El caserón de la nostalgia
Anda por estos mundos blogueros un Necio Hutopo (con poco de necio) quejicoso que protesta por sentirse excluido cuando entrego premios a otros. A este Don Mario Stalin va dedicado este post de nostalgia. Que se sepa, eso sí, que cualquier parecido con la realidad es pura casualidad... o no. Espero que, a falta de premio, le guste este escrito.

Hacía mucho que vivía en el caserón de la nostalgia. Con sus habitaciones en penumbra, con su jardín de eterno otoño, con sus sonidos amortiguados, era el lugar perfecto para vivir su melancolía.
Llegó, poco después de irse ella, la recordada, la amada nunca olvidada, para pocos días y allí se quedó, instalado en su aflicción. Soñándola cada día, imaginándola cada noche. Conviviendo con su fantasma añorado, con su ausencia y su sonrisa perdida.
Los días iban pasando y él seguía perdido en su ensueño. Quienes vivían fuera de su caserón le parecían más fantasmales que los espíritus que le acompañaban en su cotidianidad. La vida se escapaba sin que él se apercibiera ni le importara.
En el caserón de la nostalgia se sentía tan resguardado como un feto en el vientre materno.
Al principio, sólo visitaba las habitaciones donde ella, su ausente, habitaba. Los lugares donde podía verla sonreír, la ventana exacta por donde entró aquel rayo de sol que se posó un instante en su cabello haciéndolo brillar, la cama cálida donde su cuerpo desnudo reposaba entre sábanas revueltas. Recorrió todas esas habitaciones donde podía encontrarla una y otra vez.
Luego fue explorando más lugares de su añoranza. Las habitaciones de su infancia, con su sol ya gastado, sus libros, sus juguetes, sus risas y sus amigos del cole. Le gustaba oír resonar, a lo lejos, la tabla del cinco, el balón botando en el patio, los gritos de sus compañeros. Le gustaba volver a sentir los besos de su madre y los abrazos de su padre.

Exploró también su adolescencia. Su confusión, su irritación, su rebeldía. Sus sueños e ilusiones. Se paseó por los lugares de su primer amor y volvió a sentir la emoción del primer beso, la primera vez que saboreó un pecho, la primera vez que se entregó con plenitud.
Paseó por los lugares de su primera juventud. Sus amigos. Su primer trabajo. Sus borracheras. Sus estudios. Sus juergas.
Y, por fin, de nuevo, ella.
Ella omnipresente.
Ella casi omnisciente.
Ella casi omnipotente.
Y él continuaba viviendo su vida de nómada del recuerdo. De habitación en habitación de la memoria. Recorriendo el caserón de arriba abajo y de abajo a arriba una vez y otra vez. Rememorando su vida sentía que veía el sendero que, despacio y sin pausa, le había llevado hasta ella. Quería ver, quería entender, quería revivir. Quería vivir eternamente en el caserón de la nostalgia. Quería vivir eternamente con su melancolía. Quería el fantasma de ella como esposa.
Pero nada es eterno. Nada. Ni la nostalgia.
Un día despertó y notó con temor que el caserón de la nostalgia era menos visible. Que entraba más luz por las ventanas. Que los sonidos eran menos audibles. Que los fantasmas eran algo más transparentes de lo habitual.

El caserón se deterioraba. Se desmoronaba. Iba perdiendo realidad a favor de la realidad.
Aún así, no quiso irse. Se aferró a su nostalgia como se aferró a su amor perdido. Se esforzó para que su caserón recuperara solidez. Hablaba con su fantasma ausente repasando cada instante de su presencia junto a él. Intentaba imprimirle vida a su cabello, a sus labios, a sus brazos y a su voz.
Pero no había nada que hacer.
Su imagen se difuminaba.
Su voz se desvanecía.
Su presencia era cada vez más ausencia.
Una noche, al intentar convocar su fantasma se dio cuenta de que no podía hacerlo porque no recordaba su rostro. Su cuerpo era una sombra en su mente. Tuvo que recurrir a viejas fotos para mantener su imagen un poco más.

Hasta que, finalmente, tuvo que admitirlo: la nostalgia también se agota.
Y el caserón de la nostalgia, en ese momento, se volatilizó, sin más.
Y la luz de la realidad lo deslumbró.
La vida lo deslumbró.
Escuchó una voz que lo llamaba y, cual Lázaro del amor, se levantó y andó hacia el futuro ausente de fantasmas.

