logotipo

img_google
Do you ever...?
Acerca de
Do you?
Sindicación
 
The uncleen
Sí, supongo que así es.
No soy capaz de mantener nada estable.
Y no sé si me atrevo a contar los meses que llevo enredada en esta especie de relación seria que nos hemos creado. A tu imagen y semejanza.
Nadie entiende cómo puedo estar contigo. Yo ni siquiera entiendo como puedo estar con alguien. Y aquí me ves, sin las agallas suficientes para decirte adios de una vez por todas. Quizá ese sea el punto masoquista que tengo al que se han referido tantas veces los que me conocen.
No me haces feliz. No me haces feliz sentimentalmente, no me haces feliz intelectualmente. Ni siquiera sexualmente. No me siento querida ni deseada cuando estoy contigo ni puedo mantener interesantes conversaciones que se alarguen toda la noche ante una botella de vino. Joder, ni siquera bebes.
Puede que sea ese pequeño sociópata que se te escapa de vez en cuando o como mi madre dice, que para eso las madres son muy sabias, simplemente tengo tan claro que esto no lleva a ningun lado que ni siquiera me molesto en terminarlo.
Sí, supongo que así es.
Y me saca de quicio tu síndrome de Peter Pan, tu falta de objetivos en la vida y sobre todo ese radicalismo moral con el que juzgas. Si tú supieras en qué me he visto envuelta a lo largo de mi vida...
No tienes ni puta idea de quien soy, no sabes absolutamente nada de nada ni de nadie, encerrado en esa burbuja quinceañera de pelos largos y heavies de los ochenta. Ja. No sabes nada de la vida, pequeño padawan. A tus treinta tacos. Hay que joderse.
Pero aqui sigo encerrada en una falta de te quieros y un exceso de sexo de andar por casa, monopostural y breve que no llega a llenarme en absoluto.
Y sin embargo ya ves, me he propuesto vivir esta farsa como si fuera real. Incluso no cojo el teléfono cuando es otro el que llama.
Aunque mientras suena sé que quien está al otro lado es alguien que sabe como tratarme. Alguien que me habla como tú no lo has hecho nunca y que... y que me folla como tú no serás capaz de hacerlo jamás. Pero no. Pretendo llevar una vida fingida. Una pareja fingida de dientes blancos, pantalón de pinza y paseo los domingos. De polvo los viernes y película los sábados. Alguien estable de moral fuerte.
Mi némesis.
Hasta que un día me levante por la mañana y me de cuenta de quien soy. Y vuelva a sentir ese ansia de cubata, porros y sexo en la cocina.
Y vuelva a mi pequeña tragedia de soltera y sin compromiso o de zorra sin escrúpulos como tú nos llamas.
Porque quieras o no quieras cada uno es lo que es. Y yo no soy una niña parbularia que separa lo que está bien de lo que está mal con una linea clara y definida. Me gusta mi vida de matices, de grises que difuminan el blanco y el negro hasta que sean prácticamente indiferenciables. No cariño. No creo en el "algo habrña hecho" ni en el "le está bien". Porque todo tiene un origen y aunque te niegues a verlo todo tiene un fin. Incluso lo nuestro
Sí, supongo que así es
 
Nowhere
 
Dirty Dozen
Son las dos y media de la mañana.
Acabo de llegar con más porros de los necesarios y más cervezas de las que debería.
Y el vecino de arriba ha debido contratar un concierto mejicano privado. No entiendo, si no es así, cómo esa mujer puede dar esos alaridos.
No me jodas, eso no es real.
Y escuchando me he acordado de que no me quedan condones. Y al caer en ese pequeño detalle me he dado cuenta de que hace dos semanas que no sé nada de tu vida.
Te acabaste.
Me has durado lo que ha durado la caja de preservativos.
Si no recuerdo mal, desde que la abrí no ha dormido nadie más en casa.
Voy a ponerme los cascos, esto ya es irrisorio.
Massive attack. Me parece bien.
En fin, que hasta aquí hemos llegado. Ha sido un placer. De verdad.
Y una liberación.
Y me has dado lo que necesitaba y por una vez he sacado el mis provecho. Y me ha encantado oirte decir que soy preciosa. Y que me tuvieras en tus brazos temblando y que me callaras y me hicieras hablar.
Y la de casualidades que han llevado a este fin manso.
Interrogante quizá, pero manso.
Y yo no puedo dar el paso porque me han robado el móvil.
De verdad que me parece de puta madre.
Y no estoy siendo sarcástica.
Me eximo de toda culpa.
Así que ahora escucho Teardrop mientras me fumo el último con toda la tranquilidad del mundo.
Solo me jode tener que volver a toda esa parafernalia de labios pintados y rimel y beso con sabor a vodka de sábado por la noche.
Superable creo yo.
Gracias.
Has sido la docena perfecta.

 
Márchate

- Gracias por acompañarme a casa
- ¿No me vas a invitar a una última copa, Sash?
- No
.....................................................................................


Porque no haces más que agrandar mi tristeza y llenar los huecos de esperanza vana, como el último aliento de un muerto.
Porque ya he tenido suficiente de rezar a dioses sordos de alma que miran hacia otro lado
Porque no quiero morir por tus besos, respirar por tu boca, soñar con tus ojos.
Porque no hay ángel que extienda sus alas para protegerme del daño que ya me has hecho sin saberlo
Porque no quiero encerrarte en palabras para sentirte mío ni verme derrotada por saber que es la única forma de tenerte
Porque no quiero despertar mañana fría, sintiéndome sola, deseando compartir el café contigo
Porque no pienso maldecir tu nombre golpeando la almohada, ni puedo derramar una lágrima más por nadie
Porque no quiero que lo sepas, porque no quiero morderme la lengua
Porque nunca hubo época para tenerte, tiempo para amarte ni año para bendecirte
Porque no quiero imaginar como serían los domingos a tu lado ni desear peleas estúpidas por ver quién se ducha primero
Porque no quiero luchar por merecerte, ni avergonzarme de quien soy, de cómo soy, de lo que veo
Porque no quiero decepcionarte ni que me decepciones
Porque sé que acabaría como siempre acaban estas cosas
Porque prefiero sentir nostalgia por lo que nunca ha ocurrido que desear que nunca hubiese pasado
Porquen no quiero ver tu cara en aquellos que me regalan besos porque les sobran
Porque no quiero recoger las migajas que dejan aquellas con quien eres sincero
Porque no quiero desear ser otra para bailar contigo por las calles vacías cuando todos duermen
Porque no quiero sentirme insegura cuando te tenga cerca
Porque no quiero más canciones prohibidas por recuerdos , ni películas que duelen ni regalos que esconder
Porque ya sabemos cómo acaba el cuento cuando es el príncipe quien besa a la rana
Y gira la cara si nos vemos de nuevo porque no quiero cruzarme con tu mirada
Y yo daré media vuelta si sales a mi encuentro porque no quiero ver cómo te callas
 
