suele aparecer en estas listas es la económica (y creo que esto, lamentablemente, se da más entre mujeres que entre hombres) con cosas como:
- Yo no podría estar con un hombre que está en el paro.
Esto, cuando la persona en cuestión tiene un determinado nivel, se puede hacer extensivo a cosas del tipo:
- Yo no podría estar con un… albañil, fontanero, charcutero…
Tan superficial como el físico. ¿Es mejor alguien con un nivel económico alto? ¿Tan seguro/a estás de que el amor de tu vida no te espera en el supermercado de la esquina o en la cola del paro? O sea, me estás diciendo que eres un-a clasista que considera que esas personas están por debajo de tu nivel. Me estás diciendo que lo estás prejuzgando y metiendo a todos-as en el mismo saco sin saber cómo es la persona.
Yo que tú me lo pensaría… igual estás dejando pasar de largo a tu media naranja.
A estos Yo no podría estar con… se le pueden añadir muchos más como, por ejemplo: yo no podría estar con alguien más joven/mayor que yo, yo no podría tener una relación a distancia, yo nunca me relacionaría con alguien de otro país/cultura/nivel social…, no quiero esto, no quiero aquello, no soporto lo de más allá. Acota. Limita. Reduce.
Y, por supuesto por cada no de la kilométrica lista hay un Tiene que ser… alto, guapo, de mi comunidad (provincia, barrio….), con dinero, con carrera, etc., y un montón de requisitos y características que, seamos sinceros, son prácticamente imposibles de reunir en una sola persona.
El caso es poner límites, condiciones. Y no es que esté diciendo que tengas que poner el listón por los suelos, para nada. Sólo digo que, oye, igual hay condiciones un poco absurdas y un poco tontorronas.
Sólo digo que, abriendo puertas, igual te das la oportunidad de encontrar a gente estupenda. Que uno-a no sabe nunca donde puede estar esa persona ideal (realmente ideal, no idealmente ideal).

Y es que yo creo firmemente que, si quieres encontrar al amor de tu vida, hay que eliminar condiciones y los prejuicios. Hay que eliminar límites. Y hay que abrir puertas… y hasta alguna ventana.
Todos deseamos fervientemente encontrar alguien a quien amar y que nos ame. Y, sin embargo, todos (o casi todos) ponemos puertas al amor. Puertas, límites y condiciones de todo tipo.Quiero encontrar a mi media naranja – comenta alguien y otro alguien le pregunta cómo se imagina a esa mitad del cítrico. Y tras esta pregunta suele venir una lista de uno o dos kilómetros aproximadamente. Normalmente se comienza por el aspecto físico con cosas de este estilo:
- A ver… que sea alto, al menos más alto que yo, no soportaría estar con un hombre más bajito. Y que no esté gordo, no soporto a los gordos. Mmm… mejor si está cachas… Moreno, no me gustan los pelirrojos ni los rubios… ni los calvos, por supuesto.(Lo mismo si lo que se busca es una mujer pero, por supuesto, poniendo características femeninas… ¿hacía falta explicarlo? Va a ser que no… en fin, continúo).
Así que lo que me estás diciendo es que, de un plumazo, has hecho desaparecer de la lista de tus posibles parejas a más de tres cuartas partes de la población mundial (humano arriba, humano abajo). Me estás diciendo que le das tanta importancia al aspecto físico que serías incapaz de darle una oportunidad a una persona que no entrara en esa descripción… Un poco superficial ¿no crees? ¿Te va a hacer más feliz una pareja por ser alto-a, rubio-a, delgado-a? ¿No es poner una puerta al amor exigir esas características física? Además, el aspecto físico, a la larga o a la corta, cambia. Vamos, no creerás que ese tío bueno (o tía buena) va a estar igual dentro de veinte o treinta años… Es más ¿y tú? ¿Tú estás a la altura de lo que exiges? Cierto que para enamorarte de alguien tienes que sentir atracción física pero… ¿quién te dice que no puedes sentirte atraído-a por alguien que, en principio, no consideras tu tipo?
Hay que abrir puertas.

