La Soledad es un espacio tan vacío siempre
Y es cierto, quién visita la Soledad si no es estrictamente necesario?? Quién viaja a lugar tan lejano si no es por causas ajenas?? Quién expulsa a alguien a la Soledad???
A mis fantasmas no les gusta tampoco la Soledad, pues es un nuevo rincón q encontré donde no pueden entrar ellos. Los muros son tan poco porosos, el espacio es tan reducido, q ni ellos pueden atravesar a este cubículo q me he autoregalado.
Pero él sí puede entrar, él sí puede atravesar la dura roca, pero él no quiere. Ni siquiera un triste aliento hace q venga. Ahora todo es como era, ahora es la oscuridad la q atraviesa los muros.
Al menos Voland, al ser el ángel caído, tb tiene el poder de atravesar la fría piedra. La atraviesa y consigue llevarme a sus dominios, a enseñarme cosas bellas q yo no quería recordar, a ver q más allá de mis frías paredes existen las suyas, aunq no sean para siempre, me deja estar en ellas.
Y así fue como atravesó, me arrastró a La Caverna de las Imágenes (sé q si lees algún día esto, cruzaré los dedos para q así sea; te gustará este pequeño homenaje a Platón) y allí estuvimos. Vimos pasear “princesas” y falsos príncipes por esa Caverna, sólo viendo imágenes, sólo dejando q aquéllas vivieran por nosotros unas falsas vidas. Y ello hizo q una música fluyera en mi cabeza.
Por fin recordé q existía la música, bella, nítida. Pero sólo eso, en mi cabeza.
Pero tras la Caverna de Voland sigues saliendo al frío. Has de volver a tus fantasmas. Esta vez se han vuelto más desidiosos, si se me permite la palabra. Nada les afecta, nada les incumbe y sólo se dejan vagar a mi lado, sin perder rastro de cada uno de los pasos q doy. Y ahora, con su desidia, han conseguido q mi flor pierda color. Pierde brillo día a día y parece q quiera marcharse de mi Inframundo. No noto nada extraño exteriormente, pero veo q sus tallos esconden algo q no es bueno. Tb mis malditos fantasmas habéis conseguido q ella huya? Tb vosotros vais a hacer q nadie pueda estar sin más, solo por estar conmigo? Sois tan egoístas q me la vais a robar?
Temo por ella, no sé si ahora ir a verla o simplemente esperar a ver q ocurre con el paso del tiempo. Pero, aunq dije q no lucharía más, ella me necesita. NO voy a dejarla ir, no voy a dejar q ellos me la anulen, sus bellos colores son mi ración de alegría para mucho tiempo.
Y quizá vuelva a luchar por ella. Pero seguiré teniendo todo lo q conforma mi Inframundo si ella decide marchar. No dejaré de tener a mis Fantasmas, no dejaré de ver el espacio q ocupó la Puerta Nº 1; seguiré esperando la luz q destella a veces la Puerta Nº 2 y tb esperaré q la Puerta Nº 3 se quiera abrir algún día, tan bella y nueva ella. Y, como no, seguirá mi Laguna del Olvido, q parece q regenera sus aguas, desde q no voy a verla.
No puedo olvidar la Caverna del Silencio, aunq ahora hace mucho tiempo q no la visito. Y mi Cordel de la Pena y mi hueco de Soledad. Y mi Ventana al Exterior y la Escalera a medias de construir, pues el Arquitecto decidió dejarlo, no pudo con el dolor q emanaban los Fantasmas, no pudo soportar la negrura de mi alma. No supo luchar. No supo decir NO.
Pero ante todo seguiré teniendo las visitas de Voland, q me mostrará su Posada de las Almas y su Caverna de Imágenes.
Y, ¿seguiré teniendo visitas Supramundanas como las vuestras? A veces me pregunto pq me leéis, no veis q no tengo nada bueno q ofreceros? Pero desde lo más hondo del Inframundo, os lo agradezco, pues vuestro pequeño grano de arena hace q el lodo no sea tan resbaladizo, q las arenas no sean tan movedizas, q el Cordel de la Pena se encuentre más lejos. Gracias pues y siento no ser lo q esperabais.
Algún día podré volver a ver la luz duradera? No la pasajera, no la q se esconde tras Ventanas o visitas fugaces al Supramundo, si no la luz q se queda para siempre.
Quizá algún día sea un eufemismo, quizá la respuesta correcta sea un NO. Pero no puedo decir eso en alta voz, pues mis fantasmas reirían de felicidad y es horrible escuchar esas carcajadas grotescas y chirriantes. No puedo escuchar una felicidad de seres q no la tienen, pues es el colmo de los sarcasmos.
Prefiero decirles q sigo buscando, para q ellos sufran algo. Al menos el sufrimiento es algo q tenemos todos en común aquí abajo.
