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Creer es poder?
Comentarios desde el inframundo
Acerca de
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos
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Sindicación
 
No era tan fácil después de todo.
“No por amor, no por tristeza, no por la nueva soledad; pq he olvidado ya tus ojos hoy tengo ganas de llorar.
Se va la vida deshaciendo y renaciendo sin cesar; la ola del mar q nos salpica, no sabemos si viene o va.
La mañana teje su manto q la noche destejerá, al corazón nunca le importa quien se fue sino quien vendrá.
Tú eres mi vida y yo sabía q eras mi vida de verdad, pero te fuiste y tengo vida y todo empieza una vez más.
Cuando llegaste estaba escrito sobre tus ojos el final; hoy he olvidado ya tus ojos y tengo ganas de llorar.”

Yo creí q sería fácil, sólo era olvidar algo q ya no existía, algo q nunca debió de existir y q no volveré a ver. Pero no lo era, finalmente.
Algunos días, cuando mis fantasmas me abandonan, cuando estoy en soledad, pues ellos se van a vagar a otros lugares más recónditos de este Inframundo, me siento a pensar en lo q se marchó. No es lo más apropiado para tratar de quitar lo viejo, pero no es fácil matar la memoria, esa nunca muere aunq el alma y el corazón lo estén. La maldita memoria, tan nítida y vivaz para algunas cosas y tan evanescente en otros casos.
Y ella viene a saludarme a veces, me dice q hay cosas en mi vida q no se irán sólo pq yo lo deseé. Ella vendrá a recordármelas siempre q ella lo vea oportuno.
Y es entonces cuando cierro mis ojos y vuelvo a ver el roble viejo q formaba mi puerta número 1. Aquélla q desapareció para siempre, aquélla q me dio tantos momentos de alegría y a la vez tantos y tantos de tristeza, dolor y desconsuelo. Pero no puedo recordar vívidamente sus relieves, sus formas talladas ni su sonido al abrirse. Hay ciertas cosas q se han ido borrando poco a poco. La memoria selectiva, esa q olvida ciertos detalles, pero es capaz de recordar un olor; es la q me hace ver sólo su picaporte, tan bello él; pulcro, tallada en bronce rosado. Si bello color q me hacía sonreír cuando veía mi reflejo en él.
Ahora eso es todo lo q recuerdo de tí. Recuerdo mis paseos por tus caminos y mis buenos momentos allí. Y cierro los ojos, y en mi imaginación vuelvo a caminar, paso tras paso, ese maldito camino, sin asfaltar, sin arreglar, con sus agujeros a la vista; pero era un camino q me agradaba..
Cierro los ojos y te veo puerta (¿bella?, alguna vez lo fuiste?). Y sé q no debo, pues al abrirlos vuelvo a ver el hueco q quedó en tu lugar. La fría roca q cubre ese agujero negro q se formó el día q la madera ardió, el día q la puerta se fue y con ella el camino. El día q todo se acabó, los fantasmas reían más q nunca. Sabían q habían conseguido quitarme algo de lo q me daba felicidad y, si habían podido con una, lo harían con las tres. Y eso fue su primer triunfo.
Ahora, cuando ya ha pasado el tiempo, veo q aumentan sus triunfos, pues veo q la tercera puerta ya sólo es una sombra de lo q fue. Veo q se desvanece por momentos, q desaparecerá finalmente. Sólo me queda un pequeño recuerdo de q fue firme, y es el chirriar de sus visagras, pues al ser más nueva aun tenía cierto resentimiento en sus movimientos.
Pero finalmente lo conseguirán, finalmente sólo me quedará cerrar los ojos y recordar, con mi memoria selectiva, aquellos lugares q visité también por esa puerta tercera.

Pero hoy, al cerrar los ojos, sólo recordé los lugares q nunca más visitaré, el camino q nunca más mis ajados pies pisarán. Sólo pude ver en mi mente ese roble viejo, sólo ahí has quedado mi querida puerta. Allí, donde nadie puede ver q tengo; allí, donde nadie sabe q viajo cuando cierro los ojos; allí, donde tú no sabes q estás; allí te veo día a día, mi querida puerta. Es duro recordar algo q sabes q nunca, NUNCA, volverá.

