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Testamento de Miércoles
Escribir es lo más divertido que se puede hacer sin ayuda
Acerca de

Para mi "husband" soy una bruja. Para mi enana "su mamá del mundo mundial". Para mi sobrino mayor "un demonio". Para otros soy "una loca". Para alguno "una tía simpática". Para la mayoría soy "la hermana de...", "la hija de...", "la mujer de...", "la tía de...", "la mamá de...". En fin, que vete a saber quién soy yo. Si te apetece intentar averiguarlo, pasa y lee.


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

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Sindicación
 
Objeción de Conciencia
Muy Señores (y señoras) míos:

Por la presente comunico a ustedes (sean quienes sean) que me declaro Objetora de Conciencia contra cualquier celebración matrimonial, bautismal o de comunión (¿comunial? Suena fatal, no creo…). Por tanto, les aviso de que no acudiré a ninguna de estas celebraciones por muchas invitaciones que me hagan llegar o por mucha insistencia que pongan en ello.

Mi objeción no es en contra de que, quien así lo desee, celebre su matrimonio o el bautizo de su hijo-a o su correspondiente primera comunión. No. Que cada uno haga lo que quiera pero, yo, sencillamente, me niego a acudir.

Tomo esta decisión por las razones que enumero a continuación:

1 - Paso de gastarme un dineral en un super-mega-vestido-de-la-muerte-que-te-pasas-o-sea-¿no? y sus correspondientes complementos (léase medias, bolso, zapatos, etc…). Igualmente paso de gastarme un dineral en ampliar el ropero de mi cónyuge y de mi hija (por muy encantada que se muestre ésta ante semejante perspectiva) y, por supuesto, paso de gastarme otro dineral en peluquería para hacerme un peinado horroroso que estaré deseando eliminar de mi cabeza y que, sin duda, me hará parecer unos veinte años mayor (y no está una ya como para que le añadan más años de los que tiene). Y todo porque en estas ceremonias uno tiene que alardear de lo que tiene y hasta de lo que no tiene. Y a mí me da igual lo que opinen otros sobre mi status social pero como siempre hay una madre-suegra-hermana-tía, etc., a quien sí afectan ese tipo de cosas y te da el coñazo hasta que pasas por el aro… pues, eso, que no voy y me ahorro un pastón en gastos absurdos.

2 – Igualmente paso de gastarme otro dineral en regalos de mucho postín en las correspondientes listas de boda, comunión y… ¿hay de bautizo? (bueno, si no existen, no tardarán en aparecer…). Paso de tener que ingresar una pasta gansa en la C./C. que algunos futuros contrayentes de primeras nupcias añaden ahora a sus invitaciones de boda con el fin de que, al parecer, nos paguemos lo que vamos a comer en su banquete de bodas…. ¿No era que me invitaban? Y si me invitan…. ¿por qué tengo que pagarme la comida? Y si pago la comida ¿no podría elegir yo y cogerme un menú baratito? A fin de cuentas ahora les ha dado a todos por poner comidas de esas super estupendas con nombres extraños, que quedan monísimas en el plato pero que te dejan con hambre… si es que eres capaz de comértelo, claro… Lo siento, señores contrayentes pero paso de pagarles la luna de miel en Cancún o el saloncito o el coche… o lo que sea que quieran pagarse con ese dinero que tanto sudor nos cuesta ganar. Paso, igualmente, pagar un dinero (mucho o poco) por un pedazo de corbata o un trozo de liga… Si es que sigue usándose tan hortera tradición…

3 - Por último me niego a acudir a estas ceremonias invitada por gente a la que prácticamente no conozco. Que me importan (y a quienes importo) un bledo. A quienes, en el fondo, les resulta indiferente mi presencia ya que sólo me invitan por un compromiso sin sentido (y, al parecer, por conseguir dinerillo y regalos) y al que, luego, por narices, habré de invitar a cosas que quiero compartir con amigos y familia y no con desconocidos (o casi).

Por todo esto y por alguna razón más que ahora no recuerdo, me declaro Objetora de Conciencia.

Así que, por favor, si me invitas a alguna cosa de estas que sea por amistad y por cariño, no por cualquier estúpido compromiso social. Si me invitas que sea porque quieres, de verdad, compartir ese momento (que se supone especial) conmigo y con el resto de invitados. Que lo importante sea que acudamos y no como vamos vestido o lo que nos hemos gastado en regalos. Si me invitas, invítame de verdad, me da igual que me pongas un pincho de tortilla para comer, pero ofrecémelo de corazón.


Si no va a ser así, hazme el favor y ahórrate la invitación.
 
Mujer imperfecta
Chica del espejo: Tú eres un poco rarita ¿no?

Pues vaya novedad, estoy hablando con una ser imaginario así que ya ves…

Chica del espejo: No, no, eso es que estás loca y lo sabe todo el mundo. Yo lo que digo es que, para ser mujer, eres un poco rarita.

¿A qué te refieres?

Chica del espejo: Pues, a ver… No te gusta ir de compras.

Pufff… no. Qué agobio, qué aburrimiento. Ir de tienda en tienda, probarte todo lo que pilles. Con lo mal que se ve una en esos espejos y el calor que se pasa y lo gorda que te sientes y…

Chica del espejo: Vale, vale, me queda claro el tema. O sea, que la mayor parte del tiempo vas tirando de vaquero y casi ningún trapito mono.

Una que es así de cómoda. Sí.

Chica del espejo: Te maquillas de Pascuas a Ramos.

O de Ramos a Pascuas. Sí. ¿Algún problema? Ya he dicho que soy una perezosa y una comodona. A mí lo de andar todos los días con la pintura de guerra, pufff…. Paso.


