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Testamento de Miércoles
Escribir es lo más divertido que se puede hacer sin ayuda
Acerca de

Para mi "husband" soy una bruja. Para mi enana "su mamá del mundo mundial". Para mi sobrino mayor "un demonio". Para otros soy "una loca". Para alguno "una tía simpática". Para la mayoría soy "la hermana de...", "la hija de...", "la mujer de...", "la tía de...", "la mamá de...". En fin, que vete a saber quién soy yo. Si te apetece intentar averiguarlo, pasa y lee.


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

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Sindicación
 
Navidad

Pues ya está aquí la dichosa Navidad esa. La Merry Christmas de todos los años, con su espíritu navideño y sus regalos y sus comilonas. La Natividad esa que nos visita toditos los años y nos deja las carteras vacías y las panzas llenas. Sí, sí, esa que todo el mundo pone a parir pero que muy pocos dejan de celebrar.

Ya hemos puesto el árbol (otro invasor del frío norte que se vino, vio y venció), con sus bolas y sus cintas y sus lucecitas. Algunos habrán puesto el portal, si tienen sitio para ello y, sino, pues un pequeño nacimiento (yo ni lo uno ni lo otro). Otros habrán colgado ya el Papá Noel ese que lleva dos o tres años poblando las ventanas de todo el país pero este año, además, se verán acompañados por algunos Reyes Magos también pillados en plena escalada.

Los niños ya han celebrados sus festivales navideños en sus respectivos colegios. En el de mi niña nos avisan con una semana de antelación de qué tienen que disfrazarse y hay que ver lo que tenemos que correr las mamás para conseguir vestir a la correspondiente progenie de pastorcillo-a o de Papá/Mamá Noel para que los tiernos infantes canten y bailen un villancico que nosotros no podremos disfrutar.

Dentro de dos días nos espera la primera gran comilona familiar. Nos pondremos hasta arriba de cosas ricas y dentro de quince días estaremos llorando porque hemos cogido entre dos y cinco kilos… bueno, va, yo creo que ya he empezado a pillarlos. Cachislamar, con lo que cuesta perderlos luego….

Ya estamos en plena vorágine consumista. Todos corriendo y comprando, comprando y corriendo. Todos cargados de bolsas grandes, pequeñas o medianas. Yo me he tirado tres mañanas de compras febriles junto al husband… pero creo que ya tengo todo listo… creo… espero… ays, no, todavía me queda algo…aaargh… hay que volver a la carga…

En fin, imagino que ya todos tendrán su cestita de la empresa (los que tengan empresas generosas que hacen esas cosas) y la paga extra (los que tengan empresas que pagan a tiempo de hacer las compras). Todos tendrán ya listos los turrones, los polvorones, el cava, el cordero (o el pavo o la pata de cerdo) y los langostinos y demás mariscos…

En fin, que ya está todo listo (o casi). Que ya estamos en pleno frenesí navideño (¿Qué? ¿Ya podemos?) . Que ya no hay manera de escaparse (Oiga, a ver si acaba de una vez y nos deja hablar) .Y que lo único que queda ya es felicitar al personal de la manera habitual o de manera original (Pero ¿se puede o no se puede? Ya le vale…). Con una llamada telefónica o con una tradiocional postal. Por sms, por e-mail o por medio de un post. (¿Pero se va a callar de una vez?) . En fin, creo que ya os habréis percatado de que hay ciertos individuos que quieren decir algo… mejor será que los deje.

- A ver… por favor… un poco de organización… Usted, la bruja, ya que no se quiere poner un sombrero más navideño al menos alegre la cara…

Bruja: Mira que intentar ponerme un gorro del Papá Noel ese… a mí…. Navidad, Navidad… grrr… qué Navidad. Hay que celebrar el solsticio de invierno y no esa chorrada…

- Deje de quejarse, señora… y usted, el de la alergia ¿ya tiene la caja de kleenex?

Sr. Alérgico: Zí, zeñoda, ya la tengo… Aaaaaatccchiiissss….

- Pero mire donde estornuda hombre que casi me tira el árbol… Hale, póngase en su sitio… Veamos… que paso lista… Sr. Antiguo, tenga cuidado con su bastón y las luces, por favor… Sra. Nines ¿puede usted dejar de hacer galletitas durante un ratito? Muchas gracias… A ver… quién más… El vampiro está durmiendo…. El Sr. Aquilino ya envió una grabación… Eh, tú, la del espejo, deja de mirarte durante un rato ¿vale?

Chica del Espejo: Bufff… ni ponerse guapa dejan a una… claro, como ella va echa un adefesio…

- Bueno, ya está bien. Yo creo que están todos, incluidos el gorila y Benito el de las promesas y las hadas y los príncipes y princes… oigan ¿les importa dejar de discutir? Gracias… y… y… a ver ¿Estamos todos?

Todos: Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii….

- Pues, hale…. Ya saben lo que hay que hacer…

Todos: Feliz Navidad les deseamos desde esta mente calenturienta. Esperamos que tengan buenas fiestas, que coman y beban, que canten y griten, que el gordinflas yanqui les deje muchos regalos y los tres orientales también. Que comiencen el nuevo año con ilusión y miles de deseos y que todos se cumplan. Amor para quien lo ansíe, trabajo para quien no tenga, una casa para aquel y que aquella termine su carrera; que tus hijos crezcan sanos, que tu familia se llene de sonrisas…. Y no pedimos que se acabe el hambre y las guerras y todas esas cosas porque pareceríamos misses en campaña. Estas voces, personajes y seres extraños, les deseamos desde esta mente calenturienta todo el amor y la felicidad que sean capaces de soportar para este y para todos los años.

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS Y VAMOS A POR OTRO AÑO!



Aquí abajo hay alguien más que quiere felicitar las fiestas... Desaparecerá en un par de días así que... (bueno, va, quien no llegue a tiempo me lo puede pedir luego).

P.S.: Olvidaba comunicar que estaré desaparecida hasta después del 31 porque tengo visita familiar y mucho me temo que no dispondré de tiempo ni para postear ni para visitar blogs. Así que, hale, doy vacaciones a todos :D

P.S.2: Si alguien está interesado-a en ver el vídeo de la enana que me lo diga y le pasaré el link (si hubieras pasado a tiempo no pasarían estas cosas :P)


Merry Christmas - For more funny movies, click here
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Trivialeros
Este post no dirá demasiado a mis visitantes habituales porque va dirigido a cierto grupo de personas. Personas un poco raritas pero encantadoras (ejem... ejem... :). Así que con vuestro permiso este post de hoy va dedicado a los integrantes del canal #trivial-irc.


