Huiste y quedó tu fantasma, pero ahora ya no somos nada ni tu fantasma ni yo.
Y así amaneció un nuevo día, un día singular.
Me sentía débil, había fallado en mi promesa de no volver al Desconcierto en el tiempo q permaneciese en el exterior, en la superficie. No sabía como iba a reaccionar ahora mi cuerpo adoptado, no sabía q hacer. El vacío de un corazón en un cuerpo mortal duele, y eso me hacía sentir un peso en él q no podía soportar. Un peso acumulado en el Inframundo, y q en la superficie era mayor.
Pero tenía q seguir con la visita. No tenía forma de manifestar mi ánimo y no quería hacerlo, pues no debía mostrarlo a seres q no lo merecen. Así q, para no manifestarlo pero para recordarlo, el atuendo volvió a ser negro. Negro como la ennegrecida roca q ahora ocupaba el lugar del corazón.
Y volví a ver al mismísimo Diablo. Ahora era él el q quería enseñarme sus dominios. Pero no son tan malos como pensaba, el Averno posee lugares bellos por los q pasear. Grandes aguas q contemplar, aunq yo no pude dejar de pensar en mi Laguna.
Y era digno de ver como puede solventar el hecho de haber sido expulsado con palabras. Ningún dolor se mostraba en su rostro, sólo fue expulsado del Reino de los Cielos y ahora vaga por aquí, pero sólo recuerda sus fallos como algo q ha vivido.
La conversación fue larga. Pero tb había q recordar q el cielo no dejaba de llorar mi presencia y el cuerpo había de alimentarse, la lluvia caía en soledad. Así q decidimos resguardarnos y comer algo mortal, delicioso, por cierto.
Después de estos quehaceres, el Vampiro, por fin, pudo salir. Ya el sol se había ocultado y podía salir a ver la luz de la luna. Y tb, con él, la dulce compañía de su diosa.
Ahora éramos de nuevo cuatro seres extranaturales. Pero no todos teníamos libertades. El Diablo partió, miles de gentes lo esperaban.
Y así fue entrando más la noche.
Ahora era curioso ver a un gran chamán, el hombre q cambió su nombre por amistad. El chico alegre q decidió estar junto a dos seres raros, una diosa y el dios de la Muerte, pues decidió ver como estos cuerpos mortales q elegimos hacían las labores de cenar.
Dicen q la noche atrae a los seres más extraños y nosotros decidimos hacer honor a ello y nos fuimos, cual trasnochados murciélagos, a ver q hacen los más alegres por las noches.
Y es curioso, pero aun recuerdo q en el supramundo tenía gente conocida y no dudó en venir a reconocer el poco de mí q quedaba en este nuevo yo. La visita fue agradable, sí lo fue, me agradó volver a verte mi motorista loco.
Pero de nuevo el agotamiento (y esta vez no era físico) pudo con este dichoso y maldito cuerpo. Y de nuevo volví a mi morada.
Amaneció de nuevo el día, siempre vuelve el sol al mismo sitio, es curioso q sólo el sol es lo q no parece variar cuando la noche desaparece. Pues los sentimientos ya no eran del supramundo. Yo sentíame de nuevo en el Inframundo y tenía q decirme q no. Así salí a ver los terrenos de la zona q elegí para alojarme.
El viaje de regreso al Inframundo aun no estaba cerca, pero casi vuelvo a bajar, casi vuelvo a visitar a esa maldita puerta. Pero el Diablo, q todo lo ve (eso parece) no lo permitió.
Pobre Diablo, conoció al verdadero Thanatos, al dios de la muerte más lúgubre, triste e ingrato. Nada calmaba el vacío, el dolor de la ausencia de corazón, el rechazo, el cierre final de esa maldita puerta.
Sólo la desagradecida Muerte podía comportarse así. Nada de comprensión, nada de buenos consejos, nada de tocar una mano, nada de secar lágrimas. Tú lo has querido Thanatos, pues para ti todo el dolor, no dejes q nadie lo comparta. Y todo se quedó en eso, en dolor y en las nuevas gotas de lluvia q deben recordar eternamente q el dolor cae gota a gota sobre nuestro corazón.
