Los ojos que todo lo ven.
…Cerré los ojos para parar todos los sentidos. Imaginaba, o más bien, quería creer, que al cerrar los ojos, el resto de los sentidos se dejarían influir y tampoco estarían activos.
Con los ojos cerrados, pensaba que los oídos no captarían nada. Que serían meros receptores del silencio. Tampoco entonces el olfato dejaría pasar nada a la pituitaria y no relacionaría ningún olor con algún recuerdo.
Incluso dejé las manos quietas, para no rozar (ni tan siquiera levemente) nada y no sentir un tacto que pudiera ser conocido.
Por supuesto, el gusto estaba paralizado también. Sin nada en la boca, excepto la sensación de sequedad aguda (puesto que ni agua quería tomar), nada debería sentir.
Pero me engañé. Otra vez, me engañé; pues aunque los sentidos estuvieran aletargados, el cerebro, esa terrible máquina que no descansa nunca, traía una y otra vez imágenes a las retinas cerradas. Ellas, ajenas a mis deseos de que no recordasen, creaban imágenes y las proyectaban en mis párpados a modo de pantalla de cine.
Todo era nítido entonces, y volvía a pasar.
Entonces también volvía el olor; ese olor que se asocia a los recuerdos y que me perseguía en estas imágenes no reales. El olor, difícil de olvidar. Un olor a madera húmeda y a tierra mojada; un olor a vapor de agua condensado; olor a jazmín. Tan complejo era el perfume y tan detalladamente recordaba sus componentes… (maldita memoria olfativa).
Incluso, aunque mis manos seguían inmóviles, parecía como si de nuevo volvieran a acariciar lo que no debían. A pasar las yemas de los dedos, delicadamente, por aquella superficie tan suave; pulida, cuidada y perfumada para la ocasión. De nuevo ese tacto… (que tanto había anhelado olvidar y que tanto anhelaba volver a tener).
Hasta el oído se había vuelto loco y recordaba el resonar de los pasos (lejanos ya, quizá), recorridos por ahí, para llegar allí.
Recordaba las notas de música que producían las gotas de lluvia repicando en los cristales, en la madrea y en todo lo que rodeaba la escena.
Ni siquiera el gusto se alió conmigo. También él, ese sentido que parece que sólo funciona con estímulos reales, se activó con una imagen recordada.
Ese sabor, que no tenía con que compararse. Ese sabor dulce y a la vez amargo, esa mezcolanza de todos y cada uno de los sabores. Sólo era un sabor conocido, SU SABOR…
Entonces grité; la desesperación hizo que mi garganta articulase un grito, como hacía tiempo que no emitía. Abrí todos los sentidos al tiempo y eché a correr. La carrera, aunque parecía alocada, me llevaba a donde quería ir (pues el recuerdo así me lo había dicho).
Y comprobé, para mi estupefacción, que no todo había sido un recuerdo. Algo había surgido mientras recordaba. Allí estaban…
De nuevo, en el lugar donde las vi desaparecer; habían vuelto a aparecer los ojos de las cerraduras de dos de mis tres puertas. Estaban allí, abiertos, como ojos que todo lo ven…
¿Detrás de las cerraduras, se volverían a formar las puertas y su destino, El Desconcierto?
¿Volverán mis recuerdos a reconstruirlas?
He vuelto al lugar del que no debí salir, es obvio…
Saludos desde el Inframundo.
Con los ojos cerrados, pensaba que los oídos no captarían nada. Que serían meros receptores del silencio. Tampoco entonces el olfato dejaría pasar nada a la pituitaria y no relacionaría ningún olor con algún recuerdo.
Incluso dejé las manos quietas, para no rozar (ni tan siquiera levemente) nada y no sentir un tacto que pudiera ser conocido.
Por supuesto, el gusto estaba paralizado también. Sin nada en la boca, excepto la sensación de sequedad aguda (puesto que ni agua quería tomar), nada debería sentir.
Pero me engañé. Otra vez, me engañé; pues aunque los sentidos estuvieran aletargados, el cerebro, esa terrible máquina que no descansa nunca, traía una y otra vez imágenes a las retinas cerradas. Ellas, ajenas a mis deseos de que no recordasen, creaban imágenes y las proyectaban en mis párpados a modo de pantalla de cine.
Todo era nítido entonces, y volvía a pasar.
Entonces también volvía el olor; ese olor que se asocia a los recuerdos y que me perseguía en estas imágenes no reales. El olor, difícil de olvidar. Un olor a madera húmeda y a tierra mojada; un olor a vapor de agua condensado; olor a jazmín. Tan complejo era el perfume y tan detalladamente recordaba sus componentes… (maldita memoria olfativa).