Otra condición que suele aparecer en estas listas es la económica (y creo que esto, lamentablemente, se da más entre mujeres que entre hombres) con cosas como:
- Yo no podría estar con un hombre que está en el paro.
Esto, cuando la persona en cuestión tiene un determinado nivel, se puede hacer extensivo a cosas del tipo:
- Yo no podría estar con un… albañil, fontanero, charcutero…
Tan superficial como el físico. ¿Es mejor alguien con un nivel económico alto? ¿Tan seguro/a estás de que el amor de tu vida no te espera en el supermercado de la esquina o en la cola del paro? O sea, me estás diciendo que eres un-a clasista que considera que esas personas están por debajo de tu nivel. Me estás diciendo que lo estás prejuzgando y metiendo a todos-as en el mismo saco sin saber cómo es la persona.
Yo que tú me lo pensaría… igual estás dejando pasar de largo a tu media naranja.
A estos Yo no podría estar con… se le pueden añadir muchos más como, por ejemplo: yo no podría estar con alguien más joven/mayor que yo, yo no podría tener una relación a distancia, yo nunca me relacionaría con alguien de otro país/cultura/nivel social…, no quiero esto, no quiero aquello, no soporto lo de más allá. Acota. Limita. Reduce.Y, por supuesto por cada no de la kilométrica lista hay un Tiene que ser… alto, guapo, de mi comunidad (provincia, barrio….), con dinero, con carrera, etc., y un montón de requisitos y características que, seamos sinceros, son prácticamente imposibles de reunir en una sola persona.
El caso es poner límites, condiciones. Y no es que esté diciendo que tengas que poner el listón por los suelos, para nada. Sólo digo que, oye, igual hay condiciones un poco absurdas y un poco tontorronas.
Sólo digo que, abriendo puertas, igual te das la oportunidad de encontrar a gente estupenda. Que uno-a no sabe nunca donde puede estar esa persona ideal (realmente ideal, no idealmente ideal).

Y es que yo creo firmemente que, si quieres encontrar al amor de tu vida, hay que eliminar condiciones y los prejuicios. Hay que eliminar límites. Y hay que abrir puertas… y hasta alguna ventana.
P.S.
El vídeo no tiene nada que ver con el tema pero cuando me lo enseñó mi husband me pareció muy divertido y pensé que a vosotros también os haría sonreír (o reír)un poco.
Voces del pasado
Día 18 de Febrero. Mediodía. La lucecita de mi teléfono indica que alguien ha llamado. Levanto el auricular, suena el piiii correspondiente y:- Tiene un mensaje nuevo. Mensaje recibido el 2 – de – Febrero – a – las – 21:45.
Jum… Er… Esto… Algo falla ¿verdad? No, no ha sido un fallo mío es el mensaje tal cual.
Y es que mi contestador me envía mensajes del pasado. No es broma. Lo digo en serio. Llamas, dejas un mensaje y yo no me entero hasta una semana después (o dos o tres). No sé por qué lo hace (igual tendría que llamar un día de estos a ONO y preguntar qué pasa) pero lo hace.
Es lo más parecido a una máquina del tiempo que he visto en mi vida: quienes dejan mensajes en mi contestador me hablan desde el pasado. Si le echas imaginación hasta tiene su punto de misterio. Es casi como un episodio de The Twilight Zone (La Dimensión Desconocida)
Yo, cada vez que descuelgo el auricular para escuchar el supuesto mensaje, espero escuchar una misteriosa voz que me advierte de algo sobrenatural, una voz del pasado que me avisa de que algo terrible va a ocurrir… una voz que... ¿Me comunica que tengo una oferta especial en el Pizza Hut? Eerr… bueno, igual debo controlar un poco mi imaginación (lástima no saber silbar, ahora me vendría estupendamente).No voy a negar que tiene sus ventajas. Si lo piensas igual te gustaría que tu contestador hiciera lo mismo. Imagina: si te llama el pesado-a de turno, tienes la excusa perfecta para no devolver la llamada. Si te han llamado para invitarte a una boda-bautizo-primera comunión o celebración por el estilo a la que no te apetece nada pero nada ir pero a la que acabas yendo por puro compromiso… el contestador te da el mensaje con el retraso suficiente como para librarte de ella.
Otra cosa es que se crean la excusa, claro. Pero, oye, librarte, te libras.
Otra ventaja es que puedes usarlo de agenda. Te llamas, te dejas un mensaje tipo… el miércoles día tal a las tales y cuales tienes cita con el dentista (que no sé por qué alguien va a querer recordar eso pero, bueno, por poner algo) y pasados unos días, la luz del contestador empezará a parpadear indicándote que tienes un mensajito y tachánn… te oirás a ti mismo-a recordándotelo.También podría servir para dejar mensajitos de ánimo ante una entrevista de trabajo o una cita a ciegas o algo así… hola, me llamo a mí misma para animarme antes de presentarme a esa entrevista tan chunga que tengo el día tal… ¡Ánimo, chica, que tú vales mucho! ¡A por ellos! ¡Te vas a comer el mundo! ¡Ah! Y recuerda tener la ropa lista que la última vez fuiste con un manchurrón así de grande en la blusa y me parece que eso de que era un estampado de moda no coló.
Incluso podría valer para confesar algo de manera cobarde y con efecto retardado…
- Esto… cariño… verás… ¿Recuerdas el día que tu mp3 apareció escacharrado? Esto… pues… verás… lo rompí yo…. Clic.