Estamos en el año 2007 después de Cristo. Todo Internet está ocupada por adictos al Messenger y blogueros… ¿Toda? ¡No! Un pequeño rincón del ciberespacio resiste todavía a los invasores: la galaxia IRC*, donde miles de personas chatean sin web cam ni emoticones ni nada de esas cosas modernas. Y, perdido en esa galaxia, un pequeño planeta habitado por los trivialer@s.

Estos extraños seres extraterrestres se afanan en recopilar millones y millones de datos triviales, datos de esos que, si vives en el planeta Tierra, te hacen parecer muy inteligente y muy culto pero que, realmente, no sirven para casi nada. Pero si eres un habitante del planeta Trivialero la cosa cambia porque ser poseedor de una mente repleta de datos, significa que podrás lograr un mayor estatus social, un mayor respeto entre el resto de habitantes y que, además, todos los clanes lucharán por lograr que te unas a ellos.

Viven estos alienígenas, como ya queda dicho en el párrafo anterior, agrupados en clanes. Cada clan se identifica por su nombre (por regla general muy extravagante), por sus colores y por sus gritos de guerra. De manera habitual celebran campañas bélicas de lo más curiosas: los clanes luchan en concursos de preguntas y respuestas, semanalmente y por grupos, hasta que, tras un número determinado de semanas, ya se han enfrentado todos a todos. Eliminados los más débiles, los clanes más fuertes vuelven a enfrentarse hasta que uno de ellos es declarado vencedor. Y, entre todos ellos, se elige al luchador más esforzado y que más datos haya conseguido acumular.

Y así una y otra vez.

Entre tanto, el resto de habitantes del planeta, aquellos que no guerrean, pasan sus días respondiendo preguntas y más preguntas, lanzadas por un extraño ídolo al que ellos llaman Bot, durante horas y horas. Responder preguntas es algo tan consustancial a su naturaleza que no pueden evitar hacerlo y se apuntan a cualquier tipo de evento que implique dicha actividad.

Su sistema de gobierno es la democracia: todos sus comités y jefes de clanes son elegidos de esta manera y quien pretenda conseguir llegar a estos cargos de otra manera es condenado al ostracismo.

Es el trivialer@, por lo general, un ser hospitalario, amable, amistoso y, a veces, incluso educado. Cualquier recién llegado es bienvenido a condición de que se cumplan las normas básicas de educación y convivencia pacífica. Si esto es así, en pocos días, el forastero será tratado como si hubiera nacido en el planeta.

Seres competitivos y, a la vez cooperadores. Gustan del juego y la fiesta tanto como de la acumulación de conocimientos. Y son, sobre todo, buenos camaradas siempre dispuestos a ayudar a uno de los suyos… Incluso a una que lleva años alejada del planeta.

Son los trivialer@s, en fin, seres extraterrestres y estupendos dispuestos siempre a echar unas risas y una mano. Es gente de esa que luego recuerdas con una sonrisa. Es el Trivialero un planeta del que siempre te vas con muchos recuerdos agradables, y te vas porque no te queda más remedio y al que, en el fondo, siempre piensas en volver... en algún momento.

Lástima que los trivialer@s no tengan himno o bandera, ahora estaría bien que sonara el uno y ondeara la otra, así, como en las películas americanas…

A los trivialeros y trivialeras, a los que me conocen de viejas épocas, a los que son tan nuevos que no tienen ni idea de quien es esta que escribe sobre ellos. A todos aquellos con los que compartí partidas y risas y hasta alguna quedada y a los que vinieron después: Muchas gracias de una vieja (bueno, antigua… mmm… bueno… esto… vaya, no hay manera de decirlo sin parecer una ancianita, cachis…).

En fin, que muchas, muchísimas gracias de esta antigua trivialera.

Elentari_ (ex Lider - ex Diablill@)


* La mejor manera de llegar a esta “galaxia” es usar el programa MIRC
 
María quería un gato (Cuento infantil un poco tonto)
Este cuento lo escribí hace unos cuantos meses. Justo tras la triste pérdida de Pepe el Pez y fue inspirado por un comentario que Miro hizo en ese post. A mí me parecía un poco tontorrón, por eso no lo puse en el blog; sin embargo se ha convertido (para mi asombro) en el favorito de mi enana (imagino que en eso tiene mucho que ver que ella sigue queriendo un gato..) y pensé que, tal vez, podía gustar a otro tierno infante de eso que pululan por el mundo así que, bueno, ahí va...

María quería un gato.

Sus papás le compraron un pez.

¿Por qué un pez si quería un gato?

Porque sus papás no querían ni gatos ni perros en casa.

Pero María quería un gato.

Y se le ocurrió un plan.

María tenía un amigo que se llamaba Juan.

Juan tenía una tortuga marina.

A Juan no le gustaba mucho su tortuga.

María le dijo:

- Te cambio mi pez por tu tortuga.

Y Juan aceptó.

Luego fue en busca de su amigo Nico.

Nico tenía una tortuga de tierra.

A Nico no le gustaba mucho su tortuga.

María le dijo:

- Te cambio mi tortuga marina por tu tortuga de tierra.

Y Nico aceptó.

Después le tocó el turno a Lucía.

Lucía tenía un hámster.

A Lucía no le gustaba mucho su hámster.

María le dijo:

- Te cambio mi tortuga de tierra por tu hámster.

Y Lucía aceptó.

Después de Lucía, se fue a ver a Marta.

Marta tenía una ardilla.

A Marta no le gustaba mucho su ardilla.

María le dijo:

- Te cambio mi hámster por tu ardilla.

Y Marta aceptó.

Ya sólo quedaban los gemelos Lola y Lolo.

Lola y Lolo tenían… a ver si lo adivináis…

¡Eso es! Lola y Lolo tenían un gato.

Un precioso gatito blanco, pequeño como una bolita de algodón.

Y a María le encantaba ese gato.

Y Lola y Lalo tenían alergia al gato.

Así que María les propuso:

- Os cambio mi ardilla por vuestro gato.

Y ellos aceptaron encantados.

Y María, por fin, tuvo su gato.

¿Y sus papás?

Bueno, a sus papás no les quedó más remedio que quedarse con el gato… para que el cuento acabe como tienen que acabar los cuentos…

… con un final feliz.