Saludos desde el Inframundo.
P.D.: Sigo esperando tu llegada, mi ayudante de Arquitecto. Pq no terminas tú la Escalera?
P.D.2: También espero tus letras mi querido Voland, pues ellas son agradables y están ansiosas por aparecer por aquí, no es cierto? Haz por fin el bosquejo de aquello q tienes en tu cabeza y ponlo aquí, q yo lea lo q brota de tu imaginación.
A mis fantasmas no les gusta tampoco la Soledad, pues es un nuevo rincón q encontré donde no pueden entrar ellos. Los muros son tan poco porosos, el espacio es tan reducido, q ni ellos pueden atravesar a este cubículo q me he autoregalado.
Pero él sí puede entrar, él sí puede atravesar la dura roca, pero él no quiere. Ni siquiera un triste aliento hace q venga. Ahora todo es como era, ahora es la oscuridad la q atraviesa los muros.
Al menos Voland, al ser el ángel caído, tb tiene el poder de atravesar la fría piedra. La atraviesa y consigue llevarme a sus dominios, a enseñarme cosas bellas q yo no quería recordar, a ver q más allá de mis frías paredes existen las suyas, aunq no sean para siempre, me deja estar en ellas.
Y así fue como atravesó, me arrastró a La Caverna de las Imágenes (sé q si lees algún día esto, cruzaré los dedos para q así sea; te gustará este pequeño homenaje a Platón) y allí estuvimos. Vimos pasear “princesas” y falsos príncipes por esa Caverna, sólo viendo imágenes, sólo dejando q aquéllas vivieran por nosotros unas falsas vidas. Y ello hizo q una música fluyera en mi cabeza.
Por fin recordé q existía la música, bella, nítida. Pero sólo eso, en mi cabeza.
Pero tras la Caverna de Voland sigues saliendo al frío. Has de volver a tus fantasmas. Esta vez se han vuelto más desidiosos, si se me permite la palabra. Nada les afecta, nada les incumbe y sólo se dejan vagar a mi lado, sin perder rastro de cada uno de los pasos q doy. Y ahora, con su desidia, han conseguido q mi flor pierda color. Pierde brillo día a día y parece q quiera marcharse de mi Inframundo. No noto nada extraño exteriormente, pero veo q sus tallos esconden algo q no es bueno. Tb mis malditos fantasmas habéis conseguido q ella huya? Tb vosotros vais a hacer q nadie pueda estar sin más, solo por estar conmigo? Sois tan egoístas q me la vais a robar?
Temo por ella, no sé si ahora ir a verla o simplemente esperar a ver q ocurre con el paso del tiempo. Pero, aunq dije q no lucharía más, ella me necesita. NO voy a dejarla ir, no voy a dejar q ellos me la anulen, sus bellos colores son mi ración de alegría para mucho tiempo.
Y quizá vuelva a luchar por ella. Pero seguiré teniendo todo lo q conforma mi Inframundo si ella decide marchar. No dejaré de tener a mis Fantasmas, no dejaré de ver el espacio q ocupó la Puerta Nº 1; seguiré esperando la luz q destella a veces la Puerta Nº 2 y tb esperaré q la Puerta Nº 3 se quiera abrir algún día, tan bella y nueva ella. Y, como no, seguirá mi Laguna del Olvido, q parece q regenera sus aguas, desde q no voy a verla.
No puedo olvidar la Caverna del Silencio, aunq ahora hace mucho tiempo q no la visito. Y mi Cordel de la Pena y mi hueco de Soledad. Y mi Ventana al Exterior y la Escalera a medias de construir, pues el Arquitecto decidió dejarlo, no pudo con el dolor q emanaban los Fantasmas, no pudo soportar la negrura de mi alma. No supo luchar. No supo decir NO.
Pero ante todo seguiré teniendo las visitas de Voland, q me mostrará su Posada de las Almas y su Caverna de Imágenes.
Y, ¿seguiré teniendo visitas Supramundanas como las vuestras? A veces me pregunto pq me leéis, no veis q no tengo nada bueno q ofreceros? Pero desde lo más hondo del Inframundo, os lo agradezco, pues vuestro pequeño grano de arena hace q el lodo no sea tan resbaladizo, q las arenas no sean tan movedizas, q el Cordel de la Pena se encuentre más lejos. Gracias pues y siento no ser lo q esperabais.
Algún día podré volver a ver la luz duradera? No la pasajera, no la q se esconde tras Ventanas o visitas fugaces al Supramundo, si no la luz q se queda para siempre.