Nothing left to say
Podemos considerar que ya se ha acabado, ¿no? De una vez por todas.
Quién nos iba a decir que iba a ser yo quien daría ese paso. La que nunca da un paso en uno u otro sentido finalmente le ha echado un par de huevos a la situación. ¿Sorprendido? No me extraña, yo también lo estoy.
Pero uno de los dos tenía que hacerlo, la situación parecía una sitcom de nosotros mismos, una película insoportablemente ñoña en la que los dos amigos acaban juntos, se separan, siguen tan superamigos y al final se dan cuenta de que están hechos el uno para el otro...
Cariño, esto no es el cine y nos ha faltado la última parte.
El final feliz.
Casi hace cuatro años que me dejaste plantada en una rotonda, con dos libros debajo del brazo, tu regalo de cumpleaños (gracias, por cierto, creo que no te las di en su momento) y el estómago en un puño. No me dolió lo suficiente para llorar. No me afectó lo suficiente para desaparecer de tu vida. No pilló desprevenida lo suficiente como para sentirme culpable ni me heló el alma lo suficiente como para culparte de todo.
Así que rotos mis esquemas por primera vez, sorprendida por mi falta de sentimiento, decidí romper la regla y que por una vez, tras una relación (ya que fue rara desde el principio me cuesta aplicarle ese término), quedara un cariño.
Considerémoslo mi primer error. O mi primer paso en falso.
Fuiste tú el que desapareciste. Durante una breve temporada. Hasta que otra, esa sí, te rompió el corazón.
Y decidí sacarte de casa, llevarte a beber cerveza hasta perder el sentido y, al contrario de lo que realmente sucedió, marcarnos un tango por los viejos tiempos, de esos que al día siguiente nos hacen desayunar juntos.
Pero no. Tu alma destrozada por la pena no te dejaba ver más allá de tu jersey de cuello alto.
Y así llevamos casi cinco putos años. Hablando por teléfono contándonos la vida, haciendo estúpidas referencias al pasado y yo, yo tirando piedras más allá de la línea que no se debe cruzar y tú recogiendo algunas, dejando caer algunas otras pero nunca devolviéndolas a mi terreno.
Y ya me he cansado.
No puedo
Quizá tenga razón esa amiga mía que dice que me he enamorado de ti cuando no debía hacerlo. A destiempo. Tarde. Muy muy tarde.
No lo sé. Realmente no sé el sentimiento que me provocas.
Pero hasta que lo descubra...
...no tengo nada más que decir.
 
Open your eyes

Me gustaría tener un bar.
Y dentro de treinta o cuarenta años ser una de esas mujeres con tantas historias por contar como arrugas en su cara.
Me gustaría ser capaz de mantener un lugar en el que pueda ganarme la vida haciendo a la gente partícipe de la música que me gusta. Los discos que he escuchado miles de veces y los nuevos que voy descubriendo y que no dejo de escuchar una y otra vez. Hasta exprimirlos. Hasta encontrar a cada una de las canciones su sitio en mi vida.
Cada canción tiene un lugar al que volver, una historia que contar sobre mi. Un momento en especial que recordar cada vez que la escuche.
Y no es que todo tiempo pasado sea mejor.
Se trata solo solo encontrarme en el momento en que me estoy perdiendo.
Desde pequeña, mi vida ha tenido banda sonora. Recuerdo levantarme los fines de semana en casa de mis abuelos y pasar hacia la cocina con el sonido del piano de mi tía acompañándome. Durante esa época desayunaba con Vivaldi y con Beethoven.
Y cada vez que oigo la quinta sinfonía de Bach vuelvo ahí. A ese salón con los sofás verdes. Vuelvo a jugar con las miniaturas de Asterix y Obelix y vuelvo a leer los cuentos de Everest.
Exactamente igual que ahora, cada vez que escucho el Where is My Mind por Placebo (la canción no es suya, es de los Pixies) me veo en el autobus yendo del Hotel a Central Park.
Y este fin de semana, como todos los que han sido importantes en mi vida también tiene su canción.
Ha sido importante porque me he reído, he castigado mi hígado de forma exagerada, he pasado frío, me he encontrado de nuevo tirada en los cojines de mi bar favorito de Lavapies con una cerveza en la mano, he mantenido conversaciones de lo más interesante en el baño del 8 y 1/2 y me he sentido querida por la gente que quiero.
Necesitaba un fin de semana así. De encuentros y reencuentros, de tortilla de patata con pimientos en una terraza.
Y de muchos abrazos.
Cientos de miles.
Millones de mimos que me han llenado de fuerza y energía para seguir con la vida que me toca sin sentirla tan lejos de la que quería que me hubiera tocado.
Y mirando hacia delante con la seguridad de que los tendré a mi lado.
Pase el tiempo que pase.
Cambie todo lo que cambie.
Puede que acabemos llevando vidas muy distintas, de hecho estoy segura de que así será.
Y cuando esté lejos, en una ciudad cualquiera, en un país cualquiera, en un tren, en un metro o en mi casa, de repente un sonido me arrebatará una sonrisa.
Y será como estar de nuevo juntos.
Porque tendremos nuestros recuerdos y todo lo que nos queremos.
Porque tendremos nuestra canción.
Y todas esas cosas que me pasan y que se empeñan en hundirme seguirá importando una mierda.
 
