White Christmas
Voy a apurar el último cigarro del día con el Buble de fondo.
Nadie canta los villancincos como los crooners. Desgraciadamente el cancionero español solo deja lugar, como mucho, al tamborilero y los niños con voz de gaita del ande ande de cada año.
Siento las comparaciones pero no es lo mismo.
Por mucho que nos empeñemos no es lo mismo "Let it snow" que "Los peces en el río" (aunque a mi prima le haya valido una PS3 en no se qué concurso de los 40).
Como iba diciendo, voy a apurar mi último cigarro con Buble de fondo. Porque las navidades son para eso, para apurar cigarros y tomar te caliente. Para recordar y para escribir.
Y aunque por el color que está tomando este post pueda parecer que no, soy de las que se sumergen de lleno con el espíritu navideño tan poco de moda ultimamente.
Soy de las que se tiran a la piscina del amor y la felicidad.
Porque todo es más bonito en navidades.
Y me la pela el consumismo y todo lo que dicen que conlleva tener los langostinos a 40 euros...
Coma usted choped y sea feliz señora.
Me gustan las luces en la calle, los anuncios de juguetes, los árboles, las estrellas, los nacimientos, el cagón del belén, las castañas, las reuniones familiares.
Me gusta llorar por los que no están, reir entre los que quedamos, las buenas acciones, las promesas...
Ya tengo la casa decorada y lista. Incluso he puesto un calcetín de Papa Noel en la puerta de entrada, por fuera, que llenaré de caramelos en cuanto tenga tiempo de hacer la compra.
Y hago míos si hace falta todos los iconos y culturas navideñas que conozco, desde la versión católica (ya sé que nació, porque lo que es nacer el pobre nació, en primavera ¿pero acaso importa?) hasta la más pagana, con el gordo vestido de rojo (el original era verde, blablabla cocacola).
Si hay algo que me jode de estar ahora en Alicante, si hay algo que extraño de mi ciudad adoptiva, mi Madrid de mis amores, es ver nevar en Navidad.
El año que viene voy a intentar celebrarlas en Burgos.
Allí siempre nieva.
Hasta en verano.
¿Y todo esto a qué viene?
A que me duele que la gente se estropé una ocasión para ser agradable, amable y encantador por el mero hecho de que "con un día al año no vale".
Vale que no es suficiente, pero es un buen comienzo.
Así que creemos una nueva tradición. Abracemos a quien nos apetezca, besémonos debajo de un muérdago o un cardo, sonriamos aunque cueste y disfrutemos de las luces, los niños gaita y el corte inglés.
Procuremos ser un poco menos desgraciados por unos días al año.
Procuremos hacer un poco más feliz al prójimo por unos días al año.
Ya hay un día del cancer, un día del sida, un día del hambre...
Creemos por una vez un día por algo positivo.
Puede ser el día mundial de los buenos propóitos
Llamémoslo como queramos
Pero ya que nos tenemos que poner todos de acuerdo, aprovechemos que es navidad.
Al menos un año.
No es suficiente pero es un buen comienzo
Nadie canta los villancincos como los crooners. Desgraciadamente el cancionero español solo deja lugar, como mucho, al tamborilero y los niños con voz de gaita del ande ande de cada año.
Siento las comparaciones pero no es lo mismo.
Por mucho que nos empeñemos no es lo mismo "Let it snow" que "Los peces en el río" (aunque a mi prima le haya valido una PS3 en no se qué concurso de los 40).
Como iba diciendo, voy a apurar mi último cigarro con Buble de fondo. Porque las navidades son para eso, para apurar cigarros y tomar te caliente. Para recordar y para escribir.
Y aunque por el color que está tomando este post pueda parecer que no, soy de las que se sumergen de lleno con el espíritu navideño tan poco de moda ultimamente.
Soy de las que se tiran a la piscina del amor y la felicidad.
Porque todo es más bonito en navidades.
Y me la pela el consumismo y todo lo que dicen que conlleva tener los langostinos a 40 euros...
Coma usted choped y sea feliz señora.
Me gustan las luces en la calle, los anuncios de juguetes, los árboles, las estrellas, los nacimientos, el cagón del belén, las castañas, las reuniones familiares.
Me gusta llorar por los que no están, reir entre los que quedamos, las buenas acciones, las promesas...