De este modo cuando el cariño en cuestión reciba la noticia igual ya se le ha pasado el cabreo. (Seguro que esperabas un tipo más jugoso de confesión cobarde ¿eh? Pues también, también valdría).
Podrías usarlo también para enviar otro tipo de mensajitos a tu yo del futuro. No sé, cosas como… eh, tú, espero que sigas con el régimen que empecé hace una semana… o… hey, tú, la de dos semanas en el futuro, sí, esa, más te vale que no te hayan entrado las neuras con el chico que acabo de conocer que este vale mucho ¿eh? O cosas por el estilo.
Ya sé, ya sé que lo malo es que si estás esperando una llamada importante no te enterarás hasta que sea demasiado tarde, pero eso tiene fácil arreglo: basta con desviar las llamadas a tu móvil y santas pascuas.
Yo, la verdad, estaba pensando en llamar a ONO y ver si me lo podían arreglar pero después de lo que acabo de contar me lo estoy pensando.
¿Y si un día le da al contestador por viajar más atrás en el tiempo y recibo mensajes de mi yo de hace diez años (o del yo de mi husband)?
¿Y si algún día recibo un importante mensaje de mi pasado? Hmmm… ¿se pueden recibir importantes mensajes del pasado?
¿Un mensaje desde tu pasado podría cambiar el rumbo de tu vida actual o futura?
¿Empiezo a desvariar demasiado?
¿Corto y cierro?
Ajá… vale.
Alienígenas
Supongo que no seré la única que ha pasado una fiebre UFO u OVNI (según prefieras la versión sajona o la castellana del acrónimo) y me imagino que no seré la única que ha mirado al cielo nocturno pensando en que no estaría nada mal ver una de esas supuestas naves extraterrestres (platillos, tazas o cucharillas volantes) o, ya puestos, un extraterrestre en persona (aunque yo creo que hay unos cuantos rondando por el mundo y, si no me crees, fíjate en los que salen por la tele… ahí hay unos cuantos alienígenas que te lo digo yo). Y hasta supongo que alguno-a habrá entre la audiencia que ha pensado en algún momento que le vendría muy bien una abducción alienígena para escaquearse del curro o de las clases o de esa cita con el pesado-a de turno. Y también supongo que, a la mayoría, como a mí, ya se le habrá pasado esa fiebre y se habrá hartado de esperar la llegada de unos extraterrestres que nunca acaban de decidirse a mostrarse y dejarse de tonterías.
Y supongo también que, a pesar de eso, no seré la única que sigue creyendo que, efectivamente, debe haber vida más allá de nuestra atmósfera. Y no sólo vida, sino vida inteligente. Incluso vida inteligente como la nuestra (si es que a lo nuestro se le puede llamar inteligencia) y que quizás, algún día, nos pondremos en contacto con Ellos (así, en mayúsculas, impone más ¿eh?).

Porque yo creo que, si existen, cabe la posibilidad de que lleguemos a ponernos en contacto con Ellos (no digo mañana o pasado, pueden pasar miles de años). Ya sea porque nos los encontremos en alguno de nuestros paseos por el espacio estelar… si es que conseguimos ir más allá de la Luna (a la que ni tan siquiera hemos vuelto desde la primera vez hace casi cuarenta años); ya sea porque Ellos se decidan a venir (o lleguen por casualidad) hasta este planeta nuestro perdido en un rincón de la Vía Láctea.
Y también creo que, el primer día que se decidan a mostrarse ante nosotros, se montará un pollo impresionante. Periodistas, fotógrafos, autoridades. Todo el mundo estará pendiente de ellos, de sus palabras, de sus gestos (si tienen gestos), de sus movimientos, de su aspecto físico. Durante días serán más perseguidos y acosados que… que… ¿a quién acosan y persiguen ahora los del corazón? Pues, que ese o esa. Todo el mundo querrá saber cómo son, qué hacen, qué comen… Hasta que se pase la novedad. Y se pasará. Pronto.
En dos meses, tres… bueno, cuatro si quieres. Nos cansaremos de la novedad. Nos aburrirá el tema. Los veremos en la tele y diremos… bufff, otra vez los extraterrestres… ¡qué pesaos los de la tele! ¿No tienen otra cosa que poner? Y cambiaremos de canal.Los primeros días, los veremos por la calle y nos emocionaremos tanto como si nos encontráramos con Johnny Depp (bueno, igual no tanto) o alguna otra celebridad por la calle. Quizá hasta les pidamos autógrafos… Eso los primeros días. Luego, nos aburriremos de la novedad. Ni nos fijaremos en ellos, formarán parte de la vida cotidiana y no nos causarán la más mínima impresión. Pasarán a ser unos turistas o inmigrantes más.
Porque así somos los seres humanos. Somos curiosos y nos sentimos atraídos por las novedades pero, al igual que pasa a los niños, nos cansamos enseguida de todo. Nos aburrimos. En cuanto algo deja de ser nuevo para pasar a la cotidianidad, ya no nos interesa en absoluto. Da igual lo que sea: un aparato electrónico nuevo, una nueva tecnología, una película, una serie, un personaje de actualidad, una noticia bomba, unos extraterrestres…. Todo nos acaba cansando en cuanto pasa la primera impresión.

