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Testamento de Miércoles
Escribir es lo más divertido que se puede hacer sin ayuda
Acerca de

Para mi "husband" soy una bruja. Para mi enana "su mamá del mundo mundial". Para mi sobrino mayor "un demonio". Para otros soy "una loca". Para alguno "una tía simpática". Para la mayoría soy "la hermana de...", "la hija de...", "la mujer de...", "la tía de...", "la mamá de...". En fin, que vete a saber quién soy yo. Si te apetece intentar averiguarlo, pasa y lee.


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

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Sindicación
 
Amor divino
Antes de largarse de vacaciones mi vecina de marte, la nudista de las pelusas, me pidió que le hiciera un cuento de temática libre. Y yo me puse a escribir un cuento porque a ver quién se niega cuando tienes una manada de pelusas y todo un jardín de camelias parlanchinas vigilándote. Pero resultó que el cuento me quedó un poco demasiado largo así que tendré que ponerlo en plan folletín. Un poco cada semana. En fin, veremos que opina la de las camelias y lo que opinan el resto de los que por aquí pasen y lean.

I


La diosa Sunit se desperezaba lánguidamente. Estiró sus morenos brazos. Arqueó su cimbreante cintura. Y, con un pequeño bufido de resignación, salió lentamente de su lecho floral.

Un nuevo día daba comienzo y ella era la encargada de darle la bienvenida al padre Sol. Una labor que siempre le había parecido bastante aburrida(1) pero ella era una diosa y las diosas hacen cosas como esas. No les queda otro remedio si es que quieren seguir siendo diosas.

Bien es cierto que no es que Sunit fuera una Gran Diosa, así con las mayúsculas incluidas. Sunit era tan sólo una pequeña diosa, así, en minúsculas.

Una diosa modesta.

La diosa de una pequeña isla, perdida en la inmensidad del Océano Pacífico, habitada por una pequeña y pacífica tribu.

Sus seguidores, en conjunto, no sumaban más de cien. Vale, en realidad eran ciento uno (eso si no contamos algún mono en puertas de adquirir conciencia de lo divino y un par de cabras(2) suspicaces).

No es que fuera una gran cosa como diosa.

Tenía cierto poder sobre la lluvia pero sólo en lo que respectaba a su isla. Incluso, si estaba especialmente inspirada o francamente cabreada, podía montar algún pequeño vendaval, tifón y hasta un huracán de fuerza… uno.

Podía, también, ayudar con las cosechas, con la pesca, con la fertilidad de animales y humanos.

Pero todo a pequeña escala y si no eran problemas Realmente Graves, como ella los llamaba, ahí, en el interior de su mente divina.

Sus adoradores, permítaseme la redundancia, la adoraban. Para eso estaban. Faltaría más. Sabían perfectamente que su hermosa diosa Sunit no era una gran diosa pero a ellos ya les valía. Además les encantaba porque no era una diosa engreída de esas que esperaba que su pueblo fuera hasta su cabaña-palacio a arrodillarse y rendirle pleitesía y entregarle ofrendas. Ni tan siquiera era necesario hacer oraciones ni hechizos ni ningún extraño ritual para hacerle una petición. Bastaba con acercarse a ella en cualquier momento y contarle el problema.

Si no era un problema Realmente Grave, la diosa Sunit ponía remedio inmediatamente. Y si no, se encargaba de hablar con el dios supremo: el Gran X (3) .

Si eso también fallaba el pueblo de la diosa Sunit sabía que al menos su deidad lo había intentado y que estaría con ellos para ofrecerles consuelo. Por eso, entre el pequeño pueblo de Sunit no existían ni chamanes, ni sacerdotes ni tan siquiera curanderos. ¿Para qué necesitas intermediarios si tu dios vive al lado de casa?

Sólo una vez había tenido un problemilla con ellos. Bueno, más bien con ellas. Y es que tiene Sunit la costumbre de andar entre los mortales totalmente desnuda. Es fácil imaginar lo que la visión de una diosa joven y hermosa con toda su piel (y otras cosas) a la vista podía ocasionar entre la población masculina de la pequeña isla.

Más de un chichón tuvieron que curar las mujeres y más de una flecha desviada tuvieron que sacar de lugares poco honorables.

Reunida, pues, la población femenina en sesión extraordinaria (es decir, reunidas en el manantial donde lavaban la ropa… los taparrab… bueno, las hojas que les servían de vestimenta) decidieron hablar con Sunit y pedirle amablemente (4) que dejara de andar en tan completa desnudez por el bien de la salud de sus maridos e hijos.

Sunit no puso ningún inconveniente.

La diosa mostró, efectivamente, buena voluntad para con las mujeres pero tuvo poco acierto a la hora de elegir “vestimenta”. Y es que Sunit optó por vestirse con una especie de pareo semitransparente que cubría – escasamente – la zona pectoral y que semiocultaba – escasamente – su anatomía inferior.

Sobra decir que los accidentes masculinos aumentaron considerablemente.

De modo que las mujeres acudieron de nuevo a la diosa y le solicitaron que, por favor, volviera a su antigua costumbre de ir desnuda. Que el remedio había sido aún peor que la enfermedad; que total, un par de huesos rotos o un chichón de más o de menos, no eran nada y que, a fin de cuentas, sus paseos nudistas hasta ayudaban a dar alegría a la vida conyugal nocturna.

Queda claro, pues, que Sunit llevaba una vida bastante tranquila y feliz. Tenía su pequeña isla, sus pequeños poderes, sus pequeñas obligaciones y el amor, la admiración y la adoración de su pequeña tribu.

