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Do you ever...?
Acerca de
Do you?
Sindicación
 
The uncleen
Sí, supongo que así es.
No soy capaz de mantener nada estable.
Y no sé si me atrevo a contar los meses que llevo enredada en esta especie de relación seria que nos hemos creado. A tu imagen y semejanza.
Nadie entiende cómo puedo estar contigo. Yo ni siquiera entiendo como puedo estar con alguien. Y aquí me ves, sin las agallas suficientes para decirte adios de una vez por todas. Quizá ese sea el punto masoquista que tengo al que se han referido tantas veces los que me conocen.
No me haces feliz. No me haces feliz sentimentalmente, no me haces feliz intelectualmente. Ni siquiera sexualmente. No me siento querida ni deseada cuando estoy contigo ni puedo mantener interesantes conversaciones que se alarguen toda la noche ante una botella de vino. Joder, ni siquera bebes.
Puede que sea ese pequeño sociópata que se te escapa de vez en cuando o como mi madre dice, que para eso las madres son muy sabias, simplemente tengo tan claro que esto no lleva a ningun lado que ni siquiera me molesto en terminarlo.
Sí, supongo que así es.
Y me saca de quicio tu síndrome de Peter Pan, tu falta de objetivos en la vida y sobre todo ese radicalismo moral con el que juzgas. Si tú supieras en qué me he visto envuelta a lo largo de mi vida...
No tienes ni puta idea de quien soy, no sabes absolutamente nada de nada ni de nadie, encerrado en esa burbuja quinceañera de pelos largos y heavies de los ochenta. Ja. No sabes nada de la vida, pequeño padawan. A tus treinta tacos. Hay que joderse.
Pero aqui sigo encerrada en una falta de te quieros y un exceso de sexo de andar por casa, monopostural y breve que no llega a llenarme en absoluto.
Y sin embargo ya ves, me he propuesto vivir esta farsa como si fuera real. Incluso no cojo el teléfono cuando es otro el que llama.
Aunque mientras suena sé que quien está al otro lado es alguien que sabe como tratarme. Alguien que me habla como tú no lo has hecho nunca y que... y que me folla como tú no serás capaz de hacerlo jamás. Pero no. Pretendo llevar una vida fingida. Una pareja fingida de dientes blancos, pantalón de pinza y paseo los domingos. De polvo los viernes y película los sábados. Alguien estable de moral fuerte.
Mi némesis.
Hasta que un día me levante por la mañana y me de cuenta de quien soy. Y vuelva a sentir ese ansia de cubata, porros y sexo en la cocina.
Y vuelva a mi pequeña tragedia de soltera y sin compromiso o de zorra sin escrúpulos como tú nos llamas.
Porque quieras o no quieras cada uno es lo que es. Y yo no soy una niña parbularia que separa lo que está bien de lo que está mal con una linea clara y definida. Me gusta mi vida de matices, de grises que difuminan el blanco y el negro hasta que sean prácticamente indiferenciables. No cariño. No creo en el "algo habrña hecho" ni en el "le está bien". Porque todo tiene un origen y aunque te niegues a verlo todo tiene un fin. Incluso lo nuestro
Sí, supongo que así es