Quizá algún día sea un eufemismo, quizá la respuesta correcta sea un NO. Pero no puedo decir eso en alta voz, pues mis fantasmas reirían de felicidad y es horrible escuchar esas carcajadas grotescas y chirriantes. No puedo escuchar una felicidad de seres q no la tienen, pues es el colmo de los sarcasmos.
Prefiero decirles q sigo buscando, para q ellos sufran algo. Al menos el sufrimiento es algo q tenemos todos en común aquí abajo.
Saludos desde el Inframundo.
P.D.: Sigo esperando tu llegada, mi ayudante de Arquitecto. Pq no terminas tú la Escalera?
P.D.2: También espero tus letras mi querido Voland, pues ellas son agradables y están ansiosas por aparecer por aquí, no es cierto? Haz por fin el bosquejo de aquello q tienes en tu cabeza y ponlo aquí, q yo lea lo q brota de tu imaginación.
¿¿Todo puede ir a peor??
No se puede avanzar a veces, o sí? ¿Y si ese avance es un retroceso? ¿Y si cada paso te hace caer más?
Nada cambia aquí abajo, todo es inmutable. Pero, cuando crees que verás algo bueno, sólo es un resplandor. En el momento idóneo, cuando todo está “cuasi” mejor, vuelves a ver todo con claridad.
No hay ventana al exterior. Soñaste con ella y fue tan real que parece que tocaste la realidad.
Los cambios no eran tales. O quizá sí pero para peor.
Las puertas se cierran (todas sin excepción). NI siquiera quieres tocarlas; el Desconcierto duele, p ero ya ni ese dolor te está permitido.
La Laguna no aguanta más penas, pesares y desconsuelos. Sus aguas se están enturbiando y no hay mejor forma de hacer que se aclaren que dejando que vuelvan a fluir sin tus penas dentro.
Mi flor, mi bella flor, se autoabastece, Me echa de menos, sí es cierto, pero no necesita de mis cuidados diarios. Ahora ha aprendido a tomar agua de alguna forma. Creo q ahora sus raíces son tan fuertes que llega ella sola a la Laguna. Y toma del agua freático para no emponzoñarse con mis pesares.
Los fantasmas están molestos, creían q partiría y gritan. Dan voces extrañas que ensordecen todo el Inframundo, se han enfurecido y todo lo q han de hacer es gritarme a m mí pues yo he de encargarme de ellos y así es como creen q les haré caso. No puedo soportar su carga, todo pesa, cada día más. Todo duele, nada es bello.
Y llueve, exteriormente es agua. Aquí abajo, siguen llegando las gotas de dolor, las pequeñas, las que calan más hondo. Llegan al interior, al alma (¿? Como si tu poseyeras de eso jajaja!!!!). Cada gota hace que ellos se sientan con más fuerzas para enfurecerse, eso hace que se embravezcan, se vuelven más hostiles.
Este dolor hace q mengue, q no quiera más q descansar. Pero, ¿dónde? Ya no hay sitio de descanso aquí. Todo es igual, todo es peor, todo se estropea. Quizá algún día descubra q existe un agujero por el que se puede caer más profundo si cabe.
Y entonces no sabes que hacer. Tienes todo el tiempo del mundo para dejarte caer en la Pena, ese territorio oscuro y grotesco que nunca quise visitar. Existe aquí también un largo cordel que lleva hacía allí. Solo has de conseguir tocar el principio, pues después él te arrastra hasta el final, sin esfuerzo te lleva a su lugar. Al sitio donde ni los fantasmas se atreven a ir. Creo, sinceramente, creo que es el momento de coger ese cordel. Llegar hasta allí y olvidar todo. Allí es donde te puedes tumbar a dejar pasar el tiempo sin que el tiempo pase, sin q él note tu ausencia. Allí el tiempo se para. El reloj perdió la arena, las manecillas no se mueven, el péndulo es un espejo en el q te reflejas.
Pero todo ello no podía ser. Mi ángel caído, mi amado Voland, vino a rescatarme.
Me sacó de las redes de la Pena. Me llevó a conocer “La Posada de las Almas” y pude ver porque mis fantasmas se sienten tan mal.
Sus almas se encuentran recluidas en pequeñas porciones de cristal que asemejan hogares. Tienen todo lo que necesitan excepto espacio, excepto sus cuerpos. Las almas descansan allí eternamente, pues sus cuerpos no llegarán. Mis fantasmas (sus cuerpos) no quieren marchar del Inframundo. Quizá sientan que el hacerme pesar es más importante que satisfacer a su pobre alma, q lo espera en la posada, en su cuchitril, esperándolo.
Eso me hizo ver q tendré q seguir con ellos, y convencerlos de q salven a sus almas, ya q ellos pueden. Mi alma dormitaba (o estaba moribunda?) en un pequeño camastro de paja, en el q sólo se veía oscuridad. Mi alma moría, no pude hacer nada por ella y Voland me lo prohibió. “No has de tocar nada de esta Posada, todo aquí ya está escrito”.