(Continuará...)
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(1) En realidad, que el astro rey saliera o no saliera no dependía en absoluto de Sunit sino del ánimo del Dios Sol. Ánimo en el que, al parecer, influía bastante la visión de las “bellezas” que el mundo puede ofrecer… ejem… ejem… vaya, qué se me habrá metido en la garganta… ejem…

(2) Todo el mundo conoce la proverbial locura caprina pero nadie parece sospechar la inteligencia que ocultan esos ojillos que te miran con aparente bondad y un punto de desdén.

(3) El Gran X se hacía llamar así por dos motivos: uno, su afición a las películas de agentes secretos y dos, porque llamándose X cada uno podía ponerle luego el nombre que le diera la gana. Por ejemplo: Zeus, Júpiter, Odín, Marduk, Brahma, Quetzacoatl y cualquier otro dios supremo que se le pasara por la cabeza al visionario de turno.

(4) Por supuesto a una diosa no se la puede amenazar con palos o cualquier otro tipo de arma contundente pero las mujeres tienen métodos mucho más sutiles y pérfidos para convencer hasta a una diosa. Por ejemplo, lanzar ciertos rumores o contar ciertos secretillos o hacerle notar cierto aumento en los centímetros de caderas y muslos…

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Premios y Gracias
¿Qué hace una cuando le dan un premio? Pues dar las gracias.

¿Y qué hace una cuando le dan dos premios? Pues dar dos veces las gracias.

Así que: Gracias a Tesa y gracias a Skezente por los sendos premios que me han concedido (inmerecidamente, seguro).

Y luego de dar las gracias lo que hay que hacer es llevarse el premio (no sea que cambien de opinión y te lo quiten) y llevarlo a casa para buscar un lugar en el que colocarlo.

Con estos dos ya van cuatro. La gente debe haberse vuelto loca.

Me voy a quedar sin sitio para coloc…

Sr. Antiguo: ¿Más premios? Permítame que le diga, señora, que el que se le entreguen estos premios a usted y sólo a usted me parece de una injusticia suprema.

¿Injusticia? ¿Por qué?

Sr. Antiguo: Sí, señora, injusticia porque si le dan premios a usted es, en gran parte, gracias a mí y a mis compañeros.

¿Ah, sí? ¿Eso piensa?

Sr. Alérgico: Puez zí, ezo pienza el Zeñod Antiguo y no ez el único que lo cree... atchíssss….

Chica del espejo: Totalmente de acuerdo con estos señores. Se está usted aprovechando de nuestro… nuestro…. ¿trabajo?

¿Trabajo? ¿Qué trabajo? Pero si nunca han trabajado.

Voz incorpórea: Bueno, puede que no se aproveche de nuestro trabajo pero sí que se aprovecha de nosotros, de nuestras experiencias y de nuestras vidas.

Mmmmm… ¿usted cree? Yo más bien diría que les doy la oportunidad de que alguien les oiga.

Sr. Alérgico: Ez pozible… aaaatchússsss… no le digo yo que no…. aaaaatchíiiisss… pedo zi no fueda pod nozotdoz….

Si no fuera por ustedes ¿qué?

Sr. Antiguo: Bueno, ejem, reconozca usted querida señora, ejem, que nosotros la hemos ayudado mucho en esta andadura literaria suya… algo nos debería tocar de esos premios….

¿Al señor Bic también?

Bic: Por supuesto, yo también he puesto mi granito de arena en todo esto.

Sra Nines: Y a mí también, jovencita, a mí también.

Pero, bueno, si no fuera por mí usted seguiría cobrando su pensión y no podría ir ligando a diestro y siniestro…

Sra. Nines: No me seas impertinente, niña, recuerda que tengo conocimientos de artes oscuras….

Acacio el vampiro: Y no se olvide usted de mí, mi buena amiga… si no quiere que le haga una visita una noche de estas…

Anda con este. Pues sí que me da mucho miedo. Recuerde que me lo inventé yo… y a todos ustedes también. Y como se me pongan chulos los expulso de mi cabeza y a ver qué hacen luego.

Todos: Pero, bueno…. Esto no está nada bien…. No debería portarse así con nosotros…. Huelga… Justicia…. Sindicato…. Aaatchíiiiiiisssss…. Plaf… deje de meterme mano que podría ser su abuela… Ejem… Ejem…

¡Silencioooooooooo! ¡Qué dolor de cabeza me está entrando! A ver, tengamos la fiesta en paz. Está bien, compartiré estos premios (los cuatro) con ustedes. Si total, iba a ponerlos aquí, en la salita cerebral, donde todos podemos verlos. Además, aparte de a Tesa y Skezente, a Illyakin y el Señor X, que me han concedido los premios también les doy las gracias a ustedes y sus historias.

¿Mejor así?

Todos: Mucho mejor, señora, mucho mejor… Sí, chica, donde va a parar, así da gusto…. Ya zabía yo que uzted entdadia en dazón…. Aaaatchúuuuuuuuuuuuuussss… Yo siempre he dicho que era una buena chica…. Sí, sí, y dígame usted Sra. Nines su cuello juvenil debe ser muy apetitoso… bla, bla, bla….

Pufff… pesados son. Encantadores, pero pesados. Creo que me voy a tomar un analgésico.

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Tarde perfecta...

La niña juega con el ordenador.

Mi marido y yo estamos en nuestro dormitorio.

