La batalla.
“Nunca se empieza una batalla tarde
Las penas siempre llegan enseguida
Tú siempre pides para nunca darme
Yo sólo pido lo que tú me quitas (...).
Yo sé q soóo muere lo q olvidas
Hay corazones llenos de agujeros
Pero no lo saben, pero no lo saben”.
Quizá así lo veía yo; daba igual el momento siempre y cuando fuese el que yo creyera oportuno. Si luchaba cuando creía q me serviría de algo, ganaría. Al menos esa batalla, cuando no la guerra.
Pero no es cierto, nunca es fácil elegir el momento de atacar y cuando decides hacerlo, ves q tu enemigo ya ha tomado la delantera.
Me lancé, tras largos días de estrategias y colocación de mis tropas. Limpié bien todas las armas a utilizar y lavé cuidadosamente la bandera que portaría como estandarte. Todo estaba preparado, hasta había sacado lustre a mi bello caballo negro, con sus crines trenzadas para no obstaculizar en la ardua pelea q se nos avecinaba. Era el momento, no cabía el temor ni la duda cuando ya estaba todo preparado.
Caminamos todos, mis miedos, mis alegrías, mis sueños y yo, juntos en un gran batallón; formábamos el ejército más extraño, diminuto y a la vez inmenso que jamás había visto. Nada, a nuestro paso, hacía presagiar la lucha q íbamos a tener cuando llegara nuestra hora.
Al caminar, respiraba hondo y trataba de calmar mis nervios que trataban de saltar de la piel y correr por sí solos. No podía más q tratar de acompasar los latidos de mi corazón para q pudieran ir a la vez que el bombeo de la sangre, pues no le daba tiempo a llegar a todos los órganos de tan rápido q iba y venía.
Pensaba en como comenzar el combate. El enemigo no presentó nunca una lucha abierta; todo fue comedido. Eran insinuaciones veladas; silencios sonoros que hacían ver que tenía q ir a la guerra en algún momento.
Y ahora, había decidido, por mi cuenta y riesgo, que era el momento.
Curiosamente el territorio que elegimos fue parcial, para que no hubiera favoritismos y según me acercaba al campo de batalla, me flaqueaban las fuerzas. Me hacía a la idea de batirme en retirada, siempre decían que una retirada a tiempo es una victoria. Pero también pensaba que si no ganaba ni siquiera una batalla no ganaría nunca la guerra, que era lo que yo quería.
Así que, cara a cara, con el frente enemigo, comenzó la batalla. Al principio fue muy suave, ya dije q era un enemigo comedido. Todo iba bien, demasiado bien y no quería luchar, veía que al fin y al cabo mi enemigo no dejó de ser nunca muy amigable.
Pero, de repente, sin saber como, dejó caer una de sus mayores armas. La bomba estalló bajo mis huestes y perdí muchos de mis componentes. Vi como mis alegrías morían al pie de esa bomba, como mis ilusiones quedaban diezmadas y mis sueños fueron zaheridos en lo más hondo.
Aun me quedaban muchos miedos y parte de mis valiosos sueños y alguno que otro sueño.
Así que, tratando de reorganizar mi ejército (lo que de él quedaba tras ese duro golpe); me lancé al ataque. Grité con todo mi corazón, “luchad, pues dicen que hay que morir luchando...”; y al galope (de mi corazón) nos lanzamos a la lucha.
Disparamos todas las municiones de las que disponíamos; todas resbalaban por mi mejilla para ver si eso hacía romper sus barreras. El agua salada siempre derretía barreras duras de roer. Pero no era el caso. Sus fuertes estaban construidos de algún material insoldable por las lágrimas; así que mi más fuerte artillería chocó contra su precinto sin apenas dejar mella en él.
La batalla estaba perdida, pero no podía rendirme, no quería batirme en retirada. Ahora ya no, era tarde, puesto que había empezado a luchar.
Así que decidí jugar mi baza más fuerte; saqué el arma más poderosa del que disponía. Le quité la coraza al corazón y deshice todo el hielo que recubre a ese músculo estúpido que nunca duele cuando es el momento. Todo el agua, todo el hielo, todo el dolor, salieron a raudales.
