<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/"><title><![CDATA[Creer es poder?]]></title><link rel="http://blogs.ya.com/thanatos/atom.xml" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/thanatos/atom.xml"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated><entry><title><![CDATA[Como el avestruz…]]></title><link rel="Creer es poder?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/thanatos/atom.xml" title="Creer es poder?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Como el avestruz…]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Credendo Vides)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/thanatos/c_120.htm"><![CDATA[Es curioso, cuando estuve allí arriba nunca vi uno. Oí hablar de ellos, oí las historias que se cuentan sobre su manera de protección y de su nula capacidad para el vuelo. Conocí el tamaño de sus huevos y de su plumaje.<br/>Pero nunca vi uno allí arriba.<br/><br/>Y ahora yo soy como él. Me estoy comportando como un avestruz. No soy capaz de afrontar el miedo, el dolor, la envidia y todos y cada uno de esos malos sentimientos que se han quedado aquí, o quizá no es que se hayan quedado aquí, es que siempre han estado aquí y ahora se están dejando ver con su mayor intensidad. Yo creo que es el calor de arriba, que los hace dilatarse y parecer más grandes de lo que son en realidad (o eso quiero creer yo).<br/>Pero no tengo fuerzas, no me caracterizo por mi valentía, por luchar por nada. Una vez ya relaté la lucha que mantuve con un gran enemigo, y eso me dejó sin coraza, todos mis ejércitos se vieron tan menguados, que no se han vuelto a reunir, aunque lo intentaron otra vez. Y no, no tengo ganas de reordenarlos, también es verdad eso. No tengo fuerzas de verme de nuevo en medio de una lucha que no traerá más que dolor de nuevo.<br/>Y esta vaguería, esta sensación de quietud cuando todo se derrumba es lo que me ha hecho esconderme. No tengo porque ver como se van alejando todas las cosas, mejor taparme los ojos.<br/>La Caverna del Olvido está muy bien, pero desde dentro también se oyen las grietas que se están abriendo en las paredes del Inframundo. También se oye como rugen las aguas de la Laguna, henchidas de odio, por dejar que en ellas se bañe alguien más que yo.<br/>Por supuesto, en la Caverna no deja de resonar el eco de las alas de mi Ángel de Luz, que va y viene, a veces buscándome y a veces alejándose, para recordarme que aún está ahí, pero que no sabe por cuanto tiempo.<br/>Y, claro, también veo el resplandor de esa Luz. Esa maldita (y amada) Luz, que él se llevará cuando bata sus alas en pos de la libertad de este maldito Inframundo.<br/>Por eso, no pudiendo abstraerme de todos estos sonidos y visiones, he decidido hacer como el avestruz. He cavado un agujero grande, lo suficiente para que entre mi cabeza con todos sus malos pensamientos que llegan a destiempo. Y, ahora, meteré allí todo en conjunto malos pensamientos y cabeza, cabeza y malos pensamientos; y los dejaré allí hasta que crea que todo ha pasado.<br/>Al tener la cabeza en oscuridad, no sentiré cuando se apaga la Luz de verdad, cuando el Ángel de Luz se la lleva para no regresar nunca más (ni él ni ella). Y, cuando la saque, creeré que hay más luz fuera que abajo en mi agujero.<br/>No he pensado en el oxígeno, que aunque aquí sea cargado, lo necesito. Pero no pasa nada, si la ausencia de este gas me provoca otras cosas, tampoco entonces sentiré la huída de mi Ángel de Luz. Quizá así, con este fin último, pueda descansar.<br/>No es una solución muy buena, pero es lo único que he podido hacer. Es la única solución para no oír retumbar en mi cabeza todos esos pensamientos que me bombardean el cráneo hasta hacer un sonido de campanas repiqueteando en mi interior.<br/>Cabeza en suelo, esperaré a ver que pasa.<br/>Si no respiro, quizá no vuelva…<br/><br/>http://es.youtube.com/watch?v=_qJ-8VweVrg<br/><br/>Saludos desde el Inframundo.]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Envidia…]]></title><link rel="Creer es poder?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/thanatos/atom.xml" title="Creer es poder?