Para mantener nuestra atención hay que buscar siempre algo diferente. Algo nuevo. Algo impactante. Lo de todos los días, por bueno que sea, no llama nuestra atención.
Nos cansa (bostezo).
Nos aburre (bostezo).
Como este tema, (bostezo) que ya me ha aburrido.
Cabezonería

Mira que eres cabezota - Suele decirme mi husband: Eres una cabezota y nunca me haces caso. Suele añadir. Y yo, mira por donde, creo que el cabezota es él porque nunca me da la razón (husband: ¿Cabezota yo? Si soy la persona más razonable del mundo).
La persona más razonable del mundo dice… Ja. Si cuando se le mete algo entre ceja y ceja no hay quien lo baje del burro (husband: eso no es cierto, pero si tengo la razón, la tengo y tú deberías aprender a admitir que te equivocas)
- ¿Y por qué voy a admitir eso si no creo estar equivocada?
- Puesss… pues porque lo digo yo… so terca.
- ¿Y eso no es ser cabezota? Al menos admite que eres tan cabezota como yo. ¿Por qué no me das la razón por una vez?
- Quizás porque no la tienes y yo sí… hazme caso, no seas tozuda….
- ¿No la tengo, nunca? Hazme caso tú a mí, que eres más terco que unmulo…
- Cabezota.
- Testarudo.
- Terca.
- Tozudo.
- Tú más…
- No, tú más…

Ejem… perdón por la discusión… esto… ¿dónde iba? Ah, sí.
Pues andaba pensando yo que esto de llamarse unos a otros cabezotas lo tengo muy oído y muy visto. Que esto de acusarse de cabezonería es muy habitual y lo hacemos todos siempre que nos enfrentamos a alguien que no nos da la razón a la primera. Mi padre se lo dice a mi madre, mi madre a mi padre; mi hermana a mi cuñado, mi cuñado a mi hermana; mi husband a mí, yo a mi husband, los dos a la enana… Mi amigo F. a su novia M. El hermano a la hermana. El jefe al empleado, el empleado al jefe. El tendero a la clienta, la clienta al tendero. El presidente del gobierno al jefe de la oposición, el jefe de la oposición al presidente del gobierno (bueno, estos se dicen cosas más gordas que esto pero se me entiende ¿no?) Etc., etc.
Y me pregunto yo:¿No será que, en el fondo, todos, pero absolutamente todos, somos unos cabezotas?
¿No será que, en realidad, todos/as creemos llevar siempre la razón y nos cuesta dar nuestro brazo a torcer?
¿No será que no conocemos el límite entre ser obstinado, perseverante y tenaz o cabezota, terco y testarudo?
¿No será que todo el mundo es cabezota menos yo?
Creer o no creer
Soy agnóstica. Es decir que ni niego ni afirmo la existencia de un Ser Superior (mi husband dice que, para Ser Superior ya está él pero ese es otro tema). No sé si existe algo más allá o si no existe nada. Vamos, que en el tema de las creencias los agnósticos somos como el tonto del pueblo. En serio. Piénsalo.