Ya tengo la casa decorada y lista. Incluso he puesto un calcetín de Papa Noel en la puerta de entrada, por fuera, que llenaré de caramelos en cuanto tenga tiempo de hacer la compra.
Y hago míos si hace falta todos los iconos y culturas navideñas que conozco, desde la versión católica (ya sé que nació, porque lo que es nacer el pobre nació, en primavera ¿pero acaso importa?) hasta la más pagana, con el gordo vestido de rojo (el original era verde, blablabla cocacola).
Si hay algo que me jode de estar ahora en Alicante, si hay algo que extraño de mi ciudad adoptiva, mi Madrid de mis amores, es ver nevar en Navidad.
El año que viene voy a intentar celebrarlas en Burgos.
Allí siempre nieva.
Hasta en verano.
¿Y todo esto a qué viene?
A que me duele que la gente se estropé una ocasión para ser agradable, amable y encantador por el mero hecho de que "con un día al año no vale".
Vale que no es suficiente, pero es un buen comienzo.
Así que creemos una nueva tradición. Abracemos a quien nos apetezca, besémonos debajo de un muérdago o un cardo, sonriamos aunque cueste y disfrutemos de las luces, los niños gaita y el corte inglés.
Procuremos ser un poco menos desgraciados por unos días al año.
Procuremos hacer un poco más feliz al prójimo por unos días al año.
Ya hay un día del cancer, un día del sida, un día del hambre...
Creemos por una vez un día por algo positivo.
Puede ser el día mundial de los buenos propóitos
Llamémoslo como queramos
Pero ya que nos tenemos que poner todos de acuerdo, aprovechemos que es navidad.
Al menos un año.
No es suficiente pero es un buen comienzo
WORK!
Aunque parezca mentira tengo trabajo.
Mucho trabajo.
Hoy he pasado el día sumergida entre excels y words y pantallas y documentación variopinta.
Hasta el punto de cerrar los ojos y al volver a abrirlos ver la cara de santa teresa escondida entre los huecos de las palabras.
- Mira Juani, Si te fijas el C1T300 en la pagina 40 tiene escondido el dibujo de Elvis
- Sash, estás fatal
- Si. ¿Un cigarrito?
- Si invitas..
- Of Course
El cigarro es sin duda el momento más alto de siniestralidad laboral. Es donde las miradas se cruzan, los jefes pasan, tus rollos pasan y aquellos a los que puteaste alguna vez pasan.
Acelerando tu corazón desde la distancia ves una figura.
- Mierda Juani, ese no es..
- Oh si, ohhhhhh siiiiiii
...
- Ejem. Buenos días, caballero
- Buenos días, señorita
- ¿Qué haces tú por aquí?
- Reunión
- Ahm. Que te sea leve
- Luego nos vemos
...
- jajajajajajajajajajajajaja, juaaaaaaaaaaaaaaaaaajajajaja
- Joder Juani que te va a oir
- Qué dignos ambos
- A vacilar a tu casa
- No te enfades... "señorita"
Deberían hacer una salida especial para fumadores.
Una salida sin peligro para nuestra integridad.
Un corralito al aire libre donde podamos pasearnos sin encontrar jefes. Donde podamos cacarear cual gallinas sin que la otra persona esté detrás justo en ese momento...
Un sitio diseñado para ser felíz...
Mucho trabajo.
Hoy he pasado el día sumergida entre excels y words y pantallas y documentación variopinta.
Hasta el punto de cerrar los ojos y al volver a abrirlos ver la cara de santa teresa escondida entre los huecos de las palabras.
- Mira Juani, Si te fijas el C1T300 en la pagina 40 tiene escondido el dibujo de Elvis
- Sash, estás fatal
- Si. ¿Un cigarrito?
- Si invitas..
- Of Course
El cigarro es sin duda el momento más alto de siniestralidad laboral. Es donde las miradas se cruzan, los jefes pasan, tus rollos pasan y aquellos a los que puteaste alguna vez pasan.
Acelerando tu corazón desde la distancia ves una figura.
- Mierda Juani, ese no es..
- Oh si, ohhhhhh siiiiiii
...
- Ejem. Buenos días, caballero
- Buenos días, señorita
- ¿Qué haces tú por aquí?
- Reunión
- Ahm. Que te sea leve
- Luego nos vemos
...
- jajajajajajajajajajajajaja, juaaaaaaaaaaaaaaaaaajajajaja
- Joder Juani que te va a oir
- Qué dignos ambos
- A vacilar a tu casa
- No te enfades... "señorita"
Deberían hacer una salida especial para fumadores.