Chica del espejo: Problema no hay, pero un poco raro sí que me parece. Apenas usas joyas. Vamos, que sólo llevas la alianza y para de contar.

Yo, es que con ponerme algún colgante sencillito de vez en cuando y algún pendiente igual de simple, ya me vale. Tampoco veo nada de malo en eso. Digamos que prefiero el minimalismo al barroco.

Chica del espejo: ¿Y qué hay de tu pelo?

¿Qué le pasa a mi pelo? Acabo de ir a la peluquería.

Chica del espejo: Y ya era hora. Pero, aparte lo de la pelu, digamos que eres un poco desastre para la cosa del cabello ¿no?

Sí, bueno, un poco desastre soy. Eso de usar espuma, cera o gomina es para mí tan complicado como la Física Cuántica (sino más) y ni hablemos de lo mal que lo pasan en mis manos secadores, peines, cepillos, rulos o cualquier otro adminículo usado en y para el cabello. No puedo hacer nada al respecto. Soy una negada en la ciencia peluqueril.

Chica del espejo: No te pintas las uñas…

Antes lo hacía y las llevaba muy largas pero, oye, no veas qué comodidad ahora. Donde va a parar…

Chica del espejo: No te gustan los programas del corazón. No compras revistas femeninas.

Los programas del corazón me aburren y no me siento nada identificada con la mujer a la que, al parecer, van dirigidas las revistas femeninas. Prefiero comprarme el Muy Interesante, aprendo más. ¿Algo más que decirme?

Chica del espejo: Algo más podría decirte pero he quedado con una amiga en uno de los espejos del Corte Inglés. Pero, insisto, tú, como mujer, eres rarita.

Yo no creo que sea tan rarita. Lo único que pasa es que no soy un estereotipo.







Un poco de Meat Loaf y Rocky Horror Picture Show. Porque me apetece.



 
Payasote (Cuento infantil por encargo...)
Hace unos días recibí un e-mail en el que se me preguntaba si me atrevería a escribir un cuento para niños sobre un Payaso Fantasma... Bueno, se ve que soy muy atrevida porque lo he hecho y este es el resultado. (En fin, Jose, ya me dirás qué te parece)
Soy Payasote el Fantasmote. El payaso fantasma ¿o era el fantasma payaso? ¿O el fantayaso… o el payatasma? Bueno, en fin (Reverencia… qué suelo más sucio… Reverencia… mira, un euro… Reverencia…). Soy yo.

¿Que no te doy miedo? ¿Y por qué iba a darte miedo? Ah, porque soy un fantasma. Es que yo no soy de ese tipo de fantasmas. Igual no lo sabes pero hay muchas clases de fantasmas. Existe, por ejemplo:

El fantasma estirado, remilgado, que pasea por castillos y palacios con paso reposado.

El fantasma travieso (tú serías uno de esos…) que abre armarios, cierra ventanas, golpea puertas y aúlla como un poseso.

El fantasma delicado, transparente, pesaroso, romántico y ojeroso.

El que se divierte asustando y que más que malvado es pesado.

Y luego… luego estoy yo. Fantasmote el Payasote… digo, Payasote el Fantasmote (Pirueta, voltereta… ay, qué culada).

Ser fantasma es la mar de divertido. Los fantasmas podemos hacer un montón de cosas que tú no puedes. Por ejemplo: atravesar paredes; ir a donde queramos sólo con desearlo; sentarnos en las nubes; hacer travesuras sin que nos pillen; bajar al fondo del mar; cabalgar en el viento; ir al Polo sin abrigo y, además, nunca, nunca nos despeinamos y nunca, nunca, jamás, nos bañamos.

Además, siendo fantasma se conoce a gente muy curiosa. Como al Hada Helada que siempre tiene frío y siempre va abrigada. O a la Bruja Piruja que vive en una burbuja. O al gato Garabato que camina como un pato.

Al principio no me gustaba ser fantasma. Estaba triste. Creía que ya no podría hacer reír a los niños, que es lo que más me gusta del mundo mundial. Que los niños no podían verme. Que les asustaría. Andaba por el mundo triste y cabizbajo. Sentado en una nube miraba el mundo allá abajo sin poder divertirme porque echaba de menos ser payaso. Echaba de menos a los niños. Tenía mi nariz, mis zapatos, mi peluca, mi ropa de colores… pero no tenía niños a quienes hacer reír.

Hasta que un día… Un día bajé a un parque y me senté en la rama de un árbol y, mientras discutía con unos gorriones gorrones sobre si la rama era o no era suya, escuché a un niño que gritaba:

- ¡Hey! ¿Habéis visto? Hay un payaso en el árbol.

- ¿Me ves? – Pregunté, sorprendido.

- Claro que te veo ¿Por qué no iba a verte?

- Porque soy un fantasma ¿No te doy miedo? – volví a preguntar, sorprendido.

- No… eres un payaso, y los payasos son amigos de los niños ¿no?

Me fijé en que, mientras hablábamos, los demás niños se habían acercado al árbol. Sonreían. Me pedían que bajara, que jugara con ellos. Que hiciera malabares, juegos de magia, que les contara cosas divertidas… que volviera a ser un payaso.

Y fue así como descubrí que los niños podían verme (los adultos no pueden porque ya no creen en cosas imposibles). Y descubrí que no me tenían miedo a pesar de ser un fantayaso o un payatasma… o como sea…

Descubrirlo me dio tanta alegría pero tanta, tanta, tantísima que batí palmas, bailé, salté, canté… y… y se puso a llover…

Desde ese día voy por el mundo cantando, bailando (Pasito adelante… Pasito hacia atrás… Saltito… Saltito… Pisotón en el zapatón… tropezón…) y haciendo reír a los niños de todos los pueblos y de todas las ciudades y de todos los países y de toda la tierra y de parte del extranjero.

