La clausura, el fin de la lucha.
“... Y ahora, cansado de mirar tu foto en la pared, cansado de creer q todavía estás, he vuelto a recordar las tardes del Café, las noches locas q siempre acababan bien. Y me puesto a gritar estrellando el whisky en la pared; por verte sonreír he vuelto yo a perder...”
Hacía mucho tiempo q no iba por allí, me asustaba lo q pudiera encontrar en ese paraje, puesto que lo había olvidado por tanto tiempo. Pero sabía lo q no iba a estar, pues también conocía las ausencias ya tangibles.
Sabía que la Puerta número 1 había desaparecido de golpe, no encontraría nada en ese lugar. También conocía la desaparición de la Puerta número 3, puesto q sabía como se la había llevado el Hombre del Espacio.
Pero desde q descubrí la gran telaraña que obstruía la entrada a la Puerta número 2, no había vuelto. Quizá por miedo a ver q esa tela había crecido o quizá por miedo a todo lo contrario, a que hubiese desaparecido y pudiese entrar otra vez por Ella y volver a caer en el Desconcierto, cada vez más dentro, hasta no poder salir jamás.
Así que de nuevo encaminé mis pasos hacía aquel lugar, dudando de lo que quería encontrar realmente. ¿Qué era realmente lo que quería? ¿Quería poder entrar para caer en el más terrible Desconcierto? ¿O bien prefería que la Puerta siguiera infranqueable para así no tener q ver de nuevo ese bello camino?
Mientras me auto planteaba estas dudas, casi sin darme cuenta, llegué frente a ella, la única, La Puerta número 2. Seguía tal cual, parecía como si por ella no hubiese pasado el tiempo. Pero no había ninguna señal de que pudiese ser abierta, de que la telaraña hubiese desaparecido o siguiera allí, puesto q estaba cerrada. Y desde el marco nada podía vislumbrar.
Me acerqué lentamente, temblando puesto que no había encontrado todavía respuesta a mis preguntas. Dudando traté de girar el picaporte y éste no opuso resistencia. Giró suavemente, como si alguien lo hubiese engrasado recientemente.
Tampoco encontré ninguna señal de tela de araña, alguien había pasado por allí, no había duda. Entonces volvieron mis dudas, pues no sabía si me dolía o me alegraba que alguien hubiese podido atravesar el umbral; en realidad quería enfurecerme conmigo por haber dejado tanto tiempo olvidada esta Puerta que había dejado el paso de cualquier Fantasma, seres q no tienen el acceso permitido.
Pero no pude enfurecerme, puesto q quien quiera q fuese el q hubiera pasado por la Puerta, la había dejado más limpia, engrasada y bella de lo q yo nunca pudiera haberla dejado nunca. Si la Puerta hubiese podido sonreír seguramente lo hubiera hecho.
Al pensar esto miré de reojo la cerradura, y realmente parecía q se hubiera ensanchado más para hacer el esbozo de una sonrisa. Parecía feliz, parecía q la madera estaba henchida de esta nueva visita. Ya no eran los míos los únicos pies que había tocado y, por la apariencia, le gustaba más el tacto de estos nuevos.
Y entré, paseé lentamente para ver si en alguno de esos recovecos q antes no me dejaba ver podría encontrar al intruso. Todos ellos, ahora, estaban iluminados, como si al visitante intruso sí le permitiese verlos.
Y, cuando ya me iba a girar para volver atrás, pues no quería llegar hasta el Desconcierto, la vi.
Era Ella, el Fantasma más reciente en mi pequeño Inframundo, había encontrado mi Puerta, la había limpiado y cuidado con todo el amor con que no fue capaz de cuidar a quien dejó arriba y se había acomodado en uno de los lugares más recónditos de este camino.
Estaba plácidamente sentada, miraba al cielo, esperando alguna respuesta o simplemente mirando. Nunca lo supe y ya nunca lo sabré.
Estaba claro q ambos eran felices (si un camino o una Puerta pueden serlo) y yo no pude luchar; nunca fue la lucha mi fuerte y esta vez no iba a ser menos. No supe luchar.
Salí lentamente, para no hacer ruido, para no turbar la paz q parecía invadir ese momento y cerré para siempre la Puerta número 2. Cerré sin luchar, sin decirle que era mía, q era mío el camino, que el Desconcierto era mi lugar. Ya no importaba. Por ver su sonrisa, volví a perder.
No hubo lucha, por tanto no hubo heridos; bueno, al menos no de los que importan. Mi helado corazón sí quedó herido, quedó de nuevo sintiendo el frío dentro de un Inframundo rodeado de llamas.
