Por ahora.
“Del silencio contaré, que muere cuando no escucho. De la luna contaré, q muere cuando no hay sol.
De tu ausencia contaré q muere cuando ando solo, de mi sueño contaré q muere cuando me voy.
Romper cañadas silentes, al filo de lo q soy, para compartir de mi soledad lo acompañado q esto. Es mi oficio por ahora, y espero contar mi amor.
De las ramas contaré q mueren cuando caminan, del oleaje contaré q muere si no es a un son, de tus ojos contaré q mueren cuando yo canto de mis horas contaré q mueren cuando hablo yo. Morder pupilas ardientes al filo de lo q soy.”
Esta vez no iba a fallar, esta vez no iba a ser cobarde, no iba a retractarse, no iba a dudar. Esta vez era el momento.
Ahora sí lo tenía todo preparado, todos los utensilios necesarios y el líquido elemento tan importante para su misión.
Nada podría impedir cambiar sus planes. No podía salir mal, como la última vez. Esa vez todo falló por sus miedos, sus temores. El dolor ajeno hizo q no pudiera acabar con el suyo propio.
Pero esta vez no quería pensar en nadie, no era ser egoísta, era dejar de pensar, simplemente. No era egoísmo, pues ahora haría bien a todo el mundo. Todo el q rodeaba sus días iba a dejar de tener q sufrir sus dolores. Ahora liberaría a todos del dolor ajeno, su dolor q tan dócilmente aguantaban.
Se sentó, con mucha tranquilidad sobre las sábanas limpias recién planchadas. Su cama, fiel testigo, acogería sus últimos hálitos. Su cama, q acogía día a día sus lágrimas, secaría también sus lágrimas últimas. Su habitación iba a ver su sonrisa, de satisfacción por el hecho cometido, por última vez.
Sobre la mesilla esperaban, en orden como una milicia, las múltiples pastillas de variados colores que había podido encontrar en los distintos botiquines q había ido abriendo. Las blancas con la raya en medio las consiguió en el botiquín de la oficina; las azules y blancas, encapsuladas cuidadosamente (imaginaba), las tomó del botiquín de una amiga; y las rositas, no sabía bien como habían llegado a su botiquín, pero le servirían para su plan.
Pensó por cual empezar, por seguir con la minuciosidad incluso en el último momento. Así pues, lo hizo por orden alfabético. Tomó el vaso de agua e introdujo una a una las pastillas azules / blancas y las tragó. Una vez q las hubo notado bajar sobre su garganta, tomó un nuevo vaso de agua y fue tomando las pastillas blancas. Éstas eran algo más grandes, y el esfuerzo de tragar era mayor. Eso, unido a las lágrimas q desbordaban sus ojos, le hizo pensar q ese trago tb sería difícil para sus allegados, pero tarde o temprano sólo sería un recuerdo.
Y, cuando el sueño se iba apoderando de su cuerpo, se incorporó hacia la jarra de agua. Llenó un nuevo vaso y tomó las pastillas rosas. Éstas eran pequeñas, pero no fue necesario tomarlas todas.
El sueño empezó a invadir su cuerpo. “Esta vez sí”, pensó, ahora sentía q su cuerpo se dejaba llevar por el efecto de las pastillas. La otra vez el miedo pudo con el dolor y el teléfono apareció en su camino. La ambulancia apenas si tardo diez minutos en llegar y todo acabó sin el fin q había deseado.
Pero ahora lo había conseguido. Su cuerpo reposaba sobre la cama, pero el fantasma q había generado flotaba sobre su habitación, veía su cuerpo y pensaba q esa cárcel ya no lo era más.
Y lo consiguió, pero ese fantasma ahora ya no es nada. Ahora ese fantasma vaga por el Inframundo. Creyó q lo había conseguido, creyó liberarse del dolor, pero no fue así.
El dolor ahora rodea cada largo “día” q levita por el Inframundo. Ahora su dolor hace q aumente el del resto de los fantasmas, ahora lo ha conseguido.
Ahora su dolor es mi dolor. O quizá es q es mío de siempre?
Ahora q lo ha conseguido vive conmigo o vive en mí. Ahora q lo ha conseguido el fantasma soy yo.
Saludos desde el Inframundo.
De tu ausencia contaré q muere cuando ando solo, de mi sueño contaré q muere cuando me voy.
Romper cañadas silentes, al filo de lo q soy, para compartir de mi soledad lo acompañado q esto. Es mi oficio por ahora, y espero contar mi amor.
De las ramas contaré q mueren cuando caminan, del oleaje contaré q muere si no es a un son, de tus ojos contaré q mueren cuando yo canto de mis horas contaré q mueren cuando hablo yo. Morder pupilas ardientes al filo de lo q soy.”
Esta vez no iba a fallar, esta vez no iba a ser cobarde, no iba a retractarse, no iba a dudar. Esta vez era el momento.