Tumbados y abrazados.

El sueño ronda nuestros ojos.

Por la ventana abierta nos llega el aire fresco de la tarde.

Sólo se oye el canto de pájaros y coches lejanos.

Para muchos, una aburrida tarde de sábado matrimonial.

Para nosotros una serena y plácida tarde de sábado.

Ninguno habla. No sentimos necesidad de llenar ningún silencio.

Nada que hacer. Sólo abrazarnos y sentirnos.

La niña aparece de vez en cuando, como para asegurarse de que estamos ahí.

Los minutos pasan pausadamente.

- ¿Sabes qué es lo peor de la muerte? – Pregunta, de pronto, el husband.

- ¿Qué? – le pregunto yo a mi vez.

- Que, después de muerto, no podré recordarte.

Y todavía hay quien dice que el matrimonio acaba con el amor…



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La vida es...

Soñar…

Algunos sueños se cumplen. Y otros ocupan su lugar.

Otros siempre parecen lejanos. Y hay que seguir tras ellos.

Lo importante es no dejar de soñar.

Esperar…

El futuro que nunca llega.

Que se cumpla lo que sueñas.

Que el dolor nunca te alcance.

Que la pena dure poco.

Que la alegría sea eterna.

Lo importante es no desesperar.

Desear…

Que todo siga igual.

Que todo cambie.

Que llegue o que no llegue.

Lo que no se tiene.

Más de lo que se tiene.

Lo importante es no perder el deseo.

Recordar…

El amor perdido.

Los amigos que quedaron atrás.

Las malas experiencias.

Las buenas experiencias.

Las tristezas.

Las alegrías.

Lo importante es no perder la memoria de lo que somos y lo que fuimos.

Sentir…

El amor.

El odio.

La simpatía.

La antipatía.

La empatía.

La nostalgia.

La pasión.

El miedo.

El valor.

La felicidad.

El dolor.

Lo importante es seguir sintiendo.

Aprender…

De los libros.

De la experiencia.

De los padres.

De los amigos.

De los hijos.

De todo y de todos.

Lo importante es seguir aprendiendo y aprehendiendo y, si es posible, hasta comprendiendo.

Pensar…

Usar la mente.

Meditar.

Razonar.

Analizar.

Imaginar.

Lo importante es no dejar de usar nuestra mente.

Vivir es dar, recibir, temer, sufrir, amar, gozar, odiar, trabajar, descansar…

Vivir es Vivir...


Sólo eso.

Y nada menos que eso.

No limitarse a estar.

A pasar.

A habitar.

A existir.

Lo importante es vivir y ser consciente de que se está vivo.

Difícil.

Pero no imposible.





 
Hada Madrina
- ¡Hada madrina! ¡Hada madrina! ¡Ven, hada madrina! ¡Quiero ser aún más bella!

Y el Hada madrina, con un movimiento de varita, transformó a la princesa en una Miss Universo (sin corona, esa la ponía ella, la princesa digo).

- ¡Hada madrina! ¡Hada madrina! ¡Ven, hada madrina! ¡Necesito un vestido para el baile del Príncipe Gundar!

Y el Hada Madrina, con dos movimientos de varita, transformaba cualquier trapito en un vestido de noche de Dior (como mínimo).

- ¡Hada madrina! ¡Hada madrina! ¡Ven, hada madrina! Una bruja malvada me ha lanzado un hechizo y necesito tu ayuda.

Y el Hada Madrina, con tres movimientos de varita, deshacía el hechizo.

- ¡Hada madrina! ¡Hada madrina! ¡Ven, hada madrina! Ayuda al Príncipe Gundar a vencer al dragón.

Y el Hada Madrina con cuatro movimientos de varita, ayudaba al príncipe a matar al animal (Antes se podía: no existían asociaciones protectoras de animales que te pusieran una denuncia por atacar a un pobre dragón indefenso).

Pero un día el hada madrina no acudió a la llamada de la joven princesa.

En su lugar apareció un pergamino (las hadas están al tanto de las últimas tecnologías pero consideran mucho más elegantes y apropiados a su labor, los métodos tradicionales). Y en el pergamino decía:

“Cansina Princesa:

Dimito.

Abandono mi puesto como Hada Madrina. Ya no aguanto más tus caprichos y tus tonterías. No soporto que me estés llamando cada dos por tres y en cualquier momento del día o de la noche (aún conservo la brecha en la frente que me hice al salir corriendo de la ducha por atender tu última llamada).

No te aguanto. No te soporto. Eres una niñata caprichosa, malcriada y mimosa.

A partir de ahora tendrás que apañártelas tú solita… si es que puedes.


Mema, más que mema.

Yo me paso a la brujería. Mi hermana (que es bruja suprema en el Bosque Oscuro) está dispuesta a enseñarme y a darme un puesto entre sus consejeras.

Así que ahí te quedas.

No vuelvas a llamarme.

Te lo advierto.

A menos que quieras acabar transformada en gata de angora, déjame en paz.

Saludos de

Tu ex Hada Madrina”.


La princesa, un tanto perpleja, giró el papel.

Lo puso del revés.

Se lo acercó a la cara.

Lo alejó.

Lo volvió a girar.

Estuvo mirándolo un rato… hasta que recordó que ella no sabía leer (las princesas son un poco tontas). Tenía criados, doncellas, a papá, a mamá y a su hada madrina para que le leyeran lo que necesitara ser leído que no era mucho, la verdad.

Así que abrió la boca.

Tomó aire.