Saludos desde el Inframundo.
 
Y no supe que decir.
Caminé durante mucho tiempo, quizá fueran horas si las contase con el reloj de allá arriba, si las viera como minutos q pasan y caen poco a poco. Pero el caso es q caminé, hasta encontrar agotadas mis extremidades, hasta q mis pies no podían dar un paso más.
Decidí quedarme un rato en el lugar al q había llegado, y apoyé mi espalda en el frío muro, en la dura roca. No sabía q hacer, pues toda rutina hace q no sepas q hacer de nuevo para variar.
No sabía tampoco donde estaba, pero eso no me importaba, sabía q nada malo podría pasarme. En realidad, nada más malo, pues ya bastante hay con lo q se encuentra aquí abajo. Pero no estaba mal, estaba descansando y eso era reconfortante.
Cuando pude despertar de mi letargo, me di cuenta q me encontraba en la parte de atrás de la Caverna del Olvido. Allí se podían ver las piedras circulares que hacían de pared en la Caverna, los huecos q se atisbaban desde el interior eran simples fallas, pequeñas claro está, de la roca dura, de la sempiterna y fría piedra.
Y no supe q decir, no supe q hacer, no supe reaccionar. ¿Cómo era posible q un lugar tan silencioso, tan solitario, tan “acogedor” a veces, fuese tb de fría roca??? A mí parecer siempre me había parecido un lugar forrado de cojines, donde me dejaba reposar cuando no podía más con el dolor, cuando no quería estar para nadie. Pero esa sensación sólo me la otorgaba el hecho de q ya mi agotamiento era tal, q cualquier otro sitio o consuelo era mejor sin lugar a dudas.
El habla, o quizá mejor, el grito, no quiso salir de mi boca. No sabía pq quería maldecir de nuevo a la frialdad de la roca, pues no quería pensar q esta heladora sensación era la q me hacía olvidar. Era entonces q simplemente caía en un letargo durante mi estancia en la Caverna? Quedaba en estado de congelación y no olvidaba nada, sino q no tenía ningún pensamiento?
Era increíble como había llegado a creer q olvidaba lo malo. Pero luego me di cuenta q era imposible q olvidara, pues al salir de la Caverna seguía sintiendo un peso en el alma q no dejaba q mis pasos fuesen ligeros nunca. Q no dejaban q subiera siquiera un escalón de mi Escalera al exterior.
Así q decidí volver al centro de mi Inframundo, creía q ya había visto bastante por hoy. Y volví, por el camino más corto, no quería hacer una nueva caminata, no quería agotar mis sentidos pues eso no ayudaba para nada a ver las perspectivas de las cosas según eran realmente.
El lugar ya conocido por mí, la dura roca central donde dejaba casi todo el tiempo mi cuerpo, me esperó. Parece q estaba vez sonreía. Parecía decir “ahora te das cuenta q no soy yo peor q cualquier otra roca de aquí??”. Quería gritar, si pudiera, q ella tb era como la Caverna del Olvido, q ella sólo aguantaba mis penas, lágrimas, llantos y quejas sin ningún tipo de brillo en mis ojos. No así la Caverna, pues al entrar pensaba q olvidaría y un ligero haz de luz pasaba por mis tristes pupilas.
Ahora todo era Roca, nada era lo q parecía aquí abajo. Todo era Roca. Necesitaba ver q mis dos puertas no eran roca, realmente eran de la madera q yo las conocí desde q aparecieron.
Y para fortuna mía así fue. Eran maderas nobles. Eran maderas viejas. Eran, al fin y al cabo, del único material cálido q había allí abajo. Mi duda era, pq ellas no ardían cuando las iras de mis fantasmas hacían elevar llamas? Pero, a decir verdad, no tenía ninguna gana de pensarlo, simplemente lo dejé ser.
Y mi flor, tb me la había imaginado y era roca dura tallada?? Tampoco ella era falsa. Ella seguía siendo un ser vivo, una bella flor de colores malvas, verdes y blancos. Mi bella flor.
¿Q hice para dejarte tan abandonada durante algunos días? ¿Pq me alejo de lo q realmente será bueno para mí?
El miedo, el maldito y perverso miedo me aleja de todo aquello q debería hacer. Adorarte, mi bella Flor. Atravesarte, mi querida Puerta Dos. Subir por tus peldaños, mi querida Escalera. Y mirar más al mundo por mi pequeña Ventana al exterior.
Por eso nunca olvidé el miedo, la Caverna del Olvido era roca fría también. Por eso viviré siempre con el miedo, con el alma asustada de dar cualquier paso q sea distinto a los q doy aquí abajo.
Un individuo es más feliz cuanto menos siente su vida y así mismo; esto es, en un estado de ebriedad letárgica, de adormecimiento, de debilidad indolora. Sólo entonces el hombre es y puede ser plenamente feliz, es decir, plenamente no infeliz cuando no siente de ningún modo la vida, o sea, durante el sueño, el letargo, el desvanecimiento total.

