logotipo

img_google
Do you ever...?
Acerca de
Do you?
Sindicación
 
Los Vividores
Desde que era bien pequeñita he sentido atracción por este tipo de personas. Mujeres y hombres que no se apegan a nada, que no te quieren, que no te necesitan, que se olvidan de ti con la luz del sol. No me gusta que nadie me necesite, ni mis amigas ni mis amantes.
Hubo un tiempo, después de haber sido herida de muerte, que intenté cambiarlo, intenté tener una relación de cuento (o de manual). Un hombre atento, comprometido conmigo, que me quería y daba su vida por verme sonreir. Alguien que me miraba como si estuviera contemplando el más bonito de los amaneceres y con el que hacer el amor.
No funcionó.
Ha sido el único hombre hasta la fecha al que he tenido que dejar.
Luego volví a mi rutina de noches acompañadas y días solitarios.
Y me enamoré de cada uno de ellos...
Y aquí estoy, en el punto de partida, sin heridas pero con cicatrices, olvidando y enamorándome a la vez. El bucle infinito en que se ha convertido mi vida. Mi while true.
Con el corazón dividido entre el pasado y la ausencia de futuro.
Uno es un amigo con el que compartí más que cotilleos hace un tiempo y el otro...
El otro es un vividor..
Alguien capaz de dormir cada noche en una cama
Un hombre que solo se deja llevar por lo que le apetece en ese momento. Capaz de comerte la boca y luego girar la cabeza, como si no hubiera pasado nada.
Y ojalá fuera alguien que no volviera a ver, ojalá yo fuera una de esas tantas que conoce un sábado y olvida un domingo.
No
Tengo que ser conocedora de su vida, sus idas y sus venidas. Tengo que verle cada día y saber de él.
Y tengo que ser amiga de sus amigos.
- Sash, no merece la pena
- Quizá sea por eso
- ¿Es que no le has oído hablar? Por el amor de Dios, hace un año que lo conoces, sabes que le encanta coleccionar. No se ata a nadie, es incapaz...
- No te he preguntado.
- Pero tengo que decírtelo. No te pilles
- No estoy pillada
- Te he visto mirar así otras veces. No puedes mentirme.
- Ya soy mayorcita para andarme con gilipolleces
- Pues demuéstralo.
Lo que más me gusta de los vividores son sus conversaciones prepolvo. Sin esa conversación sería sexo. Sería sexo conocido. Pero no. Un vividor tiene que ponerte el reto, tiene que hacerte sentir la mujer más especial del mundo y que luego te des cuenta que compartes el título con muchas. Saben manejar con precisión la técnica del "borderline". Pintan con sus palabras un precipicio imaginario para generarte el vértigo que se siente cuando sabes que puedes caer. Hacen que sea una de las mejores noches de tu vida, con los mejores orgasmos de tu vida, en la que más ries y en la que mejor sueñas.
Superándose los unos a los otros cada vez.
Cada vez más especial, cada vez más profundo. Siempre al borde.
- Esta noche te he dicho cosas que jamás he contado nadie Sash
- Puede sonar típico, pero me suele pasar
- Estoy cansado de mujeres que no aportan nada, que no me llevan a nada más que pasar un buen rato, tú...
- Quizá te has juntado con las mujeres equivocadas. No quiero que acabes esa frase, mejor me besas y te callas
- jajaja, qué peligro tienes
- un montón
y te besa y tú en tu nube, eres la diosa del encanto y la conversación,
sash la especial, sash la mejor. Y de repente para.
- Si hay algo que me impidiría seguir...
- No te procupes por los pantalones, se pueden quitar
- No, en serio sash, no quiero que te sientas utilizada mañana
- ¿Perdón?
- No quiero que te tomes esto en serio
-ohm
(¿qué es eso que se acerca a toda velocidad y cada vez es más grande? Lo llamaré suelo)
- Porque eres una tía muy especial, sash, no me perdonaría jamás el hacerte daño...
- Gracias por preocuparte por mi pero sé lo que me hago
(dignidad ante todo chica pero... remontando el vuelo, remontando el vuelo!!!!!!)