Y llamó a voz en grito (las princesas también pueden ser muy groseras):

- ¡Hada Madrinaaaaaaaa! ¡Hada Madrina, ven, por favooooooorrrrrrrr….

Rrrrr…. Miaaaauuu…. ¿Miau?


Aquella noche notaron en palacio que faltaba la princesa y que sobraba una gata.

A la princesa nadie la extrañó demasiado.

La gata acabó siendo mucha mejor compañía.

¡Ah! El hada madrina resultó un completo desastre como bruja.



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Nada veraniega
Hemos comprado un pez.

La niña quería un gato, y le hemos comprado un pez. A esto se le llama lógica paterna.

El pez se llama Pepe. A esto se le llama creatividad infantil.

Ser pez es la cosa más aburrida del mundo.

La segunda cosa más aburrida del mundo es tener un pez de mascota.

Porque… ¿Qué es lo que hace un pez durante todo el día?

Nada.

Literalmente.

¿Y a qué se puede jugar con un pez?
A nada.

En fin, la enana quería un gato y tiene un pez.

Cosas de la vida esa.

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Agosto es un mes la mar de aburrido.

Es como un domingo muy largo.

Es un mes lánguido y perezoso.

Por no haber, no hay ni noticias (serias, quiero decir).

Ni casi gente en la ciudad.

No me gusta agosto.

Es un mes repleto de Nada.

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Soy poco tiquismiqui con la moda y la ropa, lo he dicho ya muchas veces pero…

… me irrita la vista ver una mujer con camiseta de “cuatro” tirantes: los dos de la camiseta y los dos del sujetador…

… no lo soporto…

… y menos que ver los tirantes (aún esos llamados transparentes ¡Ja!) es ver toda la parte trasera del sujetador…

… sujetador que, a veces, no tiene nada que envidiar a los de mi madre (que tiene 79 años. Mi madre, no el sujetador).

Se ve que nadie les ha informado de que con esas camisetas se lleva un sujetador adecuado, o sea, sin tirantes o…

Nada.

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No sé por qué se empeñan los de la tele en que en verano no veamos la ídem.

No sé si es porque piensan que es mejor para nosotros.

O porque de veras creen que anda todo el mundo de vacaciones.

O porque son como los trolls de Terry Pratchett y con el calor se vuelven más tontos de lo habitual.

Sea como sea, la tele se vuelve un auténtico tostón en verano.

Por mucho zapping que hagas no vas a encontrar Nada que ver.

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Por si no ha quedado claro.

Hoy tenía el día tontorrón.

Un día soso.

El cerebro al ralentí.

Sin ganas de pensar.

¿Y qué se hace esos días?

Pues dejarte llevar y sumergirte en la Nada veraniega.

¿Qué otra cosa puedes hacer?




Aquí abajo, una cosita que me pareció divertida.






NECROLÓGICA ÍCTICA*:

Pepe,el pez, ha fallecido esta pasada noche por motivos completamente desconocidos. A eso de las nueve horas quien esto escribe procedió, junto con su retoña, a darle su alimento. A las doce, pareciéndome extraña la falta de movimiento en el habitáculo del bicho acuático, me acerqué para observar si algo extraño ocurría. Y no, no ocurría nada extraño; sólo que se había muerto. Kaputt. Finito. The End. Pobre Pepe. Imagino que estará en el mar de los pececitos o donde vayan los peces buenos después de esta vida. Su pequeña dueña, al recibir tan luctuosa noticia comentó: "¿A ver? ¿A ver? Quiero verlo", y seguidamente salió de estampida hacia el lugar donde se encontraba la pecera. Una vez comprobado que, efectivamente, el animal estaba difunto, la niña, a voz en cuello, dijo: "¡Papá! ¡Papá! Ahora recuerda que tenéis que comprarme una tortuga, ese era el plan si se moría Pepe". Como se ve, la niña está llena de sensibilidad.

En fin, aquí concluye la historia de Pepe el pez. R. I. P.

Ah, pido disculpas si en este post no respondo los comentarios. No siemrpe dispongo de tiempo



* ¿Existe este palabro? Creo que no pero espero que se me permita la extravagancia.
 
No es mi culpa
Me llamo Acacio por mi abuelo. No porque este sea su nombre y me lo hayan puesto en su honor, no, es porque mi abuelo considera que un nombre fuera de lo común añade distinción a la familia. De modo que, llevado de este convencimiento, llamó a su hijo, mi padre, Aldegundo y a su hija menor, mi tía, Dafrosia. Mi hermana mayor tiene por nombre Floripes y mi hermano pequeño Enasino. Y mis primos se llaman Enevadita y Fridiaco. Y así todos y cada uno de los miembros de mi familia que quedan bajo la influencia directa de mi abuelo Don Armando (muy a su pesar mi abuelo tiene un nombre corriente y moliente que no ha cambiado por respeto a sus padres).

Tampoco es que nos cause ningún complejo esto de los nombres, al fin y al cabo no es que mi familia sea muy normal.

En realidad, a usted mi familia le resultaría anormal e, incluso, paranormal.

Y es que, verá usted: Yo soy vampiro. Sí, señorita, vampiro, hijo de vampiros, nieto de vampiros, sobrino de vampiros, etc., etc. Soy uno de los últimos descendientes de una larga estirpe vampírica. Corre incluso el rumor de que somos descendientes directos del mismísimo Vlad el Empalador; fábula a la que yo, sinceramente, no doy demasiada credibilidad.