A un creyente le preguntas: Oye ¿Dios existe? Y él/ella te responde: Por supuesto, no me cabe la menor duda. A un ateo
le haces la misma pregunta y te responde: Por supuesto que no, no me cabe la menor duda. Así, sin pensarlo, ni meditarlo, con total seguridad y firmeza. Sin embargo, ve y pregúntale a un agnóstico.
- Pssss… ¡Hey, tú! Sí, el de cara despistao ¿Dios existe?
- ¿Einnn? Possss… (Encogimiento de hombros) ni idea, oye. Igual sí… igual no… a saber.
No me dirás que parecemos un poco lelos con estas respuestas ¿no?
Pienso que lo mejor que tiene ser agnóstica es que, por ejemplo, los Testigos de Jehová (o los mormones o cualquiera que intente convertirte a su religión), se me quedan sin argumentos. Primero porque muchos no tienen ni idea de qué es eso de ser agnóstico y tienes que ir explicándoselo: No, no es ninguna enfermedad contagiosa. No, tampoco es una religión oriental. No, no soy atea… parecido pero no. Y segundo porque, claro, ellos van preparados para soltar argumentos a los creyentes en otras religiones o para argumentar con los ateos pero ¿Qué hacen ante alguien que les dice: oye, es que no sé si Dios existe o no y, la verdad, tampoco sé si me importa?
Yo creo que los agnósticos debemos poner de los nervios por igual a creyentes y a ateos. Imagina una discusión entre un ateo, un creyente y un agnóstico:

Creyente: Dios existe y te lo puedo demostrar porque bla, bla, bla… ¿verdad Fulanita?
Agnóstica: Ajá… sí, bueno, puede ser… quizás tengas razón.
Ateo: Pues yo te puedo demostrar que Dios no existe porque bla, bla, bla… ¿no tengo razón, Fulanita?
Agnóstica: Eeerr… sí, es posible que sea cierto todo lo que expones…
Creyente: Porque hay que tener fe, la fe en Dios nos hace tener un sentido en esta vida… bla, bla, bla… ¿no te parece, Fulanita?
Agnóstica: (Intentando salir disimuladamente de la habitación) Emm… sí… esto… puede…
Ateo: La fe no es más que una engañifa, una manera de manipular al ser humano y bla, bla, bla… ¿no tengo razón, Fulanita?
Agnóstica: (Con un pie en la salida)… Ah… sí, no te digo yo que no pueda ser así… Esto… me tengo que ir… ejem… ya si eso nos vemos otro día…
Creyente: Esta chica parece tonta… Es que no tienen criterio propio ¿no te parece?
Ateo: Tienes razón. A mí me pone un poco de los nervios con tanta indefinición… ¿qué hace unas cañitas?
Y es que a mí, en el fondo, me gustaría tener esa seguridad pasmosa en algo. En que sí o en que no pero saberlo así, con certeza absoluta; igual que un creyente o un ateo. Y no este no sé, a saber, no tengo ni idea. Porque ya me dirás tú qué se supone que un agnóstico debe esperar para cuando venga la de negro (y no me refiero a Catwoman) ¿hay más allá, sólo hay más acá?
Un creyente tiene un amplio catálogo para elegir el Más Allá (así, en mayúsculas) que prefiera. Todo depende de en qué Dios o Dioses prefiera creer, así que tiene desde la contemplación eterna de Dios (menudo coñazo de más allá) hasta pasar la eternidad en compañía de las huríes del desierto (claramente machista y que a las mujeres nos deja frías) pasando por otras alternativas tales como, no sé, beber y comer en el Valhalla o ir a cazar a infinitas praderas… o cualquier cosa que se te ocurra. O sea que sabes perfectamente que te tienes que portar bien y hacer lo que diga tu religión si quieres ir a uno de esos sitios maravillosos.

El ateo lo tiene más sencillo: cuando se acabó, se acabó. Sin más rollos. Disfruta lo que quieras que luego no hay nada de nada. Sí, ya, más sosa que la otra opción pero, oye, también te quitas de incertidumbres.
¿Y los agnósticos, qué? Ah, pues no sabemos. Ni idea. Cualquiera sabe. ¿Qué hacemos? ¿Seguimos las reglas de alguna religión por si acaso haya algo y nos pille como los exámenes: sin haber dado palo al agua? ¿O pasamos de todo como los ateos porque, total, no hay nada más que esto? Menudo dilema. Menuda incertidumbre. Vaya rollo.
Pero como una es así, incapaz de tener esas certezas y esas seguridades , una relativista sin rendención pues... nada... habrá que aguantarse y ya veremos lo que pasa cuando pase y que pase tarde.

