La guerra de los mundos.
Es curioso, el otro día me vino a la cabeza el nombre de esta película, pero no era la lucha entre un planeta extraterrestre contra nuestro planeta Tierra; no, era la lucha entre mi corazón y mi cabeza.
La lucha es encarnizada, pues los batallones están bien provistos de munición. El cerebro es una máquina incombustible que dispara dardos envenenados de recuerdos constantemente y además, mal que nos pese, gobierna el resto de movimientos. No amenaza, él dispara directamente, él rige y el dirige. Es el gran soberano que está luchando por mantener su supremacía, para que un simple órgano que bombea, como es el corazón, no le usurpe su dominio.
Y las armas son muy agresivas; recuerdos envueltos en dolor, imágenes guardadas cargadas de pólvora y cientos de sonidos que envía en una frecuencia superior a la deseada para que hagan más daño del que pueda hacer cualquier sonido. También, de vez en cuando, manda olores; olores intensos que se implantan tan fuerte que parece que vayan a atravesar también la nariz, y eso que ella no lucha. Pero en esta guerra, no se puede ser neutral. O corazón o cabeza; cada órgano debe estar de una parte, pues no es factible ser imparcial.
Y algunos ya han tomado partido, todos o casi todos los órganos sensoriales están de parte del cerebro. De hecho, hacen de viles mensajeros; como un mensajero de la Edad Media, toman el caballo de las crines de los axones y corren a través de los nervios para transmitir cuanto más dolor mejor.
Pero el corazón no está quieto, no. Él sabe que tiene las de perder, que el cerebro es muy racional y estratega y puede ganar. Pero el corazón, aunque siempre fue tratado como el motor de la sangre, también se acuerda de cuando los antiguos filósofos lo daban como el órgano vital. Y quiere volver a recuperar ese puesto. No quiere quedar relegado a un puesto secundario. Y entonces, para darse a conocer, manda esos pulsos de dolor. Esa sangre emponzoñada, que llega a todos y cada uno de los órganos para recordar que él también puede doler.
Y su guerra, la de ambos, me está matando a mí. En completa armonía, parece que ambos estén luchando contra mí.
El armamento del cerebro va haciendo perder mis deseos, hace que mi cuerpo sea más racional y sólo haga lo correcto, que los impulsos que no son los adecuados, se queden en algún lugar olvidado del recorrido.
Mientras que el corazón me envía litros de sangre a los músculos para que corra más a prisa y me atreva a hacer las locuras que nunca hice cuando era el momento. Parece llevar, en la sangre, el mensaje de que nunca es tarde. Las locuras, si no se hacen, se pierden. Pero si se hacen, aunque sean tarde, quedan hechas…
Y eso me está causando un lastre. Doy dos pasos hacia delante para apagar la Luz y otros dos hacia atrás para no apagarla.
Es una lucha encarnizada que me tiene en la Caverna del Olvido. Llevo varias semanas con la apatía por bandera, aunque no sirve ser neutral. Pero las fuerzas opuestas, cuando son tan igualadas, hacen que la cuerda se tense tanto que el campo de batalla, que es mi cuerpo, quedé tan dolorido y agujereado, que no pueda volver a moverme en mucho tiempo.
Uno de los dos tiene que ganar la partida ya. Uno de los dos ha de quedar como vencedor, para que yo pueda seguir las decisiones tomadas cuando el uno haga prisionero para siempre al otro.
La dura batalla está por ser larga, porque sé que la coraza de acero y hielo de mi corazón es tan resistente (la construí yo) que aún ha de mandar muchas armas el cerebro para romperla.
Lo que no llego a entender es porque el corazón, aún siendo duro e insensible, quiere ahora ese puesto. No era yo quién creía que era mejor dejarlo dormir el sueño de la impasibilidad eternamente? Qué lo ha despertado de su letargo para querer volver a apoderarse del poder? Sé que es la Luz y por eso sé que he de apagarla. Pero, también lucha para que no la apague…
Me volveré loc@ pues?