Ya sé que estará pensando que esto de ser vampiro debe ser de lo más fascinante pero nada más lejos de la realidad, se lo aseguro. Los vampiros no somos, ni por asomo, tan misteriosos y arrebatadores como nos pintan en las películas y en las novelas. Puede que antes, en tiempos de mis abuelos o mis tatarabuelos, lo fueran – al menos, así lo cuentan ellos – pero ahora nada nos diferencia de ustedes… aparte nuestro gusto o, mejor dicho, nuestra necesidad de sangre humana.

No me mire así: ustedes comen sangre frita y morcillas y cosas más asquerosa y repugnantes, así que no se me haga la delicada en materia culinaria. Todo es cuestión de “cultura” y ahora que está tan de moda el respeto a las etnias y a las “otras culturas” no veo porque no deberían respetarnos también a nosotros. Quizás deberíamos pedir a la ONU que defienda nuestros derechos como pueblo, puede que incluso debiéramos reclamar Transilvania como país propio. ¿Qué le parece? No estaría mal: Acacio Barcsai, ciudadano de Transilvania. Suena bien ¿eh? No sé por qué ninguno de mis congéneres se lo ha planteado antes. Tendré que meditar más sobre ello.

Pero estoy divagando ¿verdad?

Ya, ya sé que está asustada y lo entiendo. Es normal que sientan algo de aprensión hacia nosotros. Un cerdo también debe sentirla hacia ustedes. Lógico. Pero, oiga, yo no tengo culpa de que mi dieta deba incluir grandes dosis de hemoglobina humana.

No fue una elección mía: nací así.

Y créame que he intentado dejarlo.

En serio.

Durante bastante tiempo intenté ser vegetariano e, incluso, vegano, pero no funcionó. Fue un desastre. ¿Ha intentado usted clavarle los colmillos a un pino o a un roble? No, claro, ya imagino que no. No se lo recomiendo. Yo casi pierdo los míos en el intento de sorber un poco de savia. Acérquese, mire, mire, no se preocupe… ¿Ve usted esta mella en mi colmillo derecho? Eso es un recuerdo de mi intento de beber savia en lugar de sangre y pudo haber sido aún peor.

También probé a robar en los bancos de sangre. Ya veo que se ríe, ya. ¡Vampiros ladrones de bancos! No tiene nada de original el chiste pero hace gracia. En fin, el caso es que lo intenté pero no funcionó. Y es que uno no es un delincuente ¿sabe usted? Y dedicarme al robo, aunque fuera para alimentarme, no me hacía sentir nada cómodo. Y encima tener que andar huyendo de la policía. ¡Demasiados líos para un vampiro!

A nosotros nos gusta el anonimato. La oscuridad y el silencio de la noche. Acechar y tomar lo que queremos sin aspavientos ni alharacas. Elegimos a nuestra víctima, la seguimos y, cuando llega el momento oportuno, atacamos. Ni un grito, ni una carrera alocada por las calles, ni chorros de sangre. Nada de eso. Todo se hace en silencio y limpiamente.

Ante todo, educación. Eso me decía mi madre cuando era pequeño: “Acacio, hijo, eres un vampiro no un cerdo, sé limpio y educado; muestra un poco de respeto por tu víctima y por ti...”

En fin, como le decía, he intentado dejar de beber sangre humana. Por probar incluso he probado el método de los doce pasos de Alcohólicos Anónimos pero, claro, no me funcionó. Yo no soy ningún adicto. La sangre la bebo por necesidad vital, no por adicción.

Pero la estoy aburriendo con mis historias. Le ruego me disculpe por entretenerla tanto. Esta noche es mi despedida de soltero ¿sabe? He salido de juerga con unos amigos. Nos hemos bebido la sangre de dos o tres borrachines y me temo que el alcohol ya comienza a hacer efecto. Bueno, una noche es una noche y para eso son las despedidas de soltero: para excederse en todo. Pero eso usted ya lo sabe ¿verdad? A eso se dedica. A animar las despedidas de soltero.

Menuda sorpresa me he llevado al verla aparecer. No esperaba algo así de mis amigos. ¡Qué cosas se les ocurrren! Contratar a una stripper… Y muy guapa, por cierto. Tiene usted un cuello exquisito ¿lo sabe? Con el pelo recogido, así, estaría mucho más hermosa. Tendría que haber resaltado más su cuello, es tan hermoso…

No se asuste. No le va a doler. No sentirá nada. Se lo prometo. Un pequeño pinchazo, un suave sopor y luego un irse apagando dulcemente, como una pequeña y hermosa vela.

Es una pena no haberla conocido en otras circunstancias. ¿Quién sabe? Quizás las cosas habrían sido muy diferentes pero, ahora, bueno, mañana me caso, ya sabe…

Y ahora, si no le importa, será mejor que vayamos terminando. Mis amigos ya comienzan a impacientarse. También quieren su parte. Lo comprende ¿verdad?

No sabe cuanto lo lamento.

Yo no tengo culpa de ser vampiro. Nací así.

Y tengo que alimentarme.



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Missing
¿Donde estará, cachis? ¿Dónde se habrá metido?

- Hola ¿Qué estás haciendo?

Pero ¿dónde, dónde estará escondida?

- Hey, que he dicho hola.

Ah, hola... ¿Estará en el ropero?

- Pero ¿Qué haces revolviendo todo?

Busco. Hummmm… ¿y en los cajones de las mesillas? Allí suele encontrarse de todo.