Volví a mi Inframundo, pero mi querido Voland me recordó q no puedo dejarlos, mi dolor es su locura y su forma de vida. Yo los mantengo con vida, pero, como él dice: “¿Por qué no me olvido de ellos? ¿Por qué realmente no les dejo, si ellos saben q volverán a encontrar sus almas? ¿Por qué los enloquezco tanto?”
Volví a mi guarida y pensé en esas preguntas, pero por más q traté de encontrarles respuesta no lo conseguí. Hasta q no lo haga seguiré aquí.
Saludos desde el Inframundo.
P.D.: Y tú también me has fallado, mi ayudante de arqueólogo?????
Nada cambia aquí abajo, todo es inmutable. Pero, cuando crees que verás algo bueno, sólo es un resplandor. En el momento idóneo, cuando todo está “cuasi” mejor, vuelves a ver todo con claridad.
No hay ventana al exterior. Soñaste con ella y fue tan real que parece que tocaste la realidad.
Los cambios no eran tales. O quizá sí pero para peor.
Las puertas se cierran (todas sin excepción). NI siquiera quieres tocarlas; el Desconcierto duele, p ero ya ni ese dolor te está permitido.
La Laguna no aguanta más penas, pesares y desconsuelos. Sus aguas se están enturbiando y no hay mejor forma de hacer que se aclaren que dejando que vuelvan a fluir sin tus penas dentro.
Mi flor, mi bella flor, se autoabastece, Me echa de menos, sí es cierto, pero no necesita de mis cuidados diarios. Ahora ha aprendido a tomar agua de alguna forma. Creo q ahora sus raíces son tan fuertes que llega ella sola a la Laguna. Y toma del agua freático para no emponzoñarse con mis pesares.
Los fantasmas están molestos, creían q partiría y gritan. Dan voces extrañas que ensordecen todo el Inframundo, se han enfurecido y todo lo q han de hacer es gritarme a m mí pues yo he de encargarme de ellos y así es como creen q les haré caso. No puedo soportar su carga, todo pesa, cada día más. Todo duele, nada es bello.
Y llueve, exteriormente es agua. Aquí abajo, siguen llegando las gotas de dolor, las pequeñas, las que calan más hondo. Llegan al interior, al alma (¿? Como si tu poseyeras de eso jajaja!!!!). Cada gota hace que ellos se sientan con más fuerzas para enfurecerse, eso hace que se embravezcan, se vuelven más hostiles.
Este dolor hace q mengue, q no quiera más q descansar. Pero, ¿dónde? Ya no hay sitio de descanso aquí. Todo es igual, todo es peor, todo se estropea. Quizá algún día descubra q existe un agujero por el que se puede caer más profundo si cabe.
Y entonces no sabes que hacer. Tienes todo el tiempo del mundo para dejarte caer en la Pena, ese territorio oscuro y grotesco que nunca quise visitar. Existe aquí también un largo cordel que lleva hacía allí. Solo has de conseguir tocar el principio, pues después él te arrastra hasta el final, sin esfuerzo te lleva a su lugar. Al sitio donde ni los fantasmas se atreven a ir. Creo, sinceramente, creo que es el momento de coger ese cordel. Llegar hasta allí y olvidar todo. Allí es donde te puedes tumbar a dejar pasar el tiempo sin que el tiempo pase, sin q él note tu ausencia. Allí el tiempo se para. El reloj perdió la arena, las manecillas no se mueven, el péndulo es un espejo en el q te reflejas.
Pero todo ello no podía ser. Mi ángel caído, mi amado Voland, vino a rescatarme.
Me sacó de las redes de la Pena. Me llevó a conocer “La Posada de las Almas” y pude ver porque mis fantasmas se sienten tan mal.
Sus almas se encuentran recluidas en pequeñas porciones de cristal que asemejan hogares. Tienen todo lo que necesitan excepto espacio, excepto sus cuerpos. Las almas descansan allí eternamente, pues sus cuerpos no llegarán. Mis fantasmas (sus cuerpos) no quieren marchar del Inframundo. Quizá sientan que el hacerme pesar es más importante que satisfacer a su pobre alma, q lo espera en la posada, en su cuchitril, esperándolo.
Eso me hizo ver q tendré q seguir con ellos, y convencerlos de q salven a sus almas, ya q ellos pueden. Mi alma dormitaba (o estaba moribunda?) en un pequeño camastro de paja, en el q sólo se veía oscuridad. Mi alma moría, no pude hacer nada por ella y Voland me lo prohibió. “No has de tocar nada de esta Posada, todo aquí ya está escrito”.