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¡Qué gente más irritante

La amiga Pigmalión

No me digas que no conoces a ninguna “amiga” de estas. No puedo creerme que yo me las haya encontrado a todas.Seguro que sabes de quienes hablo… me refiero a ese tipo de mujer que, casi en cuanto te conoce, decide que debes ponerte en sus manos para que ella obre en ti un milagro estético. Tu amiga pigmalión se mostrará encantada de detallarte por qué vas mal maquillada o porqué deberías cambiar tu forma de vestir. Disfrutará indicándote qué tipo de zapatos debes usar, cómo combinar los bolsos, con qué perfurmarte. Qué hacer con tus cejas, pestañas, labios, dientes, piernas… Según ella tú no tienes ni idea de cómo sacarte partido, los hombres ni se fijarán en ti, nadie te tomará nunca en serio, serás siempre el patito feo, tu vida será un desierto social…. A menos que te dejes asesorar por ella y te transformes en un clon suyo.

La gente divertida

Este espécimen puedes encontralo en cualquier celebración, aunque abundan especialmente en las familiares (bodas, comuniones, bautizos, cumpleaños, etc.…). Aparece a tu lado cuando menos te lo esperas, cuando más a gusto te encuentras, sin previo aviso, salta sobre ti, perdón, quiero decir que se dirige hacia donde estás y con sonrisa de loco (o loca) extiende sus manos, dispuesto (o dispuesta) a coger las tuyas para sacarte a bailar. Le da igual que te niegues una y mil veces porque ¡Cómo no vas a querer bailar si es tan divertido!

Es el mismo tipo de gente que se empeña en que cantes con ellos a grito pelado y que insiste e insiste porque ¡Cómo no vas a querer cantar con nosotros… no se puede ser tan sosa!

Son los que te obligan a ir a un karaoke aunque a ti te resulten el sumum del aburrimiento y te niegues a hacer el ridículo cantando una de Victor Manuel, y te obligan a elegir canción y te ponen el micrófono delante de la cara con tal énfasis que no puedes por menos que preocuparte por la seguridad de tus dientes y nariz.

Son esas personas que te obligan a escuchar cincuenta chistes malos que, además, te sabes de memoria porque te los han contado cincuenta veces y que, para más inri, se empeñan en que tú también cuentes uno… Vamos, mujer, cuenta un chiste no seas aburrida… que no, que no sé contar chistes… ¡Pero qué más dá mujer, si yo tampoco sé! (cosa de la que tú puedes dar fe).

En fin, es ese tipo gente que se empeña en que tienes que divertirte, a la fuerza y cómo ellos dicen.

Los aburridos

Estos son lo opuesto a los de antes.

Son los que parecen estar siempre sumidos en el tedio y pretenden que tú los entretengas. Y les da igual cuantas veces te llamen o a qué horas, dan por supuesto que tú también te aburres y estás encantado-a de tener a alguien con quien hablar. No saben hacer nada solos y no entienden que tú no quieras acompañarlos a cualquier sitio que a ellos les apetezca.

Tú les dices, lee. Ellos responden: puff, qué aburrido.

Tú les dices: escribe. Ellos contesta: puff, qué aburrido.

Tú les aconsejas: haz un curso de algo. Ellos te miran como si estuvieras para encerrarte.

Apúntate a un gimnasio, les recomiendas. Ellos dicen: pufff, qué cansado.

Pinta, les aconsejas. No sé, te contestan. Aprendes, les dices. Pufff, no me apetece.

Da igual lo que les recomiendes para llenar su tiempo. Nada parece gustarles. Nada parece llenarles. Ellos se aburren y se seguirán aburriendo y, lo peor, te seguirán llamando porque, al parecer, incomprensiblemente, hablar contigo les entretiene mucho…

Hay más gente irritante. De algunos ya he hablado en otros posts: por ejemplo La gente escáner, o los que lo saben todo (Ineptitud) , o los incontinentes orales o los comerciales telefónicos. Pero también están, por ejemplo, los que esperan a que pase toda la compra antes de comenzar a meterla en bolsas o los que se te cuelan en el autobús o los que te ponen la tele o la música a un volumen lo suficientemente alto como para que los oigan en China… y unos cuantos más.

Leñes, si me estaré volviendo una gruñona yo :D

En fin ¿Y a ti qué clase de gente te resulta irritante?



P.S. Bueno, pues esto... que toca dar gracias otra vez. Que parece que he ganado eso de los Premios Blogs en la categoría: Literario y, claro, eso es gracias a todos los que me han votado (y los que han querido y no han podido que también sé que hay alguno). En fin, insisto en que yo ya no sé ni cómo dar las gracias. Sigue en pie mi oferta de escribir algo que os apetezca (como hice en el post anterior con Mario. Felicitar también a erMoya, ganador en la categoría de blog musical y, por supuesto, a nuestra querida, surrealista y próxima turista en New York, Zafferano ganadora en la categoría de blogs humorísticos.

Por último os recomiendo los blogs de quienes fueron mis competidores en el concurso porque creo que merecen la pena, mucho: Pandora y El vecino del 4º.



 
Los Amantes

El eco de sus pasos resonó, como cada noche, en las inmensas salas del museo. Comenzaba su ronda. Aspiró con satisfacción el olor de las pinturas y las esculturas allí encerradas, el aroma de la belleza, el perfume del arte. Adoraba su empleo de vigilante porque le permitía disfrutar de todo eso en soledad, sin visitantes molestos y ruidosos que le estorbaran en su embeleso estético.

Recorría las salas en un orden establecido desde hacía años. Como si de un ritual religioso se tratase. Deteniéndose ante sus obras preferidas. Contemplándolas con deleite. Tocaba con su dedo índice los cuadros, disfrutaba de la textura rugosa del óleo o la acuarela casi tanto como del color, la luz y las formas. Pasaba su mano sobre las esculturas, con placer, lentamente, notando el frío del mármol, de la piedra, del bronce. Deleitándose con las sensaciones táctiles que los diferentes materiales ofrecían a su piel.

Iba dirigiéndose lentamente hasta la sala donde se encontraba Ella. Su favorita. La más hermosa de todas las esculturas. Anticipar su visión era casi tan agradable y placentero como contemplarla. A veces, incluso, se hacía el remolón, retrasaba el momento de entrar en la sala, sólo por seguir disfrutando de ese momento de anhelo.

