El Hada Helada (II)
Menuda panda de impacientes. Hala, ya está terminado :P (Mario, intentaré que no se me alarguen los relatos aunque me temo que tienen vida propia y hacen lo que quieren). Pues ná, que ahí queda el final...

La joven Dralina se ofrecía voluntaria para ir a los campos de cereales del Hechicero del Verano y robar unas cuantas Espigas del Sol.
(- ¿Espigas del Sol? ¿Qué es eso?)
Pues son, ni más ni menos, que las espigas que utiliza el Hechicero del Verano para transportar el calor. Con un puñado de ellas se podría derretir en un par de días todo el hielo del Polo Norte.
(- ¡Guau! ¡Vaya!)
Sí, vaya…
Así que lo que proponía Dralina era robar una o dos de esas espigas. Llevarlas hasta el palacio del Mago del Invierno y amenazarle con usarlas contra su país si no dejaba en paz a la Bruja y su bosque.
Y así se hizo.
Dralina voló hasta los sembrados del Hechicero del Verano y robó dos o tres de sus Espigas del Sol. No fue muy difícil ya que, como he contado este Hechicero anda más preocupado en pasarlo bien que en vigilar su propio país.
Una vez tuvo las espigas, Dralina atravesó las aguas color rosa y naranja del Mar Asorda que separa los campos del Verano de las planicies del Invierno.
Cabalgó sobre los gigantescos icebergs que los dioses usan para surfear.

Recorrió las llanuras blancas de nieve y hielo donde los grandes osos polares son reyes indiscutibles.
Atravesó las cuevas de Cristal Helado donde las estalagmitas y las estalactitas son de hielo milenario, de color azul profundo allá en su fondo.
Caminó sobre glaciares formados con la nieve y el frío de millones y millones de años.
Anduvo, y patinó, y esquió, y resbaló e incluso se atrevió a nadar en el Lago Gélido.
Hasta que, por fin, llegó al colosal palacio de hielo del Mago del Invierno.
No tuvo problemas para entrar ya que, tan seguro se encontraba el Mago de que nadie se atrevería a atravesar todo su país hasta llegar a él, que jamás se ponían guardias en la entrada… ni en ningún otro lugar del palacio.
Dralina cruzó sin el menor impedimento salas y más salas heladas. Pasillos resbaladizos de hielo. Salones que parecían de puro cristal. Admiró los jardines con flores de hielo y cascadas de nieve. Caminó por lo que le parecieron kilómetros de palacio hasta llegar al Salón del Trono.

Y allí se enfrentó, por fin, al Mago del Invierno.
Éste la miró sorprendido y admirado.
Tan sorprendido y admirado que consintió en escuchar todo su discurso.
Dralina habló:
- Señor del Invierno y del Frío. Amo de la Nieve y del Hielo. Dueño de la Ventisca, las Heladas, las Cencelladas y la Escarcha. Eres grande y poderoso. Eres frío y pendenciero. Durante años has demostrado tu valor y tu poder sin fin y ahora, esta humilde y pequeña hada te pide que muestres tu inteligencia y tu altruismo dando fin a esta guerra y devolviendo a mi Señora la Bruja del Otoño la tranquilidad, su territorio y su tiempo. Te lo pido con humildad, gran señor.
- ¿Y por qué habría de hacer eso cuando, sin la menor duda, soy el claro vencedor de esta guerra?
- Por generosidad, señor.
- Eres muy divertida y muy atrevida. No pienso hacer lo que me pides así que mejor vuelve con tu Señora. Y confórmate con esa generosidad.
- Entonces, Señor, me veré obligada a abrir esta caja…
- ¿Y tengo que asustarme de una caja?
- No señor, de la caja no. De lo que en ella hay, sí.
- Y bien ¿Qué es eso que ha de aterrarme?
- Unas Espigas del Sol, Señor del Frío. Supongo que no os será difícil imaginar qué ocurriría si abriera y dejara caer estas espigas en vuestro palacio.
Al oír esto el Gran Hechicero, de un salto, se levantó de su trono pensando en acabar con la pequeña Dralina a base de magia… pero tres razones le hicieron cambiar de opinión.
(- ¿Que tres razones? )
Una, que la pequeña hada tenía su propia protección mágica y la de su Señora.
Dos, que le bastaba un pequeño gesto para dejar caer las espigas y, por tanto, acabar con su palacio y su reino en menos de un segundo.
Y tres, la admiración que le había provocado el valor y la tenacidad de Dralina.
Así que tras pensarlo unos segundos el Mago del Invierno decidió abandonar la guerra y su deseo de más terreno y tiempo. Decidió, asimismo, pedir perdón a la Bruja del Otoño e intentar hacer las paces con ella y, por último, decidió regalar a Dralina, como premio a su valor, un diamante mágico tallado en forma de copo de nieve para que pudiera ponerse en contacto con él siempre que necesitara ayuda.
Y así acabó la guerra entre la Bruja del Otoño y el Mago del Invierno.