Far away
Hoy me he levantado con resaca. Tanta que apenas podía recordar que te habías ido.
Cerré los ojos y tomé aire, intentando respirar lo que queda de tu olor en nuestro cuarto.
Tengo un montón de cosas por hacer pero tengo que sacar la fuerza de donde no me queda.
¿Que cuantas cervezas? Creo que miles.
Y el portatil encendido recordándome que tengo toda una vida aparte de ti, aunque la niegue, aunque no la quiera. Aunque la prefiera contigo.
Hemos tenido mucho tiempo para prepararnos para esto. Hemos tenido largas conversaciones al respecto y nos hemos dicho todo solo desenterrando el sentimiento que se nos escondía en el fondo de las pupilas.
Pero no ha servido de mucho ¿verdad?
Supongo que es así, simplemente es algo que no puedes ensayar, que no lo sabes hasta que no lo sientes.
¿Y lo que nos enriquece la experiencia? ¿Y lo que nos une pasar por esto?
Lo siento, tenía que intentarlo, tenía que encontrarle un maldito sentido a esto. Ya sabes que de vez en cuando me gusta esconderme en mi burbuja de irrealidad colorista en la que todo, hasta lo que te duele en el estómago, te ayuda a seguir, te enseña alguna lección para hacer el resto de tu vida más completa, más feliz.
Y en esos momentos me quedo con lo bonito, con los te quiero susurrados, los te echo de menos entrecortados, el sentir que, en la otra punta del planeta, tú acabas de sentir el mismo vuelco en el estómago al imaginarnos juntos. Que has tendido la mano a la oscuridad de tu cuarto y has dibujado con ella mi cara, como si la estuvieras acariciando.
Y la ropa tirada por el suelo pidiendo a gritos un hueco en la lavadora.
Y sigo sin poder levantarme de la cama.
Me da exactamente igual qué hora sea en Méjico, necesito oirte.
Pero quizá estes soñando, estes aquí, vagueando entre las sábanas, perezoso, como aquellos domingos en que nos levantábamos tan tarde...
Antes de que sea consciente de lo que estoy haciedo oigo tu voz al otro lado del teléfono
- Te he despertado
- Te quiero
...
Y hablamos de todo, como si cada segundo haya sido importante, como si cada momento, todo lo que hacemos, necesitáramos compartirlo para hacerlo un poco más nuestro.
No te derrumbes ahora. No me hagas esto. Por lo que más quieras, no te caigas.
Recuérdalo.
Es lo que deseas, es tu oportunidad, tu momento.
Disfrútalo porque serás más feliz mañana, cuando vuelvas. Seremos más felices cuando nos veamos porque disfrutaremos todos y cada uno de los nanosegundos que pasemos juntos. Cada vez que tengamos vacaciones serán las mejores del mundo porque iré a verte, porque vendrás a verme y por fin podremos tocarnos, sentirnos. Por fin.
Para mi Yuni, no sé si te gustará...
 
I love you

Ni siquiera me he quitado los zapatos.
Como siempre he arrojado las llaves sobre la mesa. Me gusta el sonido que hacen contra la madera al caer, es casi un quejido.
He encendido la música antes que la luz y me he alumbrado con un cigarro. Como siempre.
Y en la oscuridad he bailado contigo.
Sé que el momento acabará pronto.
Puede que suene un teléfono, puede que tu gato se enrede en mis piernas y me haga tropezar. Puede que el maldito disco de Amy Winehouse acabe antes de lo previsto. Quizá el sonido de un coche en la calle...
Pero no pasa nada.
Solo el ruido de mis tacones sobre el suelo y tu respiración.
- Ya he llegado a casa
Y me susurras al oído que no diga nada, quitas el cigarro de mi mano y lo posas con suavidad en un cenicero sin separarte de mi ni por un solo segundo.
Y yo me quedo sin aliento.
Sujetas mi cabeza entre tus manos y me besas. Me besas como se besaba antes, en blanco y negro, cuando un beso significaba mucho más de lo que volverá a significar jamás.
Te separas despacio, avisando de cada movimiento, mientras yo quedo paralizada, sin ser capaz siquiera de pedir más.
Vas hacia la cocina y cuando regresas tienes dos Chivas en la mano.
Me ofreces uno con un gesto y sigues sin hablar cuando mueves el tuyo y brindas conmigo.
Bebo y me acerco y tú me acaricias el cuello y me miras. Con esos ojos que han debido de serte cedidos por algún tipo de ente superior.
- No pienses que eso va a hacer que me detenga.
Tuerces la boca en una mueca, como la sonrisa del que se sabe ganador mientras yo sigo avanzando con el ritmo de la música
Y bajas tu mano hasta alcanzar la mía. Sin separarla de mi, recorriéndome. Y con mi mano agarrada pasas por delante y me guías hasta la habitación.
Y me desnudas y me besas y me acaricias.
Y me haces el amor.
Y cuando vuelvo a vestirme te acercas desde la cama y apoyas tu frente en mi espalda.
- Feliz San Valentín.
- Feliz San Valentín.
Me giro buscando de nuevo tus labios. Quiero tenerlo una vez más, quiero sentirlos míos una vez más. Y cuando el beso acaba, cuando consigues liberarlos de la trampa de mi boca, un gemido se escapa de lo más hondo de mis entrañas
- Hasta el año que viene
- Hasta el año que viene.