A veces pienso que es mejor dejarlo así; lo que fue ya nunca será; lo que hoy es, mañana ya no estará y sólo será un recuerdo.
Muchas veces el amor da paso al dolor y cuando hay dolor no se encuentra belleza por ningún lado.
Saludos desde el Inframundo.
La lucha es encarnizada, pues los batallones están bien provistos de munición. El cerebro es una máquina incombustible que dispara dardos envenenados de recuerdos constantemente y además, mal que nos pese, gobierna el resto de movimientos. No amenaza, él dispara directamente, él rige y el dirige. Es el gran soberano que está luchando por mantener su supremacía, para que un simple órgano que bombea, como es el corazón, no le usurpe su dominio.
Y las armas son muy agresivas; recuerdos envueltos en dolor, imágenes guardadas cargadas de pólvora y cientos de sonidos que envía en una frecuencia superior a la deseada para que hagan más daño del que pueda hacer cualquier sonido. También, de vez en cuando, manda olores; olores intensos que se implantan tan fuerte que parece que vayan a atravesar también la nariz, y eso que ella no lucha. Pero en esta guerra, no se puede ser neutral. O corazón o cabeza; cada órgano debe estar de una parte, pues no es factible ser imparcial.
Y algunos ya han tomado partido, todos o casi todos los órganos sensoriales están de parte del cerebro. De hecho, hacen de viles mensajeros; como un mensajero de la Edad Media, toman el caballo de las crines de los axones y corren a través de los nervios para transmitir cuanto más dolor mejor.
Pero el corazón no está quieto, no. Él sabe que tiene las de perder, que el cerebro es muy racional y estratega y puede ganar. Pero el corazón, aunque siempre fue tratado como el motor de la sangre, también se acuerda de cuando los antiguos filósofos lo daban como el órgano vital. Y quiere volver a recuperar ese puesto. No quiere quedar relegado a un puesto secundario. Y entonces, para darse a conocer, manda esos pulsos de dolor. Esa sangre emponzoñada, que llega a todos y cada uno de los órganos para recordar que él también puede doler.
Y su guerra, la de ambos, me está matando a mí. En completa armonía, parece que ambos estén luchando contra mí.
El armamento del cerebro va haciendo perder mis deseos, hace que mi cuerpo sea más racional y sólo haga lo correcto, que los impulsos que no son los adecuados, se queden en algún lugar olvidado del recorrido.
Mientras que el corazón me envía litros de sangre a los músculos para que corra más a prisa y me atreva a hacer las locuras que nunca hice cuando era el momento. Parece llevar, en la sangre, el mensaje de que nunca es tarde. Las locuras, si no se hacen, se pierden. Pero si se hacen, aunque sean tarde, quedan hechas…
Y eso me está causando un lastre. Doy dos pasos hacia delante para apagar la Luz y otros dos hacia atrás para no apagarla.
Es una lucha encarnizada que me tiene en la Caverna del Olvido. Llevo varias semanas con la apatía por bandera, aunque no sirve ser neutral. Pero las fuerzas opuestas, cuando son tan igualadas, hacen que la cuerda se tense tanto que el campo de batalla, que es mi cuerpo, quedé tan dolorido y agujereado, que no pueda volver a moverme en mucho tiempo.
Uno de los dos tiene que ganar la partida ya. Uno de los dos ha de quedar como vencedor, para que yo pueda seguir las decisiones tomadas cuando el uno haga prisionero para siempre al otro.
La dura batalla está por ser larga, porque sé que la coraza de acero y hielo de mi corazón es tan resistente (la construí yo) que aún ha de mandar muchas armas el cerebro para romperla.
Lo que no llego a entender es porque el corazón, aún siendo duro e insensible, quiere ahora ese puesto. No era yo quién creía que era mejor dejarlo dormir el sueño de la impasibilidad eternamente? Qué lo ha despertado de su letargo para querer volver a apoderarse del poder? Sé que es la Luz y por eso sé que he de apagarla. Pero, también lucha para que no la apague…
Me volveré loc@ pues?