(- ¿Ya está?)
Sí, ya está.
(- Pero aún no me has dicho porque llaman a Dralina el Hada Helada.)
Ah, sí, es cierto.
Pues, verás, la llaman así porque desde su viaje a las tierras del Invierno la pobrecita hada siempre tiene frío. Es como si se le hubiera metido dentro y no hay manera de que entre en calor. Así que en el Bosque del Otoño los pequeños duendes cantan:
La hermosa Hada Helada,
siempre tiene frío
y siempre va abrigada.
Mas si quieres que en calor entre
haz el bien y sé un poco valiente.
(- ¿Y eso que quiere decir?)
Pues está muy claro: que cuando un niño o niña hace algo especialmente bueno o valeroso Dralina, el Hada Helada, durante unas pocas horas, vuelve a sentir el calor dentro de su cuerpo.
Así que, ya sabes. Ayuda a Dralina: sé bueno de vez en cuando.
Ella te lo agradecerá.

La joven Dralina se ofrecía voluntaria para ir a los campos de cereales del Hechicero del Verano y robar unas cuantas Espigas del Sol.
(- ¿Espigas del Sol? ¿Qué es eso?)
Pues son, ni más ni menos, que las espigas que utiliza el Hechicero del Verano para transportar el calor. Con un puñado de ellas se podría derretir en un par de días todo el hielo del Polo Norte.
(- ¡Guau! ¡Vaya!)
Sí, vaya…
Así que lo que proponía Dralina era robar una o dos de esas espigas. Llevarlas hasta el palacio del Mago del Invierno y amenazarle con usarlas contra su país si no dejaba en paz a la Bruja y su bosque.
Y así se hizo.
Dralina voló hasta los sembrados del Hechicero del Verano y robó dos o tres de sus Espigas del Sol. No fue muy difícil ya que, como he contado este Hechicero anda más preocupado en pasarlo bien que en vigilar su propio país.
Una vez tuvo las espigas, Dralina atravesó las aguas color rosa y naranja del Mar Asorda que separa los campos del Verano de las planicies del Invierno.
Cabalgó sobre los gigantescos icebergs que los dioses usan para surfear.

Recorrió las llanuras blancas de nieve y hielo donde los grandes osos polares son reyes indiscutibles.
Atravesó las cuevas de Cristal Helado donde las estalagmitas y las estalactitas son de hielo milenario, de color azul profundo allá en su fondo.
Caminó sobre glaciares formados con la nieve y el frío de millones y millones de años.
Anduvo, y patinó, y esquió, y resbaló e incluso se atrevió a nadar en el Lago Gélido.
Hasta que, por fin, llegó al colosal palacio de hielo del Mago del Invierno.
No tuvo problemas para entrar ya que, tan seguro se encontraba el Mago de que nadie se atrevería a atravesar todo su país hasta llegar a él, que jamás se ponían guardias en la entrada… ni en ningún otro lugar del palacio.
Dralina cruzó sin el menor impedimento salas y más salas heladas. Pasillos resbaladizos de hielo. Salones que parecían de puro cristal. Admiró los jardines con flores de hielo y cascadas de nieve. Caminó por lo que le parecieron kilómetros de palacio hasta llegar al Salón del Trono.