Qué mas podría yo decir...
Y caes en sus brazos, y lo vuelves a hacer. Y vuelves al punto de partida.
Como ayer.
Como hace un año.
Como dentro de dos.
Como siempre...
 
The way it sounds
¿Y escuchando este tipo de cosas cómo pretendéis que me sienta?
 
No, I don't
Quizá bebimos demasiado.
Y lo peor de todo es que sabía que iba a ocurrir. Hice una apuesta sabiendo que iba a perder.
Te dí justo lo que necesitabas y nada por lo que arrepentirte.
Te escuché, sonreí, bebí de tu copa y te miré.
Contesté a cada pregunta, te sentí, te toqué.
Baile contigo, por ti, para ti.
Y tú subías la apuesta y yo seguía jugando.
Y cuando me besaste accedí.
Aproveché cada uno de tus besos, estaba donde querías, hacía lo que querías.
Pero no te dejé subir. No podía permitirme tenerte en mi cama y que fuera la culpa quien te arropara por la mañana.
Quise evitarte charlas innecesarias y verte cerrar la puerta cuando te fueras me hubiera dolido aún más.
Pero te juro por todo lo que sea sagrado que me moría por tenerte aquí, porque las caricias fueran cada vez más explícitas. Por oir tu respiración entrecortada como ya lo estaba la mía...
No te haces idea lo dificil que fue tragarme las ganas
Lo sé.
Sé lo que pasó, sé lo que hay y sé como eres.
Y sé que no volverá a pasar, que no quieres que vuelva a pasar.
Y para ti todo es como antes, todo es igual que siempre, yo sigo siendo yo...
Debes de sentirte tan bien...


 
Yes I Do
Me jode que hables de ella. Me jode que la nombres. Qué le voy a hacer, soy estúpida. Estúpida por pensar que quizá esta vez sería distinto. Por creer en ti
Pero ya veo que da igual. Haga lo que haga siempre es lo mismo, siempre sois el mismo, escondido en distintas caras, con distintos nombres pero el mismo fondo.
Y yo no puedo hacer más que resignarme y callar. Callar lo que siento, lo que pienso y las ganas que tengo de besarte.
Me paso la vida callando y escuchando. Es por eso que soy siempre el hombro sobre el que posais la cabeza al llorar. O al reir.
Porque soy aquella que os consuela y aconseja, la que recoge las migas de vuestro cariño y os hace seguir adelante.
Como tú bien dices, soy la mejor mujer del mundo.
Soy la mujer que ha visto a más hombres llorar.

Y te hago sentir cómodo
Y por eso me abrazas y me acaricias.
Como un perro.
Y como un perro las acepto y me dan aliento.
Y como un perro me conformo con eso y agacho la cabeza para que no veas mis ojos, la mandíbula prieta, mordiendo con fuerza mis labios para seguir callando, y el cuerpo rígido para mantenerlo quieto.

Me jode que hables de ella. Pero escucho. Escucho lo que esperas, lo que te asusta. Y me preguntas si está bien o no y yo aconsejo. Aconsejo de corazón sin importarme que sé perfectamente qué tienes que hacer para conseguirla y lo que eso significa.
Y ella te romperá en pedazos. También lo sé. Y ahí me tendrás para recomponerte de nuevo y se repetirá la historia.
Quizá esta vez me equivoque y ella sea lo que necesitas y te quiera como mereces y no te rompa y seré yo quien se quede con los niños el fin de semana. No lo sabes, pero no serás el primero. Todos los ahijados que tengo se deben a la misma razón.
Y como un perro sigo lamiendo las manos de aquellos que un día me acariciaron del mismo modo en que tú lo haces. De aquellos a los que ayudé y ahora son felices y de esos que fueron heridos y se apoyan en mí para que no se les note que cojean.
Y yo les ayudo a caminar