Si alguna vez quieres verme y jugar conmigo. Si te sientes triste. Si quieres un nuevo amigo sólo di muy bajito:

Payasote Fantasmote

Fantasmote Payasote

Fantayaso, Payatasma.


Y yo iré raudo y veloz. Y jugaremos con el viento. Y haré juegos de magia. Y les haremos trastadas a los mayores. Y reiremos y reiremos y reiremos.

Soy Payasote el Fantasmote ¿o era Fantasmote el Payasote? y lo que más me gusta del mundo mundial es ver a un niño reír (Reverencia… este suelo está muy sucio… Reverencia… qué bien, una pelota… Reverencia…).


 
Hoy toca meme
Venga, vamos allá. Allá ¿a dónde? Al ordenador, a cumplir con la tarea que nos puso Miroslav. ¿Estás segura de que quieres hacerlo? Claro ¿qué tiene de malo? Nada, sólo que si ya creían que estabas loca ahora pensarán que eres una friki. Bueno, eso no es ningún problema. ¿Ah, no? ¿Y por qué? Porque eso ya lo piensan. Pues imagínate cuando sepan que te interesa la paleoantropología esa. No sé qué tiene de malo. No, si malo no digo yo que sea pero ¿cuánta gente conoces tú que sepa a qué te refieres cuando hablas de Toumai* , Lucy* o Selam* ? Ya te lo digo yo: cero patatero. Puede ser ¿Y qué? Me gusta conocer cosas sobre el origen y evolución de la especie humana, me fascina. Ya sé que seguramente no es normal que alguien sienta más deseos de ver las Huellas de Laetoli* que ir, no sé, a Nueva York o que piense que tiene que ser muy emocionante ver uno de esos fósiles de homínidos de cerca. Pues no, muy normal no es que sea. No, puede que no pero es lo que me gusta. Y si eso es ser friki, pues seré friki. ¡Viva lo friki! Así que ahora déjame empezar con el meme este y no seas pesada ¿vale? Vaale, no te enfades que sabes que a mí también me gusta, a fin de cuentas yo soy tú… Ya, ya, lo noto en lo pesadita que te pones.

A lo que íbamos, el meme que me pasó Miroslav creo que ya lo debeis conocer todos. Consiste en copiar el quinto párrafo de la página 139 del libro que se esté leyendo en ese momento. Lo cual puede servir (creo yo) para

a) Conocernos un poco mejor a través de nuestras lecturas

b) Animar, quizás, a conocer lecturas diferentes a las habituales y

c) ahorrarte el buscar inspiración para un post :D

Bien, a lo que íbamos. Yo, en estos momentos, estoy leyendo: El Tercer Chimpancé. Origen y futuro del animal humano de Jared Diamond* . Tranquilos, este no va de fósiles y huesos así que el párrafo correspondiente no es ningún rollo sobre características del esqueleto o algo parecido. No, en este libro el autor “explora (…) el fascinante misterio de como menos de un 2% de nuestros genes nos han permitido fundar civilizaciones y religiones, desarrollar lenguajes complejos, crear obras de arte y avanzar en la ciencia, pero también adquirir la capacidad de destruir todos nuestros logros en una noche”. (Evidentemente esto lo he copiado).

En la página 139 sólo hay un párrafo, bastante extenso por cierto, y es el siguiente:

“Al igual que la física nuclear y cualquier otra área de conocimientos, los avances de la sociobiología pueden explotarse con fines erróneos. Aunque en la historia de la humanidad nunca han faltado pretextos para justificar los malos tratos y los asesinatos, desde que Darwin formuló la teoría de la evolución, las hipótesis evolutivas se han puesto en numerosas ocasiones al servicio de causas violentas. Las explicaciones sociobiológicas de la sexualidad humana podrían verse, asimismo, como intentos de justificar la explotación de las mujeres por parte de de los hombres, tal como en otros tiempos se esgrimieron argumentaciones biológicas con el fin de justificar los malos tratos de los blancos a los negros o de los nazis a los judíos. En las críticas lanzadas contra la sociobiología por algunos biólogos se manifiestan dos temores recurrentes: que demostrar los fundamentos evolutivos de los comportamientos crueles sirva para justificarlos, y que poner de manifiesto la base genética de una conducta vuelva fútiles los intentos de modificarla”. (Capítulo 4 LA CIENCIA DEL ADULTERIO).

Pues… ya está ¿no? Espero que a alguien le resulte lo suficientemente atrayente como para conocer más cosas sobre el origen y futuro de este Tercer chimpancé que somos nosotros mismos.

Yo, lamentándolo mucho, paro la cadena aquí… a menos que alguien quiera hacerlo voluntariamente. A mí me ha gustado hacerlo, me parece un meme de lo más interesante, pero prefiero no pasarlo a nadie. O, visto de otra manera, se lo paso a todo el que lo vea y le apetezca hacerlo.

¿Qué, ya has terminado con eso? Sí, ya está hecho. Oye ¿has leído esto sobre los chimpancés que viven en cuevas? Sí, sí que lo he leído y ahora iba a buscar más información. Ah, pues la busco contigo. Vamos entonces...

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* Sahelanthropus thadensis: Pudo ser el primer homínido o, por lo menos, uno de los primeros en empezar el camino que llevaría hasta el Homo sapiens sapiens.

* Australopithecus afarensis: Homínido de la subtribu Hominina que vivió entre los 3,9 y 3 millones de años antes del presente.

*Niña Australopithecus afarensis de 3 años de edad cuyos huesos fueron encontrados en el año 2000.