Y allí se enfrentó, por fin, al Mago del Invierno.
Éste la miró sorprendido y admirado.
Tan sorprendido y admirado que consintió en escuchar todo su discurso.
Dralina habló:
- Señor del Invierno y del Frío. Amo de la Nieve y del Hielo. Dueño de la Ventisca, las Heladas, las Cencelladas y la Escarcha. Eres grande y poderoso. Eres frío y pendenciero. Durante años has demostrado tu valor y tu poder sin fin y ahora, esta humilde y pequeña hada te pide que muestres tu inteligencia y tu altruismo dando fin a esta guerra y devolviendo a mi Señora la Bruja del Otoño la tranquilidad, su territorio y su tiempo. Te lo pido con humildad, gran señor.
- ¿Y por qué habría de hacer eso cuando, sin la menor duda, soy el claro vencedor de esta guerra?
- Por generosidad, señor.
- Eres muy divertida y muy atrevida. No pienso hacer lo que me pides así que mejor vuelve con tu Señora. Y confórmate con esa generosidad.
- Entonces, Señor, me veré obligada a abrir esta caja…
- ¿Y tengo que asustarme de una caja?
- No señor, de la caja no. De lo que en ella hay, sí.
- Y bien ¿Qué es eso que ha de aterrarme?
- Unas Espigas del Sol, Señor del Frío. Supongo que no os será difícil imaginar qué ocurriría si abriera y dejara caer estas espigas en vuestro palacio.
Al oír esto el Gran Hechicero, de un salto, se levantó de su trono pensando en acabar con la pequeña Dralina a base de magia… pero tres razones le hicieron cambiar de opinión.
(- ¿Que tres razones? )
Una, que la pequeña hada tenía su propia protección mágica y la de su Señora.
Dos, que le bastaba un pequeño gesto para dejar caer las espigas y, por tanto, acabar con su palacio y su reino en menos de un segundo.
Y tres, la admiración que le había provocado el valor y la tenacidad de Dralina.
Así que tras pensarlo unos segundos el Mago del Invierno decidió abandonar la guerra y su deseo de más terreno y tiempo. Decidió, asimismo, pedir perdón a la Bruja del Otoño e intentar hacer las paces con ella y, por último, decidió regalar a Dralina, como premio a su valor, un diamante mágico tallado en forma de copo de nieve para que pudiera ponerse en contacto con él siempre que necesitara ayuda.
Y así acabó la guerra entre la Bruja del Otoño y el Mago del Invierno.