Una salida sin peligro para nuestra integridad.
Un corralito al aire libre donde podamos pasearnos sin encontrar jefes. Donde podamos cacarear cual gallinas sin que la otra persona esté detrás justo en ese momento...
Un sitio diseñado para ser felíz...
The bad one
¿Sabes? Me estoy empezando a cansar de tanta tontería. De que me hagas parecer imbecil cada vez que te veo, de que me busques para luego no darme nada, que me mientas, que me ocultes cosas que quieres contarme...
No te tengo miedo, no me ha hecho cambiar de opinión lo que ahora sé de tu pasado. O tu presente. No me importa. No puedo dejar de sonreir cada vez que me llega un recuerdo y no me importan tus compromisos y tus creencias. Puedes tener lo que quieras, puedes estar más casado de lo que he estado yo en la vida. No me asusta porque sé lo que quieres.
Sé que lo piensas, a veces, cuando la cerveza ha hecho su trabajo y ella pasa a un segundo plano. Puede que sea la perfecta madre para tus hijos, puede que sea una perfecta esposa que te planchará las camisas y te acompañará a la calle Génova cuando tengas necesidad de reafirmarte en lo que piensas que crees.
Y sabes que yo no haré nada de eso. Soy todo lo contrario a lo que buscas pero soy lo que quieres.
Y esperas que sea la persona responsable, que pare la situación y te frene. Quieres que aparte la cara cuando estás dispuesto a besarme y que suelte tu mano cuando la agarras, quieres que evite la situación, que me suba al taxi sin decirte que me acompañes, que te rechace. Quieres que te odie por lo que eres porque así será más facil. Por eso me lo has contado. Porque eres un maldito cobarde. Porque no quieres perder lo que tienes y no puedes evitar sentir lo que sientes. Al fin y al cabo soy yo la que tiene la última palabra y eso te libra de toda responsabilidad.
Pues no es tan fácil. Deberías haberlo pensado antes de empezar a jugar conmigo. El jueves fue el último día que estoy dispuesta a hacerlo. La próxima vez vale más que no te acerques porque tu estrategia se ha ido a la mierda. Tienes razón, soy demasiado buena para entender lo que haces, nunca lo comprenderé. Pero no soy la Virgen María. Cuando algo me interesa estoy dispuesta a ser todo lo mala que sea necesario. Y tú me interesas. Con tu mala vida y tus problemas. Quien sabe. Quizá sea una de esas estúpidas que intentan cambiar a los hombres o simplemente creo que aún así mereces la pena.
Y te sientes culpable por muchas cosas y tienes conciencia y te confiesas con la única que sabes que tratará de buscar la última pizca de humanidad que pueda quedarte. Y ni siquiera soy tu amiga. Solo estoy ahí, siendo una mezcla de realidad y ficción que viene a visitarte para que lamas tus heridas y olvides tus pecados, para desahogarte cuando la culpa te presiona en las sienes y crees que no puedes seguir con ello. Por eso me buscaste el jueves y te confesaste. Como en una mala película de Bruce Willis.
¿Acaso esperabas otro tipo de reacción? Quizá esperabas que después de eso te diera la espalda y te dijera adios. Pero no. Te encontraste una sonrisa y un perdón.
Y me mirabas y me agarrabas y colocabas mi pelo y jugabas conmigo una y otra vez viendo hasta dónde era capaz de aguantar. Pusiste mi moral y mi paciencia al límite. Insinuabas y decías con la seguridad de que yo no iba a hacer nada. Escudado en el alcohol y en mis principios. Alguien como yo nunca besaría a alguien como tú. Mientras yo estoy ahí para perdonarte. Eternamente. Cargando tus culpas en mi moral, apresándolas y odiándome a mi misma por quererte. Por permitirte ser quien eres. Por olvidarme de todo eso cada vez que me miras a los ojos...
Procura ser más prudente porque yo ya no puedo más. Y la próxima vez que compartamos cubatas y cervezas no seré tan condescendiente y la próxima vez que me pidas un beso no voy a negartelo
No te tengo miedo, no me ha hecho cambiar de opinión lo que ahora sé de tu pasado. O tu presente. No me importa. No puedo dejar de sonreir cada vez que me llega un recuerdo y no me importan tus compromisos y tus creencias. Puedes tener lo que quieras, puedes estar más casado de lo que he estado yo en la vida. No me asusta porque sé lo que quieres.