Pero no importaba ese herido, puesto q no dolía ya. Había olvidado la lucha hacía tanto tiempo q las heridas de ella no le causaban dolor. Sabía q no valen consuelos cuando la pena se lleva por dentro, q no podía tirar la pared q le hace sombra y no deja q se descongele.
Voy a empezar a caminar, ya llegaré, cansado de esperar. Y mientras tanto, aquí me quedo, solo y descalzo, no tengo miedo. Y mientras tanto, aquí me espero, sólo gritando q el viento no tiene dueño.
Saludos desde el Inframundo.
Hacía mucho tiempo q no iba por allí, me asustaba lo q pudiera encontrar en ese paraje, puesto que lo había olvidado por tanto tiempo. Pero sabía lo q no iba a estar, pues también conocía las ausencias ya tangibles.
Sabía que la Puerta número 1 había desaparecido de golpe, no encontraría nada en ese lugar. También conocía la desaparición de la Puerta número 3, puesto q sabía como se la había llevado el Hombre del Espacio.
Pero desde q descubrí la gran telaraña que obstruía la entrada a la Puerta número 2, no había vuelto. Quizá por miedo a ver q esa tela había crecido o quizá por miedo a todo lo contrario, a que hubiese desaparecido y pudiese entrar otra vez por Ella y volver a caer en el Desconcierto, cada vez más dentro, hasta no poder salir jamás.
Así que de nuevo encaminé mis pasos hacía aquel lugar, dudando de lo que quería encontrar realmente. ¿Qué era realmente lo que quería? ¿Quería poder entrar para caer en el más terrible Desconcierto? ¿O bien prefería que la Puerta siguiera infranqueable para así no tener q ver de nuevo ese bello camino?
Mientras me auto planteaba estas dudas, casi sin darme cuenta, llegué frente a ella, la única, La Puerta número 2. Seguía tal cual, parecía como si por ella no hubiese pasado el tiempo. Pero no había ninguna señal de que pudiese ser abierta, de que la telaraña hubiese desaparecido o siguiera allí, puesto q estaba cerrada. Y desde el marco nada podía vislumbrar.
Me acerqué lentamente, temblando puesto que no había encontrado todavía respuesta a mis preguntas. Dudando traté de girar el picaporte y éste no opuso resistencia. Giró suavemente, como si alguien lo hubiese engrasado recientemente.
Tampoco encontré ninguna señal de tela de araña, alguien había pasado por allí, no había duda. Entonces volvieron mis dudas, pues no sabía si me dolía o me alegraba que alguien hubiese podido atravesar el umbral; en realidad quería enfurecerme conmigo por haber dejado tanto tiempo olvidada esta Puerta que había dejado el paso de cualquier Fantasma, seres q no tienen el acceso permitido.
Pero no pude enfurecerme, puesto q quien quiera q fuese el q hubiera pasado por la Puerta, la había dejado más limpia, engrasada y bella de lo q yo nunca pudiera haberla dejado nunca. Si la Puerta hubiese podido sonreír seguramente lo hubiera hecho.
Al pensar esto miré de reojo la cerradura, y realmente parecía q se hubiera ensanchado más para hacer el esbozo de una sonrisa. Parecía feliz, parecía q la madera estaba henchida de esta nueva visita. Ya no eran los míos los únicos pies que había tocado y, por la apariencia, le gustaba más el tacto de estos nuevos.
Y entré, paseé lentamente para ver si en alguno de esos recovecos q antes no me dejaba ver podría encontrar al intruso. Todos ellos, ahora, estaban iluminados, como si al visitante intruso sí le permitiese verlos.
Y, cuando ya me iba a girar para volver atrás, pues no quería llegar hasta el Desconcierto, la vi.
Era Ella, el Fantasma más reciente en mi pequeño Inframundo, había encontrado mi Puerta, la había limpiado y cuidado con todo el amor con que no fue capaz de cuidar a quien dejó arriba y se había acomodado en uno de los lugares más recónditos de este camino.
Estaba plácidamente sentada, miraba al cielo, esperando alguna respuesta o simplemente mirando. Nunca lo supe y ya nunca lo sabré.
Estaba claro q ambos eran felices (si un camino o una Puerta pueden serlo) y yo no pude luchar; nunca fue la lucha mi fuerte y esta vez no iba a ser menos. No supe luchar.