A un creyente le preguntas: Oye ¿Dios existe? Y él/ella te responde: Por supuesto, no me cabe la menor duda. A un ateo
le haces la misma pregunta y te responde: Por supuesto que no, no me cabe la menor duda. Así, sin pensarlo, ni meditarlo, con total seguridad y firmeza. Sin embargo, ve y pregúntale a un agnóstico.
- Pssss… ¡Hey, tú! Sí, el de cara despistao ¿Dios existe?
- ¿Einnn? Possss… (Encogimiento de hombros) ni idea, oye. Igual sí… igual no… a saber.
No me dirás que parecemos un poco lelos con estas respuestas ¿no?
Pienso que lo mejor que tiene ser agnóstica es que, por ejemplo, los Testigos de Jehová (o los mormones o cualquiera que intente convertirte a su religión), se me quedan sin argumentos. Primero porque muchos no tienen ni idea de qué es eso de ser agnóstico y tienes que ir explicándoselo: No, no es ninguna enfermedad contagiosa. No, tampoco es una religión oriental. No, no soy atea… parecido pero no. Y segundo porque, claro, ellos van preparados para soltar argumentos a los creyentes en otras religiones o para argumentar con los ateos pero ¿Qué hacen ante alguien que les dice: oye, es que no sé si Dios existe o no y, la verdad, tampoco sé si me importa?
Yo creo que los agnósticos debemos poner de los nervios por igual a creyentes y a ateos. Imagina una discusión entre un ateo, un creyente y un agnóstico:

Creyente: Dios existe y te lo puedo demostrar porque bla, bla, bla… ¿verdad Fulanita?
Agnóstica: Ajá… sí, bueno, puede ser… quizás tengas razón.
Ateo: Pues yo te puedo demostrar que Dios no existe porque bla, bla, bla… ¿no tengo razón, Fulanita?
Agnóstica: Eeerr… sí, es posible que sea cierto todo lo que expones…
Creyente: Porque hay que tener fe, la fe en Dios nos hace tener un sentido en esta vida… bla, bla, bla… ¿no te parece, Fulanita?
Agnóstica: (Intentando salir disimuladamente de la habitación) Emm… sí… esto… puede…
Ateo: La fe no es más que una engañifa, una manera de manipular al ser humano y bla, bla, bla… ¿no tengo razón, Fulanita?
Agnóstica: (Con un pie en la salida)… Ah… sí, no te digo yo que no pueda ser así… Esto… me tengo que ir… ejem… ya si eso nos vemos otro día…
Creyente: Esta chica parece tonta… Es que no tienen criterio propio ¿no te parece?
Ateo: Tienes razón. A mí me pone un poco de los nervios con tanta indefinición… ¿qué hace unas cañitas?
Y es que a mí, en el fondo, me gustaría tener esa seguridad pasmosa en algo. En que sí o en que no pero saberlo así, con certeza absoluta; igual que un creyente o un ateo. Y no este no sé, a saber, no tengo ni idea. Porque ya me dirás tú qué se supone que un agnóstico debe esperar para cuando venga la de negro (y no me refiero a Catwoman) ¿hay más allá, sólo hay más acá?
Un creyente tiene un amplio catálogo para elegir el Más Allá (así, en mayúsculas) que prefiera. Todo depende de en qué Dios o Dioses prefiera creer, así que tiene desde la contemplación eterna de Dios (menudo coñazo de más allá) hasta pasar la eternidad en compañía de las huríes del desierto (claramente machista y que a las mujeres nos deja frías) pasando por otras alternativas tales como, no sé, beber y comer en el Valhalla o ir a cazar a infinitas praderas… o cualquier cosa que se te ocurra. O sea que sabes perfectamente que te tienes que portar bien y hacer lo que diga tu religión si quieres ir a uno de esos sitios maravillosos.

El ateo lo tiene más sencillo: cuando se acabó, se acabó. Sin más rollos. Disfruta lo que quieras que luego no hay nada de nada. Sí, ya, más sosa que la otra opción pero, oye, también te quitas de incertidumbres.
¿Y los agnósticos, qué? Ah, pues no sabemos. Ni idea. Cualquiera sabe. ¿Qué hacemos? ¿Seguimos las reglas de alguna religión por si acaso haya algo y nos pille como los exámenes: sin haber dado palo al agua? ¿O pasamos de todo como los ateos porque, total, no hay nada más que esto? Menudo dilema. Menuda incertidumbre. Vaya rollo.
Pero como una es así, incapaz de tener esas certezas y esas seguridades , una relativista sin rendención pues... nada... habrá que aguantarse y ya veremos lo que pasa cuando pase y que pase tarde.
San Valentín
Horror de horrores, San Valentín está al caer. ¿Ya tienes tu regalo? ¿Ya tienes pensado qué vas a hacer de especial ese día? ¿Te has preparado para el exceso de azúcar? Y, lo más peliagudo ¿ya tienes pareja para pasar el día de los enamorados? Ya sabes que, en San Valentín, como en Navidad, tienes que ser feliz por narices. Tienes que respirar amor por todos tus poros. Escribir poesías cúrsiles. Buscar postalitas horteras. Gastarte una pasta gansa en un super regalo para tu pareja. Demostrar tu amor gastando, gastando y gastando en regalos y en cenas y en flores…
Eso los que tienen pareja pero… ¿Qué pasa con los que no la tienen? ¿Qué pasa con los solteros/as sin pareja? ¿Con los divorciados/as? ¿Con los viudos/as? ¿Eh? ¿Qué pasa? Pues pasa, seamos sinceros, que viven uno de los peores días del año.

