La trazabilidad de las cosas
Dicen que todo se puede seguir, tiene su trazabilidad. Si tiras de una hebra, darás, finalmente con el ovillo q la produjo.
Hay q encontrar el principio de las cosas, de donde salen cada una de las hebras q conducen por los diversos caminos.
Pensaba en eso mientras seguía el hilo, mientras tiraba de él por si llegaba así antes el extremo.
Había aparecido sin más. Un cordón rojo, grueso, q llegaba casi hasta a relucir en el fondo del Inframundo. Era suave al tacto, cuando lo tomé entre mis manos y, en ese momento, algo me empujó a buscar su inicio, el porqué de su aparición.
Era fácil seguir su camino, pues no había recodo q no conociera de este Inframundo. Pero era curioso el trazado q había seguido. Lo primero q me hizo visitar fue la Caverna del Olvido, el lugar del q acababa de salir. Era como empezar de cero. De lo último hacia el inicio.
En el momento de pasar frente a ella, el cordón se volvió más áspero y eso me hizo recordar los malos momentos allí pasados. Las horas de llantos no vertidos, de lágrimas contenidas, de dolores ocultados...
Así q decidí seguir. El camino conducía a La Escalera. Los peldaños parecían de nuevo intactos. Y esta vez el recuerdo fue el del esfuerzo q hice para tratar de subir y la rotura; el cese de la construcción (ay, mi ayudante de Arqueólogo, ¡cuánto dejaste por hacer!). Pero no podía quedarme allí. La curiosidad me podía, tenía q buscar el inicio. El comienzo, el principio (cuanto sinónimo para encontrar una causa). ¿Era tan necesaria encontrar esa dichosa trazabilidad? Era curiosidad, o tal vez era necesidad, no lo sé.
Continué tirando del extremo y éste seguía extendiéndose hacía ningún lugar. Ésta vez me condujo a las grandes cristaleras de La Ventana, para mostrarme lo q había en el exterior en ese momento. Y, de golpe, la visión cambió y vi lo q antes había pasado. Los buenos momentos q alguna vez pasé allá arriba, las risas y las lágrimas. Era como una película, ¿iba a morir y me estaban mostrando mi vida en pequeños tramos? No lo creía, pues me encontraba bien, pero...
Era tiempo de seguir, no quería pensar en nada más q en la madeja. El lugar al q me condujo esta vez era la fría Roca. El lugar de mis Tres Puertas. Acaricié el cordón y esto me hizo tener nuevos recuerdos. Sólo podía recordar buenos momentos. Mis paseos al Desconcierto, por cada uno de los caminos, con sus ventajas, sus bellezas y el bienestar. Empecé a pensar en cual de ellas estaba mejor, y, como siempre, ganó la Puerta número 1. La de siempre, la q causó más destrozo al desaparecer.
“Camina, continúa, no pienses, sigue...” Era lo q me repetía; así q de nuevo di un tirón del cordón granado y continué mi camino.
Eran pocos ya los lugares q me quedaban por ver. Seguí caminando a ver donde me llevaba y por fin divisé mi paz. Al fondo, la gran Laguna del Olvido me esperaba. La contemplé como hacía tiempo y pude ver sus aguas cálidas. No pude evitarlo, me zambullí como un niño. Me lancé para q ellas, sus aguas, me recogieran. Fue tan reconfortante como lo recordaba. Olvidé todo lo de la Caverna, todas las lágrimas q Ella me ayudó a verter. Olvidé el dolor por un momento. Pero sentía en la mano aún el cabo de la hebra, tenía q seguir.
Continué y al final la vi. Allí estaba la madeja. Hermosa, enorme, de terciopelo rojo. Necesitaba acariciarla, pero sabía q era lo q me había conducido allí.
Mi bella Flor estaba ansiosa por verme. Sus pétalos estaban todos girados hacia el lugar por el que yo debería a parecer. Había crecido, parecía q hubiese duplicado sus pétalos. Su corola era inmensa. Podría haberme sentado en ella y no haber roto nada el tallo.
Al acercarme, el rocío (o eso quise pensar) resbaló de sus pétalos y se posó en mis manos q se acercaron para acariciarla. No podía creerlo. La había abandonado por mi dolor, por no impregnarla con él y era ella quien me echaba de menos. Sentía más dolor al no verme, q al verme compungido.