Y, tras un rato de dar vueltas por las salas aledañas, saboreando la espera, entraba en la suya… Y allí estaba Ella. Suavemente iluminada. Bella como ninguna. Le gustaba imaginar que ella le estaba esperando con el mismo anhelo acezante que él sentía. Se aproximaba con parsimonia. Se paraba ante ella y la contemplaba con dulzura. Alargaba la mano hacia el mármol y la acariciaba con suavidad. El cabello, los ojos ciegos, las níveas mejillas, los fríos labios, el esbelto cuello. Caminaba a su alrededor, tocaba sus hombros con ternura y bajaba hacia sus pétreos senos. Se entretenía en el hueco de su cintura y pasaba su palma abierta por su vientre. Y seguía, sin detenerse, por sus muslos y sus pantorrillas, hasta acabar en sus pies…. La adoraba; era su diosa. Hubiera dado cualquier cosa porque fuera una mujer de carne y hueso.

A veces, al tocarle los labios, le había parecido sentir un aliento cálido en su mano. O un jadeo incontrolado cuando rozaba sus pechos. Sensaciones que apartaba como quien aparta una mosca molesta pero que se repetían cada vez con más frecuencia.

Hasta que una noche…

… Una noche cuando tocó sus labios volvió a notar el aliento en sus dedos. Y lo rechazó como producto de su imaginación. Cuando bajó hasta su cuello, escuchó un jadeo casi imperceptible. Y lo rechazó como producto de su imaginación. Cuando llegaba a su pecho sintió como comenzaba a palpitar y, casi inmediatamente, percibió que el frío del mármol adquiría la calidez de la piel. Y eso no pudo rechazarlo como producto de su imaginación.

Ella se transformaba ante sus ojos. El mármol se volvía carne. El frío se transformó en calidez. Su hermosura se mantenía o, mejor dicho, aumentaba al pasar de escultura a humana. Sus ojos brillaban de deseo, sus labios se entreabrían con hambre de besos. Él estaba fascinado. Miraba la transformación sin quitar la mano de donde la tenía. Sin moverse, contempló todo el cambio y admiró toda su belleza sin mover ni un solo músculo. Temía que, si parpadeaba, todo desapareciera.

Ella se movió anhelante. Sin decir ni una palabra, tomó su mano y le instó a que siguiera con el viaje por su cuerpo. Para él era como recorrer un cuerpo a la vez desconocido y nuevo. Ella se entregó sin pudor. Gemía, jadeaba, se estiraba y retorcía bajo sus caricias como si el sexo formara parte de su naturaleza y lo conociera por puro instinto. Él recorrió todas sus curvas y rectas. Besó, lamió, apretó, rozó… bajó por su vientre hasta el único lugar que nunca antes había tocado. Y Ella se abrió a él sin dudar ni un segundo. Se amaron, se bebieron la piel y el alma. Se desearon y se tomaron. Se entregaron y se robaron. Se hundieron el uno en el otro. Fue una noche de intensidad, de pasión, de locura infinita, de deseo insaciable. Se amaron con avaricia y codicia. Parecían no poder poner fin a su deseo.

Ella no hablaba. Él callaba. Bocas y lenguas existían sólo para besar y lamer. Manos y brazos parecían hechos exclusivamente para acariciar y abrazar. Sus cuerpos eran templos paganos y ellos los dioses de la lujuria.

Era feliz, inmensa, intensa, enormemente feliz. Feliz como nunca lo había sido. Deseaba que aquello no tuviera fin…

A la mañana siguiente la escultura femenina había desaparecido. Nadie entendía qué había ocurrido. Las alarmas no habían saltado. Las cámaras de vigilancia no mostraban nada fuera de lo común. Intentaron localizar al guardia nocturno pero también había desaparecido. La policía no tenía ninguna pista. Los periódicos lo pusieron en primera plana. Lo llamaban el “Misterio del Siglo”. Fue una fuente inagotable de historias. Los parapsicólogos, videntes y demás, estaban encantados.

Sobre todo cuando se supo que no sólo es que hubiera desaparecido esa escultura y un vigilante. Sino que, además, en su lugar, apareció de la nada un grupo escultórico formado por un hombre y una mujer en actitud claramente amorosa.



Hay quien asegura que, muchas noches, se escuchan gemidos y jadeos procedentes de la sala de los Amantes. Hay, incluso, quien afirma que, a veces, al tocarlos se puede sentir el latir de un corazón y la calidez de una piel.

Pero eso, por supuesto, es imposible.



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De ventas telefónicas

Mala educación

Suena el teléfono.

Responde el husband y me lo pasa porque han preguntado por la Sra. de…, lo cual me indica dos cosas:

a) Quien llama es un cretino-a integral (parece mentira que aún se use semejante fórmula….)

b) Me quieren vender algo.

No falla.

Una, que es educada, da las buenas tardes e, inmediatamente, sale desde el auricular y en dirección a mi oído, una voz a reacción supersónica que casi me lanza contra la pared. La chica, sin respirar (o eso parece), me suelta un discurso que, o tiene escrito o se sabe de memoria, del que apenas logro entender: “… Hemos hecho una selección en toda España…” (Mira que España es grande y está llenita de mujeres) “… Ha sido usted una de las afortunadas…” (¿Me habrá tocao la lotería o algo así?) “…. El diseñador X Y” (No es que no quiera dar su nombre, me encantaría, pero no lo recuerdo). “… Le enviaremos a su casa, totalmente gratis, una gargantilla de no sé qué y una pulsera de no sé cuantos…” (¿Totalmente gratis? Jummm ¿Así, por to el morro? Mmmm… ¡menuda suerte tengo!) “… Se lo enviaremos por mensajería. Y usted sólo tendrá que abonar la módica cantidad de treinta y nueve euros…” Pero… bueno… ¿no era totalmente gratis En mi tierra totalmente gratis quiere decir que no pagas ni un euro… ¿Dónde se fue el totalmente gratis? A ver, recapitulemos. Me llama una señorita, me dice que me van a regalar (suertuda que es una) unas joyas de no sé qué diseñador y luego me dice que tengo que pagar casi 40 euros… O soy tonta o aquí algo no cuadra…

A todo esto, la voz del otro lado sigue soltando su discurso sin tomarse un respiro. Comienza a preocuparme. Debe estar poniéndose azul por la falta de oxígeno. Así que, preocupada por su salud, y sin esperar a una pausa que no llega, logro murmurar, entre palabra y palabra, un “No me interesa”... Pero se ve que llegué tarde. Sí, sí, muy tarde. La pobre debe haber muerto ahogada en sus propias palabras. Se ve que le faltó el oxígeno justo en el momento en que yo me negaba a recibir tan generoso regalo. O, quizás, lo que ocurrió es que fue tal la impresión de ver rechazada su generosa oferta que le dio un infarto. O, tal vez, sufrió una lipotimia, o un derrame cerebral de esos repentinos. O puede que, justo en ese instante, unos secuestradores decidieran ir a su lugar de trabajo y llevársela, los dioses sabrán donde, y ahora estará por ahí la pobre, sufriendo el síndrome de Estocolmo con un secustrador feísimo, con una macarilla de oxígeno en la cara y sus fantásticas joyas en una mano… O… o… o… pfff… no sé algo terrible debió ocurrirle a la chica porque justo en ese momento en que yo le dije que no, ni antes ni después sino en ese preciso instante, el teléfono hizo “clic” y se quedó tan mudo como Harpo Marx… o más.