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Envidia…]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Credendo Vides)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/thanatos/c_119.htm"><![CDATA[Algo surca el aire estos días; no son las nubes negras de siempre. No es la densidad angustiosa del aire de aquí abajo. NO…<br/>Es algo más grave, es algo que se posó aquí hace unos días (quien dice días dice meses porque aquí el tiempo pasa sin saber que ha ocurrido). Algo que una vez leí, cuando aún tenía ganas de hacerlo, que es malo, en la religión que algunos profesan. Pecado Capital, así lo llamaban en aquel curioso libro que tomé para leer.<br/>Es ENVIDIA.<br/>Flota envidia por el aire. Se respira envidia por doquier. Los Fantasmas, esos que absorben todo lo que hay a su alrededor, también han adoptado este nuevo mal y ahora tienen envidia. Envidia de que unos me hagan sufrir más que otros, envidia de que mi cabeza dé más vueltas con unos que con otros.<br/>Mi Flor también se ha puesto envidiosa, no puedo ni imaginar como ha podido suceder eso. Pero también ha tomado un color demasiado purpúreo para como es ella. Demasiado angustioso verla así, sé que si sigue cargando tanta envidia en su savia, no será más mi Flor, sino que se transformará en algo que no llegará a conocer nunca. Y eso desbaratará mis ratos de alegría, mis descansos de mis penas.<br/>También hay envidia flotando en la Laguna del Olvido. Es como si una pátina rosa hubiese dejado la superficie del lago sucia. Es como si en lugar de reflejar a quien se mira, reflejase a quien se desea ser. Por eso yo no me miro, porque, la pregunta es ¿quién deseo ser yo? ¿Qué vería reflejado en esas aguas, si ni siquiera sé quien soy, como para saber quien quiero ser?<br/>Y me alejo también de esas aguas, ya no hay descanso alguno. Ya no tengo Flor, no tengo Laguna y el aire con esta envidia me está asfixiando. <br/>Yo me estoy contagiando, también yo tengo envidia. De hecho, como dice la canción, tengo hasta envidia de mi voz, cuando la oigo salir de la garganta tan fácilmente…<br/>Me envidio de todo y de todos. De Ella, que no sufre la envidia, que sigue allí, sentada sin esperar nada y desesperando por todo. De Ella que dejó de sufrir porque ya no siente el sufrimiento.<br/>Tengo envidia de Él, que escapó, que dejó todo esto y no volvió. Decidí gritarle desde la Ventana, pero ni siquiera dejó ver la sonrisa perversa que a veces dejaba caer. Simplemente se había alejado tanto de aquí abajo, que ya no sabía si lo que llegaban eran mis gritos o la brisa del mar que ahora tiene cerca.<br/>Pero tengo envidia de lo que no debería envidiar. Si quiero dejar que la Luz se apague, quiero dejar que mi Ángel de Luz se vaya, tengo que dejar de envidiar sus movimientos. A veces, cuando lo veo acercarse a la Luz, tengo envidia porque sé que la apagará con sus alas y se la llevará entre ellas, y la volverá a encender lejos de éste, mi Inframundo.<br/>Y tengo envidia de que esa maldita Luz volverá a ser luminosa, preciosa y dará calor, allá donde el Ángel de Luz quiera encenderla, mientras que yo, seguiré a oscuras, más a oscuras aún debido a que se ha ido…<br/>Tengo envidia de que no puedo salir de aquí abajo más, de que es época estival en vuestro mundo y aquí no habrá vacaciones.<br/><br/>Tengo envidia de envidiar lo envidiado por los envidiosos. Soy el alma de la envidia, soy la ENVIDIA.<br/><br/>Saludos desde el Inframundo.<br/><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="366" height="75"><param name="movie" value="http://www.goear.com/http://blogs.ya.com/thanatos/files/localplayer.swf" /><param name="FlashVars" value="file=c058931" /><param name="quality" value="high" /><embed src="http://www.goear.com/http://blogs.ya.com/thanatos/files/localplayer.swf" flashvars="file=c058931" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="366" height="75"></embed></object>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Calling all angels.]]></title><link rel="Creer es poder?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/thanatos/atom.xml" title="Creer es poder?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Calling all angels.]