Dormía desnuda pq anhelaba el contacto de un cuerpo ajeno
Gracias Voland, por tu ayuda en este nuevo post. Y por tu ayuda en mis tardes tristes en esta ciudad q acoge mis pesares; no deberías ser el ángel caído, ya q te mereces ser el ángel bondadoso.
“Viernes, 6:03 en el banco de siempre sentada esperando, yo q sé, como pasa la gente, la vida, los coches y hasta el atardecer. Enciendo un cigarrillo y me pesa no verte esta vez. Me faltas tú, me duele, me cansa y me oprime. Me faltas tú; sin ti ya no tiene sentido volver a empezar la misma rutina de siempre, esperándote este viernes otra vez.
Acaso no volverás, ideas confusas me arrastran y me falta fe. Apenas me queda ilusión y tú sin aparecer. Te esperaré aquí siempre, otro viernes a las seis.”
Y q es sino la vida, sino un cúmulo de rutinas q nos cansamos de repetir y q cuando cambiamos nos sentimos algo distintos; pero el cambio, a lo largo del tiempo vuelve a ser rutina. Rutina era estar en este lugar, contigo. Ahora no estás, es difícil q vuelvas de ese lugar tan lejano, y yo me he acostumbrado a hacer otra rutina. Seguir mis días sin ti, es otra rutina. Es difícil el cambio, pero ahora ya es rutina. Es vivir sin ti, es respirar sin sentir tu aire entrando en mis pulmones, es reír sin tus comentarios q provocaban esa dicha y es dormir sin sentir tu tierno abrazo. Eso tb es rutina y es una rutina a la q nos acostumbramos. ¿O no es rutina tb sentir como el cielo se te va a derrumbar encima (q se lo digan al jefe de la aldea druida de Astérix) y aun así sales a la calle, pq ese sentimiento forma parte de tu purgatorio particular? Dante pasó por los siete pecados capitales del purgatorio en vida por buscar a su amada. Es necesario q todos imitemos a Dante? Creo q no solo la persona amada hace q pasemos por ese purgatorio, a veces cosas más insignificantes nos hacen sufrir lo indecible, y no creo q eso sea algo fuera de la rutina. Tb sufrir es rutinario. Todo en la vida es rutinario, pq siempre nos pasamos de largo los detalles pequeños, esos q no son rutina, esos q no se repiten y q vienen a tu memoria cuando ya es imposible repetirlos.
Y así fue como me olvidé de vivir, de tanto hacer las cosas como rutina, me olvidé de vivir. Queriendo robarle a mis noches el sueño, me olvidé q la vida se vive un momento y ya no soy como ayer, ya no sé lo q siento. Y me quedé sin amor una noche de un día, y perdí sin querer, lo mejor q tenía. Y de tanto esperar lo q nunca ofrecía, hoy me toca llorar, yo q siempre reía. Es otra rutina cambiada, me he acostumbrado a cambiar mis risas por lágrimas (excepto cuando Voland me hace reír de verdad, gracias de nuevo. Creo q te debo algo por las tardes q me haces reír). Pero esta rutina cambiada es mejor. El dolor es una rutina fácil de llevar y dejar, pq cuando lo deje (espero lograrlo), la rutina de la felicidad será mucho más llevadera, no costará acostumbrarse a ella; pq inconscientemente llevamos esa rutina amoldada en nuestra cabeza. Nacemos con la idea de la felicidad, pero crecemos y nos la roban, aunq tarde o temprano, algo hace q nos devuelvan esa rutina q adquirimos en el mismo momento de nacer. Dónde está esta rutina mía? Es verdad q algunas cosas se olvidan para siempre?
Seguiré esperándote, amiga Felicidad.
Pero gritar no sirve de nada en los infiernos. Un saludo desde el inframundo.
P.D.: Gracias a todos aquellos q, sin saberlo, han ayudado ha hacer este post. Y gracias a aquellos q me hacen ver q algún destello de felicidad queda en mi vida. Vosotros (tod@s) sabéis quienes sois.
Comentario:
¿Y qué sería de nuestra vida sin una rutina que nos guíe? Sería un desconcierto total, al peincipio nos haría gracia tanta novedad (si es buena, claro...) pero creo que fué Hume, el que dijo que no existía ninguna relación entre la creencia de la existencia de lo coyidiano y de que realmente sucediese, es decir, para Hume no existía la rutina y lo cotidiano aunque la creencia en ello nos hiciera vivir más tranquilos y seguros...
