Blogs.ya.com Quitar publicidad
Testamento de Miércoles
Escribir es lo más divertido que se puede hacer sin ayuda
Acerca de

Para mi "husband" soy una bruja. Para mi enana "su mamá del mundo mundial". Para mi sobrino mayor "un demonio". Para otros soy "una loca". Para alguno "una tía simpática". Para la mayoría soy "la hermana de...", "la hija de...", "la mujer de...", "la tía de...", "la mamá de...". En fin, que vete a saber quién soy yo. Si te apetece intentar averiguarlo, pasa y lee.


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

Apoyo al Proyecto Gran Simio

No olvides a...
Sindicación
 
Carta al Director
Este post ha sido inspirado por la ficción de Miroslav Panciutti tituladas: Receta para cocinar pastel de sueño de muertos (I, II y III ), cuya lectura recomiendo y cuya continuación estamos esperando.

Señor Director:

Muy señor mío, escribo la presente misiva en nombre de la “Asociación de Difuntos Descanse en Paz” para hacerle llegar nuestra más enérgica repulsa y nuestra más firme protesta hacia ciertos artículos que un colaborador suyo lleva publicando desde hace unos números en esta nuestra revista (permítame la utilización de este posesivo ya que, tras años de seguirla con deleite, como tal la sentimos).

Me refiero, en concreto, a la serie de artículos que llevan como título: “Receta para cocinar pastel de sueño de muertos” (I, II y III). Artículos que reconocemos serios y bien fundamentados pero que, a nuestro entender, están provocando una reacción dañina para nuestra paz y tranquilidad.

Y es que, señor mío, “gracias” a estos escritos de su colaborador los cementerios de todo el país se están convirtiendo en lugares de peregrinación masiva de ignorantes cazurros que, sin mostrar el menor respeto hacia nosotros y nuestro descanso, transforman la recogida de “sueño de los muertos” (o “necrosomnia” como prefieren llamarlo los auténticos eruditos en la muy antigua ciencia nigromántica) en un festival, una especie de verbena insoportablemente populachera. Incluso, muchos de nuestros compañeros (especialmente en las necrópolis de las grandes ciudades) deben soportar y sufrir el alboroto mercantil y el griterío infernal de vendedores ambulantes de talismanes, amuletos, pócimas, hechizos, etc.

Hasta la publicación de los antedichos artículos nuestra vida o, mejor dicho, nuestra muerte, era tranquila. Dormitábamos plácidamente en nuestras tumbas, nichos y panteones. Nadie nos molestaba ni nosotros molestábamos a nadie. Se lamentaba cierto gran poeta de “¡…qué solos se quedan los muertos!” pero lo cierto es que los muertos estamos (o estábamos) encantados y felices con nuestra pacífica soledad.

Llegaba de vez en cuando hasta el cementerio alguna pareja de enamorados en busca de tranquilo refugio para sus ardores carnales, ya fuera por morbo o por no disponer de otro lugar o, incluso, alguno-a por aquello de hacerlo en las mismísimas narices de su difunto-a (claro que, a esas alturas, al difunto-a poca nariz le quedaba y poco le importaba lo que hiciera su viuda-o). Estos más que molestar nos procuraban entretenimiento; eran una curiosidad, un motivo para meditar sobre el por qué nos preocupaba “eso” allá, cuando pertenecíamos al mundo de los vivos; la mayoría de nosotros ni tan siquiera nos percatábamos de su presencia.

Otros asiduos visitantes de cementerios eran esos chiflados de las sectas satánicas. Más molestos y ruidosos que los enamorados. Se paseaban por ahí con sus cánticos y sus pinturas, profanando tumbas y dejándolo todo hecho una pena. Algún susto le hemos dado a alguno de estos ruidosos satanitontos pero, vamos, en general, sus visitas eran lo bastante esporádicas como para no resultar molestas (el que se tiren o rompan lápidas y demás, como usted comprenderá, molesta más a los vivos que a nosotros).

También acudían, de vez en cuando, otros pobres locos dispuestos a grabar nuestras voces o a conseguir nuestras fantasmales imágenes fijas o en movimiento. Estos eran, de todos, los menos molestos y los más respetuosos. En realidad nos hacían mucha gracia sus esfuerzos… si es que nos llegábamos a dar cuenta de su presencia, claro. Y es que de tan silenciosos y cautos la mayoría de las veces ni sabíamos que estaban allí a menos que algún insomne (que también ese mal aqueja a los muertos) se apercibiera de que alguien rondaba por allí. Si este insomne resultaba ser un joven y alborotado recién llegado era probable que despertara a otro, igualmente joven y recién llegado, y se divirtieran a costa de estos crédulos esotéricos. Así, sin moverse de sus tumbas y por debajo del umbral auditivo de los vivos, emitían gritos, declamaban frases, susurraban palabras ominosas… Lo de las imágenes, sin embargo, no es cosa nuestra. Como puede usted imaginar por esta carta, nuestra envoltura sigue siendo carnal (u ósea, todo depende del tiempo que se lleve aquí que, en mi caso, le aseguro que es mucho).