- ¿Y qué buscas con tanto afán? ¿Algo importante?

Sí, sí, algo muy importante. A ver… deja que piense… ¿Estará en el trastero? Me extraña porque hace días que ni paso por allí pero cualquiera sabe ¿verdad?

- Sí… supongo… Pero ¿Qué estás buscando? Quizás pueda ayudarte.

A ver… creo que ya he mirado en toda la casa. ¿Dónde puedo mirar ahora? ¿A ti qué te parece? ¿Dónde puede estar?

- Donde puede estar ¿qué? Aún no sé qué estás buscando.

¿Qué va a ser? La inspiración.

-¿La inspiración? ¿Estás buscando la inspiración en los cajones?

Sí, ¿qué pasa? En algún sitio tiene que estar.

- Ya, claro, y como todos guardamos píldoras de inspiración en las mesillas…

¿En serio? ¿Cómo no me lo habías dicho antes? ¿Y dónde se compran? ¿En la farmacia? ¿Hace falta receta médica? ¿Cuántas se toman? ¿Tienen efectos secundarios? ¿Debo consultar con mi farmacéutico?

- Para, para. Y yo que creía que sabías lo que era una ironía.

Ah, era una ironía. Lástima. A ver… ¿dónde puedo buscar ahora?

- No sé ¿Y si la llamas? Igual viene y todo.

¡Anda! ¡No había pensado en eso! A ver, voy a probar... ¡Inspiración! ¡Eeeooooo! ¿Estás ahí? ¡Holaaaaaaaaaaaa… Inspiiiiii! ¿Dónde te metes guapísima? ¡Inspiraaaaaaaaaaaaaaaaa!

- Buff… Lo dicho, hoy no estás tú para sutilezas ingeniosas. Se te nota la falta de inspiración, desde luego…

¿Eh? ¿Qué? No me distraigas, mujer. A ver si me va a responder y no me entero porque tú estás dándome palique. ¡Inspiiiiii! ¿Dónd estás preciosa? ¡Eeeeooooo! ¿No vas a responderme, guapísima! ¡Inspiraaaaaaaaa!

- No puede ser que de veras creas que te va a respon…

Piiiiiiiiii…

Un dos

los micrófonos

Olé

los micrófonos

Proba, proba

los micrófonos…

Piiiiiiiii…

Comunicamos a nuestros señores clientes que durante el mes de Agosto nuestro horario de atención será de nueve de la mañana a dos de la tarde. Lamentamos las molestias que esto pueda ocasionarles y les recordamos que en Septiembre volveremos con nuestro horario habitual.

Piiiiiii…


- ¡Increíble! ¿Has oído eso?

Sí, lo he oído y tienes razón. Es increíble. Yo pensaba que la Inspiración tendría mejor gusto musical.

- No, no, yo me refiero a que te ha contest… Bueno, nada, déjalo. ¿Y ahora qué?

Pues nada, tendré que esperar hasta mañana a ver si tengo suerte. Es lo que tiene el mes de Agosto: no trabaja nadie, ni la Inspiración.

- Alucinante.

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El descapotable
Pedazo deportivo descapotable esperando que el semáforo cambie a verde.

Lo que aparenta ser un “Chico Imponente” al volante (dada la distancia y la miopía de la observadora no puede está segura de este detalle).

Imagen de anuncio, llena de glamour.

La observadora pasa a su lado y contempla atónita…

… Al supuesto “Chico Imponente”, cortaúñas en ristre, haciéndose la manicura… bueno, vale, cortándose las uñas… menos mal que, al menos, no son las de los pies.

La observadora continúa su camino.

El deportivo adelanta a la observadora.

Bueno, así está algo mejor.

El supuesto “Chico Imponente” parece haber recuperado su glamour y sex appeal…

¿O no?

¿Qué hace ahora?

¡Oh, no!

No me dirás que…

Sí, sí te diré.

¿Se está lavando los dientes?

¡Pues sí, señoras y señores!

El supuesto “Chico Imponente” se está lavando los dientes en medio del tráfico ciudadano.

Joer con el chico del deportivo.

De un plumazo se me cargó el mito del tío bueno y el descapotable.

Ahora, cada vez que vea un automóvil de esos en lugar de imaginarme a una especie de James Bond, con smoking y Martini incluido, lo que me vendrá a la mente será la imagen de un aseo ambulante….

Hay que joerse con la falta de glamour de algunos…



 
La mala educación
- ¿Qué estás haciendo?

- ¿No lo ves? Pinto unos carteles.

- ¿Vas a vender algo?

- No, voy a prohibir la entrada en mi casa, en mi vida y en mi mente a ciertos individuos que pululan por el mundo.

- ¿Y eso se puede hacer?

- En realidad no sé si se puede pero por intentarlo…

- No, claro, por intentarlo no se pierde nada. Y dime, ¿a qué individuos pretendes prohibir el paso?

- Puesss… (¿Me ayudas con ese bote de pintura? Gracias). Pues, verás a dos tipos de personas que me resultan insoportables.

- ¿A saber?

- A saber: las que se obstinan y regodean en su ignorancia y… (¿Me pasas ese martillo?)

- ¿Este? Toma… ¿Y quienes son los otros?

- Los otros son los mal educados. Aunque, en el fondo, creo que son los mismos y si no lo son, se entremezclan estupendamente…

- Pero ¿tan mal te caen?

- Pufff… ni te lo imaginas. No los aguanto. A mí me da igual como vista cada uno, me importa un bledo el estatus social que tenga y todas esas zarandajas superficiales pero esas dos cosas - la ignorancia contumaz y la mala educación – no puedo soportarlas.