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Credendo Vides)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/thanatos/c_118.htm"><![CDATA[No sé a quien encomendarme, los ángeles del cielo no son buenos, así que he decidido pedir ayuda a mis ángeles caídos. <br/>Voland, dónde estás? Sabes cuánto te necesito? Sabes cuánto espero el abrazo que me debes?<br/>Memnoch, sé que te debo una visita. Que me ofreciste un hombro donde llorar y yo no pude tomarlo. No tengo fuerzas para levantar tanto la cabeza como para que llegue a posarse en tu hombro.<br/>Dónde estoy yo? Qué ha sido de mí?<br/>Estoy agotando todas mis fuerzas por luchar por o contra un Ángel de Luz que no lo merece; estoy luchando por mantener una Luz encendida que no hace más que dañarme, y ahora ya no tengo fuerzas.<br/>Tengo que buscar refugio en algo. Me hundo en algo que no entiendo, no puedo creer que ahora, que la brisa entraba por la Ventana, sea cuando peor respiro, cuando peor me siento. Y, lo más gracioso, no encuentro el motivo.<br/>Necesito gritar, pero no me sale la voz. Necesito llorar, pero las lágrimas abrasan. <br/>Nada, nadie, ningún motivo, se merece esta situación.<br/>Necesito huir de mí. Dejarme atrás allí, en la Roca, y evaporarme de mí. Necesito dejar un rato el pesado lastre de mi cerebro.<br/><br/>Serán posibles los viajes astrales? Quiero un billete de ida. Ya pensaré en la vuelta cuando esté de viaje. Allí habrá playas?<br/><br/>Saludos desde el Inframundo.<br/><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="366" height="75"><param name="movie" value="http://www.goear.com/http://blogs.ya.com/thanatos/files/localplayer.swf" /><param name="FlashVars" value="file=b1aaef2" /><param name="quality" value="high" /><embed src="http://www.goear.com/http://blogs.ya.com/thanatos/files/localplayer.swf" flashvars="file=b1aaef2" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="366" height="75"></embed></object><br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Tres años…]]></title><link rel="Creer es poder?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/thanatos/atom.xml" title="Creer es poder?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Tres años…]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Credendo Vides)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/thanatos/c_117.htm"><![CDATA[Ya no recuerdo como fue, si alguien me incitó o simplemente necesitaba escribir.<br/>Cuando empecé nunca creí q sería de continuo y, mucho menos, q alrededor de las letras se generaría un mundo paralelo al real y a la vez tan real como el paralelo.<br/>No pensaba que tuviera lectores, salvo los que me animaron a escribirlo. Ni pensaba, mucho menos, hallar tan buenos lectores.<br/>Los Fantasmas, se han ido yendo y viniendo otros nuevos. Esos nunca se irán. <br/>El Inframundo se ha ido amoldando a mis paseos y caminares varios. Lo q nunca creí es que llegara a ser motivo para una posible imagen que me han sugerido, y que si es cierto, dejaré ver a quien quiera. Gracias, de antemano, a quien me lo ha sugerido. No es un último descubrimiento, pero sí un último enlace.<br/>No pensaba tampoco que las cosas fuesen tan rápidas, pero es así. Han pasado tres años desde que compré este cuaderno nuevo; desde que cogí la pluma y me puse a escribir un diario irreal de cosas que pasaban realmente.<br/>Tres años desde que los fuegos del Inframundo comenzaron a arder conmigo dentro, desde que comenzó este trabajo de Cancerbero.<br/>Pero bueno, han sido tres años curiosos, los altibajos no han dejado de estar. Pero eso es la vida no? Subir en una noria para que luego bajemos a la tierra para ver como son las cosas a pie…<br/><br/>Por estos tres años de comentarios, gracias a todos los que pasáis, a todos los que comentáis y a todos los que no comentáis pero pasáis. Gracias a todos desde aquí abajo.<br/>El Inframundo seguirá el tiempo que pueda, pues esto es atemporal. Así que, como siempre, bienvenidos todos.<br/><br/>Saludos desde el Inframundo.<br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[El Aquelarre bajo la Luna llena.]]></title><link rel="Creer es poder?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/thanatos/atom.xml" title="Creer es poder?