Salí lentamente, para no hacer ruido, para no turbar la paz q parecía invadir ese momento y cerré para siempre la Puerta número 2. Cerré sin luchar, sin decirle que era mía, q era mío el camino, que el Desconcierto era mi lugar. Ya no importaba. Por ver su sonrisa, volví a perder.
No hubo lucha, por tanto no hubo heridos; bueno, al menos no de los que importan. Mi helado corazón sí quedó herido, quedó de nuevo sintiendo el frío dentro de un Inframundo rodeado de llamas.
Pero no importaba ese herido, puesto q no dolía ya. Había olvidado la lucha hacía tanto tiempo q las heridas de ella no le causaban dolor. Sabía q no valen consuelos cuando la pena se lleva por dentro, q no podía tirar la pared q le hace sombra y no deja q se descongele.
Voy a empezar a caminar, ya llegaré, cansado de esperar. Y mientras tanto, aquí me quedo, solo y descalzo, no tengo miedo. Y mientras tanto, aquí me espero, sólo gritando q el viento no tiene dueño.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
Pequeña... No puedo decirte nada más. Creo que agoté las palabras de aliento, los consejos o las ideas. Todo lo que te pueda decir ya te lo habré dicho antes... sin embargo no he cambiado de opinión. Sigo pensando que deberías atravesar esa puerta y reclamar tus dominios. Librar una batalla en la que las únicas armas sean las palabras salidas del corazón.
Poco importa si vences o eres vencida, importará que alzaste la voz y no permitiste que te acallara el silencio.
Recuerda que de los cobardes no hay nada escrito pequeña... y yo de ti quiero leer mil libros.
Petonets
Poco importa si vences o eres vencida, importará que alzaste la voz y no permitiste que te acallara el silencio.
Recuerda que de los cobardes no hay nada escrito pequeña... y yo de ti quiero leer mil libros.
Petonets
Comentario:
un bueno finde, esperando que hay finde en infra mundo, yaya
besitos
besitos
Comentario:
Los heridos siempre importan...
Besitos.
Besitos.
Comentario:
ke va!!!aun no me he ido me voy mañana..pero..VOLVERÉ, jejeje...
seguro ke estas bien ahi abajo?seguro ke esa soledad no te esta matando?al menos no hubo lucha no?bikos
seguro ke estas bien ahi abajo?seguro ke esa soledad no te esta matando?al menos no hubo lucha no?bikos
Comentario:
ahora la historia ya ta completa :D
Salu2!
Comentario:
beijos par ati e tu fantasma, yaya
excelente...
excelente...
Comentario:
No, nunca pretendí de alguna manera herirte al preguntar si lo sabes todo, no, no creo que lo sepas todo, pero he aprendido que la forma de hablar puede llegar a ser tan dañina como los silencios. Por eso, mejor no hablar con absolutos, con para siempres, porque no podemos saber el futuro y por tanto mejor no hablar absolutamente, así, podremos tomar decisiones basadas en el presente, no el pasado absoluto
Comentario:
Hacía mucho tiempo que no escuchaba "por verte sonreír". Me trae tantos recuerdos... nada más leerla al comenzar tu post me puse a buscar como loca el cd. Me encanta.
besotes
besotes
Comentario:
hola...
y tu no crees que hay recuerdos que valen una lagrima???...si no es asi borralos ya...
besos
y tu no crees que hay recuerdos que valen una lagrima???...si no es asi borralos ya...
besos
Comentario:
Crees que lo sabes todo...? Los para siempre son muy largos y pesados.Hacen que los pies se hundan más en el pantano que nos rodea, no, no puedes afirmar un para siempre por mucho q este en tu intención. No, no digas para siempre, veras q caminas mas ligera
Comentario:
hola...
sige abriendo puertas...encontraras tu felicidad..
besos y buen fin de semana
sige abriendo puertas...encontraras tu felicidad..
besos y buen fin de semana
Comentario:
capaz alguna vez la puedas volver a abrir....
saludos
saludos
Comentario:
Si queres algo o a alguien , sòlo lucha pos conseguir.
Saludos amigo, felñiz finde para vos
Marcos
Saludos amigo, felñiz finde para vos
MarcosComentario:
vaya no me dejo p oner el comentario y ahora no me salen las palabras..pero bueno pasaba a leerte y desearte buenas noches..
besitos
besitos
Comentario:
aqui otra de otro mundo pasando a leerte y puedo irme a dormir tranquila...
un besooooooooooooo
un besooooooooooooo
Comentario:
es cierto, el viento no tiene dueño...pero aunque suene tonto: "el que o arriesga no gana"
Un abrazo...