Volví a mi Inframundo, pero mi querido Voland me recordó q no puedo dejarlos, mi dolor es su locura y su forma de vida. Yo los mantengo con vida, pero, como él dice: “¿Por qué no me olvido de ellos? ¿Por qué realmente no les dejo, si ellos saben q volverán a encontrar sus almas? ¿Por qué los enloquezco tanto?”
Volví a mi guarida y pensé en esas preguntas, pero por más q traté de encontrarles respuesta no lo conseguí. Hasta q no lo haga seguiré aquí.
Saludos desde el Inframundo.
P.D.: Y tú también me has fallado, mi ayudante de arqueólogo?????
¿Sabemos dónde buscar?
“El escondite perfecto.
En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura.
Uno de ellos dijo: Debemos quitarles algo a los humanos, ¿pero q les quitamos?
Después de mucho pensar uno dijo: ¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser donde esconderla para q no la puedan encontrar.
Propuso el primero: vamos a esconderla en la cima más alta del mundo.
A lo q inmediatamente repuso otro: No, recuerda q tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.
Luego propuso otro: Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar.
Y otro contestó: No, recuerda q tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá un aparato para poder bajar y entonces la encontrarán.
Uno más dijo: escondámosla en un planeta lejano a la Tierra.
Y le dijeron: no, recuerda q tienen inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la q pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad.
El último de ellos era un demonio q había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás.
Analizó cada una de ellas y entonces dijo:
Creo saber donde ponerla para q realmente nunca la encuentren . Todos voltearon asombrados y preguntaron al mismo tiempo: ¿dónde?
El demonio respondió:
La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera q nunca la encontrarán. Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así:
El humano se pasa la vida buscando la felicidad sin saber q la trae consigo.”
Me pregunto si realmente nosotros sabemos donde buscar, fuerza, inteligencia y curiosidad a veces no son suficientes para encontrar la felicidad. Quizá no sepamos buscar o quizá realmente algunos nos quedamos sin esa porción de felicidad q nos tenían q incluir en nuestro interior.
Sería por eso que los antiguos egipcios sacaban las vísceras vitales de sus momias y las ponían en los vasos funerarios; para dejar más espacio a la felicidad q les quedaba ahora q no tenían q soportar el peso de las labores humanas?
O quizá era por eso q los aborígenes se comían a sus fallecidos? Para ingerir la parte de felicidad q aun quedaba en cada fragmento de ese cuerpo q ellos comían
O será por eso q mis fantasmas vagan felices por el Inframundo? Pq ellos ya no tienen cuerpo q retenga su felicidad, sólo son almas, si es q ellos tienen, y por eso toda la felicidad flota con ellos sin ningún retén, sin ninguna atadura.
O tal vez sea por eso q yo no encuentro la mía, pues mi cuerpo corrupto tras largo tiempo en el Inframundo, no puede retener nada de felicidad. Se escapa por cada uno de los agujeros invisibles q la rutina y el pesar de cuidarles a ellos me han ido dejando.
O bien mi ajado cuerpo ya no tiene hueco para ella con tanto pesar? O bien la he expulsado?
Al menos me queda mi dulce Laguna. Acostumbro a ir tanto como puedo ya que el hecho de tener q coger agua para mi bella flor me permite recordar mis pasos más a menudo. Quizá sea la ayuda de unos destellos de luz q llegan desde arriba o quizá sea el hecho de q me he quitado la carga de esa pesada puerta q me agobiaba y sentía como necesario visitarla.
Nada puede arreglar la vida de un dios de la Muerte (q redundancia no?) pero los pequeños destellos de felicidad q llegan a veces son realmente esplendorosos. La luz, un día, llegó a ser tan intensa q casi conseguí salir al supramundo por mi pequeña ventana. Sentí el aire en el rostro y pude respirar todo lo bueno de allá arriba. Pero nada era eterno, es como si mis fantasmas, en algún momento se materializaran y sus brazos fueran fuertes para tirar de mí hacia abajo.
No nos dejes, parecen decir, has de cuidarnos y llevarnos en tus pensamientos siempre. Y ellos ganan, siempre ganan.
Quizá ese resplandor se repita, pero aun, estimo, queda mucho tiempo para q así sea. Mientras veo q el resquicio de mi puerta dos, la q tan afanadamente defendéis algunos, se va haciendo cada vez más grande. Quizá sea la hora de volver a traspasarla. Quizá sea la hora de no salir nunca de ella. Quizá sea la hora de quedarme en el Desconcierto para siempre y dejar de soltar mis pesares y penas en estas tristes páginas q amargan vuestra existencia.
O tal vez no, tal vez tome alguno de esos recodos q ahora me deja ver y termine en otro lugar, en algún lugar donde nunca he estado. En algún lugar donde no se me salga la felicidad q llevo en el interior por los agujeros causados.
