logotipo

img_google
Do you ever...?
Acerca de
Do you?
Sindicación
 
Update
Cuando uno no tiene tiempo para escribir es cuando más lo necesita.
Han pasado muchas cosas desde la última vez que os conté mis secretos
He perdido un anillo, un amigo y la vergüenza.
He besado, he gritado y he sudado.
He ganado una noche de diversión y un número de teléfono.
He acudido a una fiesta de máscaras en la que todos sabían quién era y he paseado sin disfraz sin que nadie me reconociera.
He rechazado a alguien que me quiere y me he acostado con alguien a quien no le importo
Y lo peor es que han sido decisiones acertadas.
Pero vayamos por partes.
Cojamos a cada uno de ellos por separado.

El anillo
Hubo un día en mi vida en que fui feliz a tu lado.
Cuando el futuro estaba claro y el pasado no existía.
Hubo una noche en que yo estaba conociendo una ciudad extraña del brazo del hombre al que amaba. Hubo un puente y un violín. Hubo un minuto perfecto en cada uno de sus segundos. Hubo una rodilla en el suelo. Hubo un anillo.
Nunca podré volver a Praga.
Luego todo se marchitó y el anillo perdió su brillo antes de que fuera sustituido por otro. Y yo me moría. Cada día un poco más. Y tú mirabas impasible como todo se rompía a nuestro alrededor.
Y llegó el adios y las cancelaciones y el dinero y las llamadas telefónicas y las explicaciones de aquello que no era capaz de entender.
Y después de todo eso solo me quedaba un aro de metal.
Un ancla a un momento mejor para que pudiera regresar cada vez que necesitaba recordar que hubo un día en que alguien quiso pasar su vida conmigo.
El otro día te necesité.
Me desperté con la ola de frío que parecía que había nacido de mi interior. Abrí el cajón, busqué el estuche y me coloqué el anillo en el dedo. Salí de mi casa con él puesto y seguí con mi rutina.
No sé en que momento me pesó y lo quité. Fue un acto involuntario. Quizá salió de mi subconsciente, no soy capaz de recordarlo. Solo sé que miré mi mano y ya no estaba. Se había volatilizado, como todo lo que me recuerda a ti. Como el calor que recibía cuando me arropaba con la manta hecha de recuerdos en que se había convertido tu memoria.
Quizá era el momento en que debía pasar. Quizá era un renacimiento de mi corazón. Un despertar. Un punto de partida, el momento para levantarse y seguir.
El caso es que ahora...
ya no me queda nada.

Mañana "El beso, el grito y el sudor"
 
Comentario:
Me ha parecido una historia preciosa, aunque un poco triste.
 
Comentario:
Me suena bastante esa situación...
Cuando sentí su peso, mi acto inconsciente o bastante consciente fue lanzarlo con rabia.
Con el tiempo, ese peso pasa a formar parte de esa manta de recuerdos, aunque en ocasiones notas que algo especial lo sigue envolviendo.

Besos!
No