El final de mi visita estaba cerca. Tenía q despedirme de mi diosa, de mi vampiro y del gran chamán, así q esa fue la última visita. Un adiós con recorrido turístico. Una despedida con tintes de “Hasta Cuándo????” Una despedida con cosas por hacer, con conversaciones por tener. Una despedida con dolor, pues no debiste bajar a esa maldita puerta.
Una despedida para siempre en otros casos. Un adiós definitivo.
Y el retorno al Inframundo fue doloroso, según mi cuerpo adoptado iba desapareciendo las lágrimas dejaban de rodar por el rostro, pues aquí abajo las lágrimas no son líquidas. Son como piedras q pesen en tu cuello, son como lastres q arrastras, son pesadas losas q arrastras para siempre. Y eso es lo q empezaba a formarse sobre el pecho, q volvía a ser el de siempre, el de Thanatos.
Llegué de nuevo aquí abajo. Y no tenía fuerzas para ir a ningún sitio. Sólo fui a mirar la puerta (no aprendes nunca???) y ahora sí, la vi clausurada. Cerrada para siempre. Sólo quedaba el hueco donde un día estuvo. Ahora todo era pared, todo era vacío, todo era el anhelo de volverla a ver.
No quise ni siquiera ver las otras dos. Ni fui a ver a mi bella flor. Ella sabía lo q había pasado, seguro q lo intuía y estaría mustia de dolor. Seguro q ella no querría esas lágrimas q brotaban, pues esas no le servirían de alimento.
Solo pude tumbarme en algún lugar indeterminado y esperar q el agotamiento hiciese q perdiese la noción del dolor, esperar q el olvido hiciese su trabajo.
Esperar q todo siga igual en el inmutable silencio, en el vacío. Sólo a la puerta, o mirando en mi ventana. Sólo esperando q algún día llegue a tiempo, sólo esperando q vuelvas a mi recuerdo. Sólo aquí abajo con lágrimas en el alma...
Le doy pena a tu fantasma y consuela mi dolor.
“Comeré y beberé, mientras viva,
el dolor de amarte,
y no entregaré a nadie este dolor
cuando me muera.”
Te odio con el odio de la ilusión marchita
Saludos desde el Inframundo.
P.D.: Mi querido Voland, aun espero tu comentario. Tus visitas han menguado, por no decir q han desaparecido, y me faltan tus palabras, tus párrafos y tus risas. Me alegra leerte, y me alegra haberte conocido. Espero q leas esto y por fin, me regales un trozo de tu tiempo para darme unas pocas de tus bellas y tan preciadas palabras. Por cierto, aun te debo un castigo por mi pésimo orgullo y mis pocas habilidades para escucharte.
Me sentía débil, había fallado en mi promesa de no volver al Desconcierto en el tiempo q permaneciese en el exterior, en la superficie. No sabía como iba a reaccionar ahora mi cuerpo adoptado, no sabía q hacer. El vacío de un corazón en un cuerpo mortal duele, y eso me hacía sentir un peso en él q no podía soportar. Un peso acumulado en el Inframundo, y q en la superficie era mayor.
Pero tenía q seguir con la visita. No tenía forma de manifestar mi ánimo y no quería hacerlo, pues no debía mostrarlo a seres q no lo merecen. Así q, para no manifestarlo pero para recordarlo, el atuendo volvió a ser negro. Negro como la ennegrecida roca q ahora ocupaba el lugar del corazón.
Y volví a ver al mismísimo Diablo. Ahora era él el q quería enseñarme sus dominios. Pero no son tan malos como pensaba, el Averno posee lugares bellos por los q pasear. Grandes aguas q contemplar, aunq yo no pude dejar de pensar en mi Laguna.
Y era digno de ver como puede solventar el hecho de haber sido expulsado con palabras. Ningún dolor se mostraba en su rostro, sólo fue expulsado del Reino de los Cielos y ahora vaga por aquí, pero sólo recuerda sus fallos como algo q ha vivido.
La conversación fue larga. Pero tb había q recordar q el cielo no dejaba de llorar mi presencia y el cuerpo había de alimentarse, la lluvia caía en soledad. Así q decidimos resguardarnos y comer algo mortal, delicioso, por cierto.
Después de estos quehaceres, el Vampiro, por fin, pudo salir. Ya el sol se había ocultado y podía salir a ver la luz de la luna. Y tb, con él, la dulce compañía de su diosa.