Temo que no fuese esta la respuesta que huscabas, temo no haber entendido bien el post, pero debe ser que a estas horas después de unos días donde me ha tocado cambiar completamente mi rutina trabajando de canguro de adolescentes barbilampiños mi cerebro de ha reblandecido a lo bestia...
Más y más besazos y hasta ya...
Temo que no fuese esta la respuesta que huscabas, temo no haber entendido bien el post, pero debe ser que a estas horas después de unos días donde me ha tocado cambiar completamente mi rutina trabajando de canguro de adolescentes barbilampiños mi cerebro de ha reblandecido a lo bestia...
Más y más besazos y hasta ya...
Comentario:
Sobre las rutinas.
Somos un haz de rutinas. Vamos a los mismos bares, nos sentamos en las mismas mesas, hablamos de las mismas cosas una y otra vez, repetimos las mismas historia. Diariamente nos copiamos a nosotros mismos mirando por encima de nuestro hombro para ver lo que hemos escrito el día anterior y repetirlo. Nos cansa, nos aburre; sumidos en el tedio o en el aburrimiento todo se tiñe con una patina de indiferencia, una sopa espesa de color grisáceo. Algunas veces buscamos la novedad, establecer una ruptura, un corte abrupto que nos sitúe en la cresta de la ola, en la boca del volcán.
En un tiempo antiguo y ya pasado la novedad era considerada nefasta, peligrosa y asesina. Al final de la jornada el campesino levantaba la mirada y oteaba el horizonte de esos campos de Castilla… de llanuras o montañas, mi tierra en realidad también es Castilla, otra Castilla… y esperaba que la noche cayera como la noche anterior y la mañana alboreara como la mañana anterior, sin novedad, sin una nube de polvo en el camino. Sabia, intuía, sentía que esa nube traería la expropiación y el desamparo, quizá más que el dolor, quizá más que el infierno. ¿Qué le ha de decir a Su Esplendor un campesino como yo?
Dios nos dé la rutina, el pan de todos los días y el vino de todas las noches. Una canción de seguridad social dice que le gusta tomar cervecitas en el bar relajado con los amigos, pero que la vida te sitúa en la boca del volcán, rompe tus rutinas porque te debes a las responsabilidades que tienes para con los que te miran… Llegan con sus ojos como puñales a sacarte de tu rutina y reclaman su pedazo de eternidad y paraíso; ¿quién desatenderá su reclamación?
Alcibíades decía la línea es tan fuerte como el más débil de los hoplitas, nosotros somos tan fuertes como la más débil de nuestras rutinas… ¿Cuál ha de ser esa rutina? Nuestra rutina más común y más endeble no es otra que aquella que darlo ya todo por sabido y gustado, todo por sentido, … por oído y por los demás sentidos —perdone Su Clemencia mis variantes idiomáticas—…; nuestra rutina más endeble es acostumbrarnos demasiado a la vida y pretender que nos tiene que sorprender con sus encantos siempre renovados… La vida misma es una rutina endeble que se pierde fácilmente, por la herida de un cuchillo invisible en el aire o porque mientras vivimos, vivimos en otra parte, como si allí estuviese la vida… y la vida no siempre está en otra parte… Un continuo de rutinas que se repiten y se replican, pero… indeterminación cuántica, error, accidente,… y plofff… a la rutina le han crecido unas alas nuevas o se le ha roto una esquina o le ha nacido una flor en la frente o se le ha abierto una úlcera en el vientre… a veces esas rutinas no sobreviven demasiado, otras se convierten en agradables y endebles repeticiones, las más afortunadas producen horizontes insospechados y hacen que en el olmo viejo hendido por el rayo y en su mitad podrido rebroten hojas verdes… Quién pudiera tomar el te a las cinco de la tarde todos los días o un oporto con selva negra a la caída del atardecer…! Quien pudiera ver cada cosa en su instante con todos los instantes en los que ya la ha visto y aún así mantener los sentidos erizados para no perder detalle!!! —como la cotilla del quinto que tiene la costumbre de espiarnos todas las madrugadas… bendita señora que vigila