Hacía mucho que vivía en el caserón de la nostalgia. Con sus habitaciones en penumbra, con su jardín de eterno otoño, con sus sonidos amortiguados, era el lugar perfecto para vivir su melancolía.
Llegó, poco después de irse ella, la recordada, la amada nunca olvidada, para pocos días y allí se quedó, instalado en su aflicción. Soñándola cada día, imaginándola cada noche. Conviviendo con su fantasma añorado, con su ausencia y su sonrisa perdida.
Los días iban pasando y él seguía perdido en su ensueño. Quienes vivían fuera de su caserón le parecían más fantasmales que los espíritus que le acompañaban en su cotidianidad. La vida se escapaba sin que él se apercibiera ni le importara.
En el caserón de la nostalgia se sentía tan resguardado como un feto en el vientre materno.
Al principio, sólo visitaba las habitaciones donde ella, su ausente, habitaba. Los lugares donde podía verla sonreír, la ventana exacta por donde entró aquel rayo de sol que se posó un instante en su cabello haciéndolo brillar, la cama cálida donde su cuerpo desnudo reposaba entre sábanas revueltas. Recorrió todas esas habitaciones donde podía encontrarla una y otra vez.
Luego fue explorando más lugares de su añoranza. Las habitaciones de su infancia, con su sol ya gastado, sus libros, sus juguetes, sus risas y sus amigos del cole. Le gustaba oír resonar, a lo lejos, la tabla del cinco, el balón botando en el patio, los gritos de sus compañeros. Le gustaba volver a sentir los besos de su madre y los abrazos de su padre.

Exploró también su adolescencia. Su confusión, su irritación, su rebeldía. Sus sueños e ilusiones. Se paseó por los lugares de su primer amor y volvió a sentir la emoción del primer beso, la primera vez que saboreó un pecho, la primera vez que se entregó con plenitud.
Paseó por los lugares de su primera juventud. Sus amigos. Su primer trabajo. Sus borracheras. Sus estudios. Sus juergas.
Y, por fin, de nuevo, ella.
Ella omnipresente.
Ella casi omnisciente.
Ella casi omnipotente.
Y él continuaba viviendo su vida de nómada del recuerdo. De habitación en habitación de la memoria. Recorriendo el caserón de arriba abajo y de abajo a arriba una vez y otra vez. Rememorando su vida sentía que veía el sendero que, despacio y sin pausa, le había llevado hasta ella. Quería ver, quería entender, quería revivir. Quería vivir eternamente en el caserón de la nostalgia. Quería vivir eternamente con su melancolía. Quería el fantasma de ella como esposa.
Pero nada es eterno. Nada. Ni la nostalgia.
Un día despertó y notó con temor que el caserón de la nostalgia era menos visible. Que entraba más luz por las ventanas. Que los sonidos eran menos audibles. Que los fantasmas eran algo más transparentes de lo habitual.

El caserón se deterioraba. Se desmoronaba. Iba perdiendo realidad a favor de la realidad.
Aún así, no quiso irse. Se aferró a su nostalgia como se aferró a su amor perdido. Se esforzó para que su caserón recuperara solidez. Hablaba con su fantasma ausente repasando cada instante de su presencia junto a él. Intentaba imprimirle vida a su cabello, a sus labios, a sus brazos y a su voz.
Pero no había nada que hacer.
Su imagen se difuminaba.
Su voz se desvanecía.
Su presencia era cada vez más ausencia.
Una noche, al intentar convocar su fantasma se dio cuenta de que no podía hacerlo porque no recordaba su rostro. Su cuerpo era una sombra en su mente. Tuvo que recurrir a viejas fotos para mantener su imagen un poco más.