Ahora éramos de nuevo cuatro seres extranaturales. Pero no todos teníamos libertades. El Diablo partió, miles de gentes lo esperaban.
Y así fue entrando más la noche.
Ahora era curioso ver a un gran chamán, el hombre q cambió su nombre por amistad. El chico alegre q decidió estar junto a dos seres raros, una diosa y el dios de la Muerte, pues decidió ver como estos cuerpos mortales q elegimos hacían las labores de cenar.
Dicen q la noche atrae a los seres más extraños y nosotros decidimos hacer honor a ello y nos fuimos, cual trasnochados murciélagos, a ver q hacen los más alegres por las noches.
Y es curioso, pero aun recuerdo q en el supramundo tenía gente conocida y no dudó en venir a reconocer el poco de mí q quedaba en este nuevo yo. La visita fue agradable, sí lo fue, me agradó volver a verte mi motorista loco.
Pero de nuevo el agotamiento (y esta vez no era físico) pudo con este dichoso y maldito cuerpo. Y de nuevo volví a mi morada.
Amaneció de nuevo el día, siempre vuelve el sol al mismo sitio, es curioso q sólo el sol es lo q no parece variar cuando la noche desaparece. Pues los sentimientos ya no eran del supramundo. Yo sentíame de nuevo en el Inframundo y tenía q decirme q no. Así salí a ver los terrenos de la zona q elegí para alojarme.
El viaje de regreso al Inframundo aun no estaba cerca, pero casi vuelvo a bajar, casi vuelvo a visitar a esa maldita puerta. Pero el Diablo, q todo lo ve (eso parece) no lo permitió.
Pobre Diablo, conoció al verdadero Thanatos, al dios de la muerte más lúgubre, triste e ingrato. Nada calmaba el vacío, el dolor de la ausencia de corazón, el rechazo, el cierre final de esa maldita puerta.
Sólo la desagradecida Muerte podía comportarse así. Nada de comprensión, nada de buenos consejos, nada de tocar una mano, nada de secar lágrimas. Tú lo has querido Thanatos, pues para ti todo el dolor, no dejes q nadie lo comparta. Y todo se quedó en eso, en dolor y en las nuevas gotas de lluvia q deben recordar eternamente q el dolor cae gota a gota sobre nuestro corazón.
El final de mi visita estaba cerca. Tenía q despedirme de mi diosa, de mi vampiro y del gran chamán, así q esa fue la última visita. Un adiós con recorrido turístico. Una despedida con tintes de “Hasta Cuándo????” Una despedida con cosas por hacer, con conversaciones por tener. Una despedida con dolor, pues no debiste bajar a esa maldita puerta.
Una despedida para siempre en otros casos. Un adiós definitivo.
Y el retorno al Inframundo fue doloroso, según mi cuerpo adoptado iba desapareciendo las lágrimas dejaban de rodar por el rostro, pues aquí abajo las lágrimas no son líquidas. Son como piedras q pesen en tu cuello, son como lastres q arrastras, son pesadas losas q arrastras para siempre. Y eso es lo q empezaba a formarse sobre el pecho, q volvía a ser el de siempre, el de Thanatos.
Llegué de nuevo aquí abajo. Y no tenía fuerzas para ir a ningún sitio. Sólo fui a mirar la puerta (no aprendes nunca???) y ahora sí, la vi clausurada. Cerrada para siempre. Sólo quedaba el hueco donde un día estuvo. Ahora todo era pared, todo era vacío, todo era el anhelo de volverla a ver.
No quise ni siquiera ver las otras dos. Ni fui a ver a mi bella flor. Ella sabía lo q había pasado, seguro q lo intuía y estaría mustia de dolor. Seguro q ella no querría esas lágrimas q brotaban, pues esas no le servirían de alimento.
Solo pude tumbarme en algún lugar indeterminado y esperar q el agotamiento hiciese q perdiese la noción del dolor, esperar q el olvido hiciese su trabajo.
Esperar q todo siga igual en el inmutable silencio, en el vacío. Sólo a la puerta, o mirando en mi ventana. Sólo esperando q algún día llegue a tiempo, sólo esperando q vuelvas a mi recuerdo. Sólo aquí abajo con lágrimas en el alma...
Le doy pena a tu fantasma y consuela mi dolor.
