La soledad
La primera soledad que se siente es la ausencia de los padres, o de uno de los dos. Y quien lo siente es una niña o un niño, y años despues, un o una joven. Si no aparecen nunca (los padres), si no se asoman ni vuelven nunca, la tristeza dura toda la vida y se transmite a los hijos, a las paredes, a los vecinos y se endosa a la vida personal siguiente.(léase reencarnación).
La segunda soledad es la pérdida del amigo/a que era como una hermana/o ; habría que agregar el amor de la juventud que se fue para siempre... al menos por un buen tiempo.
La tercera soledad es luminosa. Adquiere forma cuando has logrado construirte como persona y has logrado en buena medida trascender la fascinación del futbol, la música, la religión formal, la política. Algo en tí se ha desinteresado por las ambiciones del mundo primitivo, básico, ése que busca el éxito así como lo busca..este...tanta gente. El caso es que te has ido acostumbrando a mirar de frente a ese otro ser que hay en tí y que nunca te deja solo. Has ido entrando en la esfera espiritual en donde ya sientes la compañia de ese algo que te acompaña siempre y que te aleja de las compañías que te adormecían y te aturdían y ya te hastiaban, pero que de vez en cuando te salvan. Es que son personas al fin y al cabo, buenas, cariñosas y qué bueno que existan. Bueno ya estás desinteresado en la carrera de la competencia por ser el mejor vendedor y por tanto se aleja la posibilidad de hacerse millonario, aunque la verdad es que de todas formas, la vida siempre a la vuelta de la esquina, es un misterio.
No es una excepción para un humano, sentir algo de los tres ámbitos de la soledad, a un tiempo. No cerramos todas las puertas, no cortamos todos los cordones, no clausuramos bien los círculos, algo nos hace avanzar, retroceder, empantanarnos y algo nos salva de la muerte hasta que...nos morimos.
Leonardo Favio canta: "La soledad es un amigo que no está..." y Pablo Milanés afirma: "...Es un pájaro grande multicolor...". Lo que tengo entendido es que no se está nunca solo y siempre se está solo. Eso no es malo aunque a veces duele. Quien lee estas líneas, me acompaña y se cumple entonces el rito de vivir y jugar para romper la soledad.
La segunda soledad es la pérdida del amigo/a que era como una hermana/o ; habría que agregar el amor de la juventud que se fue para siempre... al menos por un buen tiempo.
La tercera soledad es luminosa. Adquiere forma cuando has logrado construirte como persona y has logrado en buena medida trascender la fascinación del futbol, la música, la religión formal, la política. Algo en tí se ha desinteresado por las ambiciones del mundo primitivo, básico, ése que busca el éxito así como lo busca..este...tanta gente. El caso es que te has ido acostumbrando a mirar de frente a ese otro ser que hay en tí y que nunca te deja solo. Has ido entrando en la esfera espiritual en donde ya sientes la compañia de ese algo que te acompaña siempre y que te aleja de las compañías que te adormecían y te aturdían y ya te hastiaban, pero que de vez en cuando te salvan. Es que son personas al fin y al cabo, buenas, cariñosas y qué bueno que existan. Bueno ya estás desinteresado en la carrera de la competencia por ser el mejor vendedor y por tanto se aleja la posibilidad de hacerse millonario, aunque la verdad es que de todas formas, la vida siempre a la vuelta de la esquina, es un misterio.
No es una excepción para un humano, sentir algo de los tres ámbitos de la soledad, a un tiempo. No cerramos todas las puertas, no cortamos todos los cordones, no clausuramos bien los círculos, algo nos hace avanzar, retroceder, empantanarnos y algo nos salva de la muerte hasta que...nos morimos.
Leonardo Favio canta: "La soledad es un amigo que no está..." y Pablo Milanés afirma: "...Es un pájaro grande multicolor...". Lo que tengo entendido es que no se está nunca solo y siempre se está solo. Eso no es malo aunque a veces duele. Quien lee estas líneas, me acompaña y se cumple entonces el rito de vivir y jugar para romper la soledad.





