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Escribir en los tiempos del cólera...
... o llamadlo simplemente MELANCOLÍA
Acerca de
Viajar toda la vida con una mochila a cuestas llena despedidas. Viajar merece la pena siempre que te cueste marcharte tanto al partir como al regresar... Ninguno de mis viajes ha valido la pena últimamente... Será que ya no me queda nadie de quien despedirme... o será simplemente melancolía.
Sindicación
 
Cementerios...
¿Qué hago con este cementerio de sueños?

Qué hacer cuando no sabes si te está pasando algo o realmente esto es un vacío...

Me iría ahora mismo a poner flores ante los sepulcros de antiguas ilusiones... al menos, el paseo por mis frustraciones entre caminos estrechos llenos de musgo y melancolía, me daría un objetivo en este día...

Caminaría por él, lloraría por cada uno de mis muertos... y después de todo, saldría por la puerta principal, me apoyaría en el umbral, me volvería a echar la última mirada, la de despedida, la que siempre se da para enmarcar el final de una escena... bajaría la mirada después, giraría el rostro y comenzaría a andar de nuevo... con la certidumbre de que un día también yo estaría allí con ellos... con la certidumbre de que ese día no sería hoy.

Deberían estar prohibidos los domingos... incitan tantas veces al suicidio...

cementerio
 
REGRESOS...
La experiencia avignonense ha terminado para mí... y todavía no sé qué ha significado en mi vida. Supongo que solo el tiempo y las horas, me darán alguna vez la respuesta.
El regreso imaginado fue vencido por el real. No quise imaginar la realidad, por miedo a que se materializase en mi vida. Sin embargo, ha ocurrido. Quien esperaba que me esperase, tan solo esperaba una idea, un concepto de duración limitada. Quien esperaba que me esperase me ha esperado para pararse. Por ahora sigue paseando cerca de mí, esperando como yo a que uno de los dos agite el brazo y se despida.
SIn la espera, ya no nos queda nada que esperar el uno del otro...

De nuevo, he de regresar a mí sin nadie que quiera viajar conmigo. De nuevo, reaprenderé a caminar sola... sin esperarme, más que a mí misma.