O tal vez no ocurra nada de lo q pienso...
“El reloj de la muerte marca la profecía; deseo, angustia, sangre y desamor. Mi vida llena y mi alma vacía. Yo soy el público y el único actor. Las olas rompen el castillo de arena, la ceremonia de la desolación, soy un extraño en el paraíso, soy un juguete de la desilusión.”
Saludos desde el Inframundo.
En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura.
Uno de ellos dijo: Debemos quitarles algo a los humanos, ¿pero q les quitamos?
Después de mucho pensar uno dijo: ¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser donde esconderla para q no la puedan encontrar.
Propuso el primero: vamos a esconderla en la cima más alta del mundo.
A lo q inmediatamente repuso otro: No, recuerda q tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.
Luego propuso otro: Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar.
Y otro contestó: No, recuerda q tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá un aparato para poder bajar y entonces la encontrarán.
Uno más dijo: escondámosla en un planeta lejano a la Tierra.
Y le dijeron: no, recuerda q tienen inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la q pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad.
El último de ellos era un demonio q había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás.
Analizó cada una de ellas y entonces dijo:
Creo saber donde ponerla para q realmente nunca la encuentren . Todos voltearon asombrados y preguntaron al mismo tiempo: ¿dónde?
El demonio respondió:
La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera q nunca la encontrarán. Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así:
El humano se pasa la vida buscando la felicidad sin saber q la trae consigo.”
Me pregunto si realmente nosotros sabemos donde buscar, fuerza, inteligencia y curiosidad a veces no son suficientes para encontrar la felicidad. Quizá no sepamos buscar o quizá realmente algunos nos quedamos sin esa porción de felicidad q nos tenían q incluir en nuestro interior.
Sería por eso que los antiguos egipcios sacaban las vísceras vitales de sus momias y las ponían en los vasos funerarios; para dejar más espacio a la felicidad q les quedaba ahora q no tenían q soportar el peso de las labores humanas?
O quizá era por eso q los aborígenes se comían a sus fallecidos? Para ingerir la parte de felicidad q aun quedaba en cada fragmento de ese cuerpo q ellos comían
O será por eso q mis fantasmas vagan felices por el Inframundo? Pq ellos ya no tienen cuerpo q retenga su felicidad, sólo son almas, si es q ellos tienen, y por eso toda la felicidad flota con ellos sin ningún retén, sin ninguna atadura.
O tal vez sea por eso q yo no encuentro la mía, pues mi cuerpo corrupto tras largo tiempo en el Inframundo, no puede retener nada de felicidad. Se escapa por cada uno de los agujeros invisibles q la rutina y el pesar de cuidarles a ellos me han ido dejando.
O bien mi ajado cuerpo ya no tiene hueco para ella con tanto pesar? O bien la he expulsado?
Al menos me queda mi dulce Laguna. Acostumbro a ir tanto como puedo ya que el hecho de tener q coger agua para mi bella flor me permite recordar mis pasos más a menudo. Quizá sea la ayuda de unos destellos de luz q llegan desde arriba o quizá sea el hecho de q me he quitado la carga de esa pesada puerta q me agobiaba y sentía como necesario visitarla.
Nada puede arreglar la vida de un dios de la Muerte (q redundancia no?) pero los pequeños destellos de felicidad q llegan a veces son realmente esplendorosos. La luz, un día, llegó a ser tan intensa q casi conseguí salir al supramundo por mi pequeña ventana. Sentí el aire en el rostro y pude respirar todo lo bueno de allá arriba. Pero nada era eterno, es como si mis fantasmas, en algún momento se materializaran y sus brazos fueran fuertes para tirar de mí hacia abajo.
No nos dejes, parecen decir, has de cuidarnos y llevarnos en tus pensamientos siempre. Y ellos ganan, siempre ganan.
Quizá ese resplandor se repita, pero aun, estimo, queda mucho tiempo para q así sea. Mientras veo q el resquicio de mi puerta dos, la q tan afanadamente defendéis algunos, se va haciendo cada vez más grande. Quizá sea la hora de volver a traspasarla. Quizá sea la hora de no salir nunca de ella. Quizá sea la hora de quedarme en el Desconcierto para siempre y dejar de soltar mis pesares y penas en estas tristes páginas q amargan vuestra existencia.
O tal vez no, tal vez tome alguno de esos recodos q ahora me deja ver y termine en otro lugar, en algún lugar donde nunca he estado. En algún lugar donde no se me salga la felicidad q llevo en el interior por los agujeros causados.
O tal vez no ocurra nada de lo q pienso...
“El reloj de la muerte marca la profecía; deseo, angustia, sangre y desamor. Mi vida llena y mi alma vacía. Yo soy el público y el único actor. Las olas rompen el castillo de arena, la ceremonia de la desolación, soy un extraño en el paraíso, soy un juguete de la desilusión.”