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[El Aquelarre bajo la Luna llena.]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Credendo Vides)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/thanatos/c_116.htm"><![CDATA[Ahora que nada luce, ahora que ha empezado la maniobra de evasión, no sé como llamar a esto.<br/>Al saber que la Luz se iba a apagar, que el mal…. (no puedo decirlo, no me sale llamarlo así) Ángel de Luz se la iba a llevar, empecé a recoger los fragmentos de brillo que había dejado en este Inframundo.<br/>Los bellos destellos que se quedaron reflejados en la Laguna, las luces y sombras que se formaban en la fría Roca, los colores anaranjados que formaba en las jambas de mis (antiguas) tres Puertas, la belleza que resaltaba en los pétalos de mi  Flor, el poder pasear sin que mis Fantasmas me acosaran debido a la luminosidad del lugar. Todo eso, recogido con lágrimas en mis ojos, ha pasado a llenar un saco de gruesa tela, para que ningún rayo de Luz salga por ella. Cada rayo que voy metiendo, va haciendo más pesado el saco.<br/>Pero, una vez recogidas todas esas partículas de Luz, ¿dónde las lanzo? ¿cómo me deshago de ellas?<br/>Eso es lo que ahora me deja días y noches, atardeceres y albas (de los vuestros) sin poder juntar los párpados. Sin dormir. Sin poder dejar al cerebro que descanse de todo lo que ha acumulado a lo largo del día.<br/>Sólo doy vueltas y vueltas, al Inframundo, al cerebro y al saco, que parece más pesado cuanto más tiempo pasa; sin poder encontrar la solución.<br/>...La Ventana, me aposté frente a ella. Allí encontré la solución. <br/>Sin saber como ni porqué, la <b>Luna</b> se había puesto llena, me decía cosas que nunca había escuchado; o quizá siempre las gritó y yo no prestaba atención, quizá siempre había seguido mis pasos por el Inframundo, desde el hueco que la Ventana dejaba ver, y yo nunca me había percatado de que esa gran <b>Luna,</b> me vigilaba e iba conociendo todos mis pasos, para luego poderme decir la solución. Junto a la gran <b>Luna</b>, se había formado un aquelarre de Brujas. La <b>Bruja principal</b>, la que dirigía a todas las demás, escuchaba todos los mensajes de la Luna, los secundaba y gritaba con fuerza lo que debía hacer también.<br/>Ellas dos, la <b>Luna</b> y la <b>Bruja</b>, la  <b>Bruja </b>y la <b>Luna</b>, me estaban gritando no sólo la manera de deshacerme de ese pesado saco de Luz, y con ello de mi Ángel de Luz (el odiado), sino también me estaban tratando de indicar un camino por el que salir del Inframundo, sin necesidad de la Escalera que nunca terminó mi ayudante de Arqueólogo, ni del agujero inmundo por el que dejó caer el gran Hacedor de esto.<br/>Sólo tenía que ser valiente (por una vez, no creo que me hiciese daño no?). Debía decir lo que me ataba. Era tan fácil, visto así. Si gritaba a todos y cada uno de mis Fantasmas lo que me estaban haciendo, se irían desvaneciendo, deshaciendo a mi paso según les fuese comentado todos sus fallos.<br/>Las Puertas, cerrarlas de golpe y no dejar que se viera ningún camino engañoso hacia ningún Desconcierto que no merezco.<br/>Era fácil, pero…<br/>Lo primero que había de hacer era expulsar a mi Ángel de Luz. El que había desorbitado todo este caos ordenado que yo tenía aquí abajo. Tenía que ser fuerte, armarme del valor más grande y decirle que el Miedo no se puede medir por rangos. Que él me daba más miedo que mi otro Él. Aquél que escapó para siempre sin ruido, aquél que una vez que se fue no causó tanto dolor como él, que no termina de irse y sigue dañando.<br/>Decirle que nunca dejé de esperar que la Luz llegase a mi Inframundo, y que cuando llegó sólo trajo dolor. Que era contradictorio. Pero que si era la Luz lo que quería llevarse, que la tomase y no me hiciese más daño. No podía seguir viéndolo pasear por mi Inframundo sólo porque quería dejar su rastro de Luz y después ser a su Luz a la que iba a adorar y no a mí, a quien seguía esperando.<br/><br/>Pero, es tan fácil oír las palabras de los demás. Es tan difícil hacerlas mías…<br/>De todos modos, gracias amiga <b>Luna</b>, amiga <b>Bruja</b>. Seguiré escuchando desde la Ventana vuestros consejos hasta que decida ponerlos en marcha. <br/><br/>Y espero, que sea muy pronto, ya voy cogiendo fuerzas para el último empujón…<br/><br/>Saludos desde el Inframundo.