Tres ojos y calambres estomacales
Corriendo un tupido velo sobre el doloroso momento de las aduanas y esperando olvidar el tema hasta que esté completamente zanjado, os dejo con esta curiosidad. Supongo que es de alguna subasta, no controlo estos idiomas. Véase Enlace.
Diferente si que es. Aunque personalmente no se lo haría a los míos ni pagaría por tener uno así. Siempre he pensado en el tercer ojo como algo más metafórico...

Cambiando de tercio, el otro día estuve en una tienda de telas. No me gustó demasiado, porque yo de telas no entiendo. Sólo podía describirlas tipo “quiero una tela negra, sin brillo y que tenga peso” y al parecer no era suficiente, porque la señora no paraba de sacarme cualquier cosa menos lo que yo le decía. Me llegó a sacar una que parecía forro de carnaval... (señora, quiero una tela negra-sin-brillo-y-que-tenga-peso-joder) Y venga a preguntar que para qué la quería, que si se tenía que hacer una idea. Y yo venga a no querer soltar prenda. A ella qué le importará lo que hago yo con las telas, como si quiero hacerme toquillas, será posible. A la sexta o séptima vez que me hizo la pregunta de marras, le dije que la quería para hacer de mi capa un sayo. Se quedó algo mosca y me atendió fatal. Y que si esa es muy cara, y que si patatín que si patatán. Pero que la voy a pagar, oiga, que tengo dinerito, me la va a vender o qué. Me sentí cual Pretty Woman en Rodeo Drive. ¿Y qué es lo que hizo ella? Se fue al mercadillo. Estas vacaciones aprovecharé para darme un Rodeo je, je. Igual no voy desde el instituto, y eso fue hace muuuucho.
En cualquier caso, hoy me he pasado por una de esas tiendas de chinos de ropa. Me sentía despilfarradora y me he permitido el lujo de gastarme 12.95 en tres prendas talla XXL que desguazaré para hacer ropitas. No están nada mal, oyes.
Sonando: Extremoduro – So Payaso
Diferente si que es. Aunque personalmente no se lo haría a los míos ni pagaría por tener uno así. Siempre he pensado en el tercer ojo como algo más metafórico...

Cambiando de tercio, el otro día estuve en una tienda de telas. No me gustó demasiado, porque yo de telas no entiendo. Sólo podía describirlas tipo “quiero una tela negra, sin brillo y que tenga peso” y al parecer no era suficiente, porque la señora no paraba de sacarme cualquier cosa menos lo que yo le decía. Me llegó a sacar una que parecía forro de carnaval... (señora, quiero una tela negra-sin-brillo-y-que-tenga-peso-joder) Y venga a preguntar que para qué la quería, que si se tenía que hacer una idea. Y yo venga a no querer soltar prenda. A ella qué le importará lo que hago yo con las telas, como si quiero hacerme toquillas, será posible. A la sexta o séptima vez que me hizo la pregunta de marras, le dije que la quería para hacer de mi capa un sayo. Se quedó algo mosca y me atendió fatal. Y que si esa es muy cara, y que si patatín que si patatán. Pero que la voy a pagar, oiga, que tengo dinerito, me la va a vender o qué. Me sentí cual Pretty Woman en Rodeo Drive. ¿Y qué es lo que hizo ella? Se fue al mercadillo. Estas vacaciones aprovecharé para darme un Rodeo je, je. Igual no voy desde el instituto, y eso fue hace muuuucho.
En cualquier caso, hoy me he pasado por una de esas tiendas de chinos de ropa. Me sentía despilfarradora y me he permitido el lujo de gastarme 12.95 en tres prendas talla XXL que desguazaré para hacer ropitas. No están nada mal, oyes.
Sonando: Extremoduro – So Payaso