El Salón del Cómic
Un año más. Este ha sido más corto, pues solo hemos ido el domingo. Mi cuñado ya no tiene el piso en San Cugat, y cuando hablamos del salón del cómic, prefiero despilfarrar dentro y no fuera. Y este año nos hemos resarcido con creces de lo poco que pudimos comprar el año pasado, que no teníamos ni un duro. Hemos conseguido ahorrar un poquito para hacernos con un fondo respetablemente disfrutable.
Salimos de aquí a las siete y media de la mañana, y entrábamos por la puerta poco antes de las once, acompañados, como siempre, por el señor R, que como siempre, desapareció en menos de diez segundos.
La primera batida para ojear fue rápida, y enseguida empezamos a comprar. Dejamos la editorial Rossell tiritando, y rediós, ¡como pesaban los malditos!
Completamos la colección de Manara y Azpiri, Skydoll, y alguna más. Arrasamos con novedades. Luchamos a brazo partido por el último ejemplar del recopilatorio de Midnight Nation (el chico que nos atendió en norma decía que no había ni uno más, y al mencionarle nosotros que habíamos visto un ejemplar justo al otro lado del stand, nos gritó ¡Corred y sentaos sobre él, es el último, es el últimooooo! Y corrimos)
También encontré una LDD de mi lista de pendientes ¡por 20 euros! Ains, amor de madre.
Tocando el tema de las firmas, este año nos llevamos una. Pasábamos por delante del stand de Norma, pasando las páginas de nuestro recién adquirido ejemplar de Los burdeles de Ad-Dara, cuando vimos que Azpiri estaba firmando. No somos muy amigos de esperar por las firmas de los autores, es más, nunca hasta ahora lo habíamos hecho. Somos más de desear que sigan trabajando, y poder llevárnoslos a casa en una bolsa (eso suena fatal...) Esperar de pie, cansados después de toda la mañana dando vueltas entre las multitudes, no es precisamente lo que más nos apetece. Peeeero... él estaba allí, nosotros estábamos allí, y sólo un par de personas se interponían. Miramos la voluptuosa mujerona de la portada, y oye, que coño, pongámonos en la cola. La gente estaba más interesada en Barbucci, que también estaba allí. El dibujante del momento. Y con mi gusto por Skydoll, también hubiese estado genial, pero ni en sueños espero el turno detrás de cincuenta personas. Y el chaval iba dibujando, o sea, que no avanzaba precisamente deprisa...
Los cinco minutos de espera me parecieron cinco horas. No digo más. Azpiri es un encanto. Nos dio la mano, y en ese momento pensé en lo mucho que me sudaba de llevarla cerrada sujetando bolsas. Bolsas que se me enredaron a los dedos como pulpos asesinos, imposibles de despegar, mientras me miraba paciente. Si llego a saber que me la tendería, hubiese empezado a prepararla antes de llegar. Total, que pensé en lo pesado que debe hacerse estar allí, sonriendo y saludando a desconocidos de manos sudorosas. Entablando conversaciones. Contestando preguntas, probablemente las mismas, una y otra vez. Miré de reojo a Melinda Gebbie, que firmaba justo al lado de Azpiri. En aquel momento charlaba animadamente con un grupo de cuatro, impecablemente vestidos de La Liga de los Hombres Extraordinarios. Les pidió permiso para sacarles una foto con su cámara desechable. En fin, yo no valdría para eso. Me resultaría un tormento insufrible.
Nos preguntó si nos venía bien que nos dibujase en la parte interior de la tapa. Pues claro, hombre, ¿cómo no nos va a ir bien? Agarró las acuarelas y en un visto y no visto esbozó una de sus chicas. Preciosa. La dedicó y la firmó, y volvió a tendernos la mano. No me gusta dar la mano a la gente, pero esto no se lo iba a decir yo a un artista, claro. Mira que le importará a él. Os dejo el dibujito aquí ;)
Royo no estaba. Todos los años lo vemos, y este, que Prizz se había hecho con la trilogía de bocetos de Wild, no estaba.
Con esto de las firmas pensé, que no me hubiese importado, después de todo, esperar a mi Roman Dirge. O a alguno de los astros, pilares de mi cultura en viñetas, como Gaiman, Miller, o Moore.
El señor R llamó por teléfono para ver dónde parábamos. Este año solo nos encontramos una vez en toda la mañana jejeje Pasó a recogernos por Norma, fuimos a saludar a la Cuchipandi, que andaba por allí también, y dimos por concluido el día. Tres horas bien aprovechadas.
Comimos unos bocatas en el coche, porque estaba lloviendo. La idea de los bocadillos es genial, porque estábamos tan agotados, y nos dolían tanto las manos de las bolsas, que solo de pensar en ir al coche, arriba, dejarlo todo, y volver a bajar hasta abajo para comer... arf. No. E ir a comer con las bolsas en las manos... arf. Tampoco. Comimos en medio de los paquetes, en anarquía total, abriendo lo de los demás, hablando de todo lo que habíamos visto, y también de lo que no habíamos visto. Parte de la tradición del salón consiste en comentarlo todo después.
Lo pasamos GENIAL. Como todos los años, con ganas de repetir :)
Sonando: Eurythmics - Sweet Dreams
Salimos de aquí a las siete y media de la mañana, y entrábamos por la puerta poco antes de las once, acompañados, como siempre, por el señor R, que como siempre, desapareció en menos de diez segundos.