<br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[El silencio...]]></title><link rel="Creer es poder?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/thanatos/atom.xml" title="Creer es poder?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[El silencio...]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Credendo Vides)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/thanatos/c_115.htm"><![CDATA[Mejor el silencio, la pátina dura del no saber, la capa de polvo del tuerto olvido.<br/>Así, tú no sabrás nunca que te querré siempre y yo sabré siempre que no me querrás nunca.<br/><br/>Saludos desde el Inframundo.]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Aquí empieza el fin. Aquí acaba el principio.]]></title><link rel="Creer es poder?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/thanatos/atom.xml" title="Creer es poder?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Aquí empieza el fin. Aquí acaba el principio.]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Credendo Vides)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/thanatos/c_114.htm"><![CDATA[He dormido los sueños despierta, he dejado las lágrimas en la fría roca, mientras me tendía a esperar que pasasen las horas, los días, las semanas. Ese tiempo que dicen que hace que todo pase, pero no, sólo pasó tiempo. <br/>Se me olvidó como se olvidan las cosas y eso no hace más que grabarme a fuego los recuerdos. Recuerdo cada uno de los pasos, los trotes y galopes de mi corcel y todo aquello que hice camino de esa batalla que libraría sin luchar. Esa batalla que mataría lo que quedaba de vivo en el corazón.<br/><br/>Como un animal sediento de sangre, mi caballo corría incansable hacia el lugar señalado, el momento en que la batalla se había de luchar estaba próximo y no quería que el rival llegase antes que nosotros. <br/>Mi ejército me seguía a muy corta distancia. De nuevo los Miedos se habían armado con sus lanzas. El primero de los ataques, el que se hace siempre a pie, con esas armas de doble filo que me iban hiriendo a mí por la espalda, lacerando cada uno de los pequeños destellos de luz que me quedaban.<br/>La caballería la componían las Ilusiones, esos guerreros que nunca dan nada por vencido y que siempre se lanzan al galope sobre todo aquello que quiera destruirlo. Las Ilusiones, con sus espadas en ristre, sedientas de conseguir una victoria ínfima en un enemigo espurio. Pero no sabían que su reflejo, de tan limpias que lucían, me iba cegando. No veía que me dirigía hacia una nueva muerte, una más para las que llevo encima. Aquí abajo se cuentan las muertes, no los años.<br/>Por último, en la retaguardia, para recoger los trocitos de todo lo que quedase y llevar mi corazón en una cajita, iban las Alegrías, esas que nunca se agotan, que esperan la batalla final. Cargan sus ballestas con flechas de sonrisas, con lanzas de carcajadas, pero ya nada pueden clavar, van las últimas y es al último enemigo, al que ya no tiene esos sentimientos por el fragor de la batalla, al que le llegan. Ya su escudo está tan duro, que no llegan a atravesarlo.<br/>Por eso sabía que mi retaguardia debería recoger los pedacitos de mí que quedasen.<br/><br/>En el momento oportuno, donde el campo de batalla estaba fijado, mi caballo paró. Sin necesidad de asir sus riendas, él se frenó, pues sabía que este era el lugar. <br/>El viento húmedo y frío dejaba que las hojas de los árboles que una vez quisieron crecer felices allí, rodaran por el suelo como una triste venganza de lo que nunca fueron ni llegarán a ser. Pero no había nada más, no se veían huestes enemigas ni banderas ondeando al aire en señal de batalla.<br/>El tiempo parecía haberse parado en ese desierto de piedras. Se oía ulular el viento, pero no se veía nada más. <br/>De repente, a lo lejos, un jinete solitario se vislumbró. Era un emisario de mi adversario. Con su corcel blanco, casi volaba; emitía tanta luz como nunca habían visto esos parajes. Parecía que el caballo fuese etéreo, tan blancas eran sus crines.