Y por último quedan los recolectores de “sueño de muertos”. Más silenciosos y respetuosos que estos locos buscadores de voces e imágenes. Nunca fueron una molestia para nosotros. Ni tan siquiera fueron objeto de burlas por los más jóvenes entre los nuestros. Los dejábamos hacer pues, que se lleven esos sueños ningún mal nos hacía… Hasta ahora, claro.

Ahora, con la publicación de esos dichosos artículos, nuestra paz ha sido profanada; nuestra tranquilidad ha desaparecido y nuestro sueño se ve continúamente perturbado por esa horda infame que, llevados por una insana curiosidad, se acerca hasta los cementerios como quien se va a un mercadillo. Pisoteando nuestras tumbas, usando nuestras lápidas como mesa de pic-nic, gritando, vendiendo y comprando… y hasta haciendo botellón.

Esto se ha vuelto insoportable. Exigimos de su revista y de su iconsciente e irresponsable colaborador, una ayuda. Hagan una llamada a sus lectores. Adviértanles del peligro de seguir con su actitud. Estamos siendo muy pacientes pero imagine lo que puede ocurrir si se sigue interrumpiendo el sueño a millones de muertos.

A ustedes las falta de sueño les pone de muy mal humor… a nosotros nos enfurece.

Se lo ruego, haga algo para detener esta locura. Hasta ahora hemos podido evitar la reacción violenta de nuestros congéneres pero no sé durante cuanto tiempo más podremos lograrlo.

En manos de su revista dejamos la responsabilidad de detener esta invasión de nuestros lugares de descanso.

Sin más que añadir (de momento) se despide de usted.

Atentamente

Aquilino Fuencarral

Presidente de la Asociación de Difuntos Descanse en Paz.





Etiquetas:     
 
Comentario:
Me ha encantado esto que has escrito, es genial, como todo lo que tú escribes. ^_^

Besotessssssssssss
 
Comentario:
Si estoy leyendo esta carta ... ¿se supone que yo también estoy muerto? joe, no me fastidies, que se me han quedado muchas cosas por hacer, eh?

Snif, snif ... ¡¡yo tenía grandes planes de futuro!! yo iba a ser una estrella, se me iba a recordar como una figura importante ... snif, snif ...

Emmm ... estoooo ... y si estoy muerto ... ¿dónde estoy? yo pensaba que en el infierno se hacían barbacoas todos los días y se escuchaba Heavy metal sin parar ... pero ¡¡¡esto no es lo que yo me esperaba!!!

jajajajajajaja

A ver ... el día que nos encierren en el manicomio (que no será dentro de mucho), yo quiero que me pongan al lado tuyo, eh? jajajajaja. Que os ibamos a echar unas risas, jejejeje.

Tas loka!!! Pero cómo molas, tía!!

Besotesssssss!!!! Pasad buen fin de semana!!!

 
Comentario:
Qué carta más cojonuda. ¿Hay que morirse para escribir algo tan bueno?

Besitos
 
Comentario:
Mejor los muertos donde esten...

No se si el diablillo es buen consejero, pero de momento me hace sonreir. De todos modos, como le deciamos a un amigo (es una largisima historia) "arrepentidos los quiere Dios!!!" jajajajja

Un beso
 
Comentario:
Ay dios!!! Pero si juraría que te comenté anoche :S

Si les diera por vengarse, ¿cómo crees que lo harían? Yo creo que podrían introducirse en nuestros sueños y darnos pesadillas. Más de uno se levantaría con ojeras al día siguiente jajajaja.

Besos!!!
 
