Luz que agoniza
Debería llamarse "Luz de gas", pero los traductores españoles maravillosos decidieron cambiar todo un significado y concepto, sólo por el hecho de que no tenían ni idea de lo que estaban haciendo.
El concepto de "luz de gas" se convirtió ,en cuanto se estrenó por primera vez la obra de teatro que le da nombre, en una frase hecha para describir una tortura mental a través de la cual se intenta anular la capacidad de raciocionio de una persona. Para explicarme mejor, sería como cuando tú le dices a alguien que necesitas un poco más de atención y esa persona te responde que ha quedado contigo, ¿eso no es atención? Y pasa a contarte sus historias, sin escuchar ni interesarle las tuyas... y tú al cabo de un rato, cuando se ha marchado empiezas a perder seguridad en tus palabras, hasta que llegas a la conclusión de que sí, es cierto, lo que pasa que es que nunca te gusta reconocer que te equivocas, pero él... TE ESTÁ HACIENDO LUZ DE GAS.
A que ya lo vais entendiendo, ahora seguro que lo extrapolais a vuestra vida cotidiana y os surgen cientos de situaciones en que os habeis sentido así, sólo que no habeis sabido explicarlo.
Pues bien, esta peli con Ingrid Bergman y Charles Boyer es un gran ejemplo de estas maravillas del ser humano: la torturita mental...
Espero que no seais víctimas de ninguna, aunque a estas alturas de vuestra vida, en los tiempos que corren, eso es practicamente imposible... nos gusta torturar y ser torturados... aunque eso sí, siempre de manera inconsciente, claro, claro... sino podría parecer que disfrutamos experimentando con un cerebro ajeno...
Nada más allá de lo humano...
El concepto de "luz de gas" se convirtió ,en cuanto se estrenó por primera vez la obra de teatro que le da nombre, en una frase hecha para describir una tortura mental a través de la cual se intenta anular la capacidad de raciocionio de una persona. Para explicarme mejor, sería como cuando tú le dices a alguien que necesitas un poco más de atención y esa persona te responde que ha quedado contigo, ¿eso no es atención? Y pasa a contarte sus historias, sin escuchar ni interesarle las tuyas... y tú al cabo de un rato, cuando se ha marchado empiezas a perder seguridad en tus palabras, hasta que llegas a la conclusión de que sí, es cierto, lo que pasa que es que nunca te gusta reconocer que te equivocas, pero él... TE ESTÁ HACIENDO LUZ DE GAS.
A que ya lo vais entendiendo, ahora seguro que lo extrapolais a vuestra vida cotidiana y os surgen cientos de situaciones en que os habeis sentido así, sólo que no habeis sabido explicarlo.
Pues bien, esta peli con Ingrid Bergman y Charles Boyer es un gran ejemplo de estas maravillas del ser humano: la torturita mental...
Espero que no seais víctimas de ninguna, aunque a estas alturas de vuestra vida, en los tiempos que corren, eso es practicamente imposible... nos gusta torturar y ser torturados... aunque eso sí, siempre de manera inconsciente, claro, claro... sino podría parecer que disfrutamos experimentando con un cerebro ajeno...
Nada más allá de lo humano...