- ¿Y cómo sabrás quién es uno de tus “insoportables” y así impedirles la entrada?

- Hummmm… realmente no es muy complicado. Me he percatado de que estos descorteses adoquines tienen un par de pecularidades fácilmente reconocibles.

- ¿Y cuáles son?

- Pues verás, una de dichas características es su falta de curiosidad y su creencia en que todo lo que sea aprender es de lo más aburrido. Proponles una visita a lugares de interés artístico y seguro que te dirán algo como… “Pero… eso se verá rápidito ¿no? Porque, amos, no tiene que ser aburrío ni ná… totá pa ver cuatro piedras viejas… Luego nos vamos al (aquí va el Aqualoquesea de turno o la terracita pa tomar cañas o cosa parecida…)”.

- Ya veo ¿algún otro rasgo que sirva para distinguirlos?

- Sí, por supuesto. Otro que no falla: No saben leer.

- ¿Cómo que no saben leer? Pero ¿quedan analfabetos en este país?

- Quedan, quedan. Digo yo que quedan porque sino, no se entiende que si en un cartel piden al usuario de una piscina ducharse antes de entrar en ella, estos individuos ignoren ostensiblemente tal petición o que si en Terra Natura, por ejemplo, te piden que no golpees los cristales para no poner nerviosos a los animales estos individuos no hagan ni el más mínimo caso (lo cual demuestra a la vez su ignorancia y su falta de educación y respeto…).

- ¿Alguna otra característica que deba saber?

- Bueno, otro indicativo es que son sordos.

- ¿Sordos? ¿Todos?

- Absolutamente todos. ¿O no te has fijado que tienen la costumbre de hablar a gritos? Y que son el tipo de gente que pone la música o la tele a todo volumen a las doce de la noche. O los mismos que recortan los tubos de escape de las motos. Está claro: son sordos, como tapias. No le encuentro otra explicación.

- Vaya, pues tienes razón. ¿Alguna característica más?

- No sé. Muchas. Hummmmm… Por ejemplo es fácil descubrir por donde han pasado.

- ¿Y eso por qué?

- Porque cualquier lugar por donde pasen, por bello que sea, quedará sucio, roto, estropeado… Digamos que este tipo de gente si fuera al Taj Mahal acabarían llenándolo de pintadas, papeles, latas de refresco, etc…

- Mujer ¿tú crees?

- Estoy segura. Hay gente que no sabe apreciar ni disfrutar la belleza se manifieste ésta como se manifieste.

- Pues qué triste.

- Pues sí. ¿Me ayudas a recoger las pinturas?

- Por supuesto. Y luego me invitas a un café…



 
Los siete pecados capitales
Esto (aunque no lo parezca) es un meme. Me lo ha pasado Patri y yo lo he hecho pero... bueno... a mí manera. No puedo evitarlo.

Las reglas son:
1ª Debes de pegar estas reglas en tu blog.
2ª Invita a hacer el meme a quien creas pertinente, sin exceder el número 7, por qué, por cuestiones del autor
3ª Deja un comentario a esa persona a la que estás invitando en su entrada más reciente
4ª El relato de los pecados será acorde al susodicho
5ª No hay más reglas.

Yo no se lo voy a pasar a nadie. Si a alguien le apetece, que lo haga. A mí me parece interesante :). Bueno, pues vamos allá, lamento si es un poco largo.


Lo que esta noche voy a contar ocurrió hace mucho, mucho tiempo, cuando el mundo era joven, tan joven que yo aún no había nacido, ni mi abuelo, ni el abuelo del abuelo de mi abuelo, ni el abuelo del abuelo del abuelo de mi abuelo... En fin, tan joven que los hombres aún manteníamos buenas relaciones con las fieras de la selva (o eso cuentan los ancianos: quien quiera creerlo, que lo crea).

Tan joven que hasta la Madre Tierra era joven y aún estaba creando nueva vida. Habían nacido ya de lo más profundo de sus entrañas los ríos, los árboles, los animales, los espíritus de todos los tótems y los seres humanos.

Ya creía la Madre que nada nuevo quedaba por crear o nacer cuando, para su sorpresa, de su vientre surgieron siete hijos más.

Siete hermanos de un mismo parto pero todos diferentes. Y eran éstos:

Ira: Grande como un oso. Voz como el trueno. Ojos centelleantes. Exaltado, iracundo, vengativo. Cualquier cosa le enfurecía. Y cuando se enfurecía gritaba, golpeaba, castigaba, arrasaba, destruía. Era feroz y casi imparable. Siempre presto a la pelea. Un enemigo implacable y temible.

Lujuria: Bello de cara y de cuerpo. Ardiente, apasionado. Siempre arrebatado por el deseo carnal. En busca continua de orgías y bacanales. Siempre en pos de seres (bellos o feos, jóvenes o viejos, masculinos o femeninos…) con quienes compartir lecho. Su apetito carnal nunca se saciaba.

Gula: Mucha grasa y poco músculo. Mucha panza y poco seso. Tan insaciable como Lujuria aunque no de los mismos placeres. Comer era toda su ambición. Comer y beber sin parar, sin medida y sin control. Carnes, aves, pescados, verduras, frutas, pasteles, vinos, cervezas… todo lo susceptible de ser comido, tragado, engullido, zampado y devorado pasaba por sus manos y su hambrienta boca.