Sé que lo piensas, a veces, cuando la cerveza ha hecho su trabajo y ella pasa a un segundo plano. Puede que sea la perfecta madre para tus hijos, puede que sea una perfecta esposa que te planchará las camisas y te acompañará a la calle Génova cuando tengas necesidad de reafirmarte en lo que piensas que crees.
Y sabes que yo no haré nada de eso. Soy todo lo contrario a lo que buscas pero soy lo que quieres.
Y esperas que sea la persona responsable, que pare la situación y te frene. Quieres que aparte la cara cuando estás dispuesto a besarme y que suelte tu mano cuando la agarras, quieres que evite la situación, que me suba al taxi sin decirte que me acompañes, que te rechace. Quieres que te odie por lo que eres porque así será más facil. Por eso me lo has contado. Porque eres un maldito cobarde. Porque no quieres perder lo que tienes y no puedes evitar sentir lo que sientes. Al fin y al cabo soy yo la que tiene la última palabra y eso te libra de toda responsabilidad.
Pues no es tan fácil. Deberías haberlo pensado antes de empezar a jugar conmigo. El jueves fue el último día que estoy dispuesta a hacerlo. La próxima vez vale más que no te acerques porque tu estrategia se ha ido a la mierda. Tienes razón, soy demasiado buena para entender lo que haces, nunca lo comprenderé. Pero no soy la Virgen María. Cuando algo me interesa estoy dispuesta a ser todo lo mala que sea necesario. Y tú me interesas. Con tu mala vida y tus problemas. Quien sabe. Quizá sea una de esas estúpidas que intentan cambiar a los hombres o simplemente creo que aún así mereces la pena.
Y te sientes culpable por muchas cosas y tienes conciencia y te confiesas con la única que sabes que tratará de buscar la última pizca de humanidad que pueda quedarte. Y ni siquiera soy tu amiga. Solo estoy ahí, siendo una mezcla de realidad y ficción que viene a visitarte para que lamas tus heridas y olvides tus pecados, para desahogarte cuando la culpa te presiona en las sienes y crees que no puedes seguir con ello. Por eso me buscaste el jueves y te confesaste. Como en una mala película de Bruce Willis.
¿Acaso esperabas otro tipo de reacción? Quizá esperabas que después de eso te diera la espalda y te dijera adios. Pero no. Te encontraste una sonrisa y un perdón.
Y me mirabas y me agarrabas y colocabas mi pelo y jugabas conmigo una y otra vez viendo hasta dónde era capaz de aguantar. Pusiste mi moral y mi paciencia al límite. Insinuabas y decías con la seguridad de que yo no iba a hacer nada. Escudado en el alcohol y en mis principios. Alguien como yo nunca besaría a alguien como tú. Mientras yo estoy ahí para perdonarte. Eternamente. Cargando tus culpas en mi moral, apresándolas y odiándome a mi misma por quererte. Por permitirte ser quien eres. Por olvidarme de todo eso cada vez que me miras a los ojos...
Procura ser más prudente porque yo ya no puedo más. Y la próxima vez que compartamos cubatas y cervezas no seré tan condescendiente y la próxima vez que me pidas un beso no voy a negartelo
Hoy le he visto...
¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Tanta sangre que se llevó el río,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
No será tan facil, ya sé que pasa.
No será tan simple como pensaba.
Como abrir el pecho y sacar el alma, una cuchillada de amor.
Luna de los pobres, siempre abierta,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Como un documento inalterable,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Y uniré las puntas de un mismo lazo,
y me iré tranquilo, me iré despacio,
y te daré todo y me darás algo,
algo que me alivie un poco más.
Cuando no haya nadie cerca o lejos,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Cuando los satélites no alcancen,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Hablo de países y de esperanza,
hablo por la vida, hablo por la nada,
hablo por cambiar esta, nuestra casa,
de cambiarla por cambiar nomás.
¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Fito Páez
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Tanta sangre que se llevó el río,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
No será tan facil, ya sé que pasa.
No será tan simple como pensaba.
Como abrir el pecho y sacar el alma, una cuchillada de amor.
Luna de los pobres, siempre abierta,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Como un documento inalterable,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Y uniré las puntas de un mismo lazo,
y me iré tranquilo, me iré despacio,
y te daré todo y me darás algo,
algo que me alivie un poco más.