<br/>Sin ningún bufido ni resoplido, el lindo équido, paró frente a mi negro corcel, que trató de pifiar y dejarme caer. No estaban sus ojos habituados a tanta luz y tan bella.<br/>El emisario, con una sonrisa que no entendía y que a la vez me tenía sin habla, extendió una misiva que su Señor me enviaba. En esta batalla donde no sabía con quien iba luchar, por fin iba a conocer alguno de sus misterios.<br/><br/>“No vendré, no esperes por mí. No tengo nada que luchar contigo. Decidí apagar la Luz, no voy a dar más datos y ningún asalto. Sea yo plomo en el interior de tu pecho y acaben tus días en sangrienta batalla. Mañana en la batalla piensa en mí, desespera y muere.” <br/><br/>Era él, mi Ángel de Luz, el que me había hecho ir hasta allá, el que había engañado a todos y cada uno de mis (odiados) Fantasmas y me había hecho salir de mi rincón, de mi olvido obligado (porque de otra forma no sé olvidar).<br/>Sólo él sabía como hacer daño de veras. Me sacó de mi lugar, para en mi ausencia, apagar la Luz sin que yo le supusiese un impedimento.<br/>En el momento en que mis torpes manos rompieron el rojo lacre que sellaba la misiva, el armazón del corazón se resquebrajó un poco. No entendí este dolor, pero cuando leí el final de la nota, con la firma inequívoca de mi Ángel de Luz, la coraza cayó y las cenizas de lo quedaba dentro (que una vez fue corazón) se esparcieron por el aire con el aullido de dolor que dejé escapar. En mi grito, con mi aliento, todo el polvo que una vez fue corazón se extendió por el desierto con las hojas que una vez quisieron ser árboles.<br/>Esto hizo que mis huestes creyeran que habíamos entrado en combate, salieron en estampida y se llevaron consigo lo que quedaba de mí. Todas mis huestes lucharon entre sí, pues no había rival y los Miedos mataron a las Ilusiones y las Alegrías quedaron en el suelo, recogiendo cada una de las cenizas para llevarlas de nuevo al Inframundo.<br/>Una vez acabada la batalla que nunca empezó, mi corcel volvió veloz al Inframundo. Solos él y yo de nuevo, sin huestes y con las Alegrías transportando las cenizas de mi corazón, entramos de nuevo en un Inframundo lleno de risas de mis Fantasmas. Habían vuelto a conseguir destruirme, apagar la Luz que una vez me alegró y todo gracias a ese maldito intruso, ese Ángel de Luz que nunca debió de entrar.<br/><br/>Y lo peor de todo fue que mi derrota me dolía cada día en las manos. Yo no iba a luchar, sabía (o intuía) que la lucha sería con ese enemigo y sólo quería acariciarlo hasta borrar las huellas de mis dedos. Sólo quería abrazarlo hasta que mi esternón fuese parte del suyo. Sólo quería sonreírle hasta que mis músculos faciales saltaran de sus tendones.<br/>Sólo quería cegarme con su Luz que nunca dejó que la viera con una emisión directa.<br/><br/>Sólo quería verle…<br/>Y acabó con el principio. Empezó con el Fin.<br/><br/>Saludos desde el Inframundo.<br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Espero que pases cinco minutos en el cielo…]]></title><link rel="Creer es poder?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/thanatos/atom.xml" title="Creer es poder?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Espero que pases cinco minutos en el cielo…]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Credendo Vides)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/thanatos/c_113.htm"><![CDATA[…antes de que el diablo sepa que estás muerto. <br/><br/>Era el momento; como si de una confabulación de todos y cada uno de los Fantasmas, astros, Rocas, y mi Flor; se tratase, todo estaba preparado.<br/>Debía coger el bravo y negro corcel de guerra y de nuevo salir hacia la batalla. Debía librar una dura lucha contra mí, contra mi voluntad, contra mi valor y, sobre todo, contra mi miedo, que en estos días es más grande que cualquiera de las duras rocas que aquí abundan.<br/>Era casi una orden. No tenía otra opción, tenía que hacerlo o hacerlo. No había más alternativas, puesto que los Fantasmas me habían gritado hasta la saciedad la opción. Mi Voland, mi bello Voland, gritaba desde fuera, desde la Ventana. Y hasta las aguas calmas se habían revuelto en señal de acuerdo con el resto.