Saludos desde el Inframundo.
No serás
En la vida todo llega en gotas. Gotas de felicidad, de alegría, de pena, de tristeza...todas las gotas son posibles.
Las grandes, las de la felicidad y alegría, aquí no llegan. Aquí abajo, tras pasar el filtro de barro y lodo que cubre la superficie del Inframundo; sólo llegan las pequeñas, las del dolor, tristeza y soledad.
Son pequeñas pero no pocas; todas caen. Todas dejan su marca en esta tierra árida y pobre q nada deja germinar. Aún me pregunto como, tú, mi bella flor, aun tienes arraigadas esas raíces fuertes y nobles q te sustentan.
Una de esas gotas de dolor llegó no hará mucho para recordar q no puedo quedarme sólo mirando. También tengo q seguir llevando el peso de esas gotas y sostenerlas. ¡¡Qué alivio sería olvidar estas obligaciones!! ¡¡Qué fortuna no tener q sobrellevar ninguna carga!!
Pero no iba a ser hoy ese día. Las gotas, supongo q arriba también se notarían, comenzaron a caer sigilosamente, no hacían mucho ruido y sólo se dejaban caer.
Entonces las cosas ya eran imparables, ya habían llegado aquí y yo no podía resguardarme por más tiempo. No sé pq, algo me impulsó a salir de mi cómodo refugio, para recoger en mi túnica esas gotas de dolor.
Y salí, obviamente, salí. Ya era cuestión de tiempo q alguna cayera más rotunda q otra e hiciera mella con su dolor. Y no tardó mucho en caer. Al principio no fue mucho peso, pero luego caló hondo en la tela y quedó allí.
Empecé a sentir su peso y quise correr. Pero, ¿hacia dónde correr en un lugar donde nada es nuevo ni agradable?
Terminé llegando al lugar donde hubo tres puertas. Ahora son dos y el hueco de la primera que quedó cerrado para siempre. Pero cometí un error, grave error por mi parte. Agotado el cuerpo, me apoyé en la última de las puertas (al ser la más cercana a mí) y la gota traspasó mi túnica para ir a su bella madera.
Y hay comenzó el mal q tenía pensado hacer esta gota. No sé que dolor portaba, pero se comió todo el esplendor de la madera de la puerta. Comenzó a ennegrecerse y agrietarse. Lo peor estaba por llegar.
Quise abrirla para q los goznes no se oxidaran, pero me fue imposible. Entonces pude ver lo q ocurría. La puerta se había anquilosado por el No uso. No sé si el hecho de dejarla sin usar se me había ido de las manos o era q ella sola dijo q no quería q la traspasase. Pero no había forma de abrirla. El óxido se había abrazado a sus anclajes de tal forma q nunca lo soltaría. Ya era suyo, el óxido me ganó la batalla.
Nada, nada se puede hacer contra el óxido. Lo vuelve todo de color cobre y atrapa todo en su red. Me ha robado mi tercera puerta el óxido.
Ahora no sé que hacer. El Desconcierto no será bueno, pero el camino hacia él es lo único gratificante (junto con mi flor y la Laguna) que hay en este Inframundo. No sé que haré si todas mis puertas tienden a cerrarse.
La primera no quiero (o no puedo) q se abra y la segunda está agotada de soportar mis pasos tan asiduos desde hace un tiempo. Y la tercera, sin más, desde q la dejé reposar por ser nueva, se ha ido haciendo su propio hueco. Hasta q llegó la gota de dolor, hasta q se oxido. Maldito óxido, suéltala, déjame la puerta. Otra pérdida, pero no total.
Buscaré gotas de la Laguna del Olvido, quizá también sean reparadoras para ella.
Quizá todo sea posible. Lo único q sé es q no dejaré pasar más tiempo, no puedo dejar q el óxido me la arranque.
“No serás mi razón de ser, no serás compañero de viaje, no serás quien me espera en casa tú, no serás quien guarde mi cama.
No serás mi risa y mi pena, no serás mis noches en vela, no serás la mano q busque, no serás el sol q me alumbre. No estarás en mi dirección, no estarás conmigo en el cine, no estarás los días de fiesta y no estarás en mi cabeza.
No estarás en el día a día, no estarás digas lo q digas. No estarás en mi pensamiento tú, no estarás más q en el recuerdo.
Tendré alguien especial y tú no serás, mi vida seguirá y tú no estarás.
No estarás al anochecer, no estarás en la madrugada, no estarás cuando llueva o nieve tú, no estarás cuando deshiele.
No estarás en mi cumpleaños ya, no estarás en el verano, no estarás si todo va bien y no estarás en mis fracasos.