A veces pienso que es mejor dejarlo así; lo que fue ya nunca será; lo que hoy es, mañana ya no estará y sólo será un recuerdo.
Muchas veces el amor da paso al dolor y cuando hay dolor no se encuentra belleza por ningún lado.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
Vaya lío. Me he puesto las pilas ya mismito y empezaré a leerte (que tengo ganas jejeje). Decirte que para las guerras "del corazón" lo mejor sigue siendo un barril de alcohol. O estar provista de pistola, puntería y un chaleco anti-balas.
Buenas noches! Besos brujos!
Buenas noches! Besos brujos!
Comentario:
Ainsss jamia, me hacen a mi un Hormigas blancas de esos, y no hay tiempo suficiente para desdichas amorosas!!!! jajajajajajjajajajaja, pero me rio de todas ellas!!!!!!
Sabes que te digo??? Que no se elegir, solo me busco tios raros. Pero sabes que??? Que peor para ellos, ellos se lo pierden!!!!!! jajajajajajajajaja
Un beso guapa
Sabes que te digo??? Que no se elegir, solo me busco tios raros. Pero sabes que??? Que peor para ellos, ellos se lo pierden!!!!!! jajajajajajajajaja
Un beso guapa
Comentario:
¡Excelente! Desde el tpitulo hasta la guerra interna, tan bien descripta!!! ¿Y sabés que? A mi me pasa lo mismo...
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Estoy algo mejor, gracias guapa!! Pero no me des envidia con tus planes!!!! No creo que salga, pero al menos el finde no se presenta mal, (de aqui al sábado me curo o me curo, no hay alternativa) jajajajajajajaj
Pasalo muy bien!!!
Un beso
Pasalo muy bien!!!
Un beso
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Conozco esa guerra, esa batalla. y siempre conservo la esperanza de que el corazón salga victorioso.
Comentario:
eco...
se gritamos hola, la montaña: hola
comportamientos geran comportamientos
abrazo serrano, amiga linda
se gritamos hola, la montaña: hola
comportamientos geran comportamientos
abrazo serrano, amiga linda
Comentario:
Yo sabes que hago cuando mi cabeza y mi corazón luchan entre si???? Dejarles que se maten, mientras yo hago lo que me de la gana!! ya se cansarán!!!!!!!
Un beso guapa
Un beso guapa
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Hola guapa, creo q esa lucha la tenemos todos. Y bueno eso q el amor deja paso el dolor y despues no se encuentra nada bello es mentira, pq yo he encontrado cosas bellas. Ultimamente en mi malestar general y mis dudas, he encontrado una cosa q me hacia sentir bien, feliz, q me hacia soñar. La lectura. Después de leer Sangre y Oro; y Pandora... no se... Es precioso como describe las cosas Anne Rice y te sumerges de tal forma... te olvidas de todo, te enamoras de los personajes, de como hablan de como piensan. Y si te tengo q ser sincera Marius me recuerda a Pedro un poco, por eso de q los dos son unos celosillos y Pandora en una cosa a mi.
MUAK
GUAPA
MUAK
GUAPA
Comentario:
Hola perdona que no me haya puesto yo antes en contacto contigo, el libro al que me refería tenía por titulo:
"La rana que no sabía que estaba hervida".
En cuanto a tu post de hoy.. ya sabes como te entiendo en la medida en que yo paso un poco por lo mismo. Lo de mi post... actualizaré el sabado pq estoy de pseudoviaje, pero en cualquier caso que no mas que una batalla, en esta guerra que tu relatas.
Un beso enorme
"La rana que no sabía que estaba hervida".
En cuanto a tu post de hoy.. ya sabes como te entiendo en la medida en que yo paso un poco por lo mismo. Lo de mi post... actualizaré el sabado pq estoy de pseudoviaje, pero en cualquier caso que no mas que una batalla, en esta guerra que tu relatas.
Un beso enorme