Ahora sí lo tenía todo preparado, todos los utensilios necesarios y el líquido elemento tan importante para su misión.
Nada podría impedir cambiar sus planes. No podía salir mal, como la última vez. Esa vez todo falló por sus miedos, sus temores. El dolor ajeno hizo q no pudiera acabar con el suyo propio.
Pero esta vez no quería pensar en nadie, no era ser egoísta, era dejar de pensar, simplemente. No era egoísmo, pues ahora haría bien a todo el mundo. Todo el q rodeaba sus días iba a dejar de tener q sufrir sus dolores. Ahora liberaría a todos del dolor ajeno, su dolor q tan dócilmente aguantaban.
Se sentó, con mucha tranquilidad sobre las sábanas limpias recién planchadas. Su cama, fiel testigo, acogería sus últimos hálitos. Su cama, q acogía día a día sus lágrimas, secaría también sus lágrimas últimas. Su habitación iba a ver su sonrisa, de satisfacción por el hecho cometido, por última vez.
Sobre la mesilla esperaban, en orden como una milicia, las múltiples pastillas de variados colores que había podido encontrar en los distintos botiquines q había ido abriendo. Las blancas con la raya en medio las consiguió en el botiquín de la oficina; las azules y blancas, encapsuladas cuidadosamente (imaginaba), las tomó del botiquín de una amiga; y las rositas, no sabía bien como habían llegado a su botiquín, pero le servirían para su plan.
Pensó por cual empezar, por seguir con la minuciosidad incluso en el último momento. Así pues, lo hizo por orden alfabético. Tomó el vaso de agua e introdujo una a una las pastillas azules / blancas y las tragó. Una vez q las hubo notado bajar sobre su garganta, tomó un nuevo vaso de agua y fue tomando las pastillas blancas. Éstas eran algo más grandes, y el esfuerzo de tragar era mayor. Eso, unido a las lágrimas q desbordaban sus ojos, le hizo pensar q ese trago tb sería difícil para sus allegados, pero tarde o temprano sólo sería un recuerdo.
Y, cuando el sueño se iba apoderando de su cuerpo, se incorporó hacia la jarra de agua. Llenó un nuevo vaso y tomó las pastillas rosas. Éstas eran pequeñas, pero no fue necesario tomarlas todas.
El sueño empezó a invadir su cuerpo. “Esta vez sí”, pensó, ahora sentía q su cuerpo se dejaba llevar por el efecto de las pastillas. La otra vez el miedo pudo con el dolor y el teléfono apareció en su camino. La ambulancia apenas si tardo diez minutos en llegar y todo acabó sin el fin q había deseado.
Pero ahora lo había conseguido. Su cuerpo reposaba sobre la cama, pero el fantasma q había generado flotaba sobre su habitación, veía su cuerpo y pensaba q esa cárcel ya no lo era más.
Y lo consiguió, pero ese fantasma ahora ya no es nada. Ahora ese fantasma vaga por el Inframundo. Creyó q lo había conseguido, creyó liberarse del dolor, pero no fue así.
El dolor ahora rodea cada largo “día” q levita por el Inframundo. Ahora su dolor hace q aumente el del resto de los fantasmas, ahora lo ha conseguido.
Ahora su dolor es mi dolor. O quizá es q es mío de siempre?
Ahora q lo ha conseguido vive conmigo o vive en mí. Ahora q lo ha conseguido el fantasma soy yo.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
que bonito!
pero es que hay que ser valiente a veces eh!
mira q yo llevo pasando dias inolvidables y todo por ser valiente :)
Un beso, y un buen 2006, para ti lo mejor... mira que tú fuiste una de mis primeras amigas en la RED... pero, a que aún no sabes quien soy???
Comentario:
Hola mi amigita Thanatos, Q tal? yo ya he vuelto despues de estar una temporada desaparecida por culpa, como no, del ordena. Bueno pues FELIZ AÑO NUEVO wapisima espero q te lo hayas pasado muy bien esta noche
UN BESOTE MUAAAAAAAAAAAAK
DEW
UN BESOTE MUAAAAAAAAAAAAK
DEW
Comentario:
te deseo un buen año, o mejor una buena vida, sea donde sea. besos
Comentario:
La penitencia de quien comete un acto tan cobarde es permanecer en el limbo por toda la eternidad, sin posibilidad de redimirse ni renacer.
Su alma vagará por los siglos de los siglos en tus dominios, pero tu a diferencia de ese fantasma si puedes salir de ese dolor. Solo tienes que reunir el valor necesario. ¿Seras capaz de dejar de ser cobarde cuando sangren las heridas?
Mil besos ardientes mi Querida Dama
Su alma vagará por los siglos de los siglos en tus dominios, pero tu a diferencia de ese fantasma si puedes salir de ese dolor. Solo tienes que reunir el valor necesario. ¿Seras capaz de dejar de ser cobarde cuando sangren las heridas?
Mil besos ardientes mi Querida Dama