nuestros pasos; ¿qué sería de nuestra vida sin la testificación de unos ojos atentos? … oh! Qué sabor de humanidad esa mujer con sus rulos y su bata azul y escarlata, con su curiosidad que frecuentemente, en contra de lo que se dice, no suele ser maliciosa —pero, y ¡¿qué coño?!, aunque lo sea; eso es lo que significa ser vecinos y hacer vecindario y no vivir enlatado en un barrio residencial! Rutina en el bar de todos los días y aun así, sorpresa de la repetición y la dicha de volver a encontrarse con los amigos, cosa que ni mucho menos está asegurada. ¿No sabemos aún cuan delicados hemos de ser? ¿Por qué no prestamos atención como la vecina del quinto a las leves modificación de un día para otro de nuestros amigos, eternamente repetidos, y las gozamos o las sufrimos con ellos? Bueno, el mundo puede cambiar de un día para otro, con la velocidad del rayo, con la velocidad de una nube de polvo que se avecina en el horizonte, no afrontar el carácter endeble, mortal, indeciso, inestable, anormal de las rutinas, es olvidar que vivimos en el mundo de todos los días y que amanece que no es poco; bendita rutina, porque quizá mañana no salga el sol. Qué pena no tener la memoria de nuestros abuelos, heredar sus vivencias como se hereda su sombrero viejo. Ayyyy pobre Baudelaire, niño mimado que quería ser poeta de los tiempos modernos…
En fin Su Esplendor, quizá sea buena idea ver esa película… pero, quizá mejor recordar siempre, que estar atento a unos ojos, a otros ojos que nos miran es la mejor forma de encadenar rutinas, —a otros ojos o a devolver una camiseta, ¿quién sabe?—, y que aquellas repeticiones constantes pueden resultar inapreciables si consiguen apreciarse.
Hoy he intentado pintar una casa negra en un prado verde…y al final me ha salido una casa grisazulado en un mar verdefusia… eso quiere decir algo??? Qué se puede pensar de alguien que piensa que el agua es un buen cimiento para una casa de piedra??? Yo la verdad, desconfiaría mucho de él si no tuviese la saludable costumbre de levantarme con el todos los días, mirarme al espejo y decirle… te diría que eres guapo si yo fuese tu madre, pero como no lo soy conténtate con que te arregle esos pelos y te prepare el desayuno… Así, tiene la costumbre de ser agradecido y portarse bien casi todos los días haciendo lo que debe y siguiendo sus rutitas, pero a veces… a veces se me escapa y le pido que pinte una grulla en cadente vuelo y me pinta un pato Lucas persiguiendo a un conejo indecente… ——¿eso significa algo también?— En todo caso, si dentro de unos años se porta bien, le comparé un audi color champan-atardecer para que no pierda el sentido de la belleza y el sentido de la sorpresa, pero para, que de vez en cuando, saque un poco la zapatilla y azote a la belleza para que no se vuelva demasiado consentida e indolente.
Después de este testamento y este esfuerzo, creo que me merezco un azucarillo, no? Su Esplendor sabrá, esta es mi reflexión del día, quizá otro día le hable de la gran —y nunca vista en el mundo otra grande ocasión tal— batalla de las zarzas y las escobas que es de lo que puede hablar un campesino, demasiado acostumbrado a la tierra, otra rutina, como para hablar de sentimientos muy sublimes.
Un beso muy grande de Voland y de Bran, o de los dos juntos, humildes campesinos, desde su choza urbana.
(P.D. La publicidad subliminal va incluida en el paquete. Como bien sabe Su Esplendor, soy demasiado pragmático como para no aprovechar las oportunidades de hacer negocio. Pero recuerde, Stendhal no se puede equivocar y … ¿¿¿hemos de ser nosotros quienes hemos de contradecir a Stendhal??? Pienselo bien, no se arrepentirá.
Por cierto, lo que me debe Su Esplendor por cada tarde, ya me lo ha pagado con creces esa tarde… lo que pasa es que me conviene olvidar hacer las cuentas porque me saldría saldo negativo, pero obviemos esto último, no vaya a ser que me lo reclame y ya sabe que ando mal de fondos… de armario y de todo lo demás. Además, la próxima paga Su Esplendor.)