Cuando no haya nadie cerca o lejos,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Cuando los satélites no alcancen,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Hablo de países y de esperanza,
hablo por la vida, hablo por la nada,
hablo por cambiar esta, nuestra casa,
de cambiarla por cambiar nomás.
¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Fito Páez
El beso, el grito y el sudor
- Por qué no quedamos ya?
- Yo nunca he hecho este tipo de cosas
- Cuanto hace que hablamos?
- Dos años
- Y cada vez más subidos de tono. Por el amor de Dios, la última vez que hablamos por teléfono...
- Es un juego. No quiero que deje de serlo
- No tiene por qué. El sexo es un juego
- ¿Tienes algo que hacer este puente?
- Verte
Hacía mucho tiempo que no me sentía tan deseada. Y eso puede conmigo. Soy capaz de negarme a un hombre maravilloso. Soy incluso capaz de negarme a alguien que me consume de ganas. Pero no soy capaz de negarme a alguien que me desea de verdad.
Así que cogí un avión y me presenté en Barajas. El camino hacia su casa fue tenso. Muy tenso.
- Eh! míra para arriba, no estoy tirado en el suelo
- Lo sé, es solo que..
- Tranquila, lo entiendo.
No es que no fuera lo que esperaba. Es un hombre atractivo, agradable a todos los sentidos que si hubiera conocido con dos copas no hubiera dudado en seguir el juego.
Había un iceberg que romper.
Una vez cómodos en el sofa, dos copas de vino, una cena cuidada al detalle y buena música de fondo se encargaron de que me olvidara de los fríos polares y pasara a una zona mucho más tropical.
Soy una mujer que valora los acercamientos lentos y continuos. Las caricias, los besos cada vez más intensos y cada vez con menos lugar a dudas.
Los dos teníamos muy claro para qué habíamos quedado.
Y no dejó en absoluto nada que desear salvo un próximo encuentro.
Al día siguiente hubo te para desayunar
Y un mensaje con carmín escrito en un espejo.
Es algo que siempre había querido hacer.
Puestos a comportarnos así quería el lote completo
- Yo nunca he hecho este tipo de cosas
- Cuanto hace que hablamos?
- Dos años
- Y cada vez más subidos de tono. Por el amor de Dios, la última vez que hablamos por teléfono...
- Es un juego. No quiero que deje de serlo
- No tiene por qué. El sexo es un juego
- ¿Tienes algo que hacer este puente?
- Verte
Hacía mucho tiempo que no me sentía tan deseada. Y eso puede conmigo. Soy capaz de negarme a un hombre maravilloso. Soy incluso capaz de negarme a alguien que me consume de ganas. Pero no soy capaz de negarme a alguien que me desea de verdad.
Así que cogí un avión y me presenté en Barajas. El camino hacia su casa fue tenso. Muy tenso.
- Eh! míra para arriba, no estoy tirado en el suelo
- Lo sé, es solo que..
- Tranquila, lo entiendo.
No es que no fuera lo que esperaba. Es un hombre atractivo, agradable a todos los sentidos que si hubiera conocido con dos copas no hubiera dudado en seguir el juego.
Había un iceberg que romper.
Una vez cómodos en el sofa, dos copas de vino, una cena cuidada al detalle y buena música de fondo se encargaron de que me olvidara de los fríos polares y pasara a una zona mucho más tropical.
Soy una mujer que valora los acercamientos lentos y continuos. Las caricias, los besos cada vez más intensos y cada vez con menos lugar a dudas.
Los dos teníamos muy claro para qué habíamos quedado.
Y no dejó en absoluto nada que desear salvo un próximo encuentro.
Al día siguiente hubo te para desayunar
Y un mensaje con carmín escrito en un espejo.
Es algo que siempre había querido hacer.
Puestos a comportarnos así quería el lote completo
Update
Cuando uno no tiene tiempo para escribir es cuando más lo necesita.
Han pasado muchas cosas desde la última vez que os conté mis secretos
He perdido un anillo, un amigo y la vergüenza.
He besado, he gritado y he sudado.
He ganado una noche de diversión y un número de teléfono.
He acudido a una fiesta de máscaras en la que todos sabían quién era y he paseado sin disfraz sin que nadie me reconociera.