Saludos desde el Inframundo.
 
Es hora de quitar lo viejo.
Es tiempo de limpiezas, llegaron los aires de cambio, llegó el momento de ver que hay que eliminar en este Inframundo.
Cada año, cada lustro, cada década, pasan sin variar en este maldito Inframundo. Ahora no, ahora es cuando se eliminarán resquicios y restos de cosas inservibles.
Paseo por los recodos de este lugar y veo cosas q no sirven, q nunca han valido realmente, pero que se mantienen aquí por costumbre, por rutinas q están ya ancladas en el suelo.
Pero por fin, al ver cosas q obstaculizaban tanto el paseo, la llegada a la Laguna del Olvido, decidí eliminarlas.
Empecé por revisar los fantasmas que ya no eran vigentes, fantasmas q no podrían ya nunca más flotar por aquí, fantasmas q ya habían pasado tantas décadas aquí abajo q no tenían ni fuerza para carcomerme la moral. Algunos de ellos no eran entes ya, sólo eran el recuerdo de un fantasma q fue. Ahora ya no están, pues conseguí mandarlos al final último de los fantasmas, a La Posada de las Almas, donde podrían encontrarse con sus respectivas almas, las cuales ya habían penado tb durante esas décadas.
Esos fantasmas ya no morarán más por aquí, pero nuevos vendrán, nuevos pesos pasarán por allí.
De otro lado, decidí lavar la túnica, negra ya de desolación, de lágrimas de penas, de gotas diminutas de tristeza q se filtran por el entramado de tierra y raíces q recubre el Inframundo.
Y mi visita final fue al lugar más temido, al paraje donde se sustentan las dos puertas. Digo bien, dos, pues una de ellas se clausuró tanto tiempo atrás q ya no es más q un hueco en la pared. Decidí, pues tapar ese hueco, de todas formas sólo era un resquicio q me dejaba ver al final del todo el Desconcierto, pero no podía ir a él por allí, así q no tenía ninguna función ya. El agujero lo tapé con toda la roca resistente q encontré por allí, con roca dura, ennegrecida por el paso de los fantasmas, enmohecida por el paso de las aguas subterráneas, inerte como toda roca, pero más aun tratándose de roca de aquí abajo.
Y luego revisé la tercera Puerta, aquella q apareció de repente sin saber de como ni donde. Pero esa q sólo atravesé unas pocas de veces seguía allí. No se abría, no tenía luz en su cerradura, es más, creo q su cerradura estaba taponada por algo. Así q tampoco decidí hacerle mucho caso. Simplemente, allí quedó, tranquila, impasible, viendo pasar el transcurrir del tiempo sin pena ni gloria.
Y la segunda, q decir de ella, ella siempre brilla y reluce, pero ella no siempre es accesible. De repente, al verme allí, decidió de nuevo hacerse accesible. Es como si detectara la añoranza de la puerta tres y tuviese celos, no sé como le otorgo esta propiedad a una sencilla puerta, pero es lo q me hizo pensar.
No dudé en entrar, ahora ya no dudo en hacerlo, pues aunq finalmente me lleva al Desconcierto, a la duda de nuevo, el camino siempre ayuda a satisfacer los tristes pensamientos q vagan por mi cabeza.