 
Love... Actually

Me quedo con la historia del escritor y la portuguesa
Cual es vuestra historia favorita???
No me canso de verla y no paro de llorar...
Y es que es lo que tienen todas estas pelis ñoñas y amorosas que todos hemos visto alguna vez.
No sé si le pasa a todo el mundo pero hay días que apetece llorar. Días de sofá y mantita y caja de pañuelos de papel. No tienes por qué estar especialmente triste, simplemente necesitas "echar el moco" y desahogarte a gusto mientras gritas para tus adentros "Por qué ella sí y yo no!" o "Por qué solo pasa eso en las películas".
O cualquier frase negativista que empiece con un "Por qué".
Yo cuento con una maravillosa colección para estos menesteres que incluye todas en las que Meg Ryan se enamora del petardo de Tom Hanks (discúlpenme pero es que ese hombre parece que tiene horchata en vez de sangre), varias comedias románticas para adolescentes como Looser y para adultos como "La verdad sobre perros y gatos", "Love Actually" y, cómo no, "El diario de Bridget Jones". Así si no tengo bastante con una me pongo tres seguiditas y acabo con los ojos como dos "puñalás" que diría mi madre.
Y luego suspiras y te levantas, llena de energía y positivismo, dispuesta a comerte el mundo y a no permitir bajo ningún concepto que nadie, absolutamente ninguno de los petardos por los que has estado sufriendo, te haga derramar una lágrima más. Porque "Mark Darcy" existe y esté donde esté te está esperando.
 
Once in a lifetime
Ni siquiera existían los teléfonos móviles
Cuantos años han pasado? Sí, más de la mitad de mi vida.
Sin saber nada de ti.
Pero sin terminar de olvidarte.

Cuando releo mis diarios, esos que tenían candado y llave y que empecé cuando comencé a escribir, apareces. Año tras año. Cada verano. "El francés". De la ciudad desde donde llegaban las cigüeñas.

Aparecen los caramelos de tu abuela, los columpios, la caseta, los juegos de cartas, las lluvias de estrellas, todos tumbados en la hera, arropados por el aullido de los mastines y la completa oscuridad. Las escursiones, los escondites. Mi primer gato. Mi primer cigarro. Mi primera pelea. Mi primera mentira. Mi primer amor. Absoluto e inocente.
Imposible y absurdo.
Confidencial. Secreto.

Nunca te lo dije. No merecía la pena. Eras un maldito ángel de ojos claros y pelo rubio. Inalcanzable. O así te veía yo, cada año más cerca de Alicia (cómo llegué a odiarla) y más lejos de mi.
Y resulta que han pasado siglos.

Y hoy salgo del dentista, en una ciudad extraña para ambos y apareces frente a mi. Como una visión. Y te llamo. Y contestas. Y me reconoces.
Y estás condenadamente igual de perfecto. Igual de inalcanzable. Y yo tengo media cara paralizada por la anestesia y una coleta mal hecha. Y muy mala suerte.
Ni siquiera llevo tacones.
Y tu hermana me abraza y tus padres me besan y yo no puedo dejar de mirarte.
Ahora, milenios después, resulta que has dejado el París de tus amores por la tranquilidad de una ciudad levantina a la que yo he llegado de rebote y con fecha de caducidad.
Y tengo tu teléfono y me encantará quedar con vosotros y que me cuentes qué te ha traído hasta aquí y tomar un café y hablar durante horas y saber cómo eres ahora, más de una década después.
Y decirte que me alegro de haber vuelto a verte porque cada agosto te he echado de menos. A ti y a la época de mi vida que representas
 
En resumen
Mientras realizo una de mis actividades ilegales favoritas, tras haber leído mucho, durante horas, a mucha gente...
A mujeres dolidas, a hombres derrotados, a los que les va todo bien y a quien no da pie con bola.
Tras haberme pasado un día de absoluto descanso comiendo pizza fría y bebiendo cocacola.
Ahora que me doy cuenta de que me quedan tres cigarros en la cajetilla y que debería estar durmiendo plácidamente en mi cama, que tanto he extrañado estos días...
Cuando el Brain training me ha dicho (por fin) que mi cuerpo y mi mente tienen la misma edad...
Justo ahora me asaltais.
Viejos y nuevos fantasmas que reducen mi vida a un conjunto de nombres.
He intentado recordar en qué momento empecé a amar y en qué momento dejé el amor eterno a otras para entregarme al placer del amor efímero. En qué momento abandoné la estabilidad.
Puede que siga buscando lo mismo pero con peor suerte. Puede que solo recoja lo que me dejan.
La cercanía de los 30 tiene esas cosas, hay demasiado pasado y muy poco futuro en los haceres sentimentales.
Y lo echo de menos.
Echo de menos los cariños, la manta, los domingos por la tarde, los te quiero.
Hace más de cuatro años que no lo digo.
Hace más de cuatro años que no lo oigo.
Desde entonces tengo una amplia colección de frases alagadoras y vacías.
Sexo.
No son malos recuerdos.
Y me he enamorado de todos y cada uno de ellos. He besado de verdad, he tocado con todo el sentimiento y me he quedado sin aire cuando era preciso.
Y al día siguiente me he marchado con esa sensación de tocar el cielo con la palma de la mano.
Y cuando se pasa la resaca vuelvo a calzarme los tacones, tocando tierra firme ,aún algo mareada por el vuelo, con los oidos aún taponados por las delicias y el estómago revuelto pero completamente grávida y consciente.
He cambiado Serrat por Placebo y Love Actually por Closer.
Y el 2007, si ha de definirse, ha sido el paso último hacia ese estilo de vida.
Hacia la fachada de mujer liberal e independiente, hacia esa máscara carnavalesca que me he empeñado en mostrar al mundo.
Y el 2008 se presenta sin cambios, con ángeles y demonios que tentar y por los que ser tentada, con un hastío sentimental y psicológico.
Y ya soy demasiado vieja para creer en el amor a la vuelta de la esquina, para esperar el "cuando menos te lo esperas"...
Solo me queda ser quien me he empeñado en ser u optar por la abstinencia o la comodidad, por querer a alguien por el mero hecho de que me quiera y empezar una compañía por no estar sola. Porque en este mundo coincidir es demasiado dificil y que te ame quien tú estás dispuesta a amar me resulta cada vez más imposible. Pero yo no soy capaz de conformarme. It's got to be perfect.
Y aunque en el fondo sigo esperando envejecer de la mano de alguien lo más probable es que cuando tenga 80 años y haga memoria (si Dios me lo permite y yo dejo de fumar) mi vida siga siendo un conjunto de nombres...
... en resumen.
 