Y no intentes hacerte el duro-a, que yo pasé muchos sanvalentines más sola que la una y sé lo que es eso: ¡Un asco! ¡Un auténtico asco!
Veamos, el día de San Valentín, si estás solo-a, tienes dos alternativas:
a) Ir al trabajo (o a estudiar) desviando la vista ante toda señal indicativa del día que se celebra e intentando hacer oídos sordos a todo lo que suene a San Valentín. Es decir que si, por ejemplo, ves un ramo de rosas andante, desvía la vista y cambia de acera inmediatamente. No te fijes en las vallas publicitarias. No escuches la radio. No veas la tele. No leas periódicos. Aprovisiónate de chocolate (o cualquier otro alimento que te sirva en tus horas bajas) y, cuando vuelvas a casa, desconecta el teléfono (que ningún amigo emparejado te logre convencer para salir esa noche con ellos, ni se te ocurra hacer eso) y siéntate en un sofá a ver comedias de los hermanos Marx o películas de terror o, mejor aún, documentales de National Geographic que seguro que no tienen ninguna alusión al amor. Luego prontito a la cama que San Valentín, por fortuna, sólo dura un día.b) Busca gente sin pareja. Te debe quedar algún amigo-a que no tenga novio-a o no esté casado-a. Algún conocido-a. Un antiguo compañero de colegio… no sé, pon un anuncio en el periódico… alguien habrá que no tenga pareja. Reúnete con un grupo de solteros-as y monta tu propia fiesta de San Valentín con un cartel que diga: Prohibido a las parejas. Al menos estarás acompañado-a y, cualquiera sabe, igual acabas teniendo tu milagro de San Valentín y todo.

Dirás que aún queda una opción c y es encontrar pareja para pasar ese día pero oye, seamos realistas: sólo faltan diez días y, si a estas alturas no has encontrado partenaire ya me dirás cómo vas a lograrlo en una semana y pico. A menos que:
1- Te líes con el primero/la primera que encuentres por la calle (esto… oye… que buscaba yo pareja para San Valentín, por un casual no tendrás novio-a ¿verdad?).
2 - Que contrates a alguien de una agencia de chicos/as de compañía (si, además, te cae algo de sexo oye… ¿o no ofrecen sexo?) o
3 - Que recurras a ese plasta que llevas meses intentando esquivar. Sí, sí, esa persona que existe en la vida de toda soltera (no sé si también en las de los solteros) que aburre a las piedras, que (sé que soy mala pero es que son así) parecen medio tontos, que dice estar perdidamente enamorado, que se empeña en formar parte de tu vida por más desplantes que le des, que no se entera de que no lo soportas aunque se lo digas así de claro. Sí, ese mismo. Ese que, cada vez que lo ves te preguntas: ¿Por qué me tocan a mí siempre los más raros y los más plastas? (pues no, no te tocan sólo a ti, yo he conocido unos cuantos). Puedes hacerlo… allá tú…. Luego no te quejes cuando te llame a todas horas y cuente a todo el mundo que sois novios y no logres quitártelo de encima ni con aceite hirviendo.No sé a quien se le ocurrió la idea esta de celebrar San Valentín pero yo borraría esta fecha del calendario. Si tienes pareja te crea la “obligación” de regalarle algo (bueno, mi husband y yo hemos llegado a un acuerdo y no nos regalamos nada de nada) como si no pudieras demostrar tu amor de otra forma y otros días. Y a los que aún no han encontrado la persona con que compartir su vida consigue amargarles un día recordándoles que no tienen amor en su vida (a mí me lo amargaban, al menos, igual es que yo era demasiado sensible).
¡Abajo San Valentín! (Igual ahora me salta encima media blogosfera por ser una hereje del romanticismo pero es que yo creo que San Valentín no es nada romántico :P)