*Huellas de homínidos preservadas en cenizas volcánicas con una antigüedad entre 3,6 a 3,7 m.a.

* Autor estadounidense de literatura científica, biólogo evolucionista, fisiólogo y biogeógrafo. Ganador del premio Pulitzer por Armas, gérmenes y acero.

 
Ostra
En medio de la nada aparece una enorme ostra. Sí, he dicho una ostra. No, nada de una ostra mágica, sólo una ostra, sin más. No, no es una ostra especialmente bonita. No, tampoco es especialmente fea. Que no, que tampoco es especialmente rara… bueno, sí, que aparezca de la nada es raro pero, aparte de eso, es una ostra de lo más normalita.

Los habitantes del lugar comienzan a rodearla. La miran, la observan, la golpean, se sientan encima. No, muy delicados con ella no es que sean, la verdad.

Voz Incorpórea: ¿Qué, ya está la loca de vuelta? Coff… Coff…

Chica del Espejo: Pues sí, ya ves, aquí anda.

Señor Alérgico: ¿Y qué ha sido ezta vez? Aaatchísss ¿Un dizgudto? Aaaatchíiiisss ¿Una dizcusión? ¿Una pena penita pena? Atchúss.

Chica del Espejo: Pues últimamente siempre es por lo mismo: peleilla con el marido, ya sabes, tonterías sin importancia.

Bic Cristal: ¿Y ya ha tratado alguien de comunicarse con ella o esta vez pasamos?

Sr. Antiguo: Ya lo he intentado yo. Llevo un rato dando golpes en la concha pero, nada, ni caso.

Bruja Impertinente: No, si es que cuando le entra la tontuna…


Chica del Espejo: Mujer, ya sabes, tantos años apañándoselas sola y sin compartir sus problemas con nadie… Pues ya ves, se cogen malas costumbres.

Voz Incorpórea: Pero… coff… ejem… puf... ¿algún día se me curará esta maldita garganta? Que decía que, a estas alturas, ya debería saber que está segura con su marido y que puede contar con él y todas esas zarandajas ¿No? (Hey, ¿os habéis fijado todo lo que he dicho sin tos... Cofff… cofff... no he dicho na... coff... nada)

Señor Alérgico: Y lo sabe amigo bio. Aaatchíssss. Clado que lo sabe pedo… Aaatchússs… hay cosas difíciles de cambiad.

La ostra se agita, se balancea... Se oyen golpecitos y murmullos que salen de su interior. La Chica del Espejo acerca la oreja y escucha…

Chica del Espejo: Que dice que dejemos de hablar de ella que, aunque esté ahí encerrada, nos escucha perfectamente.

En el interior de la ostra se oyen más bisbiseos y golpecitos.

Chica del Espejo: Dice que la dejemos en paz que ya saldrá ella cuando se le pase el enfado

Sr. Antiguo: Pero ¿por qué no habla con él y le dice lo que siente y lo que piensa?

Más susurros desde la ostra.

Chica del Espejo: Dice que porque no puede. Porque no sabe. Porque… porque… ¿qué? ¿Cómo? Caray, que mal se oye. ¿Puedes repetir eso último?

La ostra se abre con un fuerte golpe ¡PATAPUUM!: Digo que llevo muchos años acostumbrada a callarme las cosas, a guardármelas para mí. Que fueron muchos años de no contar con nadie y de apañármelas yo solita. Que, en el fondo, racionalizo tanto las cosas que me parece, mejor dicho, que sé que lo que me pasa es una tontería y como es una tontería pues me callo. Que quiero mucho a mi marido y él me quiere mucho a mí pero no puedo evitar que, si me enfado o me siento dolida o triste, me encierre aquí, en mi ostra. Y que me encantaría romperla y no usarla más pero no sé cómo hacerlo. ¿Contentos todos? ¿Sí? Pues hala, ahora a dejarme en paz… ¡BUUUM!

Voz Incorpórea: Bufff… vaya genio ¿no? Coff… coff…

Sr. Antiguo: Pues sí, fuertecillo.

Bic Cristal: Luego dirán de mí.

Sr. Alérgico: Aaatchísss.

Bruja Impertinente: Salud. Bueno, mejor nos vamos ¿no?

Chica del Espejo: Sí, mejor. Además, ya viene el marido a hablar con ella. Mejor dejarlos hablar tranquilos.

Voz Incorpórea: Cofff… cachis, me podría haber tocado la mente de un genio y no la de esta loca… Coff… si ya decía mi madre que tenía que estudiar… Coff… Coff… ¿Dónde está ese maldito jarabe?

Vocecita desde la ostra: … Esto… ejem… hey… pss… ¿alguien sabe cómo curar una fractura de dedos? Puff… ¡qué daño me he hecho!


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¿Eres mayor? (Test tonto para matar el rato)
¿Te llaman señora o señor cuando se dirigen a ti (despertando en ti unas extrañas y repentinas ansias asesinas hacia quien te lo ha llamado)?

¿Te han dicho que estás muy bien para tu edad o, peor aún, que te conservas muy bien (tal que si fueras una anchoa enlatada)?

¿Ya te ha recomendado alguien que vistas más formal y abandones vaqueros y minifaldas? ¿Y ya lo has mandado a la mi… ?

¿Ya no te atreves a enseñar el ombligo o, mejor dicho, ocultas la barriguilla (bueno, la barriguilla, las caderas, los brazos y lo que haga falta ocultar)?

¿Te has sentado en un muro o escalón y alguien te ha dicho que ya no eres una quinceañera (o quinceañero) para hacer esas cosas y que da igual lo agotado-a que estés, tú tienes que mantener la compostura porque ya tienes una edad?