Pero el enemigo miró el ataque final como el que ve pasar un tren que cogió algún día pero que se bajó sin pena ni lástima por él. Era un tren anticuado. Era como una locomotora de carbón para él.
Había pasado a formar parte de otro mundo paralelo al suyo. El enemigo (mi enemigo era ese o era yo únicamente???) había vencido.
Con todos mis ejércitos destrozados (alegrías, sueños, ilusiones e incluso miedos) y vencidos, agaché la cabeza y recogí todo lo que pude de mi coraza. La volví a colocar, malherida, alrededor del corazón y pasé a la enfermería a que curara, se hiciera fuerte y nunca, nunca volviera a caerse.
Sólo pude marcharme y decir adiós. Sólo pude mirar como mi enemigo se retiraba ondeando su bandera al viento, mostrando su victoria. El rojo de su bandera había ganado.
Yo, tras meses en la enfermería, recuperé la coraza, dejé q mis sueños no se reagruparán nunca y despedí a mis alegrías. Son soldados de reserva ahora.
Ahora, cuando se va a cumplir un año de aquella loada batalla, ahora es cuando en los anales del Inframundo, figura la batalla librada por Thanatos.
“Un día soñando en un sueño soñé que estaba soñando contigo(...) soñé que no estaba dormido.
Ojala no te hubiera conocido nunca, para no amarte siempre; para no verte sin verte, para borrar tu recuerdo, del que siempre me acuerdo y nunca me deja en paz.”
Saludos desde el Inframundo.
Las penas siempre llegan enseguida
Tú siempre pides para nunca darme
Yo sólo pido lo que tú me quitas (...).
Yo sé q soóo muere lo q olvidas
Hay corazones llenos de agujeros
Pero no lo saben, pero no lo saben”.
Quizá así lo veía yo; daba igual el momento siempre y cuando fuese el que yo creyera oportuno. Si luchaba cuando creía q me serviría de algo, ganaría. Al menos esa batalla, cuando no la guerra.
Pero no es cierto, nunca es fácil elegir el momento de atacar y cuando decides hacerlo, ves q tu enemigo ya ha tomado la delantera.
Me lancé, tras largos días de estrategias y colocación de mis tropas. Limpié bien todas las armas a utilizar y lavé cuidadosamente la bandera que portaría como estandarte. Todo estaba preparado, hasta había sacado lustre a mi bello caballo negro, con sus crines trenzadas para no obstaculizar en la ardua pelea q se nos avecinaba. Era el momento, no cabía el temor ni la duda cuando ya estaba todo preparado.
Caminamos todos, mis miedos, mis alegrías, mis sueños y yo, juntos en un gran batallón; formábamos el ejército más extraño, diminuto y a la vez inmenso que jamás había visto. Nada, a nuestro paso, hacía presagiar la lucha q íbamos a tener cuando llegara nuestra hora.
Al caminar, respiraba hondo y trataba de calmar mis nervios que trataban de saltar de la piel y correr por sí solos. No podía más q tratar de acompasar los latidos de mi corazón para q pudieran ir a la vez que el bombeo de la sangre, pues no le daba tiempo a llegar a todos los órganos de tan rápido q iba y venía.
Pensaba en como comenzar el combate. El enemigo no presentó nunca una lucha abierta; todo fue comedido. Eran insinuaciones veladas; silencios sonoros que hacían ver que tenía q ir a la guerra en algún momento.
Y ahora, había decidido, por mi cuenta y riesgo, que era el momento.
Curiosamente el territorio que elegimos fue parcial, para que no hubiera favoritismos y según me acercaba al campo de batalla, me flaqueaban las fuerzas. Me hacía a la idea de batirme en retirada, siempre decían que una retirada a tiempo es una victoria. Pero también pensaba que si no ganaba ni siquiera una batalla no ganaría nunca la guerra, que era lo que yo quería.
Así que, cara a cara, con el frente enemigo, comenzó la batalla. Al principio fue muy suave, ya dije q era un enemigo comedido. Todo iba bien, demasiado bien y no quería luchar, veía que al fin y al cabo mi enemigo no dejó de ser nunca muy amigable.