Somos un haz de rutinas. Vamos a los mismos bares, nos sentamos en las mismas mesas, hablamos de las mismas cosas una y otra vez, repetimos las mismas historia. Diariamente nos copiamos a nosotros mismos mirando por encima de nuestro hombro para ver lo que hemos escrito el día anterior y repetirlo. Nos cansa, nos aburre; sumidos en el tedio o en el aburrimiento todo se tiñe con una patina de indiferencia, una sopa espesa de color grisáceo. Algunas veces buscamos la novedad, establecer una ruptura, un corte abrupto que nos sitúe en la cresta de la ola, en la boca del volcán.
En un tiempo antiguo y ya pasado la novedad era considerada nefasta, peligrosa y asesina. Al final de la jornada el campesino levantaba la mirada y oteaba el horizonte de esos campos de Castilla… de llanuras o montañas, mi tierra en realidad también es Castilla, otra Castilla… y esperaba que la noche cayera como la noche anterior y la mañana alboreara como la mañana anterior, sin novedad, sin una nube de polvo en el camino. Sabia, intuía, sentía que esa nube traería la expropiación y el desamparo, quizá más que el dolor, quizá más que el infierno. ¿Qué le ha de decir a Su Esplendor un campesino como yo?
Dios nos dé la rutina, el pan de todos los días y el vino de todas las noches. Una canción de seguridad social dice que le gusta tomar cervecitas en el bar relajado con los amigos, pero que la vida te sitúa en la boca del volcán, rompe tus rutinas porque te debes a las responsabilidades que tienes para con los que te miran… Llegan con sus ojos como puñales a sacarte de tu rutina y reclaman su pedazo de eternidad y paraíso; ¿quién desatenderá su reclamación?
Alcibíades decía la línea es tan fuerte como el más débil de los hoplitas, nosotros somos tan fuertes como la más débil de nuestras rutinas… ¿Cuál ha de ser esa rutina? Nuestra rutina más común y más endeble no es otra que aquella que darlo ya todo por sabido y gustado, todo por sentido, … por oído y por los demás sentidos —perdone Su Clemencia mis variantes idiomáticas—…; nuestra rutina más endeble es acostumbrarnos demasiado a la vida y pretender que nos tiene que sorprender con sus encantos siempre renovados… La vida misma es una rutina endeble que se pierde fácilmente, por la herida de un cuchillo invisible en el aire o porque mientras vivimos, vivimos en otra parte, como si allí estuviese la vida… y la vida no siempre está en otra parte… Un continuo de rutinas que se repiten y se replican, pero… indeterminación cuántica, error, accidente,… y plofff… a la rutina le han crecido unas alas nuevas o se le ha roto una esquina o le ha nacido una flor en la frente o se le ha abierto una úlcera en el vientre… a veces esas rutinas no sobreviven demasiado, otras se convierten en agradables y endebles repeticiones, las más afortunadas producen horizontes insospechados y hacen que en el olmo viejo hendido por el rayo y en su mitad podrido rebroten hojas verdes… Quién pudiera tomar el te a las cinco de la tarde todos los días o un oporto con selva negra a la caída del atardecer…! Quien pudiera ver cada cosa en su instante con todos los instantes en los que ya la ha visto y aún así mantener los sentidos erizados para no perder detalle!!! —como la cotilla del quinto que tiene la costumbre de espiarnos todas las madrugadas… bendita señora que vigila nuestros pasos; ¿qué sería de nuestra vida sin la testificación de unos ojos atentos? … oh! Qué sabor de humanidad esa mujer con sus rulos y su bata azul y escarlata, con su curiosidad que frecuentemente, en contra de lo que se dice, no suele ser maliciosa —pero, y ¡¿qué coño?!, aunque lo sea; eso es lo que significa ser vecinos y hacer vecindario y no vivir enlatado en un barrio residencial! Rutina en el bar de todos los días y aun así, sorpresa de la repetición y la dicha de volver a encontrarse con los amigos, cosa que ni mucho menos está asegurada. ¿No sabemos aún cuan delicados hemos de ser? ¿Por qué no prestamos atención como la vecina del quinto a las leves modificación de un día para otro de nuestros amigos, eternamente repetidos, y las gozamos o las sufrimos con ellos? Bueno, el mundo puede cambiar de un día para otro, con la velocidad del rayo, con la velocidad de una nube de polvo que se avecina en el horizonte, no afrontar el carácter endeble, mortal, indeciso, inestable, anormal de las rutinas, es olvidar que vivimos en el mundo de todos los días y que amanece que no es poco; bendita rutina, porque quizá mañana no salga el sol. Qué pena no tener la memoria de nuestros abuelos, heredar sus vivencias como se hereda su sombrero viejo. Ayyyy pobre Baudelaire, niño mimado que quería ser poeta de los tiempos modernos…
En fin Su Esplendor, quizá sea buena idea ver esa película… pero, quizá mejor recordar siempre, que estar atento a unos ojos, a otros ojos que nos miran es la mejor forma de encadenar rutinas, —a otros ojos o a devolver una camiseta, ¿quién sabe?—, y que aquellas repeticiones constantes pueden resultar inapreciables si consiguen apreciarse.