“Comeré y beberé, mientras viva,
el dolor de amarte,
y no entregaré a nadie este dolor
cuando me muera.”
Te odio con el odio de la ilusión marchita
Saludos desde el Inframundo.
P.D.: Mi querido Voland, aun espero tu comentario. Tus visitas han menguado, por no decir q han desaparecido, y me faltan tus palabras, tus párrafos y tus risas. Me alegra leerte, y me alegra haberte conocido. Espero q leas esto y por fin, me regales un trozo de tu tiempo para darme unas pocas de tus bellas y tan preciadas palabras. Por cierto, aun te debo un castigo por mi pésimo orgullo y mis pocas habilidades para escucharte.
Comentario:
AYSSSSSSSSSSSSS,mira voy a bajar al inframundo,y voy hacer desaperecer todas las puertas.. estas avisada !No las abras nunca mas!!! ya sabes q te lo digo.. te mereces que te pase algo maravilloso,pero el no te lo va a dar.
Asik ve preparando el inframundo,q bajare 5 minutos y te subire para arriba en una gran nube q construire yo misma,y nadie ta la podra romper jamas.
muchos besitos dulces desde mi nube para la mejor del inframundo
Asik ve preparando el inframundo,q bajare 5 minutos y te subire para arriba en una gran nube q construire yo misma,y nadie ta la podra romper jamas.
muchos besitos dulces desde mi nube para la mejor del inframundo
Comentario:
Mi querida Dama, ruego disculpes mi ausencia, pero incluso el Diablo tiene que someterse a las leyes de la física. Mi conexión a Internet decidió morir y hasta hoy no he logrado resucitarla.
No te sientas mal por no querer compartir tu dolor, pues aunque ya estoy acostumbrado a sentirlo y compartirlo no todo el mundo es capaz de hacerlo. Así pues las pocas lagrimas que logré absorver de ti han quedado aprisionadas para siempre en la esencia de mi ser, para recordarte siempre como la hermosa y frágil Dama que eres.
En cuanto a esa despedida con sabor a poco, decirte que es un hasta pronto, pues en cuanto nos pongamos de acuerdo los 3 seres inmortales y el chaman realizaremos el viaje al inframundo, para llenarlo de vida eterna, risas y alegría.
Un beso ardiente para ti mi amada Muerte, que el calor de mi averno te ayude a calmar el dolor en los frios días de tu invierno.
No te sientas mal por no querer compartir tu dolor, pues aunque ya estoy acostumbrado a sentirlo y compartirlo no todo el mundo es capaz de hacerlo. Así pues las pocas lagrimas que logré absorver de ti han quedado aprisionadas para siempre en la esencia de mi ser, para recordarte siempre como la hermosa y frágil Dama que eres.
En cuanto a esa despedida con sabor a poco, decirte que es un hasta pronto, pues en cuanto nos pongamos de acuerdo los 3 seres inmortales y el chaman realizaremos el viaje al inframundo, para llenarlo de vida eterna, risas y alegría.
Un beso ardiente para ti mi amada Muerte, que el calor de mi averno te ayude a calmar el dolor en los frios días de tu invierno.
Comentario:
Tu visita fue agradable....algunas veces las despedidas no son para siempre...son solo un hasta luego..
Besitos.
Besitos.
Comentario:
Hola wapisima, jo si es q... yo todavia no entiendo como esperabas nada de esa primera puerta, de esa puerta q te hizo tanto daño, a mi cuando me hacen daño tiene q pasar mucho tiempo para q les vuelva a abrir mi corazon.
Bueno espero q mis abrazos te ayudaran tanto como los tuyos a mi, pq la muerte dio luz a esta alma solitaria, q es la mia. Tu tienes la Deseperación y yo la Soledad. La Soledad q acompaña a los seres inmortales.
La primera puerta no te merece asi q olvidate de ella y no dejes q su recuerdo te amrge la vida.
Bueno te dejo wapa
MUAK DEW
Bueno espero q mis abrazos te ayudaran tanto como los tuyos a mi, pq la muerte dio luz a esta alma solitaria, q es la mia. Tu tienes la Deseperación y yo la Soledad. La Soledad q acompaña a los seres inmortales.
La primera puerta no te merece asi q olvidate de ella y no dejes q su recuerdo te amrge la vida.
Bueno te dejo wapa
MUAK DEW