Pero, de repente, sin saber como, dejó caer una de sus mayores armas. La bomba estalló bajo mis huestes y perdí muchos de mis componentes. Vi como mis alegrías morían al pie de esa bomba, como mis ilusiones quedaban diezmadas y mis sueños fueron zaheridos en lo más hondo.
Aun me quedaban muchos miedos y parte de mis valiosos sueños y alguno que otro sueño.
Así que, tratando de reorganizar mi ejército (lo que de él quedaba tras ese duro golpe); me lancé al ataque. Grité con todo mi corazón, “luchad, pues dicen que hay que morir luchando...”; y al galope (de mi corazón) nos lanzamos a la lucha.
Disparamos todas las municiones de las que disponíamos; todas resbalaban por mi mejilla para ver si eso hacía romper sus barreras. El agua salada siempre derretía barreras duras de roer. Pero no era el caso. Sus fuertes estaban construidos de algún material insoldable por las lágrimas; así que mi más fuerte artillería chocó contra su precinto sin apenas dejar mella en él.
La batalla estaba perdida, pero no podía rendirme, no quería batirme en retirada. Ahora ya no, era tarde, puesto que había empezado a luchar.
Así que decidí jugar mi baza más fuerte; saqué el arma más poderosa del que disponía. Le quité la coraza al corazón y deshice todo el hielo que recubre a ese músculo estúpido que nunca duele cuando es el momento. Todo el agua, todo el hielo, todo el dolor, salieron a raudales.
Pero el enemigo miró el ataque final como el que ve pasar un tren que cogió algún día pero que se bajó sin pena ni lástima por él. Era un tren anticuado. Era como una locomotora de carbón para él.
Había pasado a formar parte de otro mundo paralelo al suyo. El enemigo (mi enemigo era ese o era yo únicamente???) había vencido.
Con todos mis ejércitos destrozados (alegrías, sueños, ilusiones e incluso miedos) y vencidos, agaché la cabeza y recogí todo lo que pude de mi coraza. La volví a colocar, malherida, alrededor del corazón y pasé a la enfermería a que curara, se hiciera fuerte y nunca, nunca volviera a caerse.
Sólo pude marcharme y decir adiós. Sólo pude mirar como mi enemigo se retiraba ondeando su bandera al viento, mostrando su victoria. El rojo de su bandera había ganado.
Yo, tras meses en la enfermería, recuperé la coraza, dejé q mis sueños no se reagruparán nunca y despedí a mis alegrías. Son soldados de reserva ahora.
Ahora, cuando se va a cumplir un año de aquella loada batalla, ahora es cuando en los anales del Inframundo, figura la batalla librada por Thanatos.
“Un día soñando en un sueño soñé que estaba soñando contigo(...) soñé que no estaba dormido.
Ojala no te hubiera conocido nunca, para no amarte siempre; para no verte sin verte, para borrar tu recuerdo, del que siempre me acuerdo y nunca me deja en paz.”
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
Pues yo creo que la batalla, aunque fuese dolorosa, terminaste ganandola. Ahora no te das cuenta pero con el paso del tiempo sabras que ese enemigo no era digno de librar esa batalla.
Me encanta como escribes.
Y ya van dos comentarios, poco a poco, je,je.
Me encanta como escribes.
Y ya van dos comentarios, poco a poco, je,je.
Comentario:
la verdad es que es impresionante
Pero cuentame tu viaje!!!
Un beso
Pero cuentame tu viaje!!!
Un beso
Comentario:
"Ojala no te hubiera conocido nunca, para no amarte siempre"
Impresionante.
Impresionante.
Comentario:
Perdia!!!!!!
Ya sabia que estabas por ahí, me lo habías comentado!!!!
Que tal el viajecito???? Mucho frio por esos nortes?????
Un beso
Ya sabia que estabas por ahí, me lo habías comentado!!!!
Que tal el viajecito???? Mucho frio por esos nortes?????