De ángeles y profetas...
Hace unos días, viendo un documental sobre profetas y profecías de los judíos (sí, me encantan los documentales y no, no veo los de la 2 más que nada porque las historias sobre la fauna del Parque Nacional del Serengueti me resultan ya tan aburridas como un programa de Sánchez Dragó o, aún peor, de Jesús Quintero) me dio por pensar en lo simples (en el sentido de sencillos que no de tontos…) y crédulas que eran las gentes de la antigüedad.Y es que esas gentes se lo tragaban todo. O sea, aparecía un tío diciendo que era un enviado de Dios que venía a traer su palabra y que había visto a un ángel o una zarza ardiendo y que pronto llegaría el fin de los tiempos, etc., etc… Y la gente se lo creía, lo seguían. Nadie decía: ¿Has visto al pobre Isaías (o Ezequiel o Jeremías o Moisés…)? Tan buena persona, tan fuerte, tan cabal que era y mírale… se le ha ido la olla. La pobre mujer no sabe qué hacer con él… tsk… tsk…

Al contrario: todo lo que decía se creía a pies juntillas y la gente lo seguía.
Yo no sé si es porque eran pocos y se aburrían mucho (oye, ¿te has enterado? Ha llegado un profeta nuevo ¿vamos el sábado a verlo y luego nos tomamos unos vinos?) o porque igual es verdad que los ángeles se paseaban por ahí como si nada (sí, tú, el otro día me encontré al arcángel Uriel y lo invité a unos chismes… ¡que tío más simpático!), el caso es que se creían todas esas cosas sin problemas.

Sin embargo, ahora…. Huy ahora. Que nos vengan con profecías y con angelitos. Después de lo que vemos en informativos, en internet, en series televisivas y en películas. Ahora que estamos ya de vuelta de todo. Angelitos y profetas a nosotros… ¡Ja!.
Si te da por ponerte en plan profeta puede suceder que
a) Todo el mundo opine que estás como una regadera y, por tanto, acabes en un centro psiquiátrico profetizando al resto de pacientes.
b) Que haya personas que sí te crean y
1 – crees tu propia secta
2 – te hagas rico y
3 - termines en la cárcel (o en las islas Caimán, todo depende de cómo te lo montes).
c) Que te "descubra" Cárdenas y acabes saliendo en la tele junto a otros frikis tales como Leonardo Dantés, el Monje, Carmen de Mairena, Arlequín, etc., etc.
Pero peor lo tienen los pobres ángeles y arcángeles. Pobres. Me imagino la escena cuando venga el ángel a anunciar el Fin de los Tiempos…. Tatatachánnnnn….

Ángel: Temblad, pecadores porque se acerca el Fin de los Tiempos (luces, música, batir de alas, sonido de trompetas que tocan otros ángeles que le rodean)- Anda, mami, ya llegao la navidas
- No digas tonterías niño, eso es publicidad de algo. Pse… usté, esto ¿pa qué es? ¿vamos a salir en la tele?
Ángel (insistiendo): Temblad, pecadores porque se acerca el Fin de…
- Hey, tú, esto es pa una peli del Spielberg ¿verdad?
- ¿Y no será una publicidá de la MTV como esa de la canción?
- Tché… qué va… esto es una peli del Spielberg… ¿no ve qué efectos especiales más guays tiene?
Ángel (que sigue insistiendo): ¡Que tembléis, digo! Que el Fin de los Tiempos se…
- ¡Ah! Ya sé. Esto es alguna marca de relojes, seguro. ¿No ves que repite siempre eso del tiempo?
- Oiga ¿y va usté a regalar entradas pa algo o bonos o algo asin?
Ángel (cuyo ángelico rostro anda ya un poco congestionado por la irritación al igual que los de los trompetistas que comienzan a quedarse sin aire): Temblad y arrepentíos, pecadores porque el Fin de los T…
- ¡El Fin de los Tiempos se acerca! Pufff… tío vaya aburrimiento.
- Mira, si no vas a hacer otra cosa yo como que mejor me abro.
- La verdad es que ya es cansino el muchacho. El que hizo el guión no se volvió loco ¿eh?
El pobre ángel, me lo imagino, acabaría por rendirse y largarse cabizbajo y alitriste a comunicarle a Dios (¿que a qué Dios? Yo que sé. Soy agnóstica) que no hay manera que los seres humanos de ahora no son como los de los buenos tiempos y no le han hecho ni puñetero caso y que si le puede dar un pase pal psicólogo y unas vacaciones en Venus o, aún mejor, a Alfa Centauri.

Y es que el mundo ya no es lo que era….