No podía creerlo. Siempre has estado aquí esperándome y yo me he obligado a no verte. Cuanto nos hemos echado de menos sólo por mi vergüenza de no mostrar el llanto. Pero ella no sabría de su pérdida, de mi pérdida, de mi dolor. Solo quería acariciarla, abrazarla.
Me sentí tan bien.
Cuánto te eché de menos mi bella Flor. Si pudiera contarte el dolor q invade mi interior.
“Hay un hombre que no olvida: el olvidado.”
Saludos desde el Inframundo.
Hay q encontrar el principio de las cosas, de donde salen cada una de las hebras q conducen por los diversos caminos.
Pensaba en eso mientras seguía el hilo, mientras tiraba de él por si llegaba así antes el extremo.
Había aparecido sin más. Un cordón rojo, grueso, q llegaba casi hasta a relucir en el fondo del Inframundo. Era suave al tacto, cuando lo tomé entre mis manos y, en ese momento, algo me empujó a buscar su inicio, el porqué de su aparición.
Era fácil seguir su camino, pues no había recodo q no conociera de este Inframundo. Pero era curioso el trazado q había seguido. Lo primero q me hizo visitar fue la Caverna del Olvido, el lugar del q acababa de salir. Era como empezar de cero. De lo último hacia el inicio.
En el momento de pasar frente a ella, el cordón se volvió más áspero y eso me hizo recordar los malos momentos allí pasados. Las horas de llantos no vertidos, de lágrimas contenidas, de dolores ocultados...
Así q decidí seguir. El camino conducía a La Escalera. Los peldaños parecían de nuevo intactos. Y esta vez el recuerdo fue el del esfuerzo q hice para tratar de subir y la rotura; el cese de la construcción (ay, mi ayudante de Arqueólogo, ¡cuánto dejaste por hacer!). Pero no podía quedarme allí. La curiosidad me podía, tenía q buscar el inicio. El comienzo, el principio (cuanto sinónimo para encontrar una causa). ¿Era tan necesaria encontrar esa dichosa trazabilidad? Era curiosidad, o tal vez era necesidad, no lo sé.
Continué tirando del extremo y éste seguía extendiéndose hacía ningún lugar. Ésta vez me condujo a las grandes cristaleras de La Ventana, para mostrarme lo q había en el exterior en ese momento. Y, de golpe, la visión cambió y vi lo q antes había pasado. Los buenos momentos q alguna vez pasé allá arriba, las risas y las lágrimas. Era como una película, ¿iba a morir y me estaban mostrando mi vida en pequeños tramos? No lo creía, pues me encontraba bien, pero...
Era tiempo de seguir, no quería pensar en nada más q en la madeja. El lugar al q me condujo esta vez era la fría Roca. El lugar de mis Tres Puertas. Acaricié el cordón y esto me hizo tener nuevos recuerdos. Sólo podía recordar buenos momentos. Mis paseos al Desconcierto, por cada uno de los caminos, con sus ventajas, sus bellezas y el bienestar. Empecé a pensar en cual de ellas estaba mejor, y, como siempre, ganó la Puerta número 1. La de siempre, la q causó más destrozo al desaparecer.
“Camina, continúa, no pienses, sigue...” Era lo q me repetía; así q de nuevo di un tirón del cordón granado y continué mi camino.
Eran pocos ya los lugares q me quedaban por ver. Seguí caminando a ver donde me llevaba y por fin divisé mi paz. Al fondo, la gran Laguna del Olvido me esperaba. La contemplé como hacía tiempo y pude ver sus aguas cálidas. No pude evitarlo, me zambullí como un niño. Me lancé para q ellas, sus aguas, me recogieran. Fue tan reconfortante como lo recordaba. Olvidé todo lo de la Caverna, todas las lágrimas q Ella me ayudó a verter. Olvidé el dolor por un momento. Pero sentía en la mano aún el cabo de la hebra, tenía q seguir.
Continué y al final la vi. Allí estaba la madeja. Hermosa, enorme, de terciopelo rojo. Necesitaba acariciarla, pero sabía q era lo q me había conducido allí.
Mi bella Flor estaba ansiosa por verme. Sus pétalos estaban todos girados hacia el lugar por el que yo debería a parecer. Había crecido, parecía q hubiese duplicado sus pétalos. Su corola era inmensa. Podría haberme sentado en ella y no haber roto nada el tallo.