Por eso creo que algo terrible debió ocurrirle a la muchacha porque una señorita comercial de estas, tan simpáticas y parlanchinas y pizpiretas y atentísimas; una de estas chicas tan encantadoras que te llaman Sra. de… no pueden ser unas maleducadas que te cuelguen sin decirte “Lamento haberla molestado”. “Disculpe las molestias”. “Siento haberle robado su tiempo”.”Quizás en otra ocasión”. “Buenas tardes”. “Hasta luego”. “Gracias por prestarme su atención”… o cualquier otra fórmula de disculpa, despedida y buena educación.

¿O sí?

¿Información?

Otra llamada.

Esta vez habla el husband.

Comercial: Buenos día, le llamamos de Editorial X para saber qué día podíamos pasar por su casa para darle la información que nos ha pedido.

Husband: ¿Qué información?

Comercial: Pues… la que usted nos solicitó.

Husband: No recuerdo haber pedido información a su editorial pero si usted me dice sobre de qué se trata quizás logre acordarme…

Comercial: La verdad es que no sé qué tipo de información era pero, vamos, tengo aquí su dirección y su teléfono así que, me paso por su casa y le informo.

Husband: Sí, sí, me informa pero ¿sobre qué?

Comercial (que ha entrado en un bucle infinito): Pues… coff… no sé. Sobre lo que usted pidió.

Husband: Pero es que le estoy diciendo que yo no recuerdo haberle pedido información.

Comercial: No se preocupe, yo paso por su casa y le informo.

Bueno, la conversación no es que fuera “exactamente” así pero, vamos, aproximadamente… el chico insistía en venir a casa a informarnos sobre algo… ¿sobre qué? Aún no lo sabemos ni lo sabremos nunca pero, eso sí, que quede claro que él nos quería informar con todo lujo de detalles sobre… pues sobre… bueno, sobre eso.

Una pregunta… o dos

¿Por qué desde hace unos años, cuando llaman para venderte algo lo hacen desde un número oculto? ¿Es que temen que luego le devolvamos la llamada en plan venganza? ¿Es que creen que, de esa manera, vamos a coger el teléfono aunque sólo sea por la curiosidad de saber quién llama? Si es así, aviso ya que conmigo no funciona: nunca descuelgo cuando veo en la pantallita del teléfono eso de “Número Secreto”.

¿No odias descolgar y que te salga una grabación intentando venderte algo? ¿Alguien ha escuchado alguna vez una de esas grabaciones completas? (Yo no).



Final

Espero que no se me ofendan los y las comerciales de venta telefónica o de otro tipo. Que ya sé que es un trabajito que se las trae… y que para ganar cuatro perras cuesta mucho, que yo “intenté” vender seguros y sé lo que cuesta (y sí, he dicho intentar porque conseguir, conseguí vender más bien poco tirando a nada). Por supuesto que no todos los comerciales son unos-as inútiles o unos-as pesados-as ni mucho menos. ¿Vale? Pues vale.

(Chica, es que, ahora, o te disculpas antes o igual se te cae el pelo porque alguien considera que intentas ofender a su colectivo)


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Espíritu navideño
“Lugar” (por llamarlo de alguna manera):“Oficina Central de Personificaciones Antropomórficas.

“Día: “ Eso no existe en este, digamos, “lugar”, pero si te sirve de algo, en la Tierra sería más o menos el 15 de Diciembre.

“Hora: “ Pues, eso, que tal cosa no existe en este “lugar” pero, vamos, si te empeñas digamos que en horario de oficinas terrestre normal (sea eso lo que sea).

- Adelante – dice una voz desde el interior del pequeño despacho (por llamarlo así). Una voz que corresponde a una señora bajita y con cara de malas pulgas que, tras un enorme escritorio, mira de arriba abajo al recién llegado. - ¿Y bien? – dice la señora bajita mientras, con un movimiento experto, hace descender sus gafas hasta la punta de la nariz para mirar por encima de los cristales (gesto que, como todo el mundo sabe, indica que a la señora le encantaría hacer una radiografía a quien osa molestarla, a la vez que deja claro al intruso-a quién tiene el mando).

- ¿Qué desea? –

El Espíritu de la Navidad, un poco nervioso, carraspea y pide ver al Jefe.

- El Jefe no puede atenderle ahora. Si tiene algún problema será mejor que me lo comunique a mí o pida cita para dentro de cinco siglos terrestres.

- ¿Cinco siglos?

- Sí, cinco siglos… década más, década menos. El Jefe es un Ser muy ocupado, como usted comprenderá, no puede perder el tiempo con cualquier Personificación Antropomórfica que tenga problemas con su trabajo. De modo que dígame cual es su problema e intentaré resolvérselo.

El Espíritu de la Navidad, suspira profundamente y, moviéndose inquieto en la silla, comienza a hablar.

- Pues verá usted, señora, yo es que estoy pensando en dimitir ¿sabe? Andaba pensando en cambiar de trabajo o tomarme un par de milenios sabáticos o algo así porque, verá usted… ejem… a mí… como se lo diría… en fin… que a mí no me gusta la Navidad.

- ¿Qué no le gusta la Navidad? Pero si usted es el Espíritu de la Navidad, desde… bueno, desde que la Navidad existe e incluso antes ¿Cómo es posible que no le guste la Navidad?

- Pues ya ve usted, señora. Es lo que tiene hacer el mismo trabajo durante tanto tiempo que uno, acaba por cansarse y caer en la monotonía y… bueno… y que anda uno ya un poco harto de las críticas de los humanos.

- Ah… acabáramos. Así que es eso nada más.