Si eres hombre ¿Ya has comenzado a vigilar de cerca la evolución de tus entradas y de los desconchones capilares en la parte superior de tu cabeza?

¿Ya te han recomendado alguna anti arrugas, anti edad, anti patas de gallo o cualquier otra anti por el estilo?

¿Te has vuelto repentinamente consciente de la existencia de la ley de la gravedad y has comenzado a sentir una profunda manía hacia dicha ley?

¿Te has descubierto (horror de horrores) repitiendo frases de tu madre/padre; sobre todo esas mismas frases que, cierto día y llevado-a de tu inocencia juvenil, prometiste que tú nunca jamás dirías?

Hablando de música ¿Te has sorprendido diciendo aquello de ahora ya no se hace buena música o antes sí que había buenos grupos/cantantes o con esta música no hay quien baile?

¿Te molesta la música a volúmenes muy altos cuando antes bailabas justo al lado de un altavoz discotequero sin ni tan siquiera sufrir el más ligero dolor de cabeza (y sin que se te moviera ni un pelo de su sitio)?

¿Cada día sufres más con los zapatos de tacón cuando antes eras capaz no ya de andar, sino de bailar, saltar e incluso correr con ellos sin perder la sonrisa?

Si eres hombre ¿Has intentado ligar con la rubia del otro lado de la barra y te ha comentado lo mucho que le recuerdas a su padre o, te ha insinuado que eres un poco viejo verde?

¿Comienzas a pensar que, después de todo, la cirugía estética no es tan mala idea como creías?

Si eres hombre ¿los más jóvenes te miran con incomprensión cuando comienzas a contar tus batallitas de la puta mili?

¿Te acuerdas de cuándo Iñigo tenía pelo o de cuando Emilio Aragón se llamaba Milikito y no hablaba?

¿Y de cuándo los móviles eran ladrillos enormes y eran cosa de pijos?

¿Recuerdas aquel tiempo en que todo el mundo veía lo mismo en la tele?

¿Sabes lo que es un 486 o un 286 o, incluso, un Spectrum?

¿Te acuerdas de cuando aún no éramos europeos?

Si has respondido afirmativamente a todas o la mayoría de estas preguntas, lamento mucho decírtelo pero ya eres, oficialmente, un/a carroza o como se diga ahora.

Observaciones adicionales:

1- Debes estar muy aburrido para hacer un test del que ya conocías la respuesta. Y si no lo sabías, mejor será que te lo hagas mirar porque no es normal lo tuyo y

2- Manda a paseo al calendario, al test y a quien te diga que ya eres demasiado mayor para lo que sea y vive la vida como quieras tengas la edad que tengas.
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Leyendo el futuro

- Buenas, venía a que me leyera el futuro.
- ¿Y por qué iba yo a leerle el futuro?
- Pues porque usted es bruja.
- ¿Y eso quién lo dice?
- Uuuh… ¿el cartel de la entrada?
- Vaya, otra idea genial de mi difunto marido
- Oh, vaya ¿es usted viuda?
- No, pero todo tiene arreglo. Y usted ¿se cree todo lo que lee?
- Ummm ¿La respuesta correcta es sí?
- Pfff… Y ¿qué decía que quería?
- Ah, sí, que me leyera usted el futuro.
- Yo no leo el futuro.
- Sí que lo hace.
- Le digo que no lo hago.
- Que sí lo hace.
- Oiga, si yo le digo que no lo hago es que no lo hago. Lo sabré yo… vamos…
- A mí usted no me engaña. Si es bruja, lee el futuro.

- ¡Aaaah! ¡Un genio de la lógica!
- ¿Eh?
- Nada, nada.
- Entonces… ¿me echará las cartas?
- Ahí al lado tiene un buzón, hágalo usted.
- Que no, que si va a mirar la bola de cristal.
- Pero, hombre de Dios, si ese programa hace muchos años que lo quitaron ¿dónde ha estado metido?
- Mire que me lo pone difícil. Veamos, quizás pueda usted leerme la carta astral.
- Qué perra ha cogido usted con las cartas ¿eh?
- Entonces eso del humo…
- Hace tiempo que dejé de fumar.
- Léame la mano, entonces.
- Esa mano no la toco yo ni loca… ¡qué de mugre!

- ¿Los pozos del café?
- Pues vaya ganas de poner la cafetera ahora…
- I-Ching
- No
- Runas
- No
- ¿Hablar con los espíritus?
- ¿Y por qué voy a molestar yo a esos señores?
- ¡Ah, ya sé! Lo suyo son los sueños.
- Pero mire que llega a ser pesado… A ver ¿tiene una moneda?
- Sí, por supuesto. ¿Me va a leer el futuro con monedas? ¿Es una técnica nueva?
- Algo así… Verá, usted me dice lo que quiere saber. Yo lanzo una moneda al aire. Si sale cara, será que sí y si sale cruz será que no… o al contrario, como prefiera usted.
- Pero, oiga, eso no es leer el futuro. Eso es… no sé… eso es azar…
- Ajá… por supuesto.
- Pero… pero… el futuro… el destino…
- El destino, el destino… tan mayor y aún con tonterías… El futuro es un poco de lo que usted haga y otro poco de azar. ¿O qué se creía?

- Vaya…
- Bueno, entonces ¿qué? ¿Lanzo la moneda?
- No, déjelo. Muchas gracias.
- De nada. ¡Hay que ver qué gente tan rara hay por el mundo!
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Haciendo camino (Cosas de niños VIII)
De camino al cole…

… Imaginando, imaginando… el camino se hace más divertido.

De un salto, subes a una nube y de nube en nube, viajas por el mundo.

¡Hop! Salto. ¡Hop! Salto. Sobrevolamos el desierto ¿Bajamos? Calor, camellos, la arena quema. ¡Huys, huys! Quema mucho, mami. Vámonos. El Polo Norte será más fesquito ¿verdás?.