<br/>No tenía fuerzas, no quería luchar, sólo quería que dejasen que reposase en la Caverna del Olvido con Ella. Ella que nunca habla, Ella que nunca pedía ni reclamaba nada. Ella, sólo Ella, que era el Fantasma que nunca quiso serlo, Ella que era el dolor que yo no podía expresar…<br/>Pero no pudo ser. Cuando creía haber encontrado la tranquilidad, para que saliera, la Luz se iluminó a un nivel extraordinario. Llegaba a reflejarse en los recovecos más recónditos del Caverna. <br/>Y me pudo la curiosidad; asomé la cabeza para ver cual era el motivo de esa intensidad luminosa y fue entonces cuando ya no tuve escapatoria.<br/>Todos mis Fantasmas me rodearon. Una masa de entes informes y sin volumen, que no me dejaba caminar hacia atrás. Sólo podía caminar hacia delante. Hacia donde Ellos ya habían preparado todas las armas para la guerra.<br/>Habían colaborado todos. Incluido mi Ángel de Luz (con su Luz aumentada para ello) y eso me dolió. <br/>Sabía a ciencia cierta que todos mis Fantasmas estaban confabulados. Pues ellos, todos, me quieren causar el dolor que ellos no podrán sentir nunca pero que tendrán que purgar aquí abajo. Pero, mi Flor??? También ella? Y mi querido Voland?  Del Ángel de Luz ya lo esperaba todo, pues me había demostrado que siempre actuaba a mis espaldas para conseguir mi mal, pero de mi Ángel Caído?...<br/>Después, más tarde, comprendería que mi Ángel Caído lo hacía por mi bien, pero en ese momento no lo entendí.<br/>Cada uno tenía su motivo, pero era extraño verlos a todos reunidos para la misma causa. Que volviera a la batalla, que volviera a luchar por algo, pues no había vuelto a mover nada desde que la Luz agotó mis resistencias.<br/>Monté, por tanto, en el corcel. No tenía alternativa.<br/>Espoleé sus cuartos traseros y, como azotado por un rayo, salió veloz hacia una batalla perdida antes de iniciarse, hacia un fin ya escrito antes de conocer el cuento si quiera. <br/>Era “la crónica de una muerte anunciada”.<br/>Cada paso que daba hacia la dura batalla hacía resurgir todos mis miedos. Eran muy buenas armas en esta batalla, pero también eran un arma de doble filo. Pues, una vez lanzadas harían daño al enemigo. Pero mientras yo los llevaba, eran a mí a quien iban hiriendo.<br/>Empezaría la batalla con heridas causadas por mis propias armas. Típico en mí. Empezar con heridas sangrando, imposibles de cicatrizar.<br/><br/>Ya estaba todo dicho, había llegado al campo de batalla de nuevo. Empezaba una guerra perdida antes, siquiera, de conocer que hubiese enemigo…<br/><br/>Ahora, con el tiempo pasado y el recuerdo, el dolor me ahoga para seguir narrando. Terminaré de contar la batalla una vez repuestas todas y cada una de las cosas que perdí en aquel campo de batalla.<br/><br/>Saludos desde el Inframundo.<br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Mi pequeño regalo de hoy.]]></title><link rel="Creer es poder?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/thanatos/atom.xml" title="Creer es poder?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Mi pequeño regalo de hoy.]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Credendo Vides)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/thanatos/c_112.htm"><![CDATA[Sólo quiero esto, no es mucho no?<br/><br/>Quiero que estés aquí<br/>quiero tenerte dando vueltas a mi lado todo el tiempo<br/>en nueve orbitas concéntricas y yo estar en el centro<br/>si no es mucho pedir...<br/>pero es lo menos que merezco.<br/><br/>Saludos desde el Inframundo.<br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[No he querido saber, pero he sabido…]]></title><link rel="Creer es poder?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/thanatos/atom.xml" title="Creer es poder?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[No he querido saber, pero he sabido…]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(Credendo Vides)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/thanatos/c_111.htm"><![CDATA[No he querido saber, pero he sabido lo que no debía. Me adentro cada vez más en mi Inframundo y trato de alejarme de todo lo que se parezca a la vida, a la claridad de la Luz o, incluso, a mi Laguna del Olvido.