- ¿Nada más? Usted no sabe lo que tengo que aguantar cada año, señora mía. Que si odio la Navidad por aquí, que si me deprime la Navidad por allá, que si hay que ver qué época más hortera y más cursi, por acullá... Todo el mundo se queja de que hay mucho consumismo en Navidad, pero nadie deja de consumir…. Y luego me culpan a mí de su consumismo.

- Ajá, sí… ya… Yunque de platero, tres letras…

- (Tas). También protestan porque dicen que es hipócrita desearse felicidad y paz en un mundo en que anda escaso de ambas cosas pero son incapaces de intentarlo ni tan siquiera durante esos días… Y luego me culpan a mí de su hipocresía.

- Comprendo, sí… ajá… Mmmm… Ría gallega de cinco letras… mmmm…

- (Arosa). Hablan de ñoñería, depresiones, soledad, falta de caridad y no sé cuantas cosas más… y me culpan de todo a mí.

- Ya veo, ya… huhuh... Dios del amor en la mitología griega, cuatro letras…

- (Eros). Y así año tras año oyendo las mismas cosas, una y otra v… Ejem… usted disculpe… ¿está haciendo un crucigrama mientras habla conmigo?

- ¿Yo? ¿Qué dice? ¿Está usted loco? Ejem… siga, siga usted.

- Verá usted, se meten con el buenazo de Papá Noel y lo llaman gordinflas y hasta lo acusan de sospechoso de pederastia… A los Reyes Magos no les va mejor, no crea usted. Y ahora con la perra que les ha entrado con la ecología no quiera saber que lata dan: que si los árboles de Navidad no son nada ecológicos, que si tanto gasto energético con las lucecitas es fatal para el cambio climático ese, que si la de árboles que mueren para que se haga papel de regalo… Eso sin contar con la que montan las oeneges esas: que si hay que ver qué derroche de comida con el hambre que hay en el mundo, que si tanto gastar y gastar y nadie se acuerda de los pobres… y yo que sé cuantas cosas más. En fin, que a mí, sinceramente, me tienen bastante harto y como será la cosa que, como le he dicho, ya no me gusta la Navidad.

- Lo que hay que ver… al Espíritu de la Navidad, no le gusta la Navidad. En fin, la verdad es que lo lamento pero… no hay nada que hacer. Tendrá usted que seguir cumpliendo con su trabajo al menos hasta que regrese el Jefe y decida qué hacemos pero, de momento, no le queda otra que fastidiarse como el resto de Personificaciones Antropomórficas.

- Pero… pero no es justo. Lo paso muy mal y yo… yo… mi autoestima…

- Venga, venga, no es para tanto. A fin de cuentas sólo son unos días al año ¿Y qué es eso para una P. A. con miles de años de existencia? Piense que peor lo tiene, por ejemplo, Muerte, a esa sí que le dan caña los mortales, si supiera los motes que le han puesto y, sin embargo, mírela, ahí está cumpliendo con su deber, día tras día, sin días de descanso ni vacaciones. ¿Y qué me dice de Amor, por ejemplo? Otro que también tiene que aguantar lo suyo. Buf, si supiera usted la de burradas que dicen de él… ¿Y él ha tirado la toalla? No señor, ahí le tiene, desde que la humanidad existe, haciendo su trabajo, también sin tomarse un solo día de vacaciones. Y podría hablarle de Guerra o de Odio o de Paz o de Libertad … Ay, si yo le contara, tendríamos para milenios y milenios pero ahí siguen todos, al pie del cañón, cumpliendo su deber. No va a ser ustede menos que ellos ¿verdad?

- Pero es que yo… verá… mi sensibilidad… no sé…

- Nada, nada. Usted, cuando pase el follón, se me va a tomar unas vacaciones, donde usted quiera: un balneario, un spa de esos que están tan de moda. O quizás una visita al Olimpo o una juerguecita de solteros con algún amigo o… no sé, lo que usted quiera. No se preocupe por los gastos, paga la empresa. ¿De acuerdo? Ya verá como después, se encontrará mucho mejor y en unos cinco siglos, vuelve el Jefe y hablará con usted. ¿Qué le parece?

- En fin, si no queda más remedio…

Mientras hablaban la señora bajita de gafas empujaba al Espíritu de la Navidad hasta la puerta y, cuando por fin llegaron hasta ella, le dio un suave empujón que lo mandó al otro extremo de la recepción (por llamarla de algún modo), eso sí, con mucha educación.

El Espíritu de la Navidad, cabizbajo y resignado (¡qué remedio!), suspiró profundamente y se volvió a la Tierra a seguir recibiendo palos de los humanos.

En fin, menos mal que siempre le quedan los niños y ahí se refugia el pobre, para poder pasar estos días lo mejor que puede.


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El Niño (Capítulo II)
Bueno, Álex (y aquellos que me habían pedido una continuación de El Niño, aquí está el segundo capítulo (ya veremos lo que tarda el tercero). Para quienes no conozcan o no recuerden el relato, no tienen más que seguir este Link:



La furgoneta paró en medio de la nada y le hicieron bajar.

Le entregaron una cantimplora y se marcharon a toda velocidad, sin ninguna explicación, sin indicarle una dirección, sin una brújula, sin nada. Era evidente que les preocupaba bien poco lo que pudiera ocurrirle. Lo cual era lógico: él era un Invol y ellos unos maravillosos y evolucionados mutantes, la nueva y maravillosa humanidad, llena de salud, belleza y extraordinarios poderes.

El niño miró a su alrededor en busca de alguna señal que le indicara hacia donde debía dirigirse pero no vio más que desierto rocoso, algunas plantas típicas de zonas desérticas, montañas lejanas, cielo azul y un sol de justicia que amenazaba con provocarle una insolación. Cansado, asustado y confuso, el niño se sentó a la sombra de una enorme roca cercana y se dedicó a esperar sin estar muy seguro de qué esperaba realmente: tal vez a otros como él, tal vez una señal, tal vez el olvido…

***********


Colibrí fue la primera en ver al chico bajar del furgón policial y quiso ir a recogerle inmediatamente, pero su compañero, Oso, no se lo permitió; antes debían asegurarse de que los neos(así llamaban los Invol a esa nueva y reluciente humanidad) se iban realmente.

No era la primera vez que los neos utilizaban la entrega de un refugiado para intentar llevar a cabo una razia y destrozar sus precarios hogares. Por eso habían decidido ocultarse bajo tierra y, por eso, habían puesto vigilantes con una doble misión: recibir a los recién llegados y asegurarse de que los neos no encontraban su nuevo hogar.