Envidia: Tan delgado e hiriente como una fusta. De mirada esquiva y aviesa. Sonrisa atravesada. Siempre entristecido ante cualquier alegría ajena. Siempre enemistado con todo aquel que él creyera que poseía cosas que, según consideraba, le pertenecían a él por razón de sus méritos superiores a los de cualquiera.

Avaricia: Tan delgado como su hermano Envidia. Casi afilado. Largas manos como garras de buitre, siempre dispuestas a atrapar, apresar, agarrar y ocultar. No comía por no gastar. Vestía harapos por no comprar ropa. Sediento de riquezas que era incapaz de disfrutar.

Soberbia: Todo elegancia y altivez. Presumido. Orgulloso. Nadie tan inteligente. Nadie tan capaz. Nadie tan apuesto, poderoso, hermoso, maravilloso. Nadie tan amable, elegante, trabajador. En fin, nadie podía amarle tanto como se amaba él. Y nadie podía ser mejor ni tan siquiera igual que él porque Soberbia, sin duda (según él) era lo mejor de lo mejor, la créme de la créme.

Pereza: Ni grande ni pequeño. Ni feo ni guapo. Ni gordo ni flaco. Pereza era indefinible. Quizás porque pasaba tanto tiempo en posición horizontal que era complicado conocer su altura y constitución exacta. Rodeado siempre de sirvientes que hacían todo lo que él no quería hacer. Mover la mano para llevarse un cuenco a los labios suponía para él tal esfuerzo que era capaz de morir de sed antes que hacerlo. De no haber tenido quien le alimentara habría muerto de hambre. Y de no haber tenido quien lo bañara su olor habría espantado a los mismos cerdos.

Estos eran los siete hijos que la Madre Tierra había tenido por último. Y estos eran los siete hijos que le producían los mayores quebraderos de cabeza.

Inútiles unos, pendencieros otros, un incordio todos.

Tanto llegaron a enfadarla con sus peleas y devaneos que un día decidió enviarlos a vivir entre los hombres, creyendo que sería el fin de sus problemas. Pero se equivocó. Y es que, una vez allí, los siete hermanos se dieron cuenta de que era muy sencillo encontrar seguidores entre los mortales y a ello dedicaron sus esfuerzos (En fin, quizás Pereza no se esforzara tanto como sus hermanos… puede que, en realidad, no dedicara ningún esfuerzo pero… bueno, el caso es que pretendía lo mismo que el resto…).

La paz que existía en el mundo desapareció por completo y la Madre Tierra comenzó a recibir las quejas de sus otros hijos.

Un día su hermana, la Madre Luna, viéndola tan abatida le preguntó qué le ocurría. Madre Tierra le contó todas las penas que sus siete hijos más jóvenes le provocaban y los líos que en el mundo estaban formando.

Madre Luna meditó un instante. Dudó otro instante. Y, por fin, le dijo:

- Hermana, tengo siete hijas jóvenes y hermosas. Siete hijas buenas y dulces. Siete hijas que son la alegría de mis días y el opuesto de tus hijos. Te propongo que desposemos a tus siete hijos con mis siete hijas. Quizás el matrimonio con ellas logre que se equilibren las cosas en el mundo de los hombres.

Tras pensarlo un poco (en realidad casi ni lo pensó, tan desesperada estaba) la Madre Tierra se mostró conforme con lo propuesto por su hermana. Y así decidieron que:

La joven y dulce Paciencia se desposara con Ira, por ver si la calma de una apaciguaba el mal carácter del otro…

La pudorosa y remilgada Castidad le fue concedida en matrimonio al lascivo Lujuria: por averiguar si el recato de la joven disminuiría la impudicia del mancebo (… esto deja claro que ni siquiera las grandes diosas son capaces de entender la mente masculina…).

La delgada y frugal Templanza se casaría con el glotón Gula; pensaron las hermanas que, quizás, la doncella lograría ponerle a dieta, disminuir su enorme tripa y controlar su voraz apetito.

La tímida Caridad fue prometida a Envidia, pues consideraron que era posible que su solidaridad y amor al prójimo tuviera alguna influencia sobre el joven.

La alegre y regordeta Generosidad sería desposada con el afilado y malhumorado Avaricia. Quizás, pensaron las hermanas, el desinterés y desprendimiento de la doncella hicieran mella en la ruindad y tacañería del mozo.

La modesta y pequeña Humildad pasaría a ser la esposa del “sin par” Soberbia, por ver si la sencillez y el recato de la una podrían tener alguna influencia en la altanería del otro.

Y, por fin, la trabajadora y siempre ocupada Diligencia pasaría el resto de sus días junto al abúlico y apático Pereza. Pues pensanban que, tal vez, la laboriosa muchacha pusiera en vereda al holgazán.

A los pocos días de esta conversación, se celebraron los matrimonios. Aunque costó un poco convencer a los novios… eehmmm… bueno, más que convencidos fueron un poco obligados a casarse (Y es que una madre enfurecida, sobre todo si es la Madre Tierra puede resultar de lo más convincente y terrorífica para cualquier hijo…).

Lamentablemente estas uniones no sirvieron para mucho.

Los siete hermanos siguieron creando problemas en las almas de los hombres. La única diferencia es que ahora había en ellas continuas discusiones matrimoniales entre los hijos de la Madre Tierra y las hijas de la Madre Luna por ver quienes conseguirían dominar a la humanidad.

Y así seguimos.

Y así seguiremos.

Pues son matrimonios indisolubles y eternos.
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