<br/>Ya no me acerco a mi Flor, y sé que eso no está bien. Pero esa Flor no me hace bien ahora, me recuerda a los buenos momentos, me recuerda los días en que podía reír sin que me dolieran todos y cada uno de los músculos del rostro. No quiero recordar, no puedo, por tanto, acercarme a ella. Incluso, ahora, está extraña. Es como si mi falta a su lado haya hecho que sus colores se hayan tornado más grisáceos. Es más oscura e incluso parece más callada. A veces, incluso creo, q oculta las cosas reales y sólo me muestra el color  que quiere. Creo que a veces exagera esos tonos grises para hacerme más daño aún. No sé, creo que la locura se adueña de mí, pues pensar mal de mi Flor no es muy coherente, yo creo.<br/>Y he huido de un lugar que no existía para llegar a otro que ya no existe. He dejado atrás las dos puertas que creí que se formarían y sólo han dejado el marco. Ahí está, el marco de madera de ambas, dejando el rastro de dolor de nuevo. Todo, ahora, me recuerda otros tiempos.<br/>Trato de pasear, despejar mi mente. La Laguna tiene las aguas mansas para que vaya a ella. Pero tampoco quiero. No puedo. Me duele todo y nada, me siento mal y bien. Es angustia y alegría, es pena y gozo. Es La Nada de nuevo, que se ha adueñado de mí.<br/>Pero, me desvío, decía que no he querido saber y he sabido. Y ha sido sin querer. Sólo quería pasear, sin más, no quería ver nada ni a nadie que me recordase nada, de nada. Ningún tiempo pasado, ninguna voz de Fantasmas. Pero ellos siempre están con el ojo avizor. Y en cuanto me han visto salir de algún sitio donde me escondía, me han seguido.<br/>No he querido escucharlos y he salido corriendo. Desorientación, no sentía más que desorientación. Así que, creyéndome ya a salvo de ellos, me he sentado a descansar. Entonces ha ocurrido. He sabido lo que no debía. He oído una conversación que no debía, no quería saber, no, no, no, no. Mis dedos no deberían haber sido desobedientes, y deberían haber taponado el oído. Ese maldito pabellón auditivo, que ha recepcionado todas y cada una de las palabras.<br/>Eran voces lejanas, increíble, pero voces. Una de ellas la emitía, con sus pétalos, mi bella Flor (es ridículo, verdad? Lo mismo he pensado yo). La otra la emitía un bello pájaro que, no sé cuando ni como ni porqué, ha bajado hasta ella para charlar.<br/>Ambas decían que la Luz, sin necesidad de mis manos, mis lágrimas o mis esfuerzos, se iba a apagar. Se iba a extinguir sin más, de golpe. Y el Ángel de Luz se iba a ir tras ella, iba a dejar de estar por aquí, para bien o para mal. Pues no podía estar sin su Luz y no quería tampoco.<br/>Se marcharía sin más, sin avisarme, puesto que yo sólo había sido un grato entretenimiento para Él. Había pasado horas riéndose a mi costa, viendo como sufría y luego me alegraba de ver de nuevo la Luz. Como me cegaba tratando de tocarla y, después, cuando me quemaba con Ella, me alejaba corriendo. Esas risas que oía entonces, no eran de mis Fantasmas, eran de mi Ángel de Luz que se reía de mí, incansable, insaciable, día tras día (y aun hoy lo está haciendo a sabiendas de que se marchará). <br/>Debería odiarte, debería odiarte, debería odiarte, debería olvidarte.<br/>Debería no verter las lágrimas que ahora brotan, pues estaban destinadas a apagar la Luz y ella sola se ha extinguido sin mi ayuda. Ella sola está apagándose de motu proprio, y además acompañada de las risas de mi Ángel de Luz.<br/>Sé que mi Ángel Caído ha tratado de pelear con el otro ángel, que me ha gritado todo lo que estaba tramando y no he querido verlo; no hay más ciego que el que no quiere ver.<br/><br/>Pero, ¿a cuánto se vende el kilo de dolor? ¿Cuánto cuesta un litro de lágrimas? No cobraría a nadie si viniera a recoger los míos, dolor y lágrimas, lágrimas y dolor. Seguro que si se lo llevasen, sería yo quien pagase…<br/><br/>Y ya ves, que el amor, si no muere, te lo matan.<br/><br/>“Soy un rock and roll atravesado, <br/>un acorde mal pintado en tus manos. <br/>Soy sólo lo malo de este cielo, <br/>a ver si lluevo y te arranco del suelo, <br/>a ver si nievo.”<br/><br/>Saludos desde el Inframundo.<br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry></feed>