Oso y Colibrí aún recordaban cómo era todo en los primeros tiempos de la persecución. Les dijeron que les darían un lugar donde vivir y medios para subsistir… y los habían traído al desierto. Les habían dado como casa unos barracones que daban al pueblucho el aspecto de un campo de concentración. Les habían construido, también, un par de invernaderos de los que se suponía que debían conseguir el alimento. Y, por último, les habían abierto un agujero (que ellos llamaban pozo) para obtener agua subterránea (de la que, afortunadamente, no carecían).

Y se suponía que así debían vivir y sobrevivir todos ellos.

Al poco de vivir allí, cuando aún estaban adaptándose y saliendo del shock causado por el brusco cambio de vida que habían sufrido, comenzaron las incursiones. Llegaban en cualquier momento del día y de la noche, en grupos grandes y pequeños. Arrasaban con todo cuanto encontraban a su paso. Se divertían amedrentando y apaleando a quien encontraran en su camino. Los despojaban una y otra vez de sus escasas pertenencias.

Mientras los Invol contaron con apoyos y simpatías entre la sociedad, las autoridades militares y policiales fingieron investigar y culpaban de todo a unas supuestas “bandas de exaltados” y hasta les hacían creer que había detenciones. Pero, en cuanto las manipulaciones del Estado Perfecto comenzaron a dar sus frutos y los Invol comenzaron a perder simpatías y a ganarse enemigos, a nadie le importó lo que les ocurría y fueron abandonados a su suerte y a los vándalos.

No les quedó más remedio que aceptar que estaban solos. Nadie iba a mover ya un dedo para ayudarles, ni tan siquiera sus atemorizadas familias. Y comenzaron a organizarse. Exploraron en busca de un nuevo lugar en el que asentarse y encontraron, a varios kilómetros del pueblucho que el E.P. había levantado para ellos, en las montañas, unas cuevas excavadas en la toba volcánica que eran perfectas para sus propósitos. Y allá se fueron todos. Y allá montaron su hogar. Excavaron más cuevas. Construyeron pozos. Desmontaron los invernaderos de su antiguo campo y los trasladaron al pie de su nuevo hogar. Echaron abajo los barracones y transportaron a las cuevas todo el material que pudieran aprovechar.

En su nuevo hogar nadie les molestaba. Los grupos de violentos no se atrevieron a internarse en el desierto en su busca. Los Neos se mostraron indiferentes ante su traslado (a fin de cuentas, sólo querían perderlos de vista) y se acostumbraron a dejar a los que atrapaban, en el mismo lugar en el que antes se encontraba la entrada al campo sabiendo que alguno de los suyos vendría a buscarlo y sin importarles realmente demasiado si lo hacían o no. De vez en cuando, aún intentaban localizarlos pero eso, afortunadamente, ocurría cada vez con menos frecuencia así que, en general, podía decirse que los Invol llevaban una vida bastante apacible.

Oso pensaba en todo esto mientras se dirigía a recoger y dar la bienvenida al nuevo habitante de la colonia (así la llamaban ellos).

El pequeño sólo levantó la mirada cuando las sombras del hombre y Colibrí cayeron sobre sus pies. Miró fijamente a ambos y les devolvió la sonrisa. Se presentaron brevemente. Oso, comprobando que la cantimplora del muchacho estaba vacía, le ofreció agua. Colibrí sacó algo de comida de su mochila y se la dio al muchacho que comió con ganas. En cuanto hubo acabado, se pusieron en marcha.

Mientras se dirigían hacia las montañas, el niño preguntó a los dos adultos el por qué de sus nombres. Oso le explicó que, cuando los Neos te atrapan te quitan todo, absolutamente todo: familia, hogar, trabajo, dinero… y hasta la identidad. Todos sus datos son borrados de los registros del E.P.

- Para la sociedad de allá fuera es como si no existiéramos. – Contó Oso. – Así que decidimos adoptar nuevos nombres. No es que a los Neos les importe como nos llamemos; no lo hicimos por eso. Lo hicimos como una forma de diferenciarnos. Fue nuestra manera de decirles y, sobre todo, decirnos a nosotros mismos, que ya no formábamos parte de ese mundo. Que ellos nos habían rechazado pero que nosotros también los rechazábamos.

- ¿Y por qué tenéis nombres de animales? – preguntó el niño.

- Por ningún motivo en especial. – le respondió Colibrí -. A algunos nuestros compañeros ya nos llamaban así y así nos quedamos. A otros les hizo gracia y decidieron adoptar nombres de este tipo. – La mujer se encogió de hombros y sonrió. – No hay más motivo que ese.

- ¿Y yo puedo llamarme como quiera?

- Por supuesto. – dijo Colibrí.

- ¿Podría llamarme Lobo?

- ¿Por qué no? – Le dijo Oso revolviéndole el pelo. – A partir de este momento tu nombre será Lobo.

El pequeño Lobo se sintió, por primera vez en muchos días, ilusionado y con ganas de sonreír. Por primera vez en varios días, sintió que pertenecía a algún lugar. A un lugar que aún no conocía pero en el que había otros Invol.

Gente como él.

Su nueva familia.

Su nuevo hogar.

Por vez primera en mucho tiempo el niño se permitió creer que era posible un futuro.





 
Cosas de Niños (No sé qué número hace este... he perdido la cuenta)

Ya tenemos la Navidad ahí, ya están las luces, los arbolitos, los villancicos, los turrones, los polvorones… y los anuncios de juguetes.

Y con los anuncios de juguetes, comienza la cantinela de mi niña.

Ayla viendo con cara de arrobamiento los anuncios de juguetes: ¡Quiero eso! ¡Quiero eso! ¡Quiero eso! ¡Quiero eso!
Y así anuncio tras anuncio.

Papá de Ayla mareado por la cantinela:
Pero, a ver ¿Qué es lo que no quieres?

Ayla: Pues lo que no digo.

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Lista de los múltiples y diversos bichos que mi enana y yo nos encontramos de camino al cole o a cualquier otro lugar al que vayamos (estos personajes han sido invención conjunta de madre e hija):

- La Sardina Marina: Pesada bromista, tiende a esconderse tras árboles y arbustos para dar sustos. Otra costumbre suya es aparecer repentinamente a la espalda de alguien y morder el culo (cosa que a mi enana le hace una gracia tremenda). Ha sido amenazada en múltiples ocasiones con la sartén pero parece que esto no le afecta en absoluto y sigue en sus treces.

