Pesadillas
Esta noche he tenido una pesadilla horrible. Pero horrible de verdad, de esas que te hacen sudar...
Prizz y yo nos acostábamos, como cada noche, y al sonar el despertador, nos levantábamos, como cada mañana...
Al ir a dar suelta a los bichos, que duermen encerrados en la cocina, nos encontrábamos con que Coco había tenido una camada de gatitos.
Había por lo menos 101, como en la película de Disney. Eran minúsculos, y todos exactamente iguales. Blancos con las orejas y el rabo canelita. Exactos a su padre. Estaban por todas partes, y eran como termitas. Colgaban de la persiana, que estaba destrozada, salían de los cajones, del desagüe, de los armarios, de encima de los armarios, nos trepaban por las piernas, se extendían peligrosamente por toda la casa al abrir la puerta de la cocina...
Maullaban, maullaban, maullaban sin descansar. Arañaban las paredes intentando trepar, y se estiraban las uñas allí donde les apetecía. Unas uñas minúsculas, como ellos, pero que causaban estragos...
Las siete plagas fueron un juego de niños comparado con los mini-clones de Don Vito.
Teníamos miedo, y la cámara hacía un barrido general para terminar en un primer plano de nuestras caras desencajadas...
¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!
Me he despertado, y he corrido a la cocina. No había millones de mini-gatitos... Coco me miraba como diciendo: Eh, yo no he sido. El Don maullaba, maullaba y maullaba............
Y es que ayer nos la hizo bien gorda. Se subió no sé como, al armario del baño (es un lugar muy poco accesible, más por su estrechez que otra cosa...) Al regresar del curro, las lentillas de Prizz estaban desparramadas por toda la casa, los vasos de lavarnos los dientes, rotos en mil pedazos. Todo por el suelo.
También había tirado el cepillo de dientes eléctrico. Y una de las chaquetas de la percha, que arrastró hasta el rincón dónde suele dormir (bastante alejado de la percha) y la usó de colchón. Así lo encontré.
Mi casa debe permanecer sellada a cal y canto cuando no estamos. Como la casa de Los Otros...
Creo que cualquier día de estos ingreso en un sanatorio mental...
Sonando: Paranoia
Prizz y yo nos acostábamos, como cada noche, y al sonar el despertador, nos levantábamos, como cada mañana...
Al ir a dar suelta a los bichos, que duermen encerrados en la cocina, nos encontrábamos con que Coco había tenido una camada de gatitos.
Había por lo menos 101, como en la película de Disney. Eran minúsculos, y todos exactamente iguales. Blancos con las orejas y el rabo canelita. Exactos a su padre. Estaban por todas partes, y eran como termitas. Colgaban de la persiana, que estaba destrozada, salían de los cajones, del desagüe, de los armarios, de encima de los armarios, nos trepaban por las piernas, se extendían peligrosamente por toda la casa al abrir la puerta de la cocina...
Maullaban, maullaban, maullaban sin descansar. Arañaban las paredes intentando trepar, y se estiraban las uñas allí donde les apetecía. Unas uñas minúsculas, como ellos, pero que causaban estragos...
Las siete plagas fueron un juego de niños comparado con los mini-clones de Don Vito.
Teníamos miedo, y la cámara hacía un barrido general para terminar en un primer plano de nuestras caras desencajadas...
¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!
Me he despertado, y he corrido a la cocina. No había millones de mini-gatitos... Coco me miraba como diciendo: Eh, yo no he sido. El Don maullaba, maullaba y maullaba............
Y es que ayer nos la hizo bien gorda. Se subió no sé como, al armario del baño (es un lugar muy poco accesible, más por su estrechez que otra cosa...) Al regresar del curro, las lentillas de Prizz estaban desparramadas por toda la casa, los vasos de lavarnos los dientes, rotos en mil pedazos. Todo por el suelo.
También había tirado el cepillo de dientes eléctrico. Y una de las chaquetas de la percha, que arrastró hasta el rincón dónde suele dormir (bastante alejado de la percha) y la usó de colchón. Así lo encontré.
Mi casa debe permanecer sellada a cal y canto cuando no estamos. Como la casa de Los Otros...
Creo que cualquier día de estos ingreso en un sanatorio mental...
Sonando: Paranoia