Incluso, aunque mis manos seguían inmóviles, parecía como si de nuevo volvieran a acariciar lo que no debían. A pasar las yemas de los dedos, delicadamente, por aquella superficie tan suave; pulida, cuidada y perfumada para la ocasión. De nuevo ese tacto… (que tanto había anhelado olvidar y que tanto anhelaba volver a tener).
Hasta el oído se había vuelto loco y recordaba el resonar de los pasos (lejanos ya, quizá), recorridos por ahí, para llegar allí.
Recordaba las notas de música que producían las gotas de lluvia repicando en los cristales, en la madrea y en todo lo que rodeaba la escena.
Ni siquiera el gusto se alió conmigo. También él, ese sentido que parece que sólo funciona con estímulos reales, se activó con una imagen recordada.
Ese sabor, que no tenía con que compararse. Ese sabor dulce y a la vez amargo, esa mezcolanza de todos y cada uno de los sabores. Sólo era un sabor conocido, SU SABOR…
Entonces grité; la desesperación hizo que mi garganta articulase un grito, como hacía tiempo que no emitía. Abrí todos los sentidos al tiempo y eché a correr. La carrera, aunque parecía alocada, me llevaba a donde quería ir (pues el recuerdo así me lo había dicho).
Y comprobé, para mi estupefacción, que no todo había sido un recuerdo. Algo había surgido mientras recordaba. Allí estaban…
De nuevo, en el lugar donde las vi desaparecer; habían vuelto a aparecer los ojos de las cerraduras de dos de mis tres puertas. Estaban allí, abiertos, como ojos que todo lo ven…
¿Detrás de las cerraduras, se volverían a formar las puertas y su destino, El Desconcierto?
¿Volverán mis recuerdos a reconstruirlas?
He vuelto al lugar del que no debí salir, es obvio…
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
"Agudicen" quise escribir, pero ya es tarde y el sueño me juega una mala pasada...
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A mi se me hace que en el Inframundo los sentidos se agudian y todo sucede pror la contraria, entonces querer aquietar algo lo estimula.
Me gustó este despertar lo que intenta dormirse. MUcho
Me gustó este despertar lo que intenta dormirse. MUcho
Comentario:
os olhos que tudo vêem
que miram... los ojos
el cuerpo... que sente...
abrazos serranos
que miram... los ojos
el cuerpo... que sente...
abrazos serranos
Comentario:
ya te digo maja, que esta tarde me quería hasta castigar!!!! jajajajaj
Un beso reina
Un beso reina
Comentario:
jajajaj, como me vas conociendo!!!! la verdad es que no ha ocurrido nada concreto.
Tengo que hacer la evaluación del proyecto y determinar donde está el fallo, el que se puede mejorar y demás, pero a ver como les cuento a unos profes que van de progres pero que los examenes y la formación la hacen como antes de la guerra se hacia, que lo que falla son ellos y los curriculos que preparan???? así que me desahogo en el blog, y ahora le cuento lo bien que ellos hacen las cosas para que me aprueven!!! jajajaj
Un beso reina
Tengo que hacer la evaluación del proyecto y determinar donde está el fallo, el que se puede mejorar y demás, pero a ver como les cuento a unos profes que van de progres pero que los examenes y la formación la hacen como antes de la guerra se hacia, que lo que falla son ellos y los curriculos que preparan???? así que me desahogo en el blog, y ahora le cuento lo bien que ellos hacen las cosas para que me aprueven!!! jajajaj
Un beso reina
Comentario:
di que si, cualquier momento es bueno para celebrar algo!!!!
A ver cuando podemos celebrar que sales del dichoso inframundo!!! jajajjaja o al menos, que actualizas más cacho vagurria!!!!! jajajajajjaja
Un beso reina
A ver cuando podemos celebrar que sales del dichoso inframundo!!! jajajjaja o al menos, que actualizas más cacho vagurria!!!!! jajajajajjaja
Un beso reina
Comentario:
¡Mira que te gusta ese inframundo! con lo bien que se está ahí fuera. Vuelve a intentar salir de él y abre esas malditas cerraduras.
Comentario:
Ainsss el infamundo de las narices!!!!
Claro que debes de salir de allí, si no eres todo lo feliz que se puede ser, ese no es tú sitio
Así que ya estas buscando un sitio nuevo, y si para eso hace falta que te reseteen el cerebro, pues a resetearlo, y punto pelota.
Conocí yo a un maromazo el otro día, que debe de resetear muy bien (yo no lo se, cachis) jajajajajajajajaj
Un beso guapa
Claro que debes de salir de allí, si no eres todo lo feliz que se puede ser, ese no es tú sitio
Así que ya estas buscando un sitio nuevo, y si para eso hace falta que te reseteen el cerebro, pues a resetearlo, y punto pelota.
Conocí yo a un maromazo el otro día, que debe de resetear muy bien (yo no lo se, cachis) jajajajajajajajaj
Un beso guapa





