logotipo

img_google
Creer es poder?
Comentarios desde el inframundo
Acerca de
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos
Free counter and web stats
Sindicación
 
Y de repente, la Nada.
Así, sin avisar, sin q nadie ni nada le invitase a pasar, ella se alojó en el salón. Tomó asiento y mulló bien el cojín, para ponerse cómoda durante quien sabe cuanto tiempo.
La Nada había venido a quedarse, a caldear las noches frías de invierno y a refrescar los largos días de verano. La Nada había decidido ser su mejor amiga, su fiel compañero, su almohada en noches oscuras y su sonrisa en tardes de alegría. La Nada se iba a quedar para siempre.
Así q decidió habituarse a ella. Paseaba sobre un lecho de hojas imaginarias, pues ninguna cosa existía ya a su alrededor. Todo había sucumbido bajo la sombra de Ella, la gran Nada, q todo lo cubre, q nada deja fuera de sus manos.
Toda realidad circundante era una neblina borrosa, algo q antes existió, es cierto, pero q ahora no se podía tocar. Era como ver la antigua vida desde un espejo, desde un escaparate gigante en el q todos los demás parecían felices.
La Nada, sin embargo, sabía hacer bien su trabajo. Toda esa realidad ficticia era muy palpable; realmente parecía como si sí q estuviera en el mundo real, como si realmente todo lo q hiciera tuviera un valor.
Pero al llegar a su hogar después de un día viendo ciudades, calles, personas, tan nítidas como reales, la Nada saludaba desde su acomodada posición. Le sonreía y le hacía un hueco en el sillón: “ven, siéntate junto a mí, cuéntame q creíste hacer hoy y con quien soñaste q hablabas; hablábame de tu falso día a día.
Pobre de ti, no ves q yo gobierno tus días, no ves q yo decido q has de hacer? Sólo ten fe en mí, pues yo nunca te abandonaré, yo soy tu compañera implacable, tu último descanso, tu letargo infinito. Pues yo soy la Nada.”
Y así fue pasando sus días, viviendo en ningún sitio y hablando con cientos de nadies, haciendo vida de algo cuando en realidad su vida era de La Nada. Ya no sabía si venía o si debía ir, lo único q quería era un lugar donde dormir, miraba para adelante, miraba para atrás y siempre se encontraba fuera de lugar. Sólo era en sueños cuando La Nada no podía entrar, eran las cerraduras más fuertes, sus dos párpados custodiando sus sueños. Y vivía en sueños y moría en vela.
Y así es como se convirtió en fantasma, así moró por el reino de las sombras, hasta q la sombra absoluta, la Nada desapareció. Pero allí abajo, ya no importaba q la Nada se hubiera ido, pues allí abajo sólo era un fantasma más. Y ser inerte, sólo memoria, sólo recuerdo, sólo aire, sólo NADA.
Saludos desde el inframundo.
 
Comentario:
Siempre dejandome sin palabras... q te pasa ??? kiero q salgas del inframundo :-(
besitos dulces desde mi nube
 
Comentario:
Esa Nada....da miedo,no te dejes perder en ella...
Besitos.
No