¡Hop! Salto. ¡Hop! Salto. Nubes blancas. Nubes grises. Nubes y más nubes. Ahí está el Polo Norte. Brrrrr… qué frío hace. Mira, mamá, un pingüino. En el Polo Norte no hay pingüinos. Sí que hay pingüinos. Que no, que los pingüinos están el Polo Sur. Aquí también hay pingüinos que lo sé yo. Que no hay pingüinos en el P… bueno, vale, un pingüino. Un cachorro de oso perdido. ¿Lo rescatamos y lo llevamos con su mamá?. ¿Dónde vamos ahora? A la selva, vamos a la selva.

¡Hop! Salto. ¡Hop! Salto. Nubes grandes. Nubes pequeñas. Mira, ahí está la selva. Árboles y árboles y árboles. Mucho verde. No se ve nada. Baja en ese árbol. Desciende por sus ramas hasta el suelo. Calor. Humedad. Leones… En la selva no hay leo… bueno, vale, leones. Y un elefante muy grande. Elefantes tampo... Vale, sí, y un elefante y bichos… muchos bichos, qué asco…

Cirros. Cúmulos. Estratos. Cumulonimbos… ¿Qué es eso, mami? Nombres de nubes. ¿Las nubes tienen nombre? Sí.

¿Y ahora donde vamos…? ¡Hop! Salto. ¡Hop! Salto. Última nube. Es una nube enorme. Ahora ya puedes bajar. Hemos Llegado al cole.

Un besito, mami.

… o al Centro Comercial…

…Un pequeño abeto junto a una parada de autobús es un bosque encantado. En el bosque encantado se oculta un mecanismo usado para llamar a los tiburones, leales defensores del reino, de la reina y de los duendes, sus súbditos.

Unos metros más allá, otro abeto es la vivienda de una bruja mala que, gracias a un conjuro realizado por la reina-hada, se ha transformado en buena.


Otros cuantos metros y nos encontramos otro árbol donde habita una bruja buena que se está dando un baño, al parecer, eterno.

Los bancos del camino son castillos y torres que deben ser escalados y conquistados. Escalados y conquistados. Escalados y conquistados…

Una pequeña loma es toda una montaña llena de grandes tesoros tales como: piedras, ramitas, margaritas y, sobre todo, dientes de león. A la pequeña hadita-reina le encanta escalar su montaña.

Un extraño adorno callejero en forma de bola negra se transforma en una olla de bruja (¿o era de hada?) donde hacer conjuros y hechizos.

Y el reino desaparece y en su lugar sólo queda un Centro Comercial.


 
Superstición
El señor Phineas Antiguo* fue, durante muchos años de su vida, un hombre tremendamente supersticioso que, por supuesto, vivía de acuerdo con sus supersticiones. Por ejemplo: se levantaba siempre por el lado derecho de su cama y nunca, jamás, osaba hacerlo por el lado izquierdo. Jamás abría su paraguas bajo techo (paraguas-amuleto que siempre llevaba consigo ya fuera que lloviera a cántaros o que hubiera un sol de justicia). Tenía un único espejo en su casa y tan bien sujeto (para evitar la posibilidad de que se rompiera) que ni un terremoto hubiera logrado moverlo ni un milímetro. Se ponía muy nervioso si derramaba sal o si se encontraba con un gato negro. Nunca, bajo ninguna circunstancia, salía de casa si era martes 13 y evitaba cuidadosamente pasar bajo cualquier escalera que encontrase en su camino. Y jamás, jamás, olvidaba su pata de conejo. (En realidad, la olvidó una vez y fue tal el sufrimiento que padeció pensando en las docenas de desgracias que le podían ocurrir que decidió comprar varios de estos apéndices y llenar con ellos todos los bolsillos de sus chaquetas, abrigos, pantalones… Para hacernos una idea: digamos que si la resurrección de los cuerpos afecta también a los animales, habrá decenas de conejos que tendrán que acudir en busca del Sr. Antiguo para reclamar sus extremidades).

La fe del Sr. Antiguo en las varias supersticiones era muy profunda, casi rayana en la religión y en el fanatismo (Sin embargo, cosas de la incoherencia inherente al ser humano, el Sr. Phineas Antiguo no creía en horóscopos ni en ningún otro tipo de augurios por considerarlos “puras especulaciones sin sentido destinadas a engañar a pobres incautos”).

Sí, el Sr. Antiguo solía ser muy supersticioso hasta que, cierto día, decidió que ser supersticioso traía mala suerte. Y eso ocurrió el día que:

El Sr. Antiguo, al levantarse, como siempre, por el lado derecho de la cama, pisó una ratonera que él mismo había instalado la noche anterior y que había olvidado por completo.

Su hermana (que pasaba unos días en su casa) se había atrincherado en el baño, lugar de residencia del único espejo que había en la casa y, por tanto, el Sr. Antiguo hubo de apañárselas como buenamente pudo. Consecuencia: que, por primera vez en su vida, el Sr. Antiguo salió a la calle mal afeitado, lleno de cortes y con la corbata torcida.

Un perro callejero (ex de un cazador y recientemente fugado de una casa con cinco pequeños monstruos que le habían hecho la vida imposible hasta tal punto que prefirió vivir vagabundeando que seguir soportándolos ni un minuto más) se dedicó a perseguirlo durante varias manzanas, olisqueando y mordisqueando los bolsillos donde portaba sus múltiples patas de conejo. El perro (al que el instinto cazador no había abandonado) no le dejó en paz hasta que, una por una, Phineas Antiguo se las fue lanzando.

