Feliz esto y aquello
Y ya casi hemos llegado al final de las navidades. Lo peor está superado una vez más.
Solo nos queda la fría indiferencia de noche vieja y la ineludible visita de reyes. Detesto el roscón.
Nochebuena es lo peor. Depresión, nervios e histeria descontrolada desde que me levanto por la mañana. Mis compañeras están encantadas de la vida, y yo solo deseo darles con ese apestoso espíritu navideño en la cabeza. No soporto tantas ganas de pasarlo bien y me duele la cara de sonreír y repetir hasta la saciedad Igualmente.
Odio salir a la calle y escuchar los villancicos. Odio que la gente se ría. Odio la felicidad. Odio, odio, odio a Peter Pan. Crece de una jodida vez, como hacemos todos...
El sr. Scrooge a mi lado, es un niño de teta. Y que vengan, que vengan los fantasmas... que este año me he puesto fina de capítulos de Sobrenatural...
El día de navidad cocinamos nosotros. Y qué no haría yo por mis abuelos, que le dan tanta importancia a esto de las tradiciones familiares. Después de la noche anterior, me quedo como sin fuerzas y todo me da lo mismo. Paso la mañana en la cocina, tonteando con Prizz. Siempre los hacemos esperar a todos, porque siempre nos parece que tenemos tiempo de sobras. Cuando la puerta se cierra y nos quedamos solos, me siento aliviada. Y culpable, por sentirme aliviada. Las reuniones familiares me tensan sin ningún motivo.
La cena de noche vieja es un poco por cenar. A veces pienso si se desataría alguna especie de maldición sobre nosotros si nos quedásemos en casa y comiésemos restos de pizza y gominolas, viésemos una película, y nos olvidásemos de que tenemos que comernos doce uvas al son de unas campanadas. Manda huevos. ¿Será que la duda me hace recapacitar y acudir al plato puesto? Gracias a dios, no hay cotillón.
Debe ser una especie de trauma, o simplemente, puede que sea una persona a la que no le gusta la navidad. Oye, que está de moda, o eso dicen.
P.D: Nuestros pensamientos alegres para esta navidad, un par de postales (las primeras) de la cuchupandi. Que nos alegran siempre, que son preciosas, y que te dejan con una sonrisa en la boca. Sonia, Josema y Leo, y Mili y Damián. ¡Gracias chicos!
El otro día descubrí como hacer efectos en las fotografías para ensuciarlas un poco. Estamos experimentando, y creo que pronto podré colgar una sesión de Sybil que hace mucho que tengo en mente. Hoy, Prizz ha derrochado creatividad y ha hecho una postal alternativa. La pongo, que queda bien con mi estado de ánimo actual y este tema ;)

Sonando: Apestoso Jingle Bell Rock
Solo nos queda la fría indiferencia de noche vieja y la ineludible visita de reyes. Detesto el roscón.
Nochebuena es lo peor. Depresión, nervios e histeria descontrolada desde que me levanto por la mañana. Mis compañeras están encantadas de la vida, y yo solo deseo darles con ese apestoso espíritu navideño en la cabeza. No soporto tantas ganas de pasarlo bien y me duele la cara de sonreír y repetir hasta la saciedad Igualmente.
Odio salir a la calle y escuchar los villancicos. Odio que la gente se ría. Odio la felicidad. Odio, odio, odio a Peter Pan. Crece de una jodida vez, como hacemos todos...
El sr. Scrooge a mi lado, es un niño de teta. Y que vengan, que vengan los fantasmas... que este año me he puesto fina de capítulos de Sobrenatural...
El día de navidad cocinamos nosotros. Y qué no haría yo por mis abuelos, que le dan tanta importancia a esto de las tradiciones familiares. Después de la noche anterior, me quedo como sin fuerzas y todo me da lo mismo. Paso la mañana en la cocina, tonteando con Prizz. Siempre los hacemos esperar a todos, porque siempre nos parece que tenemos tiempo de sobras. Cuando la puerta se cierra y nos quedamos solos, me siento aliviada. Y culpable, por sentirme aliviada. Las reuniones familiares me tensan sin ningún motivo.
La cena de noche vieja es un poco por cenar. A veces pienso si se desataría alguna especie de maldición sobre nosotros si nos quedásemos en casa y comiésemos restos de pizza y gominolas, viésemos una película, y nos olvidásemos de que tenemos que comernos doce uvas al son de unas campanadas. Manda huevos. ¿Será que la duda me hace recapacitar y acudir al plato puesto? Gracias a dios, no hay cotillón.
Debe ser una especie de trauma, o simplemente, puede que sea una persona a la que no le gusta la navidad. Oye, que está de moda, o eso dicen.
P.D: Nuestros pensamientos alegres para esta navidad, un par de postales (las primeras) de la cuchupandi. Que nos alegran siempre, que son preciosas, y que te dejan con una sonrisa en la boca. Sonia, Josema y Leo, y Mili y Damián. ¡Gracias chicos!
El otro día descubrí como hacer efectos en las fotografías para ensuciarlas un poco. Estamos experimentando, y creo que pronto podré colgar una sesión de Sybil que hace mucho que tengo en mente. Hoy, Prizz ha derrochado creatividad y ha hecho una postal alternativa. La pongo, que queda bien con mi estado de ánimo actual y este tema ;)

Sonando: Apestoso Jingle Bell Rock