Hasta que, finalmente, tuvo que admitirlo: la nostalgia también se agota.
Y el caserón de la nostalgia, en ese momento, se volatilizó, sin más.
Y la luz de la realidad lo deslumbró.
La vida lo deslumbró.
Escuchó una voz que lo llamaba y, cual Lázaro del amor, se levantó y andó hacia el futuro ausente de fantasmas.
Comentario:
La nostalgia y la melancolía llegan cuando menos te lo esperas y no sabes hasta cuando se quedarán contigo...
Besotessssssssssssssssss
Besotessssssssssssssssss
Comentario:
Dependiendo nuestros fantasmas convertimos la nostalgia en fantasmas de colores que portan livianas sábanas ó mantas que pesan sobre nuestras livianas vidas, haciendolas espesas.
Saludºs.
Como siempre, precioso texto.
Saludºs.
Como siempre, precioso texto.
Comentario:
La nostalgia siempre parece un poco transparente, como una sábana translúcida.
Comentario:
Si alguien se merece premios eres tú. Ahora mismo voy a nominarte. Un beso.
Comentario:
Precioso.
Lo malo de la nostalgia esque tiene una capacidad de resistencia increíble.
Tarda en agotarse.
De nuevo, precioso.
Besotes.
Lo malo de la nostalgia esque tiene una capacidad de resistencia increíble.
Tarda en agotarse.
De nuevo, precioso.
Besotes.
Comentario:
Guauuuuuuuuuuuuu realmente precioso.
Comentario:
Apúntate a los Premiosblog que te voto.
Comentario:
Qué cuento más bonito! Es un gustazo, siempre, entrar aquí... Parece que hasta la muela me duele menos.
Besotes
Besotes
Comentario:
El tiempo se lleva todo lo malo... y nos trae cosas distintas, a las que tenemos que aferrarnos de nuevo.
Muy bonito!
Besotesss
Muy bonito!
Besotesss
Comentario:
¡Hola! Nos hemos topado con tu blog y creemos que tiene mucho potencial para ganar uno de los "PREMIOS BLOG" en su 1ª edición; Los "PREMIOS BLOG" han sido creados para agrandar y reforzar la blogosfera hispano hablante y para animar a blogueros como tú a que sigan escribiendo ¿participas? Tienes toda la información en la página web, apúntate y anima a tus lectores a que te ayuden a conseguir uno de los primeros " PREMIOS BLOG"
Un saludo y esperamos tu participación.
http://www.premios-blog.co.nr/
Un saludo y esperamos tu participación.
http://www.premios-blog.co.nr/
Comentario:
Que gran post, muy bonito
Supongo que a veces nos gusta recrearnos en la nostalgia, pero como dices, también se agota
Un beso
Supongo que a veces nos gusta recrearnos en la nostalgia, pero como dices, también se agota
Un beso
Comentario:
NECIO HUTOPO: Está claro que no tengo cámaras ocultas pues fallé en lo de los fantasmas que te acompañan. El resto era fácil: ¿quién no ha vivido durante un tiempo más o menos largo en su propio caserón de la nostalgia? (Ah, puedes seguir quejándote ¿para qué variar las costumbres? ;)
Comentario:
Y yo qué puedo decir ahora que me han quitado mi motivo de queja... Tampoco es que me pueda quitar el sombrero, que no sobra ninguno (pero ahora mismo me voy a buscar otra sombrerería)... Qué puedo yo decir?
GRACIAS...
P.D. 1
Sólo que te confundes, camino al futuro acompañado de mis fantasmas... Son ellos, justamente, los que me permiten seguir siendo eso, un necio Hutopo.
P.D. 2
Confiesa, dónde escondiste la cámara espia
P.D. 3
Ya te dije gracias? Vale de nuevo; GRACIAS
GRACIAS...
P.D. 1
Sólo que te confundes, camino al futuro acompañado de mis fantasmas... Son ellos, justamente, los que me permiten seguir siendo eso, un necio Hutopo.
P.D. 2
Confiesa, dónde escondiste la cámara espia
P.D. 3
Ya te dije gracias? Vale de nuevo; GRACIAS
Comentario:
¡¡He vuelto a la acción!!
Besos
Besos
Comentario:
MARGUERITE: Vaya, veci, no era mi intención tocarte la fibra sensible de esa manera... anda, va, toma unos kleenex y la botella de licor del bueno... o, mira, ya puestas, nos ponemos los tacones y las minifaldas (si localizo donde me las escondió el husband) y nos largamos por ahí de marcha a ver si te pillas un venusino o algún lunático (pensándolo bien un lunático como que te pega más :D)
TESA: Miremos el lado bueno: también arrasa con el dolor (por cierto que menudo final para la pobre Huyhuyhuy y yo que la había dejado tan feliz...)
NANI: Bueno, dejaré preparado un paquete de kleenex en una esquinita por si lo necesita Mario y también, por si acaso, la hoja de reclamaciones por si no le gusta el regalo que todo puede ser ;)
IGREIN: Muchas gracias (¿ves? Yo también digo siempre lo mismo pero ¿qué otra cosa puedo decir?)
CARMNCITTA: Vaya, si va a resultar que estoy dándole el fin de semana a todo el mundo :)