Al acercarme, el rocío (o eso quise pensar) resbaló de sus pétalos y se posó en mis manos q se acercaron para acariciarla. No podía creerlo. La había abandonado por mi dolor, por no impregnarla con él y era ella quien me echaba de menos. Sentía más dolor al no verme, q al verme compungido.
No podía creerlo. Siempre has estado aquí esperándome y yo me he obligado a no verte. Cuanto nos hemos echado de menos sólo por mi vergüenza de no mostrar el llanto. Pero ella no sabría de su pérdida, de mi pérdida, de mi dolor. Solo quería acariciarla, abrazarla.
Me sentí tan bien.
Cuánto te eché de menos mi bella Flor. Si pudiera contarte el dolor q invade mi interior.
“Hay un hombre que no olvida: el olvidado.”
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
Es muy sabio lo del hilo y el ovillo , asi pasa con todos nosotros todo esta dentro , es decir siempre que busques las causas de algo que haces o dejas de hacer ... seguir el hilo te conduce a ti mismo, por eso es sabio tambien aprender a gobernar con el pensamiento lo que sugiere el deseo.
Saludos desde mi tejado.
Marcos
Saludos desde mi tejado.
MarcosComentario:
De nuevo vuelvo a autocomentarme, se me hace raro. Sólo era para deciros a todos q no es q haya vuelto atrás. Es q alguien me echaba de menos, necesitaba q volviera a mis orígenes. Mi Flor me llamó y trazó el camino, para q viera lo q ahora había y me acostumbrara.
Sólo eso.
Gracias a todos por vuestros comentarios.
Saludos desde el Inframundo.
Sólo eso.
Gracias a todos por vuestros comentarios.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
yo debo de ser mala malisima!!!
jajajaja, si es que yo creo que lo soy
Un beso
jajajaja, si es que yo creo que lo soy
Un beso
Comentario:
Echar la vista atrás es bueno a veces pequeña, y ya lo decía la canción.
Por mucho que te empeñes en guardarte el dolor para tí nunca lograrás que los demás dejemos de preocuparnos por ti.
Quizá lo haces porque piensas que es lo mejor, pero en el fondo sabes que dispones de tantos hombros como quieras buscar, tan sólo tienes que dejarte consolar.
Mil besos para ti mi querida Dama.
P.d.: He visto tu tierra nevada y he sentido envidia ;)
Por mucho que te empeñes en guardarte el dolor para tí nunca lograrás que los demás dejemos de preocuparnos por ti.
Quizá lo haces porque piensas que es lo mejor, pero en el fondo sabes que dispones de tantos hombros como quieras buscar, tan sólo tienes que dejarte consolar.
Mil besos para ti mi querida Dama.
P.d.: He visto tu tierra nevada y he sentido envidia ;)
Comentario:
¿Por qué buscas el inicio de las cosas?, a veces creemos que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero si volvemos a tenerlo, descubrimos que esa perfección sólo está en nuestra mente.
Volver al pasado implica pasar por unas cuevas a las que quizá no desearías regresar.
Volver al pasado implica pasar por unas cuevas a las que quizá no desearías regresar.
Comentario:
No lo he entendido, ya se que nunca me entero de na, pero esta vez si que no lo he entendido.
Aunque me ha parecido que ves el dolor con mucha más distancia, o igual es eso lo que yo quiero creer.
Un beso
Aunque me ha parecido que ves el dolor con mucha más distancia, o igual es eso lo que yo quiero creer.
Un beso
Comentario:
mmmm pero entonces???
has vuelto al principio de todo?para kedarte?sabes ke si permaneces alli tndras ke vovler a psar por todos esos lugares ke tanto daño thicieron?t lo digo porke todo sigue el kurso de las cosas..y si regresas, retrocedes, volveras a donde hace poko estabas...n ose si es ke me lio yo sola o soy un poko lentilla a estas horas.jeje, muak
has vuelto al principio de todo?para kedarte?sabes ke si permaneces alli tndras ke vovler a psar por todos esos lugares ke tanto daño thicieron?t lo digo porke todo sigue el kurso de las cosas..y si regresas, retrocedes, volveras a donde hace poko estabas...n ose si es ke me lio yo sola o soy un poko lentilla a estas horas.jeje, muak