Atravesé, como dije, su umbral. Caminé por ese terreno y me aventuré a ir por alguno de esos recodos antes oscuros q tenía, y pude ver q no todos eran malos. Los menos seguros no fueron revisados. Pero fue bonito.
De nuevo estaba en el Desconcierto, pero esta vez la sensación de vacío era mayor. De vuelta siempre veía las tres puertas por detrás, pero ahora una faltaba y, aunq fui yo quien decidió q no volvería a estar, el vacío q dejó era grande. No se olvida un camino tan fácilmente, no se borra de la mente un paseo agradable sin más. Pero se olvida, no tengo más q tiempo y resignación aquí abajo, así q todo se olvidará.
Una vez limpiado todo o al menos intentado, decidí q era tiempo de ir a ver a mi flor. Ahora las visitas se repetían más a menudo y eso le agradaba más, aunq fuese más independiente, aun necesitaba de mi presencia. Aun giraba su bella corola al verme, aun sentía bullir su savia al sentirme.
Me tumbé a su lado, al borde de la tierra q la mantenía firme y le conté la limpieza q había realizado. Al oír el fin de la primera puerta, el giro pareció más significativo. Era una noticia q realmente le parecía buena, o eso es lo q me hizo a mí pensar.
No podía evitar las lágrimas, pero ella sabía q serían las últimas derramadas causadas por esa puerta, y las aceptó como al principio, cuando no podía autoabastecerse sola, cuando necesitaba cualquier líquido para sobrevivir.
Aún es más, creo q esas lágrimas le gustaron, le agradó saber q nunca más, o al menos eso suponía yo, serían lágrimas por el umbral de una puerta q nunca fue del todo firme, q tenía cimientos débiles.
El desahogo fue agradable, pero aun tenía una última visita q hacer. Debía limpiar las aguas de la Laguna del Olvido de todas mis penas. Me acerqué hasta ella y algo había cambiado en ella. Estaba de nuevo límpida, cristalina y tranquila. Descubrí entonces, q todas las piedras ennegrecidas q me sirvieron para cerrar la puerta nº 1 estaban así pq la Laguna drenó todas mis penas a esas piedras, para q siempre viera lo q dejé en esa Laguna a causa de esa puerta, y no tratase de retirarlas. Era como si mis penas sirvieran de cemento fuerte, robusto, q hiciera q nunca, nada, pudiera despegarlas, para no volver a abrir semejante puerta.
Todo este proceso dejó agotada mi alma, pues no es fácil dejar una parte de toda una vida atrás y menos tapiándola con penas. Por eso pensé q allí se quedaría. Y yo debía descansar.
Simplemente me dejé caer en el suelo y allí permanecí todo el tiempo q dura la noche para vosotros, unas horas insignificantes aquí, pues siempre es oscuro el ambiente.


“No te acuerdas de mí aunq siempre me lo andas fingiendo, no te acuerdas de mi aunq apenas nos vemos el ceño, no te acuerdas de mi ni yo nunca te siento muy lejos. No te acuerdas de mi aunq así compartimos el techo.
Ya no te acuerdas de mí.
No te acuerdas de mi aunq a veces mostramos los huecos, no te acuerdas de mi aunq a veces se encienden los hechos, no te acuerdas ni yo nunca te siento muy lejos. No te acuerdas de mi aunq a ti se te noten los celos.
No te acuerdas de mi ni me acuerdo de ti, aunq a ratos nos puedan las ganas.”
 