Turn me on


Será que es Navidad y el frío ha empezado a congelarme las entrañas, será la resaca o este maldito dolor de cabeza que hace días que no me quito de encima.
Puede que sea la maldita canción que no dejo de escuchar acordándome de ti.
De esa noche, de esa historia que duró lo que tenía que durar, de cómo me tocabas, de cada beso, cada respiración, de cómo me hacías sentir...
Quizá debería llamarte.
Quizá deberíamos repetirlo...

¿Qué te parece?
 
Club Nightology
Esta noche he soñado.
Ha sido bastante extraño, muy años treinta, en blanco y negro. Y yo con mi vestido y mis guantes y mi micrófono y mi "Deed I do" (inconcluencia de fechas quizás). Llevaba ondas en el pelo y tocaban jazz y había humo. Mucho humo.
Y ahí estaban todos y cada uno de aquellos con los que alguna vez he compartido la cama para calmar algo más que el sueño
Y por supuesto estabas tú, clavando en mi tu mirada, atento a cada palabra que salía de mi boca, a cada rima y a cada gesto.
Con el abrigo colocado sobre los hombros, como un video de Alejandro Sanz, como una película cualquiera en la que una mujer fuma con boquilla un cigarro interminable.
Y yo no paraba de cantar. Una canción tras otra hablando de amores prohibidos, de celos, de corazones destrozados, de la mala vida y del deseo.
Creo que es la primera vez en mi vida que sueño en inglés.
Y entre canción y canción todos mirabais con aprobación y yo soltaba una frase malintencionada, de las mías, de las que sé que te gustan, con doble sentido. Y tú carcajeabas y veía al fondo sonrisas torcidas, con arrugas en la frente. Rodeada de galanes con el mechero a mano por si en algún momento fuera necesario.
Mi propio harén privado repletito de Bogarts.
Y cuando termino y bajo las escaleras es tu mano la que encuentro para salvar con los tacones intactos el último escalón.
Y me invitas a una copa y yo muestro indiferencia.
Y al salir me tapas con tu abrigo y me acompañas hasta casa.
Y me besas y te abofeteo.
Y me sujetas con fuerza de los hombros, me dominas, me miras a los ojos... Y me ganas.
Y cuando hoy te he visto llegar me he sonrojado como si hubiera sido nuestro y has sonreído como si lo supieras, preguntandome con tu mirada si realmente ha sido la mejor primera cita de mi vida.
Sí gracias, me encantaría repetir
 
White Christmas
Voy a apurar el último cigarro del día con el Buble de fondo.
Nadie canta los villancincos como los crooners. Desgraciadamente el cancionero español solo deja lugar, como mucho, al tamborilero y los niños con voz de gaita del ande ande de cada año.
Siento las comparaciones pero no es lo mismo.
Por mucho que nos empeñemos no es lo mismo "Let it snow" que "Los peces en el río" (aunque a mi prima le haya valido una PS3 en no se qué concurso de los 40).
Como iba diciendo, voy a apurar mi último cigarro con Buble de fondo. Porque las navidades son para eso, para apurar cigarros y tomar te caliente. Para recordar y para escribir.
Y aunque por el color que está tomando este post pueda parecer que no, soy de las que se sumergen de lleno con el espíritu navideño tan poco de moda ultimamente.
Soy de las que se tiran a la piscina del amor y la felicidad.
Porque todo es más bonito en navidades.
Y me la pela el consumismo y todo lo que dicen que conlleva tener los langostinos a 40 euros...
Coma usted choped y sea feliz señora.
Me gustan las luces en la calle, los anuncios de juguetes, los árboles, las estrellas, los nacimientos, el cagón del belén, las castañas, las reuniones familiares.
Me gusta llorar por los que no están, reir entre los que quedamos, las buenas acciones, las promesas...
Ya tengo la casa decorada y lista. Incluso he puesto un calcetín de Papa Noel en la puerta de entrada, por fuera, que llenaré de caramelos en cuanto tenga tiempo de hacer la compra.
Y hago míos si hace falta todos los iconos y culturas navideñas que conozco, desde la versión católica (ya sé que nació, porque lo que es nacer el pobre nació, en primavera ¿pero acaso importa?) hasta la más pagana, con el gordo vestido de rojo (el original era verde, blablabla cocacola).
Si hay algo que me jode de estar ahora en Alicante, si hay algo que extraño de mi ciudad adoptiva, mi Madrid de mis amores, es ver nevar en Navidad.
El año que viene voy a intentar celebrarlas en Burgos.
Allí siempre nieva.
Hasta en verano.
¿Y todo esto a qué viene?
A que me duele que la gente se estropé una ocasión para ser agradable, amable y encantador por el mero hecho de que "con un día al año no vale".
Vale que no es suficiente, pero es un buen comienzo.
Así que creemos una nueva tradición. Abracemos a quien nos apetezca, besémonos debajo de un muérdago o un cardo, sonriamos aunque cueste y disfrutemos de las luces, los niños gaita y el corte inglés.
Procuremos ser un poco menos desgraciados por unos días al año.
Procuremos hacer un poco más feliz al prójimo por unos días al año.
Ya hay un día del cancer, un día del sida, un día del hambre...
Creemos por una vez un día por algo positivo.
Puede ser el día mundial de los buenos propóitos
Llamémoslo como queramos
Pero ya que nos tenemos que poner todos de acuerdo, aprovechemos que es navidad.
Al menos un año.
No es suficiente pero es un buen comienzo
 
