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Creer es poder?
Comentarios desde el inframundo
Acerca de
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos
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Sindicación
 
¿Dime por qué todo se complica y bien?
“Madre, si tu dios me quiere muert@, y di pq no acaba esto pronto y bien; en vez de encadenarme a este desierto, para caer igual, pero más lento, de hambre y sed.
Quien será el primero que renuncie a ocupar como un cordero su lugar; quien será el q arrase el matadero para no verlo funcionar nunca jamás.
Sé que he de escapar de este agujero, aunq no tenga más remedio q vender, desde la parte más interna de mis huesos hasta una trenza hecha con tiras de mi piel. Pq aquí ya no hay derecho a respirar; dime, ¿no soy hombre yo tb?
Tú dijiste que la fe mueve montañas y el mar, tb dijiste que yo en algo debo creer, y si algo creo es q tú dios nunca pasó por aquí, por esta tierra baldía, reseca, rota y gris.
Tú me dijiste q tu dios se encuentra en todo lugar; desde el lobo del desierto hasta en un trozo de pan, y si algo creo es q tu dios nunca pasó por aquí, por esta tierra baldía, reseca, rota y gris.”


Estos días, más que nunca, creía q esta tierra era el lugar nunca visitado por los dioses; por Zeus, Dios, Alá, Buda o cualquiera de ellos que sea el adecuado a la religión de quien lo profese.
Se había olvidado del Inframundo y el helador frío del olvido soplaba por los recovecos más oscuros de mi pequeña parcela de muerte.
Todo parecía ausente de movimiento, los fantasmas no se movían de sus lugares preferidos. Ni siquiera se molestaban en atormentarme con sus quejidos. Mi bella flor estaba casi inerte, no tenía ningún movimiento ni parecía necesitar siquiera agua. Y en las aguas de la Laguna, apenas sí había un cierto movimiento, pero no denotaba ninguna agilidad.
Era la quietud que precedía a la calma, la tranquilidad antes de caer la tormenta. De repente, como salido de la nada, un viento hizo retumbar todos los resortes del Inframundo. Hizo q saltarán de su lugar los fantasmas, q la Laguna se envalentonara y q mi bella Flor tratara de encoger sus pétalos para no ser arrasados por el aire huracanado.
Algo había hecho enfurecer a las fuerzas q hacen q todos ellos se mantengan aquí. Algo horrible, oscuro, se había adueñado del aire (irrespirable) de aquí abajo y hacía q todo pareciese más negro aun.
El aullido de los fantasmas era ensordecedor; el oleaje de la Laguna era intratable y la Caverna del Olvido no estaba asequible a mi vista; había perdido el camino entre el remolino de tierra sucia y negra que había levantado esa maldita bocanada de aire q no sabía de donde procedía.
Parecía como si del fondo del Inframundo, de allá donde no he querido ir ( pero caí por error una vez) una fuerza inmensa tratara de salir para agrandar los lugares oscuros de, mi ya sabida, morada.
Era como si alguien quisiese agrandar el mal, el dolor, el desconsuelo; de mis fantasmas y, con ello, los míos.
No era una situación fácil. No sabía hacia donde dirigirme. Quise recubrir a mi Flor, pero ella se había retraído y se protegía ella misma. No era q me diese la espalda (metafóricamente hablando, obviamente); era q ya era tan autosuficiente, q en los peores casos no era yo quien debía ayudarla, sino, casi, ella a mí.
No tenía refugio alguno, pues la Caverna del Olvido había desaparecido tras la tormenta de arena y la Puerta, pues ya sólo me quedan ganas de ir a una de ellas, no había hecho ningún esfuerzo por abrirse y dejarme pasar. Sólo se había cerrado, casi herméticamente, para q nada de ese aire doloroso pasase por sus lugares sin investigar.
No podía hacer nada, así q ese aire me atravesó. Entró por todos lados y era como oír un chillido agudo. Como si alguien gritase al oído: “¿Ves como siempre puede ir a peor?; no puedes creer q todo serán días dóciles, pues siempre estaré aquí para vigilarte. No vas a salir”.
Yo gritaba, o eso creo, pero mis gritos no podían subir al tono que la tormenta de aire había llegado a alcanzar. Sólo me quedaba esperar a q todo pasase o q, por el contrario, todo acabase; aquella tormenta podía llevarme consigo y así acabar con todo.
Sólo podía pensar q tenía q aguantar, q no quedaba otra cosa. El dolor q me penetraba era intenso. Las lágrimas caían por sí solas por el rostro, pero apenas sí las notaba, sólo sentía el dolor atravesar cada una de mis, anteriormente, vísceras.
No era fácil poder respirar allá abajo, ni con esa tormenta sin ella; pero sólo quería q se abriese bien la Puerta; pues tenía q salir. ¡He de salir!
Será sencillo verme naufragar contigo o sin ti, pero prefiero salir, prefiero naufragar sin ti.
No me des más dolor, pero quítate de en medio y permíteme pasar, ya lo he perdido todo, así q déjame pasar.
Ella entonces se calmó, pero una pequeña advertencia había quedado en el aire. “No pienses q saldrás tan fácil. Te daré un alivio, pararé, seré calmada por un tiempo. Pero no te voy a decir donde irán a dar los huesos q conforman tus huesos”.
Y de repente, el silencio, la nada. De nuevo no había vida allí abajo. De nuevo era el Inframundo oscuro, reseco y gris. De nuevo los fantasmas volvieron y reían como si eso q había ocurrido les hiciese gracia. Era como si supiesen q aquello había sido una advertencia para q no tratase de volver a intentar salir.
No debí abrir tanto la ventana, no debí ir tanto por la puerta.
Quizá sea el momento de aletargarse, de hibernar y parar el ciclo vital por un tiempo.
Pero al menos el dolor cesó. Al menos ahora ya no duele y se está bien.


Saludos desde el Inframundo.
 
Comentario:
Bellisimo.
 
Comentario:
jo, q triste me has puesto!A mi tb me daban ganas de bajar y subirte.. Llevo muxo tiempo intentando eso,verdad? Kiero verte bien y tu eres la unica q tiene q luchar x ti! sigue haciendolo! es la manera de vencer a todos.
besitos dulces desde mi nube
 
Comentario:

nunca falta aquellos que se quieran aprovechar de nuestros dolores.
 
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Daban ganas de salir corriendo a ayudarte...gracias a Dios que se calmó..
Besitos.
 
Comentario:
¡Nunca Mon Amour! ¡Nunca más vuelvas a decir que no vas a luchar! Esa tormenta solo es una prueba más. Se que estas cansada de luchar, que tienes miedo de perder la puerta que te queda, de caer para siempre a las profundidades infinitas del abismo. Pero también sabes que no te dejaremos caer, que no estas sola.
Una vez te tendimos una mano para que salieras de tu morada. Respiraste aire fresco e incluso tu corazón volvió a latir. ¿Acaso no añoras esos momentos de nueva vida? Todo tiene un principio y un final pequeña y el de tus días en el inframundo está cerca, palabra de este Diablo que te regaló su amistad.
Baisers Ma Petite et Douce Mort
 
Comentario:
Nunca hay que cerrar puertas...
un abrazo
No