Q hay de malo en perseguir los sueños.
“Deja q te hable de mis sueños q tras el tiempo se escondieron, pero q contigo han vuelto. Deja q te hable de mis sueños q con el tiempo se perdieron escondidos en el silencio.
Sueño con los ojos abiertos puede q pienses q estoy loco pq me creo lo q sueño. Y si tú quieres te los cuento, los escribí en un libro abierto en el lenguaje de los sueños.
Q hay de malo en perseguir los sueños, q hay de malo en soñar despierto.
Sueño en color, sueño en verso, en historias con argumento...
Para los sueños no hay secretos.
Creo en los sueños infinitos, aquellos q tienen los libros q se acarician con los dedos.
Creo en los sueños verdaderos, q corren sin rumbo ni dueño y a los q nadie puso un precio.
Son los sueños realidad o sueños, es la realidad verdad o un sueño. Realidad o sueño.”


Sueños, todos los sueños comienzan ahora.
Ha empezado el año y todos los sueños y buenos propósitos surgen ahora. Y sueñas en alto, sueñas con los ojos abiertos. Sueñas q eso se haga realidad, q el sueño se haga realidad o es q la realidad es un sueño????
Todos son buenos, nadie sueña con cosas malas. Pero, cuando no hay q soñar, para q intentarlo???
Soñé (o realmente pasó???) q pasaba una noche entera en la Laguna del Olvido, y allí, sus aguas se tranquilizaban; toda aquella angustia, agonía y tristeza q dejaba en ella no hacía q el líquido elemento se enturbiara, nada había variado en sus orillas.
Y ese sueño me agradó, me gustó ver sus aguas quietas ante mi vista. Y tb soñé (o fue verdad???), q mi bella flor extendía sus raíces hacia mí. Me pedía de nuevo q no la abandonase, q cuidase de ella aunq tuviese raíces fuertes. Aun necesitaba de mí, de mis caricias, de mis palabras, de mi agua, de mis lágrimas. En definitiva, aun quería estar a mi lado. Eso agradó los días de fiesta (¿aquí alguien celebra un nuevo año si todos son iguales para los fantasmas?) Y así pasó un año más y entró uno nuevo.
Y de repente descubrí q esta vez sí eran realidad mis sueños, q no soñaba con los ojos abiertos. Realmente mi bella flor esperó pacientemente mi llegada desde la Caverna del Olvido y recriminó mi ausencia. Me quería ver más a menudo, echaba de menos mis conversaciones.
Me pregunto, realmente, como pude deducir todo aquello por el simple movimiento trófico de su corola. Como pude saber q reprendía mi reclusión, por el simple hecho de ver sus colores más brillantes al verme llegar. No sé tampoco como pueden gustarle mis conversaciones si no atisbo nada q me diga q me escucha, q me entiende. Pero creo q estoy tan ausente de compañía viva, q a mi pobre flor le he dado las características q tendría cualquier humano q camine por vuestro Supramundo y por ello, ella hace todas las funciones sociales de cualquiera.

Ahora queda seguir con los sueños, con los propósitos. Ahora sólo queda q ellos, los fantasmas, tb tengan el propósito de enmienda de no ser crueles conmigo. Sólo los cuido, pq ellos pagan su sufrimiento conmigo?? Pq ellos quieren q yo sufra lo mismo???
Pensad, tristes fantasmas, q quizá haya pasado un año más para q dejéis el Inframundo y podáis ir a donde realmente sea vuestro lugar, sea cual sea ese sitio. Pero lejos de mí, he de decir q vuestra carga crece con los años, aunq vosotros no notéis q pasa.
Ahora queda empezar otro año, de los terrenales, pues aquí los lustros y las décadas pasan sin novedad. Sin cambio en el lúgubre agujero q es el Inframundo, sin q la luz se vea mucho. Sólo por la pequeña ventana al exterior q ellos se empeñan en empañar con sus quejidos.
Ahora sólo queda limpiar esa ventana y ver la luz vuestra. Esa q me a veces vi y donde vi bellas cosas. Esa q me dejará ver cosas nuevas este año.

Ahora sólo queda dejar de soñar y hacer realidad los sueños. Ahora sólo queda q llegue yo antes q mis suspiros, q mi corazón vaya con alas y mis suspiros a pie.
Ahora queda todo el 2006.

Saludos desde el Inframundo.