MISS SINNER: Tienes razón, esa es lo mejor: el momento en que recuerdas con ternura y sin tristeza. (Por cierto que le ha hecho a todo el mundo la pobrecita Huyhuyhuy que todo el mundo quiere acabar con ella? Que si se la zampan, que si se la lleva una bruja, que si acaba con ella un gavilán... pobre niña ;D)
PEGASO: La melancolía tiene mala prensa. Ya se sabe, en estos tiempos parece obligatorio estar siempre sonriente y alegre y la tristeza hay que ocultarla pero yo creo que igual deberíamos "disfrutar" un poquito de la melancolía (y, encima, es una palabra preciosa).
MARIAPAHN: Pero niña si te quitas todos esos sombreros no te va a dar tiempo a irte a tomar una cerveza, mira que hemos dejado unos cuantos esparcidos por estos lares virtuales :D Muchas, muchísimas gracias.
TESA: Miremos el lado bueno: también arrasa con el dolor (por cierto que menudo final para la pobre Huyhuyhuy y yo que la había dejado tan feliz...)
NANI: Bueno, dejaré preparado un paquete de kleenex en una esquinita por si lo necesita Mario y también, por si acaso, la hoja de reclamaciones por si no le gusta el regalo que todo puede ser ;)
IGREIN: Muchas gracias (¿ves? Yo también digo siempre lo mismo pero ¿qué otra cosa puedo decir?)
CARMNCITTA: Vaya, si va a resultar que estoy dándole el fin de semana a todo el mundo :)
MISS SINNER: Tienes razón, esa es lo mejor: el momento en que recuerdas con ternura y sin tristeza. (Por cierto que le ha hecho a todo el mundo la pobrecita Huyhuyhuy que todo el mundo quiere acabar con ella? Que si se la zampan, que si se la lleva una bruja, que si acaba con ella un gavilán... pobre niña ;D)
PEGASO: La melancolía tiene mala prensa. Ya se sabe, en estos tiempos parece obligatorio estar siempre sonriente y alegre y la tristeza hay que ocultarla pero yo creo que igual deberíamos "disfrutar" un poquito de la melancolía (y, encima, es una palabra preciosa).
MARIAPAHN: Pero niña si te quitas todos esos sombreros no te va a dar tiempo a irte a tomar una cerveza, mira que hemos dejado unos cuantos esparcidos por estos lares virtuales :D Muchas, muchísimas gracias.
Comentario:
Todos los sombreros que ha ido perdiendo Mario por estos lares, los he ido recogiendo y, aunque ha costado, aquí los tengo para quitármelos uno a uno. Es un placer para los sentidos leerla a usted sra.del husband y de su hija. Me he emocionado y me he perdido yo también por entre las paredes del caserón difuso...ayyyy ...me voy a beber cerveza...para olvidar..jajaja
Un beso enorme
María
Un beso enorme
María
Comentario:
Siempre he pensado que la melancolía está infravalorada y que otros sentimientos, como el amor, están un poquito... no sé... digamos que no necesitan publicidad ninguna...
BESAZOS
BESAZOS
Comentario:
Es una historia realmente bonita y optimista. Lo mejor de todo es que, aunque desaparezca la melancolía, los recuerdos siguen ahí.
Un besote.
Un besote.
Comentario:
que bonito ains, y encima que yo estoy toda sensible...
muaaks
muaaks
Comentario:
...
jop!
No sé qué decir... es precioso...
Parece que siempre digo lo mismo, pero, leches, es que siempre que lo digo es porque me ha parecido precioso...
Un besazo!
jop!
No sé qué decir... es precioso...
Parece que siempre digo lo mismo, pero, leches, es que siempre que lo digo es porque me ha parecido precioso...
Un besazo!
Comentario:
¡Por el amor de Dios, que bonito! Me temo Nanny, que esta noche mientras por estas latitudes estemos intentando dormir, tengamos pesadillas y haya que levantarse a coger clines, para limpiar las lágrimillas que nuetro Necio Hutopo derrame, que espero sean simplemente de emoción... Por hoy no digo más, ya dirá él lo que tenga que decir. A tí, si decirte que el cuento esprecioso.
Besitos muchos.
nani
Besitos muchos.
nani
Comentario:
El comentario repetido de abajo es mío.
Perdone y borre Ud, oiga.
Más muaks
Perdone y borre Ud, oiga.
Más muaks
Comentario:
Ays... el tiempo que arrasa con todo, hasta con los recuerdos. Me gusta especialmente el primer párrafo.
Muaks
Muaks
Comentario:
Ays... el tiempo que arrasa con todo, hsta los recuerdos. Me gusta especialmente el primer párrafo.
Muaks
Muaks
Comentario:
Josplis... aparezco como "invitado" ¿me vas a invitar a algo?
Espera que me pongo algo y voy..
Espera que me pongo algo y voy..
Comentario:
Snif, snif Nanny.... ¿cómo le haces esto a tu veci que lleva una semana chunga y además en pleno y nostálgico otoño?...
En fín luego te quejarás de que me alcoholice...
gloglogloglo ...hip, hip
En fín luego te quejarás de que me alcoholice...
gloglogloglo ...hip, hip