Hoy he intentado pintar una casa negra en un prado verde…y al final me ha salido una casa grisazulado en un mar verdefusia… eso quiere decir algo??? Qué se puede pensar de alguien que piensa que el agua es un buen cimiento para una casa de piedra??? Yo la verdad, desconfiaría mucho de él si no tuviese la saludable costumbre de levantarme con el todos los días, mirarme al espejo y decirle… te diría que eres guapo si yo fuese tu madre, pero como no lo soy conténtate con que te arregle esos pelos y te prepare el desayuno… Así, tiene la costumbre de ser agradecido y portarse bien casi todos los días haciendo lo que debe y siguiendo sus rutitas, pero a veces… a veces se me escapa y le pido que pinte una grulla en cadente vuelo y me pinta un pato Lucas persiguiendo a un conejo indecente… ——¿eso significa algo también?— En todo caso, si dentro de unos años se porta bien, le comparé un audi color champan-atardecer para que no pierda el sentido de la belleza y el sentido de la sorpresa, pero para, que de vez en cuando, saque un poco la zapatilla y azote a la belleza para que no se vuelva demasiado consentida e indolente.
Después de este testamento y este esfuerzo, creo que me merezco un azucarillo, no? Su Esplendor sabrá, esta es mi reflexión del día, quizá otro día le hable de la gran —y nunca vista en el mundo otra grande ocasión tal— batalla de las zarzas y las escobas que es de lo que puede hablar un campesino, demasiado acostumbrado a la tierra, otra rutina, como para hablar de sentimientos muy sublimes.
Un beso muy grande de Voland y de Bran, o de los dos juntos, humildes campesinos, desde su choza urbana.
(P.D. La publicidad subliminal va incluida en el paquete. Como bien sabe Su Esplendor, soy demasiado pragmático como para no aprovechar las oportunidades de hacer negocio. Pero recuerde, Stendhal no se puede equivocar y … ¿¿¿hemos de ser nosotros quienes hemos de contradecir a Stendhal??? Pienselo bien, no se arrepentirá.
Por cierto, lo que me debe Su Esplendor por cada tarde, ya me lo ha pagado con creces esa tarde… lo que pasa es que me conviene olvidar hacer las cuentas porque me saldría saldo negativo, pero obviemos esto último, no vaya a ser que me lo reclame y ya sabe que ando mal de fondos… de armario y de todo lo demás. Además, la próxima paga Su Esplendor.)
Comentario:
Si tu me lo permites wapisima, desde ahora escribire con el nombre de Ishtar ya q Arale fue un apodo q me pusieron enl resto de las personas, y he decidido q soy yo quien decide su apodo y el mio es Ishtar pq significa mucho para mi. No se quien a colaborado en este post, pero me ha gustado y bueno se me ha caido alguna q otra lagrimita. Pq es verdad todo al final se convierte en rutina y no se aprecian las pequeñas cosas. Aunq a veces yo las disfruto, y otras no. Espero q mi amistad te sirva.
Ah!! una noticia interesante me voy a Mallorca de invitada. Te lo cuento aqui pq ultimamente no te encuentro, y espero q no encontrarte por aqui sea buena señal.
Bueno adios preciosa.
Tu recuerdo vivira conmigo para siempre.
ADIOS MUAK
Ah!! una noticia interesante me voy a Mallorca de invitada. Te lo cuento aqui pq ultimamente no te encuentro, y espero q no encontrarte por aqui sea buena señal.
Bueno adios preciosa.
Tu recuerdo vivira conmigo para siempre.
ADIOS MUAK