Un beso
Comentario:
batallas... que se vencem ou se perdem...
texto intenso...
beijinhos
texto intenso...
beijinhos
Comentario:
Terrible batalla...
Nunca menosprecies a las ilusiones o las alegrías como bravos soldados, únelos de nuevo a tus huestes. Puede que no tengas que librar otra sangrientas batallas, pero te ayudarán ..confía en ellas aunque sean pocas, tienen el poder de multiplicarse..poco a poco..
Besitos.
Nunca menosprecies a las ilusiones o las alegrías como bravos soldados, únelos de nuevo a tus huestes. Puede que no tengas que librar otra sangrientas batallas, pero te ayudarán ..confía en ellas aunque sean pocas, tienen el poder de multiplicarse..poco a poco..
Besitos.
Comentario:
A poco de ir participando en las batallas empezarás a ganar alguna, o te darás cuenta de que ya no te interesa esa guerra.
Comentario:
Estoy con Istharb en que lo importante no es ganar batallas si no participar y verás como durante el trayecto encontrarás alguna senda en el camino distinta que te llevará al olvido...
Un saludillo desde Rod@ndo!
Un saludillo desde Rod@ndo!
Comentario:
GRACIAS!!!!!!!!
Comentario:
La vida es eso: batallas con exitos y con derrotas.
Muchas veces en la vida nos encontramos con esa desesperante sensación de que nadamos, y nadamos, y por mas que insistimos en esa lucha, no solo no avanzamos sino que muchas veces la corriente del agua nos hace retroceder, y volver a vivir las mismas sensaciones que creímos jamas volver a vivir, las mismas impotencias, las mismas tristezas.
Momentos así , hacen que uno crea necesitar de otros para conseguir calma y sosiego , es como que pensamos que la tierra firme no llegará nunca si la ponemos en los demás, si creemos que los demás son los que nos la darán, o que con ellos la conseguiremos pisar
Creo que ese extremo no es saludable ya que, mi experiencia me dice la primer tierra firme que debes alcanzar esta en ti, necesitas pisar tierra firme adentro tuyo primero , para luego ir a buscar otras nuevas tierras con otros, el amor con uno mismo es la primera tabla de salvación en este naufragio que por momentos puede parecerte la vida.
Muchas veces en la vida nos encontramos con esa desesperante sensación de que nadamos, y nadamos, y por mas que insistimos en esa lucha, no solo no avanzamos sino que muchas veces la corriente del agua nos hace retroceder, y volver a vivir las mismas sensaciones que creímos jamas volver a vivir, las mismas impotencias, las mismas tristezas.
Momentos así , hacen que uno crea necesitar de otros para conseguir calma y sosiego , es como que pensamos que la tierra firme no llegará nunca si la ponemos en los demás, si creemos que los demás son los que nos la darán, o que con ellos la conseguiremos pisar
Creo que ese extremo no es saludable ya que, mi experiencia me dice la primer tierra firme que debes alcanzar esta en ti, necesitas pisar tierra firme adentro tuyo primero , para luego ir a buscar otras nuevas tierras con otros, el amor con uno mismo es la primera tabla de salvación en este naufragio que por momentos puede parecerte la vida.
Comentario:
Y has probado simplemente a darte un paseo con tus huestes?. A disfrutar del paisaje, a reirte jugando al poker y perder hasta la balloneta en loor del compañerismo. Por qué una lucha contra otro? por qué no una lucha contra ti misma. No usaste el arma más diabólica y efectiva que existe, un arma que ataca al sistema nervioso y destruye murallas acorazadas. Un arma que hace vibrar armónicamente a todo las barreras para destruirlas de un plumazo. Ese el arma definitiva, la que destruye y cura, la que yo estoy usando como hilo de sutura, la risa.
Riete niña, que puedes levantar huracanes.
Riete niña, que puedes levantar huracanes.
Comentario:
Cherie... te duelen los recuerdos por no querer (o poder) olvidar. 1 año que ha pasado raudo, pero que debe de haber sido como un siglo para tu, tan maltrecho y ajado que está cerrado por derribo, corazón.
En aquella batalla tu ejercito perdió por indecisión, por haber esperado demasiado para lanzar el ataque.