Al esquivar una escalera se topó de bruces con un gato negro. Al intentar esquivar al gato, dio un paso atrás, golpeó la escalera, la escalera se tambaleó lo suficiente como para que al operario que estaba sobre ella se le escapara la taladradora que sujetaba en su mano y que la misma pasara silbando (silbaba, en concreto, La Marsellesa, pues se trataba de una taladradora francesa y muy patriota) a escasos centímetros de la cabeza, tronco y extremidades del Sr. Phineas Antiguo que vio peligrar su vida, el futuro de sus genes y su medio básico de transporte.

Y, por último, fue el mismo día en que, cansado, agobiado y hambriento, acudió a su restaurante habitual a comer. Recibió un accidental golpe en el codo por parte del camarero que pasaba silbando (Paquito el Chocolatero que éste no era francés sino de Lavapiés), derramó sal sobre el mantel y, decidido a espantar la mala suerte, echó un poco sobre su hombro. Con tan mala pata que fue a dar en la cara de una niña monísima (y repipi, todo hay que decirlo: toda vestida de rosa, muchos volantes, zapatitos de charol, enorme lazo… vamos, que no habría desentonado nada en una foto de finales del siglo XIX) se encontraba comiendo junto a su papá, un campeón de lucha libre, buena gente, pacífico, muy pacífico, nunca levantaba la voz y menos aún usaba sus puños a no ser que alguien le mencionase a su señora madre o molestase a su hijita cosa que, lamentablemente para el Sr. Antiguo, éste acababa de hacer…

Aquel día el Sr. Phineas Antiguo regresó a su domicilio ya tarde. Con el traje en muy malas condiciones (malísimas, en realidad, había quedado inservible), un pie dolorido, el cuerpo magullado, una ceja partida, la nariz ligeramente torcida hacia la izquierda - lo cual estropeaba un tanto su parecido con Sir Laurence Olivier o con David Niven o con Mr. Steed (dicho parecido dependía del ánimo con que el Sr. Antiguo se levantara) -, transformado en un ex creyente, y con el convencimiento absoluto de que la superstición de nada sirve.

De aquella época sólo una cosa permanece: su paraguas. Que conserva, no por superstición (según dice) sino por coquetería y elegancia. Y si alguien le habla de supersticiones él, sonríe y afirma contundente que él dejó de ser supersticioso porque trae muy mala suerte.


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* (El nombre de Phineas fue idea y empecinamiento de su padre, gran admirador de la cultura británica y a quien este nombre siempre evocaba elegantes caballeros ingleses, tardes de té y paseos por la verde campiña. Su madre hubiera preferido llamarle Francisco, Paquito, pero sucumbió ante la insistencia, las sonrisas y las zalemas de su, entonces, joven y atractivo marido)
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Séptimo Aniversario
(Cutre-cursi-regalo de aniversario. Envolver en un cutre-cursi-lazo rojo y entregar el día 4 de Abril… Anda, si es hoy. Pues na, que entregao queda. Cuidao con el almibar que el exceso de dulce provoca caries....Menos mal que los aniversarios (y los posts sobre ellos) son sólo una vez al año ¿eh?)

Qué difícil es hablar de amor
sin caer en la definición
sin poder evitar
ser pedante o vulgar…


- ¿Me quieres?

- Sí, te quiero

- ¿Pero me quieres mucho?

- Síii, muuucho.

- ¿Pero mucho, mucho?

- Mira que estás tontito ¿eh? Que sí, mucho, mucho.

- ¿Y por qué me quieres?

- Eso mismo me pregunto yo muchas veces. Sobre todo cuando te veo comer de esa manera tan “elegante” que tienes.

- Ja, Ja, Ja… Muy graciosa. Venga, en serio ¿Por qué me quieres?

- Pues no sabría decirte...

- Venga, inténtalo, bruja.

- En fin, si te empeñas, deja que piense.

- Huy, cuidado que no tienes práctica y luego te da la migraña.

- Jo, jo… Veamos. Mmmmm…. Puessss te quiero porque eres inteligente, porque puedo hablar contigo de cualquier tema, porque te gusta discutir…

- Pero si acabas siempre de los nervios…

- Ya, pero aún así, me gusta. Sobre todo cuando consigo ganarte con tus propias armas.

- Hummpff… aprendes demasiado aprisa, pequeña padawan. Venga, sigue, sigue, que me gusta que me digas cosas bonitas.

- Ya, ya sé que te encanta, pedazo de egocéntrico. A ver. Te quiero porque eres divertido y porque nos reímos mucho juntos. Porque eres cariñoso…

- … tirando a pegajoso y lamigoso...

- Puede, pero aún así, me gusta. Sigo. Te quiero porque me mimas y me cuidas. Porque eres mi mejor amigo y mi compañero. Porque estás conmigo cuando me siento mal. Porque los enfados te duran muy poco…

- … pero te quejas mucho de mis gritos.

- Bueno, te vuelves un poco ogro pero te quiero igual. Y deja de interrumpir que no voy a acabar nunca. Te quiero porque eres un mimoso, porque me lees el pensamiento…

- … y seguimos conversaciones que empezamos hace tres horas….

- …. sin ningún problema, sí. Y porque me sorprendes haciendo un comentario que yo tenía en mente justo en ese mismo instante (o viceversa). O sea, que te quiero porque estamos muy compenetrados. Te quiero porque eres el mejor padre del mundo. Te quiero porque eres celoso y posesivo y porque no te gusta nada serlo… te quiero porque a veces te pasas de paranoico.

- Jo, hago lo que puedo. Sabes que antes era peor. Además, a ti te encanta hacerme rabiar…

- Es que es tan divertido ver las caras que pones... En fin. ¿No te basta con los motivos que te he dado?