- La Mariposa Pocha: Hermosa Mariposa con una salud más bien frágil. El Hada Ayla la ha curado como unas cien mil veces (y pico) pero es un trabajo inútil porque, en cuanto se le cura de una enfermedad, enseguida pilla otra (comienzo a sospechar que esta mariposa es un poco hipocondríaca).

- El Pájaro Raro: Yo más que raro diría que es pelín agresivo. Su misión principal es comerse y devolver alternativamente al

- Gusano Mariano (también llamado Gusanito Marianito): Un pobre gusano que ha sido comido y devuelto unas cuantas docenas de veces por el antedicho pájaro.

- Gusanita Marianita: Novia del ya nombrado Gusano Mariano.

- La Mariquita Rita: Hmmmm…. Pues no tengo nada que decir sobre este bicho. No molesta mucho, la verdad.

- La Rana Mariana Cantamañanas: Mucho nombre para tan poco protagonismo. Esta tiene como misión principal librarnos de…

- La Mosca Pesada: La pobre no es especial ni en el nombre.

- El Caracol Lento: Pues…. tampoco hace nada muy especial.

- El señor con un pijama de Tigre: Este pobre individuo sólo existe para que la niña diga ¡he visto un tigre, he visto un tigre! Y luego descubra que no es más que el arriba mencionado (por muchas veces que esto ocurra a ella le sigue haciendo gracia).

- El señor con melena de León: Lo mismo que el anterior pero, en esta ocasión, obviamente, se le confunde con el rey de la selva.

- El pato flotador: Ídem que los dos anteriores.

Y creo que no me olvido ninguno…

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… Muy bonito esto de los personajes de fantasía… excepto cuando la niña se pone en plan “Los Otros” o “El sexto sentido” y comienza a contar que ve a otras personas (niños y niñas, chicos y chicas, hombres y mujeres…) ahí, paseándose entre nosotros como si ná. Eso sí, nosotros no los vemos pero ellos tampoco nos ven a nosotros… ¡Qué bien! Tengo okupas invisibles en medio del pasillo… Menos mal que no creo en según qué cosas… Eeeer… menos mal que no creo “mucho” en según qué cosas… Hummm… bueno, si alguien tiene habitaciones libres que avise y tal…

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En fin, que ya lo dice la enana:

“Es fantástico ser niño o ser niña porque puedes jugar con tus juguetes y los Reyes Magos te traen regalos”.

Dentro de unos años se dará cuenta de que ser niño es fantástico por otro millón de motivos.




P.S. Durante este año muchos de quienes han pasado por aquí han decidido concederme diferentes premios: desde el Thinking Blogger, al Imaginatio, pasando por el Premio Solidario y no sé si me dejo alguno más, hasta un total de siete (si no me equivoco). Hace unos días Ishtarb me ha concedido también el Premio a la Calidez (muchísimas gracias, niña), sí, Miro, otro :P. Llevo tiempo pensando en alguna forma de agradecer todos esos premios y los votos que me habeis dado para los Premios Blog (de los cuales no se sabe nada de nada...) o para el concurso de Atrápalo. Y también una forma de agradecer que sigais viniendo a visitarme, a leerme y, algunos a comentarme. Y por muchas vueltas que le doy lo único que se me ocurre que puedo hacer para dar las gracias es escribir y escribir lo que os apetezca.

Quiero decir que pidais por esa boquita (o por esos deditos) lo que os apetezca: un cuento infantil o de ciencia ficción o humorístico o lo que os dé la gana, sobre lo que os dé la gana.

Es mi forma de daros las gracias. La única que se me ocurre. Así que, si os apetece, ánimo y a pedir, que yo intentaré hacerlo lo mejor que pueda (ya, Álex, ya sé lo que tú quieres: la continuación de El niño y te prometo que en ello estoy :P)

En fin, pues eso, que muchísimas gracias a todos y cada uno.


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1 Año en 1 post
Vale, sí, a mí también me gustaría un viaje a N. Y. y el curso ese de la Escuela de Escritores :P Por intentarlo que no quede... Si te gusta, vota y si no, pues oye, tampoco pasa ná ;). Hale, allá va mi post:

Veamos… creo que ya he guardado todo. No me dejo fuera ni un mes ni un día ni una hora. Bueno, sí, me quedan los minutos que faltan hasta las doce pero, vaya, eso en un plis plas lo tengo listo.

¿Qué más? Ah, si, las listas-balances. Creo que las tengo preparadas. Desde luego, esto de los ordenadores facilita mucho el trabajo. No sé cómo se las apañaban mis predecesores con esto. A ver, la de muertes, nacimientos, bodas, divorcios, actos malvados, actos bondadosos, guerras, paces… Los agradecimientos de quienes dicen que me lo deben todo, las maldiciones de quienes creen que les he quitado todo. Las palabras de quienes, por diferentes motivos, aseguran que no me olvidarán nunca. Ah, sí, y por aquí andarán los que dicen que no tardarán en olvidarme.

Sí, ya tengo todo recogido. La maleta preparada. En unos pocos segundos llegará mi sustituto en el cargo.

La nota, tengo que dejarle la nota. ¿Dónde está? Ah, sí, aquí la tengo.

Será mejor que la repase:

“Estimado colega:

Ahora que llegas con la ilusión del que comienza permíteme recordarte un par de cosas que mi predecesor tuvo a bien recordarme a mí.

Una es que disfrutes de tu trabajo sin dejarte, ni amargar por las críticas, ni endiosar por los halagos.

No pretendas pasar a la historia, eso no depende de ti. Aunque los humanos querrán pensar que tú les has traído la buena o la mala suerte, recuerda que estás aquí, simplemente, para ir desgranando los 31.536.000 segundos, los 525.600 minutos, las 8.760 horas, los 365 días y los 12 meses que te corresponden y de los que Cronos te ha hecho responsable. Nada más. Lo que hagan con eso es responsabilidad humana, no tuya.

Sin nada más que añadir, se despide, afectuosamente, tu compañero y antecesor:

2007”

Muy bien. Ahora sí que está todo listo. Mi trabajo y mi tiempo se acaba.

¡Diez!

¡Nueve!

¡Ocho!

¡Siete!

¡Uuuppsss! Olvidaba ponerle lo de las 24 horas que están en el almacén y que debe añadir a Febrero.

Ya está… Ahora sí, acabemos.

¡Seis!

¡Cinco!

¡Cuatro!

¡Tres!

¡Dos!

¡Uno!

¡Adiós, amigos, hasta nunca!





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