He rechazado a alguien que me quiere y me he acostado con alguien a quien no le importo
Y lo peor es que han sido decisiones acertadas.
Pero vayamos por partes.
Cojamos a cada uno de ellos por separado.
El anillo
Hubo un día en mi vida en que fui feliz a tu lado.
Cuando el futuro estaba claro y el pasado no existía.
Hubo una noche en que yo estaba conociendo una ciudad extraña del brazo del hombre al que amaba. Hubo un puente y un violín. Hubo un minuto perfecto en cada uno de sus segundos. Hubo una rodilla en el suelo. Hubo un anillo.
Nunca podré volver a Praga.
Luego todo se marchitó y el anillo perdió su brillo antes de que fuera sustituido por otro. Y yo me moría. Cada día un poco más. Y tú mirabas impasible como todo se rompía a nuestro alrededor.
Y llegó el adios y las cancelaciones y el dinero y las llamadas telefónicas y las explicaciones de aquello que no era capaz de entender.
Y después de todo eso solo me quedaba un aro de metal.
Un ancla a un momento mejor para que pudiera regresar cada vez que necesitaba recordar que hubo un día en que alguien quiso pasar su vida conmigo.
El otro día te necesité.
Me desperté con la ola de frío que parecía que había nacido de mi interior. Abrí el cajón, busqué el estuche y me coloqué el anillo en el dedo. Salí de mi casa con él puesto y seguí con mi rutina.
No sé en que momento me pesó y lo quité. Fue un acto involuntario. Quizá salió de mi subconsciente, no soy capaz de recordarlo. Solo sé que miré mi mano y ya no estaba. Se había volatilizado, como todo lo que me recuerda a ti. Como el calor que recibía cuando me arropaba con la manta hecha de recuerdos en que se había convertido tu memoria.
Quizá era el momento en que debía pasar. Quizá era un renacimiento de mi corazón. Un despertar. Un punto de partida, el momento para levantarse y seguir.
El caso es que ahora...
ya no me queda nada.
Mañana "El beso, el grito y el sudor"
Han pasado muchas cosas desde la última vez que os conté mis secretos
He perdido un anillo, un amigo y la vergüenza.
He besado, he gritado y he sudado.
He ganado una noche de diversión y un número de teléfono.
He acudido a una fiesta de máscaras en la que todos sabían quién era y he paseado sin disfraz sin que nadie me reconociera.
He rechazado a alguien que me quiere y me he acostado con alguien a quien no le importo
Y lo peor es que han sido decisiones acertadas.
Pero vayamos por partes.
Cojamos a cada uno de ellos por separado.
El anillo
Hubo un día en mi vida en que fui feliz a tu lado.
Cuando el futuro estaba claro y el pasado no existía.
Hubo una noche en que yo estaba conociendo una ciudad extraña del brazo del hombre al que amaba. Hubo un puente y un violín. Hubo un minuto perfecto en cada uno de sus segundos. Hubo una rodilla en el suelo. Hubo un anillo.
Nunca podré volver a Praga.
Luego todo se marchitó y el anillo perdió su brillo antes de que fuera sustituido por otro. Y yo me moría. Cada día un poco más. Y tú mirabas impasible como todo se rompía a nuestro alrededor.
Y llegó el adios y las cancelaciones y el dinero y las llamadas telefónicas y las explicaciones de aquello que no era capaz de entender.
Y después de todo eso solo me quedaba un aro de metal.
Un ancla a un momento mejor para que pudiera regresar cada vez que necesitaba recordar que hubo un día en que alguien quiso pasar su vida conmigo.
El otro día te necesité.
Me desperté con la ola de frío que parecía que había nacido de mi interior. Abrí el cajón, busqué el estuche y me coloqué el anillo en el dedo. Salí de mi casa con él puesto y seguí con mi rutina.
No sé en que momento me pesó y lo quité. Fue un acto involuntario. Quizá salió de mi subconsciente, no soy capaz de recordarlo. Solo sé que miré mi mano y ya no estaba. Se había volatilizado, como todo lo que me recuerda a ti. Como el calor que recibía cuando me arropaba con la manta hecha de recuerdos en que se había convertido tu memoria.
Quizá era el momento en que debía pasar. Quizá era un renacimiento de mi corazón. Un despertar. Un punto de partida, el momento para levantarse y seguir.
El caso es que ahora...
ya no me queda nada.
Mañana "El beso, el grito y el sudor"