Tendré por quien luchar y tú no serás. Encontraré mi paz y tú no estarás.” @
Saludos desde el Inframundo.
Las grandes, las de la felicidad y alegría, aquí no llegan. Aquí abajo, tras pasar el filtro de barro y lodo que cubre la superficie del Inframundo; sólo llegan las pequeñas, las del dolor, tristeza y soledad.
Son pequeñas pero no pocas; todas caen. Todas dejan su marca en esta tierra árida y pobre q nada deja germinar. Aún me pregunto como, tú, mi bella flor, aun tienes arraigadas esas raíces fuertes y nobles q te sustentan.
Una de esas gotas de dolor llegó no hará mucho para recordar q no puedo quedarme sólo mirando. También tengo q seguir llevando el peso de esas gotas y sostenerlas. ¡¡Qué alivio sería olvidar estas obligaciones!! ¡¡Qué fortuna no tener q sobrellevar ninguna carga!!
Pero no iba a ser hoy ese día. Las gotas, supongo q arriba también se notarían, comenzaron a caer sigilosamente, no hacían mucho ruido y sólo se dejaban caer.
Entonces las cosas ya eran imparables, ya habían llegado aquí y yo no podía resguardarme por más tiempo. No sé pq, algo me impulsó a salir de mi cómodo refugio, para recoger en mi túnica esas gotas de dolor.
Y salí, obviamente, salí. Ya era cuestión de tiempo q alguna cayera más rotunda q otra e hiciera mella con su dolor. Y no tardó mucho en caer. Al principio no fue mucho peso, pero luego caló hondo en la tela y quedó allí.
Empecé a sentir su peso y quise correr. Pero, ¿hacia dónde correr en un lugar donde nada es nuevo ni agradable?
Terminé llegando al lugar donde hubo tres puertas. Ahora son dos y el hueco de la primera que quedó cerrado para siempre. Pero cometí un error, grave error por mi parte. Agotado el cuerpo, me apoyé en la última de las puertas (al ser la más cercana a mí) y la gota traspasó mi túnica para ir a su bella madera.
Y hay comenzó el mal q tenía pensado hacer esta gota. No sé que dolor portaba, pero se comió todo el esplendor de la madera de la puerta. Comenzó a ennegrecerse y agrietarse. Lo peor estaba por llegar.
Quise abrirla para q los goznes no se oxidaran, pero me fue imposible. Entonces pude ver lo q ocurría. La puerta se había anquilosado por el No uso. No sé si el hecho de dejarla sin usar se me había ido de las manos o era q ella sola dijo q no quería q la traspasase. Pero no había forma de abrirla. El óxido se había abrazado a sus anclajes de tal forma q nunca lo soltaría. Ya era suyo, el óxido me ganó la batalla.
Nada, nada se puede hacer contra el óxido. Lo vuelve todo de color cobre y atrapa todo en su red. Me ha robado mi tercera puerta el óxido.
Ahora no sé que hacer. El Desconcierto no será bueno, pero el camino hacia él es lo único gratificante (junto con mi flor y la Laguna) que hay en este Inframundo. No sé que haré si todas mis puertas tienden a cerrarse.
La primera no quiero (o no puedo) q se abra y la segunda está agotada de soportar mis pasos tan asiduos desde hace un tiempo. Y la tercera, sin más, desde q la dejé reposar por ser nueva, se ha ido haciendo su propio hueco. Hasta q llegó la gota de dolor, hasta q se oxido. Maldito óxido, suéltala, déjame la puerta. Otra pérdida, pero no total.
Buscaré gotas de la Laguna del Olvido, quizá también sean reparadoras para ella.
Quizá todo sea posible. Lo único q sé es q no dejaré pasar más tiempo, no puedo dejar q el óxido me la arranque.
“No serás mi razón de ser, no serás compañero de viaje, no serás quien me espera en casa tú, no serás quien guarde mi cama.
No serás mi risa y mi pena, no serás mis noches en vela, no serás la mano q busque, no serás el sol q me alumbre. No estarás en mi dirección, no estarás conmigo en el cine, no estarás los días de fiesta y no estarás en mi cabeza.
No estarás en el día a día, no estarás digas lo q digas. No estarás en mi pensamiento tú, no estarás más q en el recuerdo.
Tendré alguien especial y tú no serás, mi vida seguirá y tú no estarás.
No estarás al anochecer, no estarás en la madrugada, no estarás cuando llueva o nieve tú, no estarás cuando deshiele.
No estarás en mi cumpleaños ya, no estarás en el verano, no estarás si todo va bien y no estarás en mis fracasos.
Tendré por quien luchar y tú no serás. Encontraré mi paz y tú no estarás.” @
Saludos desde el Inframundo.