La primera batida para ojear fue rápida, y enseguida empezamos a comprar. Dejamos la editorial Rossell tiritando, y rediós, ¡como pesaban los malditos!
Completamos la colección de Manara y Azpiri, Skydoll, y alguna más. Arrasamos con novedades. Luchamos a brazo partido por el último ejemplar del recopilatorio de Midnight Nation (el chico que nos atendió en norma decía que no había ni uno más, y al mencionarle nosotros que habíamos visto un ejemplar justo al otro lado del stand, nos gritó ¡Corred y sentaos sobre él, es el último, es el últimooooo! Y corrimos)
También encontré una LDD de mi lista de pendientes ¡por 20 euros! Ains, amor de madre.
Tocando el tema de las firmas, este año nos llevamos una. Pasábamos por delante del stand de Norma, pasando las páginas de nuestro recién adquirido ejemplar de Los burdeles de Ad-Dara, cuando vimos que Azpiri estaba firmando. No somos muy amigos de esperar por las firmas de los autores, es más, nunca hasta ahora lo habíamos hecho. Somos más de desear que sigan trabajando, y poder llevárnoslos a casa en una bolsa (eso suena fatal...) Esperar de pie, cansados después de toda la mañana dando vueltas entre las multitudes, no es precisamente lo que más nos apetece. Peeeero... él estaba allí, nosotros estábamos allí, y sólo un par de personas se interponían. Miramos la voluptuosa mujerona de la portada, y oye, que coño, pongámonos en la cola. La gente estaba más interesada en Barbucci, que también estaba allí. El dibujante del momento. Y con mi gusto por Skydoll, también hubiese estado genial, pero ni en sueños espero el turno detrás de cincuenta personas. Y el chaval iba dibujando, o sea, que no avanzaba precisamente deprisa...
Los cinco minutos de espera me parecieron cinco horas. No digo más. Azpiri es un encanto. Nos dio la mano, y en ese momento pensé en lo mucho que me sudaba de llevarla cerrada sujetando bolsas. Bolsas que se me enredaron a los dedos como pulpos asesinos, imposibles de despegar, mientras me miraba paciente. Si llego a saber que me la tendería, hubiese empezado a prepararla antes de llegar. Total, que pensé en lo pesado que debe hacerse estar allí, sonriendo y saludando a desconocidos de manos sudorosas. Entablando conversaciones. Contestando preguntas, probablemente las mismas, una y otra vez. Miré de reojo a Melinda Gebbie, que firmaba justo al lado de Azpiri. En aquel momento charlaba animadamente con un grupo de cuatro, impecablemente vestidos de La Liga de los Hombres Extraordinarios. Les pidió permiso para sacarles una foto con su cámara desechable. En fin, yo no valdría para eso. Me resultaría un tormento insufrible.
Nos preguntó si nos venía bien que nos dibujase en la parte interior de la tapa. Pues claro, hombre, ¿cómo no nos va a ir bien? Agarró las acuarelas y en un visto y no visto esbozó una de sus chicas. Preciosa. La dedicó y la firmó, y volvió a tendernos la mano. No me gusta dar la mano a la gente, pero esto no se lo iba a decir yo a un artista, claro. Mira que le importará a él. Os dejo el dibujito aquí ;)
Royo no estaba. Todos los años lo vemos, y este, que Prizz se había hecho con la trilogía de bocetos de Wild, no estaba.
Con esto de las firmas pensé, que no me hubiese importado, después de todo, esperar a mi Roman Dirge. O a alguno de los astros, pilares de mi cultura en viñetas, como Gaiman, Miller, o Moore.
El señor R llamó por teléfono para ver dónde parábamos. Este año solo nos encontramos una vez en toda la mañana jejeje Pasó a recogernos por Norma, fuimos a saludar a la Cuchipandi, que andaba por allí también, y dimos por concluido el día. Tres horas bien aprovechadas.
Comimos unos bocatas en el coche, porque estaba lloviendo. La idea de los bocadillos es genial, porque estábamos tan agotados, y nos dolían tanto las manos de las bolsas, que solo de pensar en ir al coche, arriba, dejarlo todo, y volver a bajar hasta abajo para comer... arf. No. E ir a comer con las bolsas en las manos... arf. Tampoco. Comimos en medio de los paquetes, en anarquía total, abriendo lo de los demás, hablando de todo lo que habíamos visto, y también de lo que no habíamos visto. Parte de la tradición del salón consiste en comentarlo todo después.
Lo pasamos GENIAL. Como todos los años, con ganas de repetir :)
Sonando: Eurythmics - Sweet Dreams
Comentario:
Cómo mola el dibujo.
Nosotros no fuimos este año. El sábado estuvimos reunidos AL FIN para una partidita de rol, y el domingo fuimos con mis papis a Montblanc, un pueblo cercano donde celebran la semana medieval (como cada año).
Que vale, acabó convertida en el diluvio medieval, y no vimos nada porque no hicieron espectáculo, pero nos llevamos un recuerdo gastronómico.
(¡benditas sean las empanadas de atún y de jamón y queso!)
Y ya.
Nosotros no fuimos este año. El sábado estuvimos reunidos AL FIN para una partidita de rol, y el domingo fuimos con mis papis a Montblanc, un pueblo cercano donde celebran la semana medieval (como cada año).
Que vale, acabó convertida en el diluvio medieval, y no vimos nada porque no hicieron espectáculo, pero nos llevamos un recuerdo gastronómico.
(¡benditas sean las empanadas de atún y de jamón y queso!)
Y ya.