WORK!
Aunque parezca mentira tengo trabajo.
Mucho trabajo.
Hoy he pasado el día sumergida entre excels y words y pantallas y documentación variopinta.
Hasta el punto de cerrar los ojos y al volver a abrirlos ver la cara de santa teresa escondida entre los huecos de las palabras.
- Mira Juani, Si te fijas el C1T300 en la pagina 40 tiene escondido el dibujo de Elvis
- Sash, estás fatal
- Si. ¿Un cigarrito?
- Si invitas..
- Of Course
El cigarro es sin duda el momento más alto de siniestralidad laboral. Es donde las miradas se cruzan, los jefes pasan, tus rollos pasan y aquellos a los que puteaste alguna vez pasan.
Acelerando tu corazón desde la distancia ves una figura.
- Mierda Juani, ese no es..
- Oh si, ohhhhhh siiiiiii
...
- Ejem. Buenos días, caballero
- Buenos días, señorita
- ¿Qué haces tú por aquí?
- Reunión
- Ahm. Que te sea leve
- Luego nos vemos
...
- jajajajajajajajajajajajaja, juaaaaaaaaaaaaaaaaaajajajaja
- Joder Juani que te va a oir
- Qué dignos ambos
- A vacilar a tu casa
- No te enfades... "señorita"

Deberían hacer una salida especial para fumadores.
Una salida sin peligro para nuestra integridad.
Un corralito al aire libre donde podamos pasearnos sin encontrar jefes. Donde podamos cacarear cual gallinas sin que la otra persona esté detrás justo en ese momento...
Un sitio diseñado para ser felíz...
 
The bad one
¿Sabes? Me estoy empezando a cansar de tanta tontería. De que me hagas parecer imbecil cada vez que te veo, de que me busques para luego no darme nada, que me mientas, que me ocultes cosas que quieres contarme...

No te tengo miedo, no me ha hecho cambiar de opinión lo que ahora sé de tu pasado. O tu presente. No me importa. No puedo dejar de sonreir cada vez que me llega un recuerdo y no me importan tus compromisos y tus creencias. Puedes tener lo que quieras, puedes estar más casado de lo que he estado yo en la vida. No me asusta porque sé lo que quieres.
Sé que lo piensas, a veces, cuando la cerveza ha hecho su trabajo y ella pasa a un segundo plano. Puede que sea la perfecta madre para tus hijos, puede que sea una perfecta esposa que te planchará las camisas y te acompañará a la calle Génova cuando tengas necesidad de reafirmarte en lo que piensas que crees.
Y sabes que yo no haré nada de eso. Soy todo lo contrario a lo que buscas pero soy lo que quieres.
Y esperas que sea la persona responsable, que pare la situación y te frene. Quieres que aparte la cara cuando estás dispuesto a besarme y que suelte tu mano cuando la agarras, quieres que evite la situación, que me suba al taxi sin decirte que me acompañes, que te rechace. Quieres que te odie por lo que eres porque así será más facil. Por eso me lo has contado. Porque eres un maldito cobarde. Porque no quieres perder lo que tienes y no puedes evitar sentir lo que sientes. Al fin y al cabo soy yo la que tiene la última palabra y eso te libra de toda responsabilidad.

Pues no es tan fácil. Deberías haberlo pensado antes de empezar a jugar conmigo. El jueves fue el último día que estoy dispuesta a hacerlo. La próxima vez vale más que no te acerques porque tu estrategia se ha ido a la mierda. Tienes razón, soy demasiado buena para entender lo que haces, nunca lo comprenderé. Pero no soy la Virgen María. Cuando algo me interesa estoy dispuesta a ser todo lo mala que sea necesario. Y tú me interesas. Con tu mala vida y tus problemas. Quien sabe. Quizá sea una de esas estúpidas que intentan cambiar a los hombres o simplemente creo que aún así mereces la pena.

Y te sientes culpable por muchas cosas y tienes conciencia y te confiesas con la única que sabes que tratará de buscar la última pizca de humanidad que pueda quedarte. Y ni siquiera soy tu amiga. Solo estoy ahí, siendo una mezcla de realidad y ficción que viene a visitarte para que lamas tus heridas y olvides tus pecados, para desahogarte cuando la culpa te presiona en las sienes y crees que no puedes seguir con ello. Por eso me buscaste el jueves y te confesaste. Como en una mala película de Bruce Willis.

¿Acaso esperabas otro tipo de reacción? Quizá esperabas que después de eso te diera la espalda y te dijera adios. Pero no. Te encontraste una sonrisa y un perdón.

Y me mirabas y me agarrabas y colocabas mi pelo y jugabas conmigo una y otra vez viendo hasta dónde era capaz de aguantar. Pusiste mi moral y mi paciencia al límite. Insinuabas y decías con la seguridad de que yo no iba a hacer nada. Escudado en el alcohol y en mis principios. Alguien como yo nunca besaría a alguien como tú. Mientras yo estoy ahí para perdonarte. Eternamente. Cargando tus culpas en mi moral, apresándolas y odiándome a mi misma por quererte. Por permitirte ser quien eres. Por olvidarme de todo eso cada vez que me miras a los ojos...

Procura ser más prudente porque yo ya no puedo más. Y la próxima vez que compartamos cubatas y cervezas no seré tan condescendiente y la próxima vez que me pidas un beso no voy a negartelo

 
Hoy le he visto...
¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Tanta sangre que se llevó el río,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

No será tan facil, ya sé que pasa.
No será tan simple como pensaba.
Como abrir el pecho y sacar el alma, una cuchillada de amor.

Luna de los pobres, siempre abierta,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Como un documento inalterable,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Y uniré las puntas de un mismo lazo,
y me iré tranquilo, me iré despacio,
y te daré todo y me darás algo,
algo que me alivie un poco más.

Cuando no haya nadie cerca o lejos,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Cuando los satélites no alcancen,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Hablo de países y de esperanza,
hablo por la vida, hablo por la nada,
hablo por cambiar esta, nuestra casa,
de cambiarla por cambiar nomás.

¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón

Fito Páez
 
El beso, el grito y el sudor
- Por qué no quedamos ya?
- Yo nunca he hecho este tipo de cosas
- Cuanto hace que hablamos?
- Dos años
- Y cada vez más subidos de tono. Por el amor de Dios, la última vez que hablamos por teléfono...
- Es un juego. No quiero que deje de serlo
- No tiene por qué. El sexo es un juego
- ¿Tienes algo que hacer este puente?
- Verte

Hacía mucho tiempo que no me sentía tan deseada. Y eso puede conmigo. Soy capaz de negarme a un hombre maravilloso. Soy incluso capaz de negarme a alguien que me consume de ganas. Pero no soy capaz de negarme a alguien que me desea de verdad.
Así que cogí un avión y me presenté en Barajas. El camino hacia su casa fue tenso. Muy tenso.
- Eh! míra para arriba, no estoy tirado en el suelo
- Lo sé, es solo que..
- Tranquila, lo entiendo.
No es que no fuera lo que esperaba. Es un hombre atractivo, agradable a todos los sentidos que si hubiera conocido con dos copas no hubiera dudado en seguir el juego.
Había un iceberg que romper.
Una vez cómodos en el sofa, dos copas de vino, una cena cuidada al detalle y buena música de fondo se encargaron de que me olvidara de los fríos polares y pasara a una zona mucho más tropical.
Soy una mujer que valora los acercamientos lentos y continuos. Las caricias, los besos cada vez más intensos y cada vez con menos lugar a dudas.
Los dos teníamos muy claro para qué habíamos quedado.
Y no dejó en absoluto nada que desear salvo un próximo encuentro.
Al día siguiente hubo te para desayunar
Y un mensaje con carmín escrito en un espejo.
Es algo que siempre había querido hacer.
Puestos a comportarnos así quería el lote completo


 
Update
Cuando uno no tiene tiempo para escribir es cuando más lo necesita.
Han pasado muchas cosas desde la última vez que os conté mis secretos
He perdido un anillo, un amigo y la vergüenza.
He besado, he gritado y he sudado.
He ganado una noche de diversión y un número de teléfono.
He acudido a una fiesta de máscaras en la que todos sabían quién era y he paseado sin disfraz sin que nadie me reconociera.
He rechazado a alguien que me quiere y me he acostado con alguien a quien no le importo
Y lo peor es que han sido decisiones acertadas.
Pero vayamos por partes.
Cojamos a cada uno de ellos por separado.

El anillo
Hubo un día en mi vida en que fui feliz a tu lado.
Cuando el futuro estaba claro y el pasado no existía.
Hubo una noche en que yo estaba conociendo una ciudad extraña del brazo del hombre al que amaba. Hubo un puente y un violín. Hubo un minuto perfecto en cada uno de sus segundos. Hubo una rodilla en el suelo. Hubo un anillo.
Nunca podré volver a Praga.
Luego todo se marchitó y el anillo perdió su brillo antes de que fuera sustituido por otro. Y yo me moría. Cada día un poco más. Y tú mirabas impasible como todo se rompía a nuestro alrededor.
Y llegó el adios y las cancelaciones y el dinero y las llamadas telefónicas y las explicaciones de aquello que no era capaz de entender.
Y después de todo eso solo me quedaba un aro de metal.
Un ancla a un momento mejor para que pudiera regresar cada vez que necesitaba recordar que hubo un día en que alguien quiso pasar su vida conmigo.
El otro día te necesité.
Me desperté con la ola de frío que parecía que había nacido de mi interior. Abrí el cajón, busqué el estuche y me coloqué el anillo en el dedo. Salí de mi casa con él puesto y seguí con mi rutina.
No sé en que momento me pesó y lo quité. Fue un acto involuntario. Quizá salió de mi subconsciente, no soy capaz de recordarlo. Solo sé que miré mi mano y ya no estaba. Se había volatilizado, como todo lo que me recuerda a ti. Como el calor que recibía cuando me arropaba con la manta hecha de recuerdos en que se había convertido tu memoria.
Quizá era el momento en que debía pasar. Quizá era un renacimiento de mi corazón. Un despertar. Un punto de partida, el momento para levantarse y seguir.
El caso es que ahora...
ya no me queda nada.

Mañana "El beso, el grito y el sudor"
 