(- ¿Ya está?)
Sí, ya está.
(- Pero aún no me has dicho porque llaman a Dralina el Hada Helada.)
Ah, sí, es cierto.
Pues, verás, la llaman así porque desde su viaje a las tierras del Invierno la pobrecita hada siempre tiene frío. Es como si se le hubiera metido dentro y no hay manera de que entre en calor. Así que en el Bosque del Otoño los pequeños duendes cantan:
La hermosa Hada Helada,
siempre tiene frío
y siempre va abrigada.
Mas si quieres que en calor entre
haz el bien y sé un poco valiente.
(- ¿Y eso que quiere decir?)
Pues está muy claro: que cuando un niño o niña hace algo especialmente bueno o valeroso Dralina, el Hada Helada, durante unas pocas horas, vuelve a sentir el calor dentro de su cuerpo.
Así que, ya sabes. Ayuda a Dralina: sé bueno de vez en cuando.
Ella te lo agradecerá.
Comentario:
claro además hay que portarse bien que sino los reye smagos te traen carbón.
Comentario:
jajaj ¡que buen cuento! yo creo que ya mismo te lo copia la supernani
Comentario:
Perfecto como siempre. Espero tu libro de cuentos. Deberías mandarlos a una editorial. Me parece muy bien la moraleja. Un beso.
Comentario:
Huy, como yo quiero que entre en calor la Hada Helada y soy una niña pequeña, pequeña, me voy a portar muy, pero que muuuuuyyyyyy biennnnnnnnnn.
Ah, apuúntate a lo que te dice Mariapapn, lo pasaríamos de escándalo.
Besitos
nani
Ah, apuúntate a lo que te dice Mariapapn, lo pasaríamos de escándalo.
Besitos
nani
Comentario:
Bueno, bueno, jajaja. Mira, enganchao me tienes desde hace tiempo, pero tú ya lo sabes.
Comentario:
Ser bueno, ser malo; no me gustan estas dicotomías.
¿Cuando un niño es bueno? ¿Cuando es malo?
Cuando un niño no responde según nuestros parámetros es malo y ¿quien dice que nuestros límites, nuestros deseos son los adecuados?
Lo siento Nanny, tu cuento quizás no quería ser muy ambicioso pero al proponer ser bueno, se me han disparado las alarmas.
¿Cuando un niño es bueno? ¿Cuando es malo?
Cuando un niño no responde según nuestros parámetros es malo y ¿quien dice que nuestros límites, nuestros deseos son los adecuados?
Lo siento Nanny, tu cuento quizás no quería ser muy ambicioso pero al proponer ser bueno, se me han disparado las alarmas.
Comentario:
Qué bueno qué bueno! Verás tú el chantaje emocional que les voy a hacer a mis niños a cuenta del hada Helada...
Preciosísimo cuento, pero de dónde sacas tantas ideas!!!
Besotes
Preciosísimo cuento, pero de dónde sacas tantas ideas!!!
Besotes
Comentario:
No me lo puedo creer, Nanny ... Haciendo publicidad subliminal a Al Gore y la teoría del calentamiento global.
En fin, pese a todo, estupendo el cuento. Un beso
En fin, pese a todo, estupendo el cuento. Un beso
Comentario:
Para Necio Hutopo:
http://blogs.ya.com/testamentodmiercoles/c_163.htm#comment_1
Comentario:
Bueno yo... Continuará...
... aquí mismo. Yo me quito el tan mentado sombrero.
Y ahora mis dudas... Cual es la continuación del niño que se reclama aquí? Porque no me enteré yo de que habia un cuento inconcluso por aquí? Porque nadie me contesta? Será que aún no he publicado el comentario? Es eso excusa para que no se me conteste? En verdad soy impaciente?
CONTÉSTENME
... aquí mismo. Yo me quito el tan mentado sombrero.
Y ahora mis dudas... Cual es la continuación del niño que se reclama aquí? Porque no me enteré yo de que habia un cuento inconcluso por aquí? Porque nadie me contesta? Será que aún no he publicado el comentario? Es eso excusa para que no se me conteste? En verdad soy impaciente?
CONTÉSTENME
Comentario:
Quiero la continuación de El niño ;(
Comentario:
Muy muy bonita tu historia.
Y reconozco públicamente envidiar tu imaginación ;P
Besos!
Y reconozco públicamente envidiar tu imaginación ;P
Besos!
Comentario:
:))))))))))
Redonda Nany, RE-DON-DA.
Mientras te leía pensaba en que, a veces el Brujo del verano, se venga de las otras estaciones y también salen días en que se notan sus ataques. Primavera y Otoño son más pacifistas, ¿verdad?
¡Besazos!
Redonda Nany, RE-DON-DA.
Mientras te leía pensaba en que, a veces el Brujo del verano, se venga de las otras estaciones y también salen días en que se notan sus ataques. Primavera y Otoño son más pacifistas, ¿verdad?
¡Besazos!
Comentario:
Guau! me he leído la primera y segunda parte y son geniales! :D
mmm...podrías publicar un libro con todos tus cuentos,estaria mu bien :D
un besotee!!
mmm...podrías publicar un libro con todos tus cuentos,estaria mu bien :D
un besotee!!
Comentario:
Planteate, por qué la peña se impacienta; lo mismo es que nos TIENES ENGANCHAAAAOOOOS...., y ya sabes, que los enganches son los enganches y si no hay "metadona" viene el MONO...
Eres una gran cuentista, te invito a ETNOSUR o a TITEREAL, para que disfrutes de cuentacuentos venidos de todo el mundo y de titiriteros de todas las nacionalidades ¿te apuntas?
Besitos para ti y para tu niña..., que me cae bien ...
Eres una gran cuentista, te invito a ETNOSUR o a TITEREAL, para que disfrutes de cuentacuentos venidos de todo el mundo y de titiriteros de todas las nacionalidades ¿te apuntas?
Besitos para ti y para tu niña..., que me cae bien ...