- Más, más, quiero más.

- Eres un insaciable.

- Si, insaciable en todo. Ya lo sabes.

- Ya, ya… ¡Quita, pulpo! Algún día averigüaré de donde escondes tantas manos. A ver qué más te digo... Yo que sé. Te quiero porque te quiero. Porque sí. Porque me da la gana. Porque no puedo no quererte. Porque después de siete años juntos sé que no hay en el mundo nada que me pueda hacer más feliz que estar contigo para siempre. Porque casarme contigo ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida. Porque sé que, dentro de unos años, tendré que aguantar a un viejo gruñón y desmemoriado y (debo ser masoca) me encanta la idea. Porque vamos a ser los viejillos más empalagosos del asilo. Porque quiero que sea tu rostro el último que vea cuando me vaya de este mundo. Porque… ¡Hey! ¿Eso es una lagrimita?

- Na… que se me ha metido algo en el ojo. Ya sabes que yo soy un machote y nunca lloro… hummppfff.

- Y también te quiero porque eres un sentimental sin cura ni remedio. En fin que, como dice cierto poema…

... Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos...





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¿Locura, realidad o exceso de imaginación?
No me cabe la menor duda: estoy loca. En serio lo digo: loca, chalada, ida, majareta, pirada, grillada. Soy una lunática, trastornada, algo demente y claramente perturbada. Es obvio para cualquiera que lea mis posts que se me va la olla o la pinza. Que estoy como una cabra o como una chota o como un baifo o como cada uno (o una) lo llame. En resumiendo: no estoy bien de la cabeza, caletre, sesera, mollera, chola o tiesto. Y si este párrafo no es suficiente prueba de ello, piénsese entonces en esto (pero no cuéntese porque es un secreto): oigo voces, escucho voces, percibo voces. Ahá, como lo oyes: voces que se empeñan en meterse en mis posts continuamente. Voces que quieren utilizarme para hablar y contar sus cosas.

Así que, una de dos, o estoy loca o soy médium y me comunico con espíritus, espectros, fantasmas y/o sombras… Ya, ya, también cabe la posibilidad de que tenga un exceso de imaginación, fantasía, inventiva o creatividad. Pero eso, al fin y al cabo, es lo mismo que decir que estoy como para que me encierren.

O sea, insisto en que es evidente que estoy mal de la sesera. Porque no creo que nadie en su sano juicio conviva con una bruja impertinente, una voz incórporea, un narrador calzonazos, un señor de los de antes con sombrero y paraguas, un señor alérgico que odia la primavera, un bolígrafo BIC (ya, ya lo conocerás, es inevitable que salga algún día) que ha decidido entablar una batalla contra los procesadores de texto, una chica que se dedica a pasearse de espejo en espejo, el diablo jubilado, el anticristo-actor porno y, en fin, algunos más que andan por aquí molestando, incordiando, acosando, importunando, fastidiando, mortificando, chinchando, estorbando y abrumando a una servidora.

Juro, prometo, aseguro y garantizo que no hay manera de librarse de ellos. Comienzo a escribir un post de lo más normal y, en cuanto me despisto, ¡zas! Ya se me ha colado alguno de ellos para hacer de las suyas. Para dar su opinión. Para contar las cosas como le da la gana. Es igual lo que yo tenga pensado escribir porque, al final, escribiré lo que quiera el personaje en cuestión. Yo me limito a practicar la escritura automática mientras ellos toman posesión de mi mente y de mis manos para usarme de comunicadora, informadora y notificadora de sus ideas.

He aprovechado que se han largado a un Congreso de Personajes y Voces Misteriosas (donde la Voz Incorpórea va a presentar una ponencia sobre Cuidados de la Garganta para Voces sin Cuerpo o algo así) para confesar, manifestar, proclamar, anunciar y revelar esta locura mía. Para que todo el mundo sepa que no soy yo quien domina mis manos, que son ellos. Y que… y que… esta es la mayor locura, lo sé… que no sé si realmente quiero ayuda, amparo, auxilio, protección o defensa contra ellos o si, en el fondo, estoy comenzando a sufrir el Síndrome de Estocolmo y ya hasta disfruto con esta posesión o utilización de mi mente por parte de estos seres.

A veces creo que debería exorcizarlos, eliminarlos, extraerlos de mi mente y otras veces me pregunto si no será mejor seguir conviviendo, alternando, cohabitando, confraternizando y relacionándome con ellos.

Oh, vaya, ya están de vuelta. Disimula. Shhh… Ejem ¿qué tal ha ido todo?

Voz incorpórea: Genial, me ha quedado la ponencia, genial.

Bruja impertinente: Bueno, bueno, tampoco fue para tanto. No presumas.

BIC normal: Yo sigo creyendo que hubiera quedado mejor si lo hubieras escrito por el método tradicional y no usando el ordenador.

Señor de los de antes: Bueno, mi querido sr. BIC, sin dejar de estar de acuerdo con usted, reconozco que la conferencia de la Sra. Voz ha sido muy buena.

Señor alérgico: Aaatchússs…. Buedo, buedo… tamboco hay que exageda… Aaatchísss.

Chica de los espejos: En fin, pues yo voy a seguir paseando por los espejos ¿vale? Luego nos vemos.


Mmmmm… no sé, igual lo mejor es conformarme, aguantarlos, soportarlos, transigir con sus manías. A fin de cuentas, hacen compañía, mucha compañía, hasta demasiada compañía ¿no te parece?

Por cierto ¿alguien sabe cómo puedo detener este chorro de sinónimos, homólogos, semejantes y equivalentes? ¿Será otra enfermedad mental? ¿Hay algún psiquiatra o psicólogo en la sala?