Los Vividores
Desde que era bien pequeñita he sentido atracción por este tipo de personas. Mujeres y hombres que no se apegan a nada, que no te quieren, que no te necesitan, que se olvidan de ti con la luz del sol. No me gusta que nadie me necesite, ni mis amigas ni mis amantes.
Hubo un tiempo, después de haber sido herida de muerte, que intenté cambiarlo, intenté tener una relación de cuento (o de manual). Un hombre atento, comprometido conmigo, que me quería y daba su vida por verme sonreir. Alguien que me miraba como si estuviera contemplando el más bonito de los amaneceres y con el que hacer el amor.
No funcionó.
Ha sido el único hombre hasta la fecha al que he tenido que dejar.
Luego volví a mi rutina de noches acompañadas y días solitarios.
Y me enamoré de cada uno de ellos...
Y aquí estoy, en el punto de partida, sin heridas pero con cicatrices, olvidando y enamorándome a la vez. El bucle infinito en que se ha convertido mi vida. Mi while true.
Con el corazón dividido entre el pasado y la ausencia de futuro.
Uno es un amigo con el que compartí más que cotilleos hace un tiempo y el otro...
El otro es un vividor..
Alguien capaz de dormir cada noche en una cama
Un hombre que solo se deja llevar por lo que le apetece en ese momento. Capaz de comerte la boca y luego girar la cabeza, como si no hubiera pasado nada.
Y ojalá fuera alguien que no volviera a ver, ojalá yo fuera una de esas tantas que conoce un sábado y olvida un domingo.
No
Tengo que ser conocedora de su vida, sus idas y sus venidas. Tengo que verle cada día y saber de él.
Y tengo que ser amiga de sus amigos.
- Sash, no merece la pena
- Quizá sea por eso
- ¿Es que no le has oído hablar? Por el amor de Dios, hace un año que lo conoces, sabes que le encanta coleccionar. No se ata a nadie, es incapaz...
- No te he preguntado.
- Pero tengo que decírtelo. No te pilles
- No estoy pillada
- Te he visto mirar así otras veces. No puedes mentirme.
- Ya soy mayorcita para andarme con gilipolleces
- Pues demuéstralo.
Lo que más me gusta de los vividores son sus conversaciones prepolvo. Sin esa conversación sería sexo. Sería sexo conocido. Pero no. Un vividor tiene que ponerte el reto, tiene que hacerte sentir la mujer más especial del mundo y que luego te des cuenta que compartes el título con muchas. Saben manejar con precisión la técnica del "borderline". Pintan con sus palabras un precipicio imaginario para generarte el vértigo que se siente cuando sabes que puedes caer. Hacen que sea una de las mejores noches de tu vida, con los mejores orgasmos de tu vida, en la que más ries y en la que mejor sueñas.
Superándose los unos a los otros cada vez.
Cada vez más especial, cada vez más profundo. Siempre al borde.
- Esta noche te he dicho cosas que jamás he contado nadie Sash
- Puede sonar típico, pero me suele pasar
- Estoy cansado de mujeres que no aportan nada, que no me llevan a nada más que pasar un buen rato, tú...
- Quizá te has juntado con las mujeres equivocadas. No quiero que acabes esa frase, mejor me besas y te callas
- jajaja, qué peligro tienes
- un montón
y te besa y tú en tu nube, eres la diosa del encanto y la conversación,
sash la especial, sash la mejor. Y de repente para.
- Si hay algo que me impidiría seguir...
- No te procupes por los pantalones, se pueden quitar
- No, en serio sash, no quiero que te sientas utilizada mañana
- ¿Perdón?
- No quiero que te tomes esto en serio
-ohm
(¿qué es eso que se acerca a toda velocidad y cada vez es más grande? Lo llamaré suelo)
- Porque eres una tía muy especial, sash, no me perdonaría jamás el hacerte daño...
- Gracias por preocuparte por mi pero sé lo que me hago
(dignidad ante todo chica pero... remontando el vuelo, remontando el vuelo!!!!!!)

Qué mas podría yo decir...
Y caes en sus brazos, y lo vuelves a hacer. Y vuelves al punto de partida.
Como ayer.
Como hace un año.
Como dentro de dos.
Como siempre...
 
The way it sounds
¿Y escuchando este tipo de cosas cómo pretendéis que me sienta?
 
No, I don't
Quizá bebimos demasiado.
Y lo peor de todo es que sabía que iba a ocurrir. Hice una apuesta sabiendo que iba a perder.
Te dí justo lo que necesitabas y nada por lo que arrepentirte.
Te escuché, sonreí, bebí de tu copa y te miré.
Contesté a cada pregunta, te sentí, te toqué.
Baile contigo, por ti, para ti.
Y tú subías la apuesta y yo seguía jugando.
Y cuando me besaste accedí.
Aproveché cada uno de tus besos, estaba donde querías, hacía lo que querías.
Pero no te dejé subir. No podía permitirme tenerte en mi cama y que fuera la culpa quien te arropara por la mañana.
Quise evitarte charlas innecesarias y verte cerrar la puerta cuando te fueras me hubiera dolido aún más.
Pero te juro por todo lo que sea sagrado que me moría por tenerte aquí, porque las caricias fueran cada vez más explícitas. Por oir tu respiración entrecortada como ya lo estaba la mía...
No te haces idea lo dificil que fue tragarme las ganas
Lo sé.
Sé lo que pasó, sé lo que hay y sé como eres.
Y sé que no volverá a pasar, que no quieres que vuelva a pasar.
Y para ti todo es como antes, todo es igual que siempre, yo sigo siendo yo...
Debes de sentirte tan bien...


 
Yes I Do
Me jode que hables de ella. Me jode que la nombres. Qué le voy a hacer, soy estúpida. Estúpida por pensar que quizá esta vez sería distinto. Por creer en ti
Pero ya veo que da igual. Haga lo que haga siempre es lo mismo, siempre sois el mismo, escondido en distintas caras, con distintos nombres pero el mismo fondo.
Y yo no puedo hacer más que resignarme y callar. Callar lo que siento, lo que pienso y las ganas que tengo de besarte.
Me paso la vida callando y escuchando. Es por eso que soy siempre el hombro sobre el que posais la cabeza al llorar. O al reir.
Porque soy aquella que os consuela y aconseja, la que recoge las migas de vuestro cariño y os hace seguir adelante.
Como tú bien dices, soy la mejor mujer del mundo.
Soy la mujer que ha visto a más hombres llorar.

Y te hago sentir cómodo
Y por eso me abrazas y me acaricias.
Como un perro.
Y como un perro las acepto y me dan aliento.
Y como un perro me conformo con eso y agacho la cabeza para que no veas mis ojos, la mandíbula prieta, mordiendo con fuerza mis labios para seguir callando, y el cuerpo rígido para mantenerlo quieto.

Me jode que hables de ella. Pero escucho. Escucho lo que esperas, lo que te asusta. Y me preguntas si está bien o no y yo aconsejo. Aconsejo de corazón sin importarme que sé perfectamente qué tienes que hacer para conseguirla y lo que eso significa.
Y ella te romperá en pedazos. También lo sé. Y ahí me tendrás para recomponerte de nuevo y se repetirá la historia.
Quizá esta vez me equivoque y ella sea lo que necesitas y te quiera como mereces y no te rompa y seré yo quien se quede con los niños el fin de semana. No lo sabes, pero no serás el primero. Todos los ahijados que tengo se deben a la misma razón.
Y como un perro sigo lamiendo las manos de aquellos que un día me acariciaron del mismo modo en que tú lo haces. De aquellos a los que ayudé y ahora son felices y de esos que fueron heridos y se apoyan en mí para que no se les note que cojean.
Y yo les ayudo a caminar