Comentario:
Sr. Aquilino Fuencarral:
Puede que le cuente un buen día, como me quedé encerrada en el cementerio junto a mi hermana y mi hija que iba en el carrito (muy pequeña la pobre para poder quejarse o protestar y menos aún acordarse de nada), y como salimos de allí, porque el encargado no se dignó en todo el día en volver por dicho recinto.
Ah Sr. Aquilino, me sumo a su asociación, si es necesario me hago socia activa y pago mi cuota, para corroborar que deseo que los difuntos descansen en paz.
¡Me ha gustado mucho esta carta!
Besitos muchos,
nani
 
Comentario:
Sr. Aquilino Fuencarral:
Puede que le cuente un buen día, como me quedé encerrada en el cementerio junto a mi hermana y mi hija que iba en el carrito (muy pequeña la pobre para poder quejarse o protestar y menos aún acordarse de nada), y como salimos de allí, porque el encargado no se dignó en todo el día en volver por dicho recinto.
Ah Sr. Aquilino, me sumo a su asociación, si es necesario me hago socia activa y pago mi cuota, para corroborar que deseo que los difuntos descansen en paz.
¡Me ha gustado mucho esta carta!
Besitos muchos,
nani
 
Comentario:
No se que amo mas tu originalidad o tu modo de contar las cosas....Me encantas y si muero antes vendre de visita con alguna historia para que la cuentes
 
Comentario:
Muy original. Yo también prefiero dejar a los muertos tranquilos. Un beso.
 
Comentario:
Nunca me lo había planteado desde el punto de vista de los difuntos, pero es muy original, como siempre.
 
Comentario:
Mis fantasmas y yo, creo que lo he dicho en otras letras, nos llevamos bien... y eso se debe, en parte, por el país en el que he vivido... me explico (y así se dará usted cuenta de la relación de esta entrada con el post que la motiva):

En este país que se llama México tenemos una relación especial con nuestros muertos; los queremos. Así, cada noche de difuntos (1º y 2 de Noviembre*) acudimos al cementerio con cohetones, música, baile y comida... vamos ahí en busca de compañía, a convivir con nuestros fantasmas a recordarlos y a recordarnos que somos también su ausencia, su recuerdo y sus sueños.

Nuestros muertos no están tranquilos y es una alegría que así sea.

* http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_de_Muertos
 
Comentario:
Señor Aquilino, armese de paciencia. Cuando algo se pone de moda, los pijos somos los primeros en querer probar nuevas sensaciones.
La semana que viene (el famoso puente) entre decidir si ir a esquiar o ir al cementerio, indudablemente me quedo con la última oferta. Es mucho más atractiva y apasionante.

Una pija
 
Comentario:
No se quejarán los muertos de mí, que no piso un cementerio ni de casualidad. Ufff, qué mal agüero que me dan.

Saludines guapa
 
Comentario:
No quisiera yo encotrarme con un espíritu insomne y enfurecido! Pero sólo he ido una vez eh? Y por curiosidad!
Si el Fuencarral supiera que ya ha salido otro artículo sobre la necrosomnia... no sé qué pasaría!

Besotes linda
 
Comentario:
jejeje que post más gracios9o, cada dia te superas más felicidades
 
Comentario:
Y también están los que, con amuletos falsos de muertos, hacen pseudo-pasteles y los sacan por la TV en programas con muchos tomates...
 
Comentario:
jajajaja pues yo me estoy imaginado que salgan todos en manifestacion..¡seria como vivir halloween todo el año! o como estar viviendo en el plato de buffy caza vampiros, los de cuarto milenio se pondrian las botas..jajajajja, tanto alboroto seria una escusa perfecta para no ir a trabajar..no lo veo tan malo, la verdad.
 
Comentario:
Señor Aquilino Fuencarral:

En mi calidad de director de la revista y destinatario de su misiva, permítame que ponga en duda la veracidad de sus quejas. Según mis noticias no ha habdo ningún aumento significativo de las actividades usuales en los cementerios desde que nuestro "colaborador" publica los "artículos" (por llamarlos de alguna manera) que usted cita. Sepa usted que la difusión de nuestra revista es corta y limitada a los profesionales del ramo y, por otra parte, sus lectores saben entender en su justo alcance el grado de veracidad de estos relatos.

Por lo anterior, tengo la sospecha fundada de que con esta epístola pretende usted transmitirme un mensaje no del todo honesto. Es más, puedo intuir quién es usted; ¿quizás una persona de talla reducidacuyo nombre empieza por W? Sepa, amigo mío, que esta misma noche es probable que frustremos definitivamente sus cobardes planes. Queda advertido.

Atentamente:

Fabián Weacock.

PS: No se atreva a dañar el cuerpo de la señorita Gabriela. Si lo hace, perderá cualquier posibilidad de participar en mis planes respecto a la necrosomnia (que seguro que son muy similares a los suyos).
 
Comentario:
Esto se arreglaría si se exigiera un carnet profesional de recolector de necrosomnia, con lo que desaparecerían los aficionados molestos.
 
Comentario:
A los muertos hay que dejarlos en paz, digan lo que digan...

Un besazooo y me ha encantado la historia.
No