El beso, el grito y el sudor
- Por qué no quedamos ya?
- Yo nunca he hecho este tipo de cosas
- Cuanto hace que hablamos?
- Dos años
- Y cada vez más subidos de tono. Por el amor de Dios, la última vez que hablamos por teléfono...
- Es un juego. No quiero que deje de serlo
- No tiene por qué. El sexo es un juego
- ¿Tienes algo que hacer este puente?
- Verte
Hacía mucho tiempo que no me sentía tan deseada. Y eso puede conmigo. Soy capaz de negarme a un hombre maravilloso. Soy incluso capaz de negarme a alguien que me consume de ganas. Pero no soy capaz de negarme a alguien que me desea de verdad.
Así que cogí un avión y me presenté en Barajas. El camino hacia su casa fue tenso. Muy tenso.
- Eh! míra para arriba, no estoy tirado en el suelo
- Lo sé, es solo que..
- Tranquila, lo entiendo.
No es que no fuera lo que esperaba. Es un hombre atractivo, agradable a todos los sentidos que si hubiera conocido con dos copas no hubiera dudado en seguir el juego.
Había un iceberg que romper.
Una vez cómodos en el sofa, dos copas de vino, una cena cuidada al detalle y buena música de fondo se encargaron de que me olvidara de los fríos polares y pasara a una zona mucho más tropical.
Soy una mujer que valora los acercamientos lentos y continuos. Las caricias, los besos cada vez más intensos y cada vez con menos lugar a dudas.
Los dos teníamos muy claro para qué habíamos quedado.
Y no dejó en absoluto nada que desear salvo un próximo encuentro.
Al día siguiente hubo te para desayunar
Y un mensaje con carmín escrito en un espejo.
Es algo que siempre había querido hacer.
Puestos a comportarnos así quería el lote completo
- Yo nunca he hecho este tipo de cosas
- Cuanto hace que hablamos?
- Dos años
- Y cada vez más subidos de tono. Por el amor de Dios, la última vez que hablamos por teléfono...
- Es un juego. No quiero que deje de serlo
- No tiene por qué. El sexo es un juego
- ¿Tienes algo que hacer este puente?
- Verte
Hacía mucho tiempo que no me sentía tan deseada. Y eso puede conmigo. Soy capaz de negarme a un hombre maravilloso. Soy incluso capaz de negarme a alguien que me consume de ganas. Pero no soy capaz de negarme a alguien que me desea de verdad.
Así que cogí un avión y me presenté en Barajas. El camino hacia su casa fue tenso. Muy tenso.
- Eh! míra para arriba, no estoy tirado en el suelo
- Lo sé, es solo que..
- Tranquila, lo entiendo.
No es que no fuera lo que esperaba. Es un hombre atractivo, agradable a todos los sentidos que si hubiera conocido con dos copas no hubiera dudado en seguir el juego.
Había un iceberg que romper.
Una vez cómodos en el sofa, dos copas de vino, una cena cuidada al detalle y buena música de fondo se encargaron de que me olvidara de los fríos polares y pasara a una zona mucho más tropical.
Soy una mujer que valora los acercamientos lentos y continuos. Las caricias, los besos cada vez más intensos y cada vez con menos lugar a dudas.
Los dos teníamos muy claro para qué habíamos quedado.
Y no dejó en absoluto nada que desear salvo un próximo encuentro.
Al día siguiente hubo te para desayunar
Y un mensaje con carmín escrito en un espejo.
Es algo que siempre había querido hacer.
Puestos a comportarnos así quería el lote completo
Comentario:
Me encanta, es del todo peliculero...
Un besito
Un besito