¿Quién sabe si de haber atacado antes hubiese podido traspasar una muralla menos fortificada?
Más no has perdido la guerra por perder esa batalla mi querida dama.
Hay muchos castillos por conquistar, tan sólo has de volver a montar a lomos de tu corcel y cavalgar en su búsqueda. Pasaras miedo, angustía, e incluso puede que dolor, pero has si quieres vencer has de luchar.
Mil besos mi amada dama blanca, de vuestro desaparecido caballero.
P.d.: Lamento tantas ausencias cuando tanto me necesitas :(
En aquella batalla tu ejercito perdió por indecisión, por haber esperado demasiado para lanzar el ataque.
¿Quién sabe si de haber atacado antes hubiese podido traspasar una muralla menos fortificada?
Más no has perdido la guerra por perder esa batalla mi querida dama.
Hay muchos castillos por conquistar, tan sólo has de volver a montar a lomos de tu corcel y cavalgar en su búsqueda. Pasaras miedo, angustía, e incluso puede que dolor, pero has si quieres vencer has de luchar.
Mil besos mi amada dama blanca, de vuestro desaparecido caballero.
P.d.: Lamento tantas ausencias cuando tanto me necesitas :(
Comentario:
Vaya patadon que le has dao a la maleta.
Alguien, que es un tío muy listo y al que quiero mucho, siempre me ha dicho una cosa, y es, que nada es imposible. Y me he dado cuenta de que es cierto, será más probable o menos, pero nada es imposible. Había muchas cosas que a mi me parecian imposibles, eso no podía pasar de ninguna de las maneras, y vaya si paso.
En cuanto a las corazas, yo antes llevaba una, una muy dura, uff demasiado, y él consiguió quitarmela, y aún con todas las cosas que han pasado, que han sido muchas, no me la he vuelto a poner, ni creo que vuelva a hacerlo, por que me he dado cuenta, de que aunque duela, es bonito vivirlo y me he dado cuenta, de que me gusta vivir sin coraza, prueba, verás que bien se respira, aunque duela respirar
En cuanto a la lucha, hay que luchar, siempre, aunque se vaya a perder, pero hay que luchar. Si luchas, lo habras intentado, ganarás o perderás, pero lo habras intentado.
Decia torrebruno, o los payasos de la tele vete tú a saber quien, que lo importante es participar. Yo siempre he creido que lo importante era ganar, pero tenían razón, lo importante es participar, vivir, unas veces ganaremos y otras no, pero viviremos.
En cuanto a los examenes, estoy escribiendo un post, así que dentro de un rato te pasas y lo lees, jajajajaja. Me ha salido muy bien, estoy muy contenta
Un beso
Alguien, que es un tío muy listo y al que quiero mucho, siempre me ha dicho una cosa, y es, que nada es imposible. Y me he dado cuenta de que es cierto, será más probable o menos, pero nada es imposible. Había muchas cosas que a mi me parecian imposibles, eso no podía pasar de ninguna de las maneras, y vaya si paso.
En cuanto a las corazas, yo antes llevaba una, una muy dura, uff demasiado, y él consiguió quitarmela, y aún con todas las cosas que han pasado, que han sido muchas, no me la he vuelto a poner, ni creo que vuelva a hacerlo, por que me he dado cuenta, de que aunque duela, es bonito vivirlo y me he dado cuenta, de que me gusta vivir sin coraza, prueba, verás que bien se respira, aunque duela respirar
En cuanto a la lucha, hay que luchar, siempre, aunque se vaya a perder, pero hay que luchar. Si luchas, lo habras intentado, ganarás o perderás, pero lo habras intentado.
Decia torrebruno, o los payasos de la tele vete tú a saber quien, que lo importante es participar. Yo siempre he creido que lo importante era ganar, pero tenían razón, lo importante es participar, vivir, unas veces ganaremos y otras no, pero viviremos.
En cuanto a los examenes, estoy escribiendo un post, así que dentro de un rato te pasas y lo lees, jajajajaja. Me ha